HORACIO LUIS BARRAGÁN
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA MÉDICA
Un enfoque
La Plata
2005
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Horacio Luis Barragán
Doctor en Medicina (UNLP)
Profesor Titular de Ciencias Sociales y Medicina
Profesor Titular de Salud Pública
Facultad de Ciencias Médicas
Universidad Nacional La Plata
Emilce Cristina Álvarez
Doctora en Psicología Clínica
Universidad Sorbona# París
Docente de Ciencias Sociales y Medicina
Facultad de Ciencias Médicas
Universidad Nacional de La Plata
Luis María Sisto
Licenciado en Antropología (UNLP)
Docente de Ciencias Sociales y Medicina
Facultad de Ciencias Médicas
Universidad Nacional de La Plata
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1.- EL FENÓMENO DE LA ENFERMEDAD
“La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía
más cara. A todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la
del reino de los sanos y la del reino de los enfermos...”
Susan Sontag
La enfermedad es un fenómeno universal en el tiempo y en el espacio. Lain Entralgo
(1: 250) la define como:
“Un desorden morfológico y/o funcional, con reacción de carácter defensivo, y
evolución a la curación, las secuelas o la muerte”.
1.1.- La enfermedad tiene una dimensión biológica
La ubicación en el espacio del cuerpo define a la enfermedad como un fenómeno biológico. En
efecto:
# La enfermedad es contemporánea de la vida (2).
# Un ser viviente no puede escapar del riesgo de enfermar (1: 205).
# “...el hombre en tanto que sano, enfermable, enfermo y mortal...” (3: 28).
Desde el punto de vista biológico “el hombre es un ser susceptible de enfermedad y muerte
prematura”, decía el clínico español Letamendi (4: XXXVIII).
A mayor complejidad del ser vivo, mayor es el riesgo de enfermedad: los animales parece que
no sufren, vg.,
ateroesclerosis, reumatismo y obesidad.
Puede decirse, en general, que la enfermedad es:
# una alteración específica orgánica y/o funcional,
# causada por agentes múltiples,
# con reacción de carácter defensivo,
# y con evolución a la curación, las secuelas o la muerte,
# afectando al organismo de modo previsible (historia natural).
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Es así como, al menos inicialmente, ubicamos la enfermedad en el espacio y el tiempo del cuerpo
de una persona, le damos especificidad en cuanto a fenómeno, a reacción defensiva y a evolución.
Por ejemplo la Tuberculosis (TBC) (6: 750):
se localiza en los pulmones, y puede afectar otros órganos, cambiando su morfología y su
función.
causada por el bacilo de Koch (Mycobacterium tuberculosis). que vence al organismo cuando
coadyuvan otras condiciones, vg., la desnutrición de la persona o el hacinamiento en el
ambiente.
despierta una reacción defensiva: en el primer contacto con el bacilo.
evoluciona a la curación, a secuelas que pueden reactivar la infección, si se disemina y
progresa puede llevar a la muerte.
y en razón del conocimiento distintas variables afecta al organismo de modo previsible.
La Medicina contemporánea ha sido acusada de biologicista, en parte con razón. Pero el aspecto
biológico no debe posponerse a las puertas del siglo XXI para el cual, entre diez megatendencias se
ha preconizado “la edad de la biología” (7: 226).
Al referir las causas y condiciones de la Tuberculosis se han señalado dos importantes
coadyuvantes: la desnutrición y el hacinamiento, en los que se ha resumido una secuencia numerosa
de agentes y condiciones que provienen de la situación social del infectado y su grupo. A ellas se
agrega hoy la inmunodeficiencia que produce el HIV.
1.2.- La enfermedad tiene una dimensión psicológica
La enfermedad además de alterar al organismo biológico, afecta a la persona y el grupo. ”La
enfermedad es la vida bajo condiciones alteradas...” (4).
Es una obsesión de todos los tiempos (8). “La enfermedad muerde el cuerpo y lame la persona”
(9).
Hay un modo exclusivamente humano de enfermar, el punto de partida que diferencia la
Medicina Humana de la Medicina Veterinaria.
La enfermedad implica un cambio de vida y un subsecuente comportamiento (Esq:1.2 A)
crea inicialmente inquietud y aflicción
genera inseguridad y amenaza
modifica el humor
restringe la vitalidad
cambia los roles, la comunicación y las relaciones del enfermo
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La enfermedad produce modificaciones en la intimidad de la persona en sus vivencias singulares,
que se proyecta a su interacción social, a su grupo primario.
Relato 1
Un balcón hacia la muerte (párrafos)
Ulises Petit de Murat
Veamos un relato de Ulises Petit de Murat en su libro “Un balcón hacia la muerte” (9). La obra
trata de un paciente (Federico) presuntamente curado de tuberculosis que va a recuperarse a un
sanatorio en las sierras de Córdoba (“Los Algarrobos”). A los pacientes de clase media alta alrededor
de 1920, cuando padecían tuberculosis, les recomendaban una estancia larga en las sierras de
Córdoba. En aquel entonces la enfermedad era de difícil curación. El presunto curado va a ser
examinado por el médico. Petit de Murat (9: 55 y ss.) dice:
“...Las miradas de Cerruti (el médico) y Federico (el paciente), sin ninguna simpatía, se
cruzaron abiertamente.# Levántese un poco la ropa, quiero auscultarle, dijo Cerruti. Federico
quiso desnudarse.
No, así basta añadió Cerruti apoyándole el estetoscopio en la espalda (...)Siguieron
las órdenes habituales, dadas con un tono impersonal, cómo si generaciones de médicos
encontraran su voz en ellas:
Diga treinta y tres... Respire hondo... Tosa más fuerte... El instrumento viajaba por
los hombros vencidos. Federico, el eterno paciente sin voluntad, obedecía automáticamente.
Cerruti le dijo: # Bien. Ahora lo veré por rayos. Avanzó, como en el aire el aparato. Se sentía
fofo, sin consistencia. Se hizo la oscuridad. La pantalla se apoyó en su pecho. Accionada por
la mano del médico, exploró diferentes zonas. Había en esa mano, llena de pericia, un
sentido exacerbado, como el que conduce el perro de caza, con fatal seguridad, tras los
rastros de las bestias despavoridas. Al prender la luz, el doctor Cerruti se adelantó a la
pregunta que no alcanzaba a adquirir forma en los labios de Federico: # Su caso es difícil.
Los dos pulmones están tocados.# ¿Los dos?# ¿Cómo? ¿No se lo habían dicho?# No recuerdo.
…Tal vez sí... Para mí no hay curación ¿no es cierto?# No he dicho tanto. He hablado de un
caso difícil. Y estos casos son los que me gustan.# ¿Para qué, si el final es lo mismo?# ¿Y si
pudiéramos retardar ese final diez años? ¿No vale la pena intentarlo?# ¡Sólo diez años!# ¡Qué
cómico! hace un momento estaba seguro de concluir, en breve plazo. Ahora ya no se
conforma con diez años. Bueno, pongamos veinte...A Federico no le pareció adecuado el
tono de Cerruti. El médico apercibiéndose, se puso serio. Aproximándose hasta ponerle una
mano sobre el hombro, le dijo: # Siéntese, llore, si quiere. Federico, confuso, cayó sobre una
silla próxima (...).
(...) Su mordaza caía: # Estoy nerviosísimo, doctor. A ratos me parece que la
angustia me va a enloquecer.# Usted cree que va a morirse.# Es algo más concreto. Me
parece que voy a volver a tener sangre.# Lo autorizo a correr una cuadra, al salir. No le
pasará nada.# ¡Cuidado, doctor! Mire que le empiezo a tener fe. Si me sucede algo...# No le
pasará nada. Absolutamente nada. Y ahora, a otra cosa. Su curación //
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exige que se interne. La sentencia, tan temida, se había desplomado sobre su cabeza
inesperadamente. En el abatimiento que lo embargó al oírla, valoraba el desmesurado
tamaño de sus esperanzas anteriores. Hablaba siempre de la muerte, pensaba que iba a ter#
minar pronto. Pero la esperanza seguía latiendo en algún sitio de su ser. Subsistía
empecinada, embrutecida, con una obstinación que hacía pedazos sus vagas, orgullosas
tentativas de estoicismo filosófico. Saliendo a flote, la esperanza se tomaba una vergonzosa
revancha. Quiso sonreír y no pudo. La cabeza le picaba y no se atrevió a rascársela. Cruzó y
descruzó la pierna varias veces. Estoy ridículo, pensó. Si hubiera tenido lágrimas, las hubiera
derramado convulsivamente. Se escuchó, como si hablara otro, cuando dijo: # Me internaría
¿Cuánto tiempo? (...)”.
Se presenta un encuentro particular, el del médico con el enfermo personal. El capítulo se titula
“La sentencia” (10: 51 y 55).
La enfermedad compromete lo biológico, lo personal y lo social de la persona afectada. Véase
cómo realmente, en el relato, “muerde el cuerpo y lame la persona”.
Se trata en este caso, de una tuberculosis en la que “los dos pulmones están tocados” en una
época anterior al descubrimiento de los antibióticos que hoy la curan.
Dijimos que en el plano personal modifica la intimidad y se proyecta a su interacción social.
Veamos la intimidad que relata el escritor (cfr. Esq. 1.2.A.). Federico ya venía con inquietud y aflicción
por una enfermedad que creía casi curada, pero la experiencia social que la TBC entonces le
generaba, inseguridad y amenaza. El diagnóstico del médico que adquiere la jerarquía de una
“sentencia”, como un juez que le condena.
En el transcurso del proceso y del rito que precede al diagnóstico el paciente estaba inquieto y
afligido:
“Avanzó, como en el aire el aparato” (de radiología). No alcanzaba a “adquirir forma en los
labios de Federico” la pregunta, y el médico se adelantó: “Su caso es difícil...”
Inmediatamente se elabora en la intimidad del paciente la secuencia de Mainetti: hombre sano...
enfermo... mortal. La amenaza se precisa desde la enfermedad concreta, sentencia declarada por el
médico, hacia la muerte.
Lersch (4: 249) ubica las emociones ante el tiempo: como “sentimientos de destino”, dirigidos
hacia el futuro, con la característica de no#estar#todavía#definido. El sentimiento más neutral ante el
futuro, es la “espera”. En la intimidad de Federico la “espera” se siente súbitamente modificada:
# por la “sorpresa”: emoción que surge de una situación inesperada: el diagnóstico (“... ¿los
dos?...).
# por la “esperanza” (“...valoraba el desmesurado tamaño de sus esperanzas anteriores...
Pero la esperanza seguía latiendo en algún sitio de su ser”), emoción en la que aparece el
futuro como campo de realizaciones positivas.
# por el “temor al futuro” (“...Hablaba siempre de la muerte, pensaba que iba a terminar
pronto...”), emoción con la que pretende proteger el presente contra la amenaza del futuro
(4: 252).
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En la espera, estas dos emociones, la esperanza y el temor, se entrelazan en Federico como se
entrelazan en todo paciente. Ellas no invalidan el surgimiento de otras emociones del destino como la
resignación o la desesperación, las que aún no se hacen patentes en este caso de Petit de Murat.
(Esq.: 1.2.C)
A Federico se le ha modificado “el humor”, un estado emocional que puede afectar todos los
aspectos de la vida del individuo (11: 349) “...confuso... nerviosísimo...” Quiso sonreír y no pudo...”
Perdió la alegría, “pues a la esencia de la alegría corresponde irradiar hacia el futuro” (4: 252).
A Federico, también, le nació una “restricción vital”: “...Lo autorizo a correr una cuadra... Cuidado
doctor...”: restricción social en el espacio y en el tiempo.
El modo del enfermar, además del fenómeno biológico, compromete el comportamiento porque
cada hombre es una historia, una historia personal: una biografía. Ella no es exclusiva de las grandes
figuras de la Historia sino de cada persona anónima pero singular.
He aquí que volvemos al epígrafe de Susan Sontag:
“La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía más cara. A todos al
nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y la del reino de los
enfermos. Y aunque preferimos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano, cada uno
de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de
aquel otro lugar”. (12: 9)
Federico había pasado a ser ciudadano del reino de los enfermos, y el médico le anunció su
“nueva ciudadanía”.
1.3.- La enfermedad tiene una dimensión social
La enfermedad, además de fenómeno biológico, afecta a la persona e impregna y amenaza al
grupo (5: 114). El sociólogo francés Gurvich (1963) (13: 11) distingue tres planos en el objetivo de la
Sociología:
# el plano macrosociológico de las sociedades globales.
# el plano de las agrupaciones parciales (familia, grupos, asociaciones, clases),
# el plano microsociológico de los modos de vinculación social (“formas de sociabilidad”).
Nos limitaremos a los dos últimos planos, los que Rocher engloba como nivel de “observación
microsociológica” (13: 11).
La enfermedad genera en el hombre una modificación en los roles, la comunicación y la relación
social.
Una persona inmersa en un grupo social se ubica en una situación determinada y los demás
esperan de ella que cumpla, siguiendo reglas y normas propias de tal situación, un conjunto de
tareas. Así:
la posición que ocupa una persona en un grupo es el STATUS.
el conjunto de tareas de un status es su FUNCIÓN social.
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las normas y reglas para el status y función, que se espera que cumpla la persona que lo
ocupa es el ROL social (Esq.: 1.3.A).
En el caso de Petit de Murat se relata un encuentro singular entre dos personas, un paciente y su
médico. En el párrafo trascripto no aparece, sino subyacente, el grupo.
Relato 2
Tía Tula (párrafos)
Miguel de Unamuno
Veamos un párrafo de la novela, “La Tía Tula” (1920) de Miguel de Unamuno. Relata la vida y
actitud de una mujer (Gertrudis), que ocupa en una familia el status de “tía”. Dice: (14: 90#91):
“Cuando en la casa temían por la pobre Manuela (que estaba embarazada) y todos los
cuidados eran para ella, cayó de pronto en cama Ramiro (el marido), declarándose desde
luego una pulmonía. La pobre hospiciana (Manuela) estaba como atontada.
# Déjame a mí, Manuela –dijo Gertrudis (la Tía Tula)– tú cuida a lo que llevas contigo. No te
empeñes en atender a tu marido, que eso puede agravarte...
# Pero yo debo...
# Tú debes cuidar de lo tuyo.
# Y mi marido, ¿no es mío?
# No, ahora no; ahora es tuyo tu hijo que está por venir. La enfermedad de Ramiro se
agravaba.
# Temo complicaciones al corazón –sentenció Don Juan (el médico)– le tiene débil; claro, y los
pesares y los disgustos!
# Pero ¿se morirá?, Don Juan –preguntó henchida de angustia Gertrudis.
# Todo pudiera ser...
# Sálvele, Don Juan, sálvele, como sea...
# ¡Qué más quisiera yo!
# ¡Ah, qué desgracia! –y por primera vez se vio aquella mujer tener que sentarse y sufrir un
desvanecimiento.
# Es, en efecto, terrible dijo el médico en cuanto Gertrudis se repuso –Dejar así cuatro hijos,
¿qué digo cuatro? cinco se puede decir, y esa pobre viuda tal como está...
# Eso es lo de menos, Don Juan, para todo eso me basto y me sobro yo. ¡Qué desgracia!, ¡que
desgracia!”
La estructura de la familia era así: Ramiro con status de marido y de padre; Manuela con status
de esposa y de embarazada (los cuatro primeros niños son de la primera mujer de Ramiro; fallecida);
Gertrudis, la Tía Tula con status de tía; los niños con status de hijos. Cada uno en cuanto la familia
(podrían tener distinto status en otros medios sociales), tiene su función o conjunto de tareas y su rol
o normas que se espera que cumpla.
Es así como en situación normal mientras Ramiro trabaja para mantener el hogar, Manuela cuida
a los hijos y Gertrudis ayuda. (Esq.: 1.3 B)
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Pero la situación no es normal, por de pronto Manuela está embarazada, y con un embarazo
difícil. A esto se agrega que Ramiro se enferma, el rol cambia, se esperaba que cumpliera la norma de
trabajar para mantener la familia. Ahora se espera que suspenda el trabajo y se mantenga en cama,
cumpliendo las indicaciones del médico. Este cambio de rol de Ramiro trastoca los restantes.
Alguien debe cuidarlo ya que está en cama y eso no lo puede hacer Manuela porque lleva un
difícil embarazo. Lo asume Gertrudis junto al cuidado de los niños, status de tía pero con funciones y
roles de madre. Para quien conoce la figura de Tula en la literatura española sabe que tiene un status
excepcional de madre de todos.
Los roles dentro del grupo microsocial cambian con la enfermedad y en consecuencia la
comunicación y la relación entre los protagonistas del medio familiar. Unamuno, relata lo que ocurre
en la realidad.
2.- LA REACCIÓN FRENTE A LA ENFERMEDAD
Se presentó la enfermedad como un fenómeno que compromete las dimensiones biológica,
psíquica y social y que provoca reacción en esas dimensiones. Veamos la reacción personal y social a
nivel micro a lo largo del tiempo biográfico de una persona frente a la enfermedad.
2.1.- El complejo médico se da en hechos
La institución social de la Medicina, que llamaremos Complejo Médico, tiene tres protagonistas
esenciales: el enfermo, el médico y la comunidad. Los tres interactúan en un medio social en función
de la salud y la enfermedad. Esta interacción está orientada por la cultura que, siendo distinta según
el tiempo y el lugar, define roles a los participantes.
Para analizar el Complejo Médico y promover la reflexión sobre él y sus protagonistas, se
presentarán hechos y problemas consecuentes.
Los hechos humanos y sociales parece más imprecisos y difusos que los físicos y aún los
puramente biológicos. Parecen así no porque no sean hechos sino porque juega más la libertad que
los determinismos, toda vez que en ellos actúan uno y muchos seres humanos.
Los hechos de la vida médica, humanos y sociales, se ven y se viven en ámbitos o circunstancias
específicas: consultorios, unidades sanitarias, domicilios, salas hospitalarias, servicios oficiales o
privados, laboratorios.
Los relatos literarios ofrecen la posibilidad, aún con limitaciones, de ver los hechos desde diversas
perspectivas.
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2.2. - El complejo medico se expresa en relatos
Los hechos del Complejo Médico, críticamente humanos y sociales, exigen relatores calificados.
Los antropólogos y sociólogos que se han “sumergido” en el medio y la cultura que estudian,
ofrecen testimonios válidos. No se trata de las anotaciones antropológicas de los antiguos viajeros,
sino de la “observación participante” que inauguró la Antropología con trabajos de campo en pueblos
arcaicos y los estudios que desarrolló la Sociología en medios disímiles de la sociedad contemporánea.
Los médicos, podría decirse, son antropólogos especializados en la salud y la enfermedad de los
hombres y las comunidades. Así, se incorporan relatos de médicos que escribieron experiencias de su
vida profesional.
Se consideran relatos ya que los grandes escritores tienen la virtud de captar las percepciones y
expectativas de los hombres y, entre ellos, de los enfermos y los afligidos, y también de los médicos.
La perspectiva del enfermo, sus percepciones y expectativas, son difíciles de captar como unidad.
Los correlatos epidemiológicos demuestran que la salud y la enfermedad no son sólo fenómenos
individuales, sino que afligen a los grupos y comunidades humanas.
2.3.- Cosentino conjuga la dimensión biológica con la personal del enfermo
El profesor Rodolfo Cosentino, maestro de Ortopedia y Traumatología de La Plata, reúne hechos
de su experiencia profesional en “Recuerdos, semblanzas y otras historias” (15).
El capítulo “Momentos de la vida en el hospital” relata:
“Me pregunto a veces qué pasa por la cabeza de un enfermo que espera, acostado en
la camilla, en la antesala de un quirófano. Cuando penetre en él quizá se juegue la
vida; ¿cuáles son sus pensamientos y temores?”
“Está dispuesto a encarar una solución; es optimista, pero sin embargo lo sé
preocupado a pesar de la premedicación. Al pasar a su lado le he acariciado la cabeza
le he apoyado mi mano en un hombro o le he tomado la suya con el argumento de
saber cómo estaba su pulso”.
“Es bueno que en esa circunstancia los enfermos perciban el apoyo y la solidaridad de
la gente que está más cerca, y del cirujano que está en vísperas de resolver su
problema. Comprende que quienes están a su alrededor piensan y hacen cosas
importantes y le agradecen su apoyo, sus suaves desplazamientos y el empeño que
ponen en respetar su estado de ánimo y sus emociones (...)”.
Se trata de un médico que escribe sus experiencias no sólo del lado biológico sino del lado
personal.
a) Dimensión Biológica
Dice el maestro Christmann al prolongar una obra de Cosentino, que éste en los albores de su
carrera, quedó prendado de la anatomía de los huesos y las articulaciones, sobre los que escribió un
Atlas conocido en todo el mundo (15).
En su obra sobre la columna vertebral, Cosentino dice: “...hemos querido fundamentar la
búsqueda y el hallazgo de los signos y síntomas sobre bases fisiopatológicas y etiopatogénicas.” (16).
b) Dimensión Personal
Dado el problema biológico, los huesos y sus lesiones, el médico observó, interpretó y debe
actuar.
Dice Cosentino (15: 138) con el título de “Decisión Penosa”:
“Hoy tuve que hacerle saber a un muchacho de 14 años de edad con un tumor
maligno en el fémur, que era necesario amputarle el miembro”
Un tumor maligno en el fémur es un hecho biológico pero no sólo tal, sino un hecho personal
para el muchacho del caso y social, para su familia.
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Sigue una conversación con el muchacho, que trasunta la compresión del médico con éste
acento:
“...pero debes saber por anticipado que trataré a tu pierna como si fuera mía...”
Al inaugurar cada año lectivo invito a reflexionar, entre otras cosas, diciendo:
“Ser humano, esencial para el médico, no es simplemente ser bueno, sino dejarse
impactar, hasta conmover, por el enfermo, para curarlo, mejorarlo o consolarlo”.
El maestro Héctor Giglio, ortopedista del hospital de niños “Sor María Ludovica” de La
Plata, se ocupaba de la rehabilitación de los niños con secuelas de poliomielitis con todo un
equipamiento improvisado para aquellos años, alrededor de 1956, y prodigaba un trato
personalizado orientado a las expectativas y afectos del enfermito. Creó toda una escuela
de rehabilitación global.
2.4.- El enfermo es el protagonista primordial del complejo medico
El enfermo es el protagonista por antonomasia del Complejo Médico, cuya función es cuidarlo.
Por eso después de tratar el Complejo Médico como conjunto social interactuante, se presenta al
enfermo. El punto de partida es el hombre en particular, sus vivencias íntimas en la medida en que
son accesibles a la mirada de otro, y en el plano microsocial, donde interactúan pocas personas y en
forma directa, cara a cara.
El comentario de los textos sigue, convencionalmente, los siguientes parámetros.
(Esq.: 2.4).
Se hace hincapié en esta figura la convicción de que la vocación de quien trabaja en salud se
consolida frente al enfermo, con su tratamiento y cuidado.
2.5.- El médico es protagonista central del cuidado del enfermo
El protagonismo del médico se presenta a partir de la breve descripción de un fenómeno de salud
y, de seguido, el relato de una acción. Los comentarios siguen aquí los siguientes parámetros:
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La mirada del médico (observar), su conocimiento y su elaboración (interpretar), sus decisiones y
procedimientos (actuar), las actitudes y gestos frente al hombre y el grupo (comprender), configuran
un proceso global.
El médico no es un protagonista solitario, opera en un complejo en el que cuenta el paciente y la
comunidad. En el polo del cuidado, tiene status y rol junto con otros. En todos los tiempos y lugares
hubo un equipo de salud encabezado, en general por el médico. Cuánto más hoy que la Medicina
intenta ser más organizada y tiende a una mayor complejidad.
Estas circunstancias exigen comprender y actuar en equipo, valorando todos los roles. Por
ejemplo el enfermero suele ser el que más directa y continuamente convive con el enfermo.
2.6.- La comunidad es el ámbito humano del Complejo Médico
La comunidad es el otro protagonista esencial del Complejo Médico: comunidad en tanto grupo
de personas que interactúan en un medio social y en el marco normativo de una cultura.
Hay diversos “tamaños” de comunidades o “medios sociales”, desde la familia y los grupos
primarios a las comunidades nacionales y aún, la Humanidad. Nuestro análisis se centra en los
“micromedios” sociales.
Ellos tienen la impronta de los medios macrosociales y viceversa. El Complejo Médico tiene
implicancias y condicionantes macrosociales. Lo microsocial es más directo y cotidiano.
3.- EL COMPLEJO MÉDICO EN HECHOS
El primer ejemplo presenta, el Complejo Médico en una organización indígena con una cultura
mágica. Los dos siguientes son de una organización social moderna con diferentes culturas, ambos en
la primera mitad del siglo XX.
Se han seleccionado dos figuras de larga y fuerte vocación médica. Una de proyección universal:
Albert Schweitzer. Otra de hondos afectos en la población de La Plata: Giordano Bruno Cavazzutti. El
cuarto ejemplo, más cercano, es el testimonio de un especialista argentino de proyección
internacional: René Favaloro, cuando era médico en un pueblo de campaña.
Aunque la concepción de la enfermedad y los procedimientos de diagnóstico y tratamiento son
distintos y aún opuestos, en el Complejo Médico sus tres protagonistas esenciales: el enfermo, el
médico y la comunidad.
3.1.- Lévi Strauss describe un complejo primitivo
Se presentará el Complejo Médico según un texto de Claude Lévi Strauss, el teórico del
estructuralismo en Antropología, que elaboró su doctrina a partir de su convivencia (hechos) con
tribus primitivas del Mato Grosso.
En su “Antropología Estructural” (17), recuerda la traducción que hizo el antropólogo
norteamericano Franz Boas de la autobiografía de Quesalid.
Éste era un hechicero en una tribu arcaica, la Kwakiutl, de la región oeste del Canadá.
Quesalid, de joven, descreía de las curaciones de los hechiceros de su pueblo:
“Aguijoneado por la curiosidad de descubrir sus supercherías y el deseo de
desenmascararlos. Comenzó a frecuentarlos hasta que uno de ellos se ofreció a
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introducirlo en el grupo, donde sería iniciado para convertirse rápidamente en uno
de ellos”.
Quesalid no se hizo rogar y describió sus primeras lecciones:
“extraña mezcla de pantomima, prestidigitación y conocimientos empíricos...donde se
hallaban mezclados el arte de fingir desmayos... el aprendizaje de cantos
mágicos...nociones bastantes precisas de auscultaciones y obstetricia...y sobre todo,
el art magna de ciertas escuelas shamanísticas..., el empleo de un pequeño plumón
que el practicante disimula en un costado de la boca, para expectorarlo todo
ensangrentado en el momento oportuno... y presentarlo solemnemente al enfermo y
a los asistentes como el cuerpo patológico expulsado tras las succiones y
manipulaciones”.
Quesalid quiso seguir su crítica a los hechiceros pero “ya no era libre”: una familia lo llamó para
asistir a un enfermo “que había soñado que él era su salvador”. (17)
A raíz de su éxito en el tratamiento fue considerado un gran hechicero y en sucesivos pacientes
apreció que muchos de sus cuidados eran eficaces. El antropólogo interpreta: “el sistema comenzaba
a constituirse subrepticiamente en su espíritu”.
Con motivo del tratamiento empleado por hechiceros de otra tribu que expectoraban sólo saliva
no el plumón ensangrentado y decían que era la causa de la enfermedad, entró en competencia con
ellos y salió más exitoso.
Despertó así la envidia y curiosidad de otros hechiceros que intentaron en vano que enseñara su
método. Uno de ellos dijo: “Te ruego que... me digas qué era lo que estaba adherido en la palma de
tu mano (el plumón ensangrentado supuestamente extraído del cuerpo del enfermo). ¿Era la
verdadera enfermedad o bien sólo se trataba de algo fabricado?...”.
Quesalid comparaba los métodos más simples y menos exitosos de sus colegas y se convencía
del valor del suyo. Conocía su raíz ficticia pero también que, aplicado como remedio empírico, era
eficaz en muchos enfermos.
Concluye su autobiografía trasuntando que ejerce a conciencia su profesión y está orgulloso de
sus éxitos. Observaciones etnológicas señalan que los hechiceros piensan en función de la causalidad:
la enfermedad es efecto de una causa que hay que buscar para operar sobre ella. Al no conocer las
estructuras y funciones del organismo, toman el camino erróneo de la magia toda vez que la vida de
sus propios pueblos está inmersa en un mundo mágico. No descartan procedimientos empíricos, la
autobiografía dice que aprendían “auscultación y obstetricia”. Con esa suma de procedimientos
distintos resultan, siquiera parcialmente, eficaces en su rol de cuidar enfermos. Y en ésa eficacia
cuentan ellos mismos, su presencia, su seguridad y su prestigio.
Lévi Strauss concibe, a partir de este relato, tres componentes indisociables subconscientemente
unidos, de lo que llama “Complejo Shamanístico”:
la experiencia del hechicero (shamán) mismo, por su vocación y por su ejercicio
del rol de curador.
la experiencia del enfermo que, según los casos, alcanza su mejoría o curación.
la experiencia del público que participa con su presencia en la curación y genera
una adhesión colectiva, potenciadora del procedimiento del hechicero.
( Esq.: 3.1)
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
El análisis hace hincapié en la experiencia íntima del hechicero y el consenso colectivo. La
medicina arcaica se erige en espectáculo directo y logra cuidar enfermos.
Concluye Lévi Strauss: “Quesalid no se convirtió en gran shamán porque curara a sus enfermos;
sino que sanaba a sus enfermos porque se había convertido en un gran shamán”... El consenso
colectivo cobra, para él, fuerza de curación.
3.2.- El antropólogo intenta comprender al hombre
La Antropología ha sido presentada como “un discurso sobre el hombre pero pronunciado por el
hombre”, el hombre es a la vez su objeto y sujeto. Se ha dicho que “los hombres saben más cosas y
mejor (sobre ellos mismos) que la antropología”, (18).
Vale la pena citar no sólo la experiencia y el análisis de uno de los grandes antropólogos del siglo
XX, sino sus sentimientos. La ciencia tiene métodos y los científicos tienen también sentimientos. El
discurso inaugural de Claude Lévi Strauss en la Cátedra de Antropología Social del Colegio de Francia,
en 1958, después de hacer un detenido homenaje a los científicos que le precedieron en el estudio del
hombre, concluye así (17: XLVIII):
“Me será permitido entonces, tras haber rendido homenaje a los maestros de la
Antropología Social al comenzar esta lección, que mis últimas palabras sean para
estos salvajes, cuya oscura tenacidad nos ofrece todavía el medio de asignar a los
hechos humanos sus verdaderas dimensiones: hombres y mujeres que, en el
momento que hablo, a miles de kilómetros de aquí, en algunas sábanas devoradas
por los incendios de la maleza o en la jungla brillante de lluvia, retornan al
campamento para compartir una pobre pitanza y evocar juntos a sus dioses; estos
indios de los trópicos, y sus semejantes del resto del mundo QUE ME HAN
ENSEÑADO SU POBRE SABER donde se ENCIERRA, sin embargo, LO ESENCIAL DE
LOS CONOCIMIENTOS QUE VOSOTROS ME HABEIS ENCARGADO TRANSMITIR A
OTROS; condenados bien pronto, por desgracia a la extinción, bajo el golpe de las
enfermedades y los modos de vida #para ellos todavía más horrible# que nosotros
les hemos llevado, y CON QUIENES HE CONTRAIDO UNA DEUDA DE LA CUAL NO
ME SENTIRIA LIBERADO aun cuando # en el lugar que me habéis colocado#
PUDIERA JUSTIFICAR LA TERNURA QUE ME INSPIRAN Y EL RECONOCIMIENTO
QUE LES DEBO, MOSTRÁNDOME TAL COMO FUI ENTRE ELLOS Y TAL COMO
QUISIERA NO DEJAR DE SER ENTRE VOSOTROS: SU DISCÍPULO Y SU TESTIGO”.
Este homenaje muestra el alma de las ciencias del hombre a la que no son ajenos sus cultores
cualquiera sea su filosofía: “la ternura que me inspiran y el reconocimiento que les debo”. Difícilmente
puedan encuadrarse estos sentimientos en el método de esta ciencia, pero se despierta en el espíritu
del científico e impulsa su trabajo. El médico es algo así como un antropólogo especializado en la
salud y enfermedad de los hombres y sus comunidades; cuánto más no le basta el método de su
oficio. Es “testigo” y aún “discípulo” del paciente, y perderá el alma del oficio si el enfermo no le
despierta ternura.
Resumen
• Se presenta el Complejo Médico constituido por tres protagonistas: el enfermo, el médico
y la comunidad. Ese complejo se analiza a partir de hechos que se pueden apreciar en
relatos.
• Los relatos son de antropólogo, sociólogos, o de médicos que han escrito sus memorias,
o de escritores clásicos.
• Estos últimos tienen la virtud de captar las percepciones y expectativas de los hombres,
incluso de los pacientes. La enfermedad y la salud no comprometen sólo a las personas
individualmente sino al grupo, a las comunidades.
• El oficio del médico cuyo oficio no es sólo el uso de las ciencias y técnicas sino la práctica
de su arte y el asumir de una actitud. Para él lo primero es saber, y, ante el paciente,
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observar, interpretar y actuar. Su tarea no es especulativa, está ordenada a la acción.
Pero su acción es relativa a personas a las que debe comprender. Su comprensión no se
puede limitar al paciente, sino llegar a su entorno.
• El protagonista por antonomasia es el enfermo en tanto el Complejo se ordena a él en
todas las dimensiones de su padecimiento.
• El tercer protagonista es la comunidad, se ha centrado el tema en la pequeña
comunidad.
• Se presentan ejemplos del Complejo Médico en distintos medios y culturas. Se glosa un
texto de Lévi Strauss sobre la autobiografía de un hechicero a partir de la cual elabora el
concepto del complejo shamanístico y el rol de cada protagonista. Hace hincapié en la
fuerza de la comunidad y el prestigio con que reconoce la fuerza del hechicero. Concluye
con los sentimientos de Lévi Strauss, respecto a la comunidad con la que convivió, de la
cual se reconoce “discípulo y testigo”.
4.- COMPLEJO MÉDICO Y CONCEPTOS DE CIENCIAS SOCIALES
4.1.- En el complejo médico hay interacción
En la autobiografía de Quesalid se marcan conceptos usuales de las ciencias sociales. Se seguirá
los lineamientos conceptuales del canadiense Guy Rocher (13).
El complejo shamanístico de Lévi Strauss:
• Resulta de una actividad humana colectiva
• Condiciona las actividades individuales
En efecto, el complejo está hecho por protagonistas y por interacción entre ellos que lo
determinan: resulta de una actividad colectiva.
Al mismo tiempo cada protagonista y aún cada interacción son condicionadas por el complejo
que constituyen.
La historia de Quesalid tiene dos etapas: una formativa y otra asistencial: pasa de “estudiante” a
“profesional”, naturalmente que en su cultura. En la primera etapa hay un Complejo Formativo.
Quesalid (Q), “uno…que se ofreció a introducirlo” (U) y el grupo de shamanes (G):
Q.# tuvo curiosidad por descubrirlos y desenmascararlos.
U.# le invitó al grupo.
G.# le dio lecciones.
Hay una interacción entre los tres protagonistas y un proceso (iniciación, primeras lecciones…). El
objetivo era “convertirse rápidamente en uno de ellos”.
Q tenía una imagen o retrato inicial de los hechiceros: “no creía en su poder”. Este retrato no
era, sin duda, fruto del azar sino de observaciones e interpretaciones de Q.
Este retrato “estructurado”, no nacido del azar, no era fijo, sino que se modificaba a lo largo del
proceso formativo. En realidad la modificación era para peor (“Habiendo confirmado sus peores
sospechas…”, 17: 159). (Esq. 4.1)

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