UNIDAD I. GENERALIDADES DE ANATOMÍA.
1.1 GENERALIDADES DE ANATOMÍA.
Anatomía humana
Definición y significado
La anatomía humana es la ciencia dedicada al estudio de la estructura y forma del cuerpo humano.
Anatomía deriva del término griego anatomé que quiere decir cortar a través, significado que
corresponde actualmente al término disecar. La disección se realiza cortando o separando los tejidos
para su estudio; es uno de los procedimientos que permiten estudiar la estructura del cuerpo humano.
Historia de la anatomía
Las descripciones anatómicas humanas más antiguas fueron encontradas escritas en papiros con
información sobre medicina, producidos en Egipto cerca de 1.600 años antes de Cristo. El origen de
estos conocimientos se atribuye a trabajos publicados mil años antes por Imhotep. Siglos después,
en Grecia, la anatomía humana fue enseñada por Hipócrates de Cos (460-370 a. C.) formando parte
de la enseñanza básica de la formación médica. En esa época se realizaban disecciones en animales
para corroborar experimentalmente las descripciones de la morfología humana. Hipócrates es
reconocido como el “padre de la medicina”. Herófilo de Chalcedon (335-280 d. C.) y Erasístrato de
Chios (304-250 a. C.) realizaron disecciones en cadáveres humanos en Alejandría, lo que constituyó
un gran avance en la información científica anatómica de su época. Galeno de Pérgamo (130-200 d.
C.) reunió la información anatómica disponible hasta ese momento y la volcó en los documentos que
produjo. Trabajó en Roma y también realizó demostraciones anatómicas mediante disecciones en
animales. Sus escritos establecieron los conocimientos anatómicos con los cuales los médicos se
formaron durante los siguientes 1.500 años, hasta el Renacimiento. La anatomía científica moderna
comienza en Europa, en la primera mitad del siglo XVI, con Andrés Vesalio de Bruselas (1514-1564).
Fue profesor de Anatomía en la Universidad de Padua y empleó la investigación anatómica, disecando
cadáveres humanos, para corregir y actualizar los conocimientos que se enseñaban hasta ese
momento, basados en las obras de Galeno. A partir de Vesalio se han ido completando y corrigiendo
los conocimientos de esta disciplina de la medicina, mediante la investigación y la publicación de los
resultados obtenidos.
Anatomía clínica
Ésta debe entenderse como el conjunto de conocimientos sobre anatomía humana que son
fundamentales en la práctica de la atención de la salud y para la comprensión del examen clínico más
simple.
Terminología
Como ocurre en otras ciencias, para la descripción anatómica se debe emplear un vocabulario
técnico preciso, de validez universal y uniforme, que favorezca la comprensión entre los profesionales.
A su vez, también se deben conocer los rminos coloquiales, de uso común, que permitan
comunicarse con el resto de las personas.
Terminología Anatómica Internacional
La Terminología Anatómica Internacional es el listado oficial de los términos anatómicos aceptados
para su empleo en la designación de las estructuras. Este listado es el resultado del consenso de los
anatomistas representados por las Asociaciones Anatómicas de cada país y reunidos en la Federación
Internacional de Asociaciones de Anatomía (IFAA). El idioma oficial empleado en la Terminología
Anatómica Internacional es el latín, pero en los textos y en las comunicaciones en español se puede
utilizar la traducción literal al español de estos términos en latín. Lo mismo sucede con los otros
idiomas.
Metodologías del estudio anatómico
La disección, los medios de diagnóstico por imágenes y la endoscopia se han convertido en las
fuentes principales para la observación de las características morfológicas de las distintas partes del
cuerpo. El empleo de las diferentes técnicas y puntos de vista determina la existencia de distintas
ramas o especialidades de la anatomía, donde un mismo sujeto de estudio presenta perspectivas
diferentes y complementarias.
La anatomía macroscópica es la parte del estudio morfológico que se logra sin recurrir al uso del
microscopio u otro sistema de aumento óptico.
La anatomía microscópica es la rama de la anatomía que estudia la estructura de células, tejidos y
órganos, empleando el microscopio. También se la denomina histología.
La anatomía descriptiva es el estudio de las estructuras anatómicas mediante la explicación de las
características morfológicas de los órganos, sus accidentes y sus divisiones en partes.
La anatomía sistémica es el estudio de las estructuras, organizado a partir de su división por sistemas
y los órganos que los componen.
La anatomía topográfica estudia en forma agrupada todos los elementos que se encuentran en una
región. Permite relacionar espacialmente las estructuras que se encuentran en cada región del cuerpo.
La anatomía funcional es el estudio de las estructuras en relación con su función.
La anatomía aplicada permite la aplicación práctica del conocimiento anatómico al diagnóstico y
tratamiento de las personas. También abarca las técnicas que permiten ver las estructuras en el sujeto
vivo.
La anatomía del desarrollo estudia los cambios estructurales que se producen en el individuo desde
la fertilización y el desarrollo prenatal hasta la vida adulta.
La anatomía de superficie es el estudio de la configuración superficial del cuerpo, reconociendo los
accidentes y puntos de referencia visibles o palpables.
La anatomía proyectiva establece la relación entre la superficie corporal y las partes más profundas,
ubicándolas con respecto a los puntos de referencia superficiales y niveles vertebrales.
La anatomía comparada es el estudio comparativo de la morfología de los animales con respecto a
los órganos o las partes homólogas del cuerpo humano.
Organización general del cuerpo
La célula es la unidad estructural del cuerpo humano. Los tejidos son un conjunto de células con una
diferenciación similar, que funcionan y se organizan en forma integrada.
Varios tejidos se reúnen para formar un órgano, que constituye una unidad anatómica delimitada. Los
órganos pueden ser agrupados de acuerdo con su función en sistemas. Los sistemas están formados
por el conjunto de órganos que sirven para desempeñar una función compleja. Los sistemas
anatómicos son:
El sistema esquelético incluye los huesos y los cartílagos que proporcionan el soporte y la protección
de los otros órganos.
El sistema articular está formado por las estructuras que vinculan las partes de los huesos entre sí,
permitiendo, en muchas ocasiones, sus movimientos.
El sistema muscular está constituido por los músculos, con sus tendones, que mediante sus
contracciones actúan movilizando o fijando las partes del cuerpo.
El sistema digestivo abarca los órganos que participan en los mecanismos de alimentación, desde la
masticación hasta la eliminación de los desechos sólidos.
El sistema respiratorio está formado por los conductos para el aire y los pulmones.
El sistema urinario incluye los órganos que producen, conducen y eliminan la orina.
Los sistemas genitales femenino y masculino incluyen las gónadas, los conductos que transportan
a los gametos y los órganos sexuales que permiten su unión.
El sistema endocrino está formado por un conjunto de glándulas que no poseen conducto excretor.
Estas glándulas liberan hormonas.
El sistema cardiovascular está compuesto por el corazón y los vasos sanguíneos, que conducen la
sangre a través del cuerpo.
El sistema linfático abarca los vasos, nódulos y órganos vinculados con la linfa.
El sistema nervioso está integrado por estructuras formadas por tejido nervioso. Está dividido en una
parte central y otra periférica.
El sistema tegumentario está formado por la piel, sus anexos y el tejido subcutáneo.
1.2 POSICIÓN ANATÓMICA.
La posición anatómica de referencia, para todas las descripciones, se define de la siguiente manera:
cuerpo humano de pie, erguido, con la mirada al frente, los miembros superiores a ambos lados del
tronco con las palmas de las manos hacia delante y los miembros inferiores juntos, con los pies
paralelos y sus dedos hacia delante.
Ejes del cuerpo
Un eje es una línea recta, formada por una sucesión continua e indefinida de puntos en una sola
dimensión. Para establecer referencias espaciales en las descripciones anatómicas, se emplean tres
ejes dispuestos perpendicularmente entre sí (ejes ortogonales) y otros ejes que son oblicuos
El eje longitudinal del cuerpo es craneocaudal, de orientación superoinferior y dirección vertical. Su
extremo superior pasa por el punto más alto del cráneo (vértex). A nivel de la pelvis pasa por el centro
de gravedad del cuerpo. En su extremo inferior se ubica entre ambos pies.
El eje sagital es ventrodorsal, de orientación anteroposterior y dirección horizontal. Su nombre
proviene de saeta (sagitta), debido a que se dispone como una flecha, atravesando el cuerpo de
adelante hacia atrás.
El eje transversal es laterolateral, de dirección horizontal, dispuesto de lado a lado del cuerpo.
Los ejes oblicuos se disponen en ángulos no perpendiculares con respecto a los tres ejes
mencionados anteriormente (ortogonales). Para describir la orientación de los ejes oblicuos se toman
puntos de referencia por donde pasan o la medida del ángulo que forman con los ejes ortogonales.
Los ejes de orientación del encéfalo difieren de los descritos para el resto del cuerpo. Debido a la
curvatura que se forma durante el desarrollo embrionario de las vesículas encefálicas, el ángulo que
forman entre el eje longitudinal del tronco del encéfalo y el eje longitudinal del prosencéfalo
es de aproximadamente 100º. Este último se encuentra desviado sólo a 10º del eje sagital de la
cabeza. Esta orientación particular del encéfalo determina que las estructuras prosencefálicas
dorsales se ubiquen por encima de las ventrales (fig. 1-3).
1.3 PLANOS CORPORALES: SAGITAL MEDIANO Y PARAMEDIANO, HORIZONTAL, FRONTAL,
TRANSVERSAL, ANTERIOR, POSTERIOR, LATERAL DERECHO E IZQUIERDO, SUPERIOR E
INFERIOR.
Planos De Sección
Un plano es una superficie bidimensional. Los cortes que seccionan al cuerpo se pueden orientar
en los distintos planos del espacio Los planos coronales (frontales) son planos dispuestos
verticalmente y de lado a lado. Dividen el cuerpo en una porción anterior y otra posterior (véase fig.
1-2).
Los planos sagitales son planos verticales, orientados en sentido anteroposterior. Dividen el cuerpo
en una parte derecha y otra izquierda. El plano sagital mediano es el plano sagital central o medio,
que pasa por el eje longitudinal del cuerpo (fig. 1-5). Los planos sagitales paramedianos son
paralelos al plano sagital mediano y están ubicados cerca de éste.
Los planos horizontales son planos dispuestos transversalmente, de lado a lado y perpendiculares a
los planos verticales. Dividen el cuerpo en una parte superior y otra inferior.
Los planos transversos son planos perpendiculares al eje longitudinal de una estructura. En el tórax,
por ejemplo, los planos transversos coinciden con los horizontales.
Los planos oblicuos son los planos que seccionan partes del cuerpo pero cuya orientación no es
paralela a ninguno de los planos ortogonales. Para describir sus orientaciones se toman las medidas
de los ángulos que forman con los otros planos.
1.6 TERMINOLOGÍA ANATÓMICA: CONCEPTO, IMPORTANCIA, NÓMINA ANATÓMICA,
TÉRMINOS MÁS FRECUENTES.
Términos de situación y dirección
Para poder localizar las distintas estructuras en el cuerpo se emplean rminos específicos que
permiten describir las posiciones relativas en las que se encuentran. Hay términos de situación y de
dirección asociados en pares, mediante significados opuestos entre sí.
Los términos de situación están siempre relacionados con la posición anatómica estándar, que se
toma como base para todas las descripciones anatómicas. La indicación de la dirección derecha o
izquierda siempre esreferida al lado del cuerpo en estudio y no al punto de vista del observador
(fig. 1-6).
Los términos compuestos surgen de la combinación de los rminos simples que se enumeran a
continuación:
Craneal significa que está ubicado más cercano al extremo superior del cuerpo, hacia el cráneo o la
cabeza.
Superior, ubicado por arriba.
Caudal, más cercano al extremo inferior del tronco. Del latín cauda, cola.
Inferior, ubicado por abajo, debajo.
Ventral, ubicado hacia el vientre, anterior.
Dorsal, ubicado hacia el dorso, posterior.
Proximal, ubicado más cerca del tronco o del punto de origen de una estructura.
Distal, ubicado más alejado del tronco o del punto de origen de una estructura.
Medial, ubicado más cercano al plano mediano.
Lateral, alejado del plano sagital mediano.
Medio, situado en medio de un conjunto de estructuras.
Mediano, situado en el plano sagital medio.
Intermedio, ubicado entre dos estructuras.
Mesial, más cercano al primer diente incisivo.
Oclusal, ubicado hacia el plano de cierre de los arcos dentales.
Rostral, situado hacia el rostro o pico.
Cefálico, ubicado hacia la cabeza.
Podálico, ubicado hacia los pies.
Anterior, ubicado en una situación precedente.
Posterior, ubicado con posterioridad de lugar.
Interno, del lado de adentro de un órgano.
Externo, del lado de afuera de un órgano.
Profundo, más alejado de la superficie.
Superficial, más cercano a la superficie.
Derecho, hacia el lado derecho.
Izquierdo, hacia el lado izquierdo.
Luminal, orientado hacia la luz de la estructura.
Apical, hacia el vértice o ápex.
Basal, orientado hacia la base.
Central, cercano al centro de un órgano.
Periférico, más alejado del centro de un órgano.
Axial, ubicado en un eje (axis). Perpendicular al eje longitudinal del cuerpo.
Frontal, orientado hacia la frente o relacionado con ella.
Occipital, perteneciente o relativo al occipucio.
Radial, hacia el lado del hueso radio, lateral, en el miembro superior.
Cubital o ulnar, hacia el lado del hueso cúbito, medial, en el miembro superior.
Palmar o volar, orientado hacia la palma.
Tibial, hacia el lado del hueso tibia, medial, en el miembro inferior.
Peroneo o fibular, hacia el lado del hueso peroné, lateral, en el miembro inferior.
Sural, perteneciente o relativo a la pantorrilla (en latín, sura).
Plantar, hacia la planta del pie.
Oral, ubicado más cercano al extremo craneal o rostral.
Aboral, ubicado más alejado al extremo craneal o rostral.
Recto, directo, enderezado.
Oblicuo, inclinado, diagonal.
Transverso, de lado a lado, atravesado.
Circunflejo, doblado alrededor de algo.
1.7 NORMALIDAD Y VARIACIÓN ANAMICA.
Variaciones anatómicas
Un rasgo esencial de los organismos biológicos es su variabilidad. No hay dos individuos que sean
exactamente iguales. La constitución genética, la raza, la edad y otros factores, algunos de ellos
ambientales, determinan la presencia de diferencias anatómicas entre los seres humanos. La
descripción anatómica emplea una abstracción, presentando a un ser humano idealizado, con
características generales en su morfología y en sus estructuras, que corresponden a la presentación
más habitual. Esta abstracción es lo que se considera normal, es decir, lo que se presenta con mayor
frecuencia estadística. Las diferencias con esta normalidad pueden ser variaciones, anomalías y
malformaciones. Las dos primeras no alteran la función del organismo y no deberían acarrear
dificultades en las actividades desempeñadas. Las malformaciones son las diferencias que alteran las
funciones normales. Hay estructuras anatómicas que presentan variaciones más frecuentemente que
otras y deben ser tenidas en cuenta al abordar una región. En algunos casos, la variabilidad anatómica
es tan marcada que la “descripción de libro”, que corresponde a la disposición más frecuente, en la
práctica se encuentra en menos de la mitad de los casos.
UNIDAD II
SISTEMA ÓSEO
2.1 SISTEMA ÓSEO: CONCEPTO, FUNCIONES.
Sistema óseo
El sistema óseo se compone de huesos, cartílagos, ligamentos y articulaciones. Sirve de soporte para
el cuerpo y le proporciona un marco que utilizan los músculos esqueléticos para realizar el movimiento.
Además, desempeña una función protectora (como en el caso del cráneo, que rodea y protege el
cerebro); sus cavidades son el lugar donde se produce la hematopoyesis o formación de células
sanguíneas y su sustancia dura sirve como almacén de minerales.
Sistema esquelético
El sistema de sostén corporal está formado por tejidos conectivos especializados: el hueso y el
cartílago. El hombre posee un endoesqueleto osteocartilaginoso y membranoso que integran el
conjunto de estructuras rígidas del cuerpo y permiten su movilidad. A partir de su formación en la vida
fetal, el cartílago va siendo reemplazando por hueso y en el adulto es muy reducida la cantidad de
cartílago que persiste. Los huesos son órganos vivos que están formados por un tejido conectivo duro
y resistente. El 99% del calcio corporal se almacena en los huesos.
El esqueleto se divide en dos partes: el esqueleto axial, los huesos que forman el eje longitudinal del
cuerpo, y el esqueleto apendicular, los huesos de los miembros y las cinturas. Además de los huesos,
el sistema esquelético incluye las articulaciones, los cartílagos y los ligamentos (cuerdas fibrosas que
unen los huesos a las articulaciones). Las articulaciones proporcionan flexibilidad al cuerpo y permiten
que se produzca el movimiento.
Funciones de los huesos
Además de contribuir a la forma corporal, los huesos realizan varias funciones importantes para el
organismo:
1. Soporte. Los huesos, las “cinturas de acero” y el “cemento reforzado” del cuerpo, forman la
estructura interna que soporta el cuerpo y aloja los órganos blandos. Los huesos de las piernas sirven
de pilares para soportar el tronco corporal cuando estamos de pie, y el tórax soporta la pared torácica.
2. Protección. Los huesos protegen los órganos corporales blandos. Por ejemplo, los huesos
fusionados del esqueleto de la cabeza proporcionan un confortable alojamiento para el cerebro, que
nos permite dar un cabezazo a un balón de fútbol sin tener que preocuparnos de dañar el cerebro. Las
vértebras rodean a la médula espinal, y la caja torácica ayuda a proteger los órganos vitales del tórax.
3. Movimiento. Los músculos esqueléticos, unidos a los huesos por los tendones, utilizan los huesos
a modo de palancas para mover el cuerpo y sus partes. Por tanto, podemos hablar, nadar, lanzar una
pelota y respirar. Antes de continuar, tómate un momento para imaginar que tus huesos se han
convertido en masilla. ¿Qué sucedería si fueses corriendo cuando se produjese este cambio? Ahora
imagina que tus huesos forman una estructura rígida de metal dentro del cuerpo, algo parecido a un
sistema de cañerías. ¿Qué problemas crees que provocaría esta organización? Estas imágenes
deberían ayudarte a entender el buen soporte y protección que proporciona el sistema esquelético a
la vez que permite el movimiento.
4. Almacenamiento. La grasa se almacena en las cavidades óseas internas. El hueso por mismo
sirve de almacén de minerales, entre los que destacan el calcio y el fósforo por su importancia. Debe
haber una pequeña cantidad de calcio en su forma iónica (Ca2+) en la sangre constantemente para
que el sistema nervioso transmita mensajes, para que los músculos se contraigan y para que la sangre
se coagule. Puesto que la mayor parte del calcio corporal se deposita en los huesos como sales
cálcicas, los huesos son un lugar cómodo para obtener más iones de calcio para la sangre a medida
que éstos se van agotando. Los problemas no sólo se producen cuando hay poco calcio en la sangre,
sino también cuando hay demasiado. Las hormonas controlan el movimiento del calcio desde los
huesos y la sangre y hasta éstos según las necesidades del organismo. De hecho, los “depósitos” y
“retiradas” de calcio (y otros minerales) hasta los huesos y desde éstos continúan casi constantemente.
5. Formación de células sanguíneas. La formación de células sanguíneas (o hematopoyesis) se
produce dentro de las cavidades del tuétano de determinados huesos.
2.2 TIPOS DE HUESO: LARGO, CORTO, ANCHO E IRREGULAR, CARACTERÍSTICAS.
ESQUELETO AXIAL Y APENDICULAR, INTEGRANTES. CARACTERÍSTICAS ANATÓMICAS
PRINCIPALES DE LOS HUESOS. CRÁNEO: NEUROCRÁNEO: PARIETAL, OCCIPITAL,
FRONTAL Y TEMPORAL; VISCEROCRÁNEO: MAXILAR, MANDÍBULA Y MALAR. COLUMNA
VERTEBRAL: VÉRTEBRA TIPO, CARACTERÍSTICAS, VÉRTEBRAS CERVICALES, TORÁCICAS,
LUMBARES, SACRAS Y COXÍGEAS.
Clasificación de los huesos
El esqueleto adulto consta de 206 huesos. Existen dos tipos sicos de tejido óseo (o huesos): el
hueso compacto es denso y tiene un aspecto más suave y homogéneo. El hueso esponjoso consta
de pequeñas partes de hueso con forma de alfiler y muchos espacios abiertos. Los huesos tienen
muchas formas y tamaños (Figura 5.1). Por ejemplo, un diminuto hueso pisiforme de la muñeca tiene
el tamaño y la forma de un guisante, mientras que el fémur (o hueso del muslo) tiene una longitud de
algo más de medio metro con una cabeza grande y redonda.
La forma exclusiva de cada hueso cumple una necesidad concreta. Los huesos se clasifican en cuatro
grupos según su forma: largo, corto, plano e irregular (véase la Figura 5.1).
Como su nombre sugiere, los huesos largos suelen ser más largos que anchos. Por regla general,
poseen un eje con una cabeza en cada extremo. La mayoría de los huesos largos son compactos.
Todos los huesos de los miembros, excepto la rótula (hueso de la rodilla) y los huesos de la muñeca
y el tobillo, son huesos largos.
Los huesos cortos suelen tener forma de cubo e incluyen fundamentalmente huesos esponjosos. Los
huesos de la muñeca y el tobillo son huesos cortos. Los huesos sesamoideos, que se forman en los
tendones, son un tipo especial de hueso corto. El ejemplo más conocido es la rótula.
Los huesos planos son finos, planos y normalmente curvados. Poseen dos capas finas de hueso
compacto entre las que se encuentra un capa de hueso esponjoso. La mayor parte de los huesos del
cráneo, las costillas y el esternón (hueso del pecho) son huesos planos.
Los huesos que no se ajustan a ninguna de las categorías anteriores se denominan huesos
irregulares. Las vértebras, que forman la columna vertebral, y los huesos de la cadera se incluyen en
este grupo.
Esqueleto axial
Como se ha mencionado anteriormente, el esqueleto se divide en dos partes, los esqueletos axial y
apendicular. El esqueleto axial, que forma el eje longitudinal del cuerpo, aparece de color verde en la
Figura 5.6. Puede dividirse en tres partes: el cráneo, la columna vertebral y el tórax óseo.
Esqueleto de la cabeza
El cráneo está formado por dos grupos de huesos. El cráneo propiamente dicho rodea y protege el
tejido cerebral frágil. Los huesos faciales mantienen los ojos en una posición anterior y permiten que
los músculos faciales expresen nuestros sentimientos mediante sonrisas o ceños fruncidos. Todos
excepto uno de los huesos de la cabeza están unidos mediante suturas, que son articulaciones de
interbloqueo inmóviles. Únicamente la mandíbula (quijada) se une al resto del esqueleto de la cabeza
mediante una articulación totalmente móvil.
Cráneo
El cráneo propiamente dicho, con forma de caja, consta de ocho grandes huesos planos. Exceptuando
dos pares de huesos (el parietal y el temporal), todos los demás son individuales.
Hueso frontal El hueso frontal forma la frente, las proyecciones óseas por debajo de las cejas y la
parte superior de la órbita de cada ojo (Figura 5.7).
Huesos parietales Los pares de huesos parietales forman la mayor parte de las paredes superior y
laterales del cráneo propiamente dicho (véase la Figura 5.7). Se encuentran en el centro del cráneo
en la sutura sagital y forman la sutura coronal, donde se encuentran con el hueso frontal.
Huesos temporales Los huesos temporales permanecen por debajo de los huesos parietales; se unen
a ellos en las suturas escamosas. Algunas marcas óseas importantes aparecen en el hueso temporal
(véase la Figura 5.7):
• El meato acústico externo es el canal que conduce hasta el tímpano y el oído medio. Es la vía por
la que el sonido entra al oído.
La apófisis estiloides, una afilada proyección con forma de aguja, es justo inferior al meato acústico
externo. Muchos músculos del cuello utilizan la apófisis estiloides como punto de unión.
La apófisis cigomática es un fino puente óseo que une el pómulo (hueso cigomático) por su parte
anterior
La apófisis mastoidea, que está llena de cavidades de aire (senos mastoideos), es una rugosa
proyección anterior e inferior al meato acústico externo. Proporciona un punto de unión a algunos
músculos del cuello. Los senos mastoideos se encuentran tan cerca del oído medio, lugar con un gran
riesgo de infecciones, que también pueden infectarse, dando lugar a una enfermedad conocida como
mastoiditis. Asimismo, esta zona se encuentra tan cerca del cerebro que la mastoiditis puede
extenderse hasta el cerebro.
El agujero yugular, en la unión de los huesos occipital y temporal (Figuras 5.8 y 5.9), permite el paso
de la vena yugular, la mayor vena de la cabeza, que drena el cerebro. Justo en su parte anterior, en la
cavidad craneal, se encuentra el meato acústico interno (véase la Figura 5.8), que transmite los
nervios craneales VII y VIII (los nervios faciales y vestibulococleares). En la parte anterior al agujero
yugular del punto inferior del esqueleto de la cabeza se encuentra el canal carotídeo (véase la Figura
5.9), a través del cual pasa la arteria carótida interna, que riega con sangre la mayor parte del cerebro.
Hueso occipital Si observas las Figuras 5.7, 5.8 y 5.9, verás que el hueso occipital es el hueso que
se encuentra en la parte s superior del cráneo. Forma el suelo y la parte trasera de la pared del
esqueleto de la cabeza. El hueso occipital se une a los huesos parietales por la parte anterior en la
sutura lambdoidea. En la base del hueso occipital hay una abertura grande, el agujero magno
(literalmente, “agujero grande”). El agujero magno rodea la parte inferior del cerebro y permite la
conexión entre la médula espinal y el cerebro. A cada lado del agujero magno se encuentran los
cóndilos occipitales con forma de riñón (véase la Figura 5.9), que descansan sobre la primera
vértebra de la columna vertebral.
Hueso esfenoides Tiene forma de mariposa y abarca el ancho de la cabeza y forma parte del suelo
de la cavidad craneal (véase la Figura 5.8). En medio del esfenoides hay una pequeña depresión, la
silla turca, que forma un cómodo alojamiento para la glándula pituitaria. El foramen oval, una gran
abertura oval alineada con la terminación posterior de la silla turca (Figura 5.9), permite que las fibras
del nervio craneal V (el trigémino) pasen a los músculos de masticación de la quijada inferior
(mandíbula). Las partes del hueso esfenoides que se ven en la parte exterior y forman parte de las
órbitas oculares disponen de dos aberturas importantes, el canal óptico, que permite al nervio óptico
llegar al ojo, y la fisura orbital superior con forma de hendidura, a través de la cual pasan los nervios
craneales que controlan los movimiento oculares (III, IV y VI) (véanse las Figuras 5.7 y 5.11). El centro
del hueso esfenoides está conectado por cavidades de aire, los senos esfenoidales (Figura 5.10).
Hueso etmoides El hueso etmoides tiene una forma muy irregular y se encuentra en la parte anterior
al hueso esfenoides (Figura 5.11; véanse también las Figuras 5.7 y 5.8). Forma el tejado de la cavidad
nasal y parte de las paredes centrales de las órbitas.
Huesos faciales
La cara se compone de catorce huesos. Doce son pareados; únicamente la mandíbula y el vómer son
individuales. Las Figuras 5.7 y 5.11 muestran la mayoría de los huesos faciales.
Maxilares Los dos maxilares, o huesos maxilares, se fusionan para forman la quijada superior. Todos
los huesos faciales excepto la mandíbula se unen a los maxilares; así, son los huesos principales, o
“piedras angulares”, de la cara. Los maxilares llevan los dientes superiores en el margen alveolar.
Las extensiones de los maxilares denominadas apófisis palatinas forman la parte anterior del paladar
duro de la boca (véase la Figura 5.9). Al igual que muchos otros huesos faciales, los maxilares
contienen senos, que drenan las vías nasales (véase la Figura 5.10). Estos senos paranasales, cuyo
nombre revela su posición rodeando la cavidad nasal, aligeran los huesos de la cabeza y amplían los
sonidos que producimos al hablar. También son los causantes del sufrimiento de muchas personas.
Puesto que la mucosa que rodea a estos senos es la continuación de la mucosa de las vías nasales y
la garganta, las infecciones que se producen en estas zonas tienden a propagarse a los senos, de
modo que provocan sinusitis. Según los senos infectados, la persona presentará cefalea o dolor
en la quijada superior.
Huesos palatinos Los pares de huesos palatinos están ubicados en la parte posterior de la apófisis
palatina de los maxilares. Forman la parte posterior del paladar duro (véase la Figura 5.9). Si estas
apófisis palatinas no se fusionan en el centro, se produce el paladar fisurado.
Huesos cigomáticos Los huesos cigomáticos suelen denominarse pómulos. También forman una
parte de considerable tamaño de las paredes laterales de las órbitas, o cuencas de los ojos.
Huesos lacrimales Los huesos lacrimales son huesos del tamaño de una uña que forman parte de
las paredes medias de cada órbita. Cada uno de los huesos lacrimal cuenta con una ranura que sirve
de vía para las lágrimas.
Huesos nasales Los pequeños huesos rectangulares que forman el puente de la nariz son los huesos
nasales. (La parte inferior del esqueleto de la nariz está hecho de cartílago.)
Hueso vómer El único hueso de la línea central de la cavidad nasal es el vómer. (Vomer significa
“carro”, que hace referencia a la forma del hueso.) El vómer forma la mayor parte del séptum nasal
óseo.
Conchas nasales inferiores Las conchas nasales inferiores son huesos finos y curvados que se
proyectan en la parte central desde las paredes laterales de la cavidad nasal. (Como se ha mencionado
anteriormente, las conchas superior y media son similares, pero son partes del hueso etmoides.)
Mandíbula La mandíbula, o quijada inferior, es el hueso más grande y fuerte de la cara. Se une a los
huesos temporales a cada lado de la cara, de modo que forman las únicas articulaciones móviles de
la cabeza. Puedes encontrar estas articulaciones colocando los dedos en los pómulos y abriendo y
cerrando la boca. La parte horizontal de la mandíbula (el cuerpo) forma la barbilla. Dos barras rectas
de hueso (las ramas) se extienden desde el cuerpo para conectar la mandíbula al hueso temporal. Los
dientes inferiores descansan en los alvéolos (cuencas) del margen alveolar en el borde superior del
cuerpo mandibular.
Columna vertebral (espina dorsal)
Como apoyo axial del cuerpo, la columna vertebral, o espina dorsal, abarca desde el cráneo, al que
apoya, hasta la pelvis, donde transmite el peso corporal a los miembros inferiores. Algunas personas
piensan que la columna vertebral es una rígida barra de apoyo, pero esa imagen es imprecisa. En vez
de eso, la espina dorsal está formada por 26 huesos irregulares conectados y reforzados por
ligamentos de modo que el resultado es una estructura curva flexible (Figura 5.14). Recorriendo la
cavidad central de la columna vertebral encontramos la delicada médula espinal, que está rodeada y
protegida por la columna vertebral. Antes del nacimiento, la espina dorsal consta de 33 huesos
separados que se denominan vértebras, pero nueve de éstas acaban fusionándose para formar los
dos huesos compuestos, el sacro y el coxis, que conforman la parte inferior de la columna vertebral.
De los 24 huesos, las siete vértebras del cuello son las vértebras cervicales, las 12 siguientes son las
vértebras torácicas y las cinco restantes que soportan la espalda inferior son las rtebras lumbares.
Las vértebras individuales están separadas por almohadillas de fibrocartílago flexible (discos
intervertebrales) que amortiguan las vértebras y absorben los golpes a la vez que aportan flexibilidad
a la espina dorsal. En las personas jóvenes, los discos tienen una gran cantidad de agua (en torno al
90 por ciento) y son esponjosos y comprimibles. No obstante, a medida que las personas envejecen,
se reduce la cantidad de agua contenida en los discos (al igual que sucede en otros tejidos a lo largo
del cuerpo), y los discos se vuelven más duros y menos comprimibles.
Todas las vértebras poseen un modelo estructural parecido (Figura 5.17). Las características comunes
de las vértebras incluyen las siguientes:
Cuerpo o centro: parte de la vértebra con forma de disco que soporta el peso y se encuentra ubicada
en la parte anterior de la columna vertebral.
Arco vertebral: arco formado a partir de la unión de todas las extensiones posteriores, las láminas
y los pedículos del cuerpo vertebral.
Agujero vertebral: canal a través del cual pasa la médula espinal.
Apófisis transversa: dos proyecciones laterales del arco vertebral.
Apófisis espinosa: proyección que surge del punto posterior del arco vertebral (en realidad, láminas
fusionadas).
Apófisis articulares superior e inferior: par de proyecciones laterales al agujero vertebral, que
permiten que una vértebra forme articulaciones con las vértebras adyacentes (véase también la Figura
5.18).
Además de las características comunes que acaban de describirse, las vértebras de distintas regiones
de la columna vertebral poseen características estructurales muy específicas. Estas características
regionales únicas de las vértebras se describen a continuación.
Vértebras cervicales
Las siete vértebras cervicales (identificadas como C1-C7) forman la región del cuello de la columna
vertebral. Las dos primeras vértebras (atlas y axis) son distintas porque realizan funciones que no
comparten otras vértebras cervicales. Como puedes ver en la Figura 5.18a, el atlas (C1) carece de
cuerpo. Las superficies superiores de su apófisis transversa contienen grandes depresiones que
reciben a los cóndilos occipitales del cráneo. Esta articulación nos permite asentir con la cabeza. El
axis (C2) actúa como un pivote para la rotación del atlas (y la cabeza) ubicado encima. Cuenta con
una gran apófisis vertical, el odontoides, que sirve de punto pivotante. La articulación entre la C1 y la
C2 permite girar la cabeza de un lado a otro para negar.
Las “típicas” vértebras cervicales (C3 C7) aparecen en la Figura 5.18b. Son las vértebras más
pequeñas y más ligeras y, en la mayoría de los casos, sus apófisis espinosas son cortas y se dividen
en dos ramas. Las apófisis transversas de las vértebras cervicales contienen agujeros (aberturas) por
los que atraviesan las arterias vertebrales en su paso hacia el cerebro s arriba. Cada vez que veas
estos agujeros en una vértebra, deberás detectar de inmediato que se trata de una vértebra cervical.
Vértebras torácicas
Las 12 vértebras torácicas (T1-T12) son todas típicas. Son mayores que las vértebras cervicales y
se distinguen por el hecho de ser las únicas vértebras que se articulan con las costillas. Como puede
observarse en la Figura 5.18c, el cuerpo tiene una forma un tanto similar a la del corazón y posee dos
facetas costales (superficies articuladoras) a cada lado, donde descansan las cabezas de las costillas.
Las dos apófisis transversas de cada vértebra torácica se articulan con los tubérculos con forma de
protuberancia ubicados cerca de las costillas. La apófisis espinosa es larga y se engancha con fuerza
hacia abajo, lo que hace que la vértebra tenga el aspecto de una cabeza de jirafa vista de lado.
Vértebras lumbares
Las cinco vértebras lumbares (L1 L5) poseen cuerpos enormes como bloques. Sus cortas apófisis
espinosas con forma de hacha (Figura 5.18d) hacen que parezcan una cabeza de alce vista de lado.
Puesto que la mayor parte de la tensión de la columna vertebral se produce en la región lumbar, éstas
son las vértebras más fuertes.
Sacro
El sacro está formado por la fusión de cinco vértebras (Figura 5.19). En la parte superior, se articula
con la L5 y en su parte inferior se une al coxis. Las alas se articulan lateralmente con los huesos de la
cadera, de modo que forman las articulaciones sacroilíacas. El sacro forma la pared posterior de la
pelvis. Su superficie posterior de la línea media se hace rugosa por la cresta sacra media, la apófisis
espinosa fusionada de las vértebras sacras. Se encuentra flanqueada a ambos lados por los agujeros
sacros posteriores. El canal vertebral continúa por el interior del sacro al igual que el canal sacro y
termina en una gran abertura inferior denominada hiato sacro.
Coxis
El coxis se forma a partir de la fusión de entre tres y cinco diminutas vértebras irregulares (véase la
Figura 5.19). Se denomina el “hueso de la cola,” un remanente de la cola que poseen otros animales
vertebrados.
Caja torácica
El esternón, las costillas y las vértebras torácicas conforman el tórax óseo. El tórax óseo suele
denominarse caja torácica porque forma una caja protectora cónica de los huesos finos que rodean
a los órganos de la cavidad torácica (el corazón, los pulmones y los principales vasos sanguíneos). El
tórax óseo aparece en la Figura 5.20.
Esternón
El esternón (hueso pectoral) es un típico hueso plano resultado de la fusión de tres huesos, el
manubrio, el cuerpo y la apófisis xifoide. Está unido a los primeros siete pares de costillas.
El esternón cuenta con tres marcas óseas importantes, la escotadura yugular, el ángulo esternal y la
articulación xifisternal.
La escotadura yugular (borde cóncavo superior del manubrio) puede palparse fácilmente;
generalmente, se encuentra a la altura de la tercera vértebra torácica.
El ángulo esternal se origina en la unión del manubrio y el cuerpo en un ligero ángulo que forman
entre sí, así que un puente transverso se forma a la altura de las segundas costillas. Ofrece un punto
de referencia útil para contar las costillas de modo que se ubique el segundo espacio intercostal para
detectar determinadas válvulas cardiacas.
• La articulación xifisternal, el punto en el que se fusionan el cuerpo esternal y la apófisis xifoide, se
encuentra a la altura de la novena vértebra torácica. Pálpate el ángulo esternal y la escotadura yugular.
Debido a la cercanía del esternón a la superficie corporal, resulta sencillo obtener muestras de su tejido
de formación sanguínea (hematopoyético) para diagnosticar posibles enfermedades sanguíneas. Se
introduce una aguja en el tuétano del esternón y se extrae una muestra; a este procedimiento se le
denomina perforación esternal. Puesto que el corazón se encuentra en la parte inmediatamente
posterior al esternón, el médico debe extremar las precauciones para no atravesar el esternón durante
este procedimiento.
Costillas
Las paredes del tórax óseo están formadas por doce pares de costillas. (Al contrario de lo que se
piensa, los hombres no tienen una costilla menos que las mujeres.) Todas las costillas se articulan con
la columna vertebral en su parte posterior y, a continuación, se curvan hacia abajo y hacia la parte
anterior de la superficie corporal. Las costillas verdaderas, los primeros siete pares, se unen
directamente al esternón mediante los cartílagos costales. Las costillas falsas, los cinco pares
siguientes, bien se unen de forma directa al esternón, bien no se unen a éste de ninguna forma. Los
dos últimos pares de costillas falsas carecen de uniones esternales, de modo que éstos también se
denominan costillas flotantes. Los espacios intercostales (espacios entre las costillas) están rellenos
de músculos intercostales que facilitan la respiración.
Esqueleto apendicular
El esqueleto apendicular aparece sombreado en color dorado en la Figura 5.6. Consta de 126 huesos
de las extremidades (apéndices) y de las cinturas pectorales y pélvicas, que unen las extremidades al
esqueleto axial.
Huesos de la cintura escapular
Cada cintura escapular (o cintura pectoral) consta de dos huesos, una clavícula y una escápula
(Figura 5.21).
La clavícula es un hueso fino doblemente curvado. Se une al manubrio del esternón por su parte
medial (en su epífisis esternal) y a la escápula por su parte lateral, donde facilita la formación de la
articulación del hombro. La clavícula actúa como una abrazadera que sujeta el brazo alejado de la
parte superior del tórax y ayuda a evitar la dislocación del hombro. Cuando se rompe la clavícula, toda
la región del hombro se hunde por su parte medial, lo cual demuestra la importancia que tiene su
función de abrazadera.
Las escápulas, o palas del hombro, son triangulares y suelen denominarse “alas” porque se mueven
como unas alas al mover los hombros por la parte posterior. Cada escápula dispone de un cuerpo
alisado y de dos apófisis importantes, el acromión, que es el extremo extendido de la espina de la
escápula, y la apófisis coracoides con forma de pico. El acromión se conecta a la clavícula por su
parte lateral en la articulación acromioclavicular. La apófisis coracoides apunta por encima de la
parte superior del hombro y se ancla en algunos de los músculos del brazo. Justo en la parte medial
de la apófisis coracoides se encuentra la gran escotadura supraescapular, que actúa como una
pasarela de nervios.
La escápula no se une directamente al esqueleto axial, sino que se sujeta ligeramente en su lugar
mediante los músculos del tronco. La escápula posee tres bordes: el superior, el medial (vertebral) y
el lateral (axilar). También tiene tres ángulos: superior, inferior y lateral. La cavidad glenoide, una
cuenca poco profunda que aloja la cabeza del hueso del brazo, se encuentra
en el ángulo lateral. La cintura escapular es muy ligera y permite un increíble movimiento del miembro
superior. Esto se debe a los siguientes factores:
1. Cada cintura escapular se une al esqueleto axial en un solo punto; la articulación esternoclavicular.
2. La ligera unión de la escápula permite que se deslice hacia adelante y hacia atrás frente al tórax a
medida que actúan los músculos.
3. La cavidad glenoide es poco profunda y la articulación del hombro está escasamente reforzada por
los ligamentos. Sin embargo, esta excepcional flexibilidad también tiene un inconveniente: la cintura
escapular se disloca con gran facilidad.
Huesos de los miembros superiores
La estructura esquelética de cada miembro superior está formada por 30 huesos separados (Figuras
5.22 y 5.23). Éstos forman los cimientos del brazo, del antebrazo y de la mano.
Brazo
El brazo está formado por un solo hueso, el húmero, que es un típico hueso largo (véanse las Figuras
5.22ª y b). En su extremo proximal hay una cabeza redonda que encaja en la cabeza glenoide
superficial de la escápula. En la parte inmediatamente inferior de la cabeza, hay un pequeño
estrangulamiento denominado cuello anatómico. En la parte anterolateral de la cabeza, hay dos
proyecciones óseas separadas por el surco intertubercular (los tubérculos mayor y menor, que
son puntos de unión de los sculos). Justo en la parte distal de los tubérculos se encuentra el cuello
quirúrgico, denominado así porque es la parte del húmero que se fractura con mayor frecuencia. En
el punto medio del eje, hay una zona rugosa denominada tuberosidad deltoidea, donde se une el
músculo deltoides grande y carnoso del hombro. Cerca de la tuberosidad deltoidea la ranura radial
recorre hacia abajo de forma oblicua la parte posterior del eje. Esta ranura marca el curso del nervio
radial, un importante nervio del miembro superior. En el extremo distal del húmero se encuentran la
tróclea medial, que tiene un aspecto algo similar al de una bobina, y el cóndilo lateral con forma de
pelota. Estas dos apófisis se articulan con los huesos del antebrazo. Encima de la parte anterior de la
tróclea hay una depresión, la fosa coronoidea; en la superficie posterior se encuentra la fosa del
olécranon. Estas dos depresiones, flanqueadas por los epicóndilos medial y lateral, permiten que
las correspondientes apófisis del cúbito se muevan libremente cuando se dobla o extiende el codo.
Antebrazo
El esqueleto del antebrazo está formado por dos huesos: el radio y el cúbito (véase la Figura 5.22c).
Cuando el cuerpo se encuentra en la posición anatómica, el radio es el hueso lateral; es decir, se
encuentra en la cara del antebrazo en la que se encuentra el pulgar. Al girar la mano de modo que la
palma apunte hacia atrás, el extremo distal del radio cruza hasta la parte medial del cúbito. En las
partes proximal y distal, el radio y el cúbito se articulan en pequeñas articulaciones radiocubitales,
y los dos huesos se conectan en toda su extensión mediante la flexible membrana interósea.
Tanto el cúbito como el radio poseen una apófisis estiloide en su extremo distal. La cabeza con forma
de disco del radio también forma una articulación con el cóndilo del húmero. Justo debajo de la cabeza
se encuentra la tuberosidad radial, donde se une el tendón del bíceps. Cuando el miembro superior
se encuentra en posición anatómica, el cúbito es el hueso medial (en la cara del dedo meñique) del
antebrazo. En su extremo proximal se encuentran la apófisis coronoidea anterior y la apófisis del
olécranon posterior, que están separadas por la escotadura troclear. Estas dos apófisis juntas
sujetan la tróclea del húmero en una articulación como unos alicates.
Mano
El esqueleto de la mano consta de los carpianos, los metacarpianos y las falanges (Figura 5.23). Los
ocho huesos carpianos, organizados en dos filas irregulares de cuatro huesos cada una, forman la

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