
El análisis hace hincapié en la experiencia íntima del hechicero y el consenso colectivo. La
medicina arcaica se erige en espectáculo directo y logra cuidar enfermos.
Concluye Lévi Strauss: “Quesalid no se convirtió en gran shamán porque curara a sus enfermos;
sino que sanaba a sus enfermos porque se había convertido en un gran shamán”... El consenso
colectivo cobra, para él, fuerza de curación.
3.2.- El antropólogo intenta comprender al hombre
La Antropología ha sido presentada como “un discurso sobre el hombre pero pronunciado por el
hombre”, el hombre es a la vez su objeto y sujeto. Se ha dicho que “los hombres saben más cosas y
mejor (sobre ellos mismos) que la antropología”, (18).
Vale la pena citar no sólo la experiencia y el análisis de uno de los grandes antropólogos del siglo
XX, sino sus sentimientos. La ciencia tiene métodos y los científicos tienen también sentimientos. El
discurso inaugural de Claude Lévi Strauss en la Cátedra de Antropología Social del Colegio de Francia,
en 1958, después de hacer un detenido homenaje a los científicos que le precedieron en el estudio del
hombre, concluye así (17: XLVIII):
“Me será permitido entonces, tras haber rendido homenaje a los maestros de la
Antropología Social al comenzar esta lección, que mis últimas palabras sean para
estos salvajes, cuya oscura tenacidad nos ofrece todavía el medio de asignar a los
hechos humanos sus verdaderas dimensiones: hombres y mujeres que, en el
momento que hablo, a miles de kilómetros de aquí, en algunas sábanas devoradas
por los incendios de la maleza o en la jungla brillante de lluvia, retornan al
campamento para compartir una pobre pitanza y evocar juntos a sus dioses; estos
indios de los trópicos, y sus semejantes del resto del mundo QUE ME HAN
ENSEÑADO SU POBRE SABER donde se ENCIERRA, sin embargo, LO ESENCIAL DE
LOS CONOCIMIENTOS QUE VOSOTROS ME HABEIS ENCARGADO TRANSMITIR A
OTROS; condenados bien pronto, por desgracia a la extinción, bajo el golpe de las
enfermedades y los modos de vida #para ellos todavía más horrible# que nosotros
les hemos llevado, y CON QUIENES HE CONTRAIDO UNA DEUDA DE LA CUAL NO
ME SENTIRIA LIBERADO aun cuando # en el lugar que me habéis colocado#
PUDIERA JUSTIFICAR LA TERNURA QUE ME INSPIRAN Y EL RECONOCIMIENTO
QUE LES DEBO, MOSTRÁNDOME TAL COMO FUI ENTRE ELLOS Y TAL COMO
QUISIERA NO DEJAR DE SER ENTRE VOSOTROS: SU DISCÍPULO Y SU TESTIGO”.
Este homenaje muestra el alma de las ciencias del hombre a la que no son ajenos sus cultores
cualquiera sea su filosofía: “la ternura que me inspiran y el reconocimiento que les debo”. Difícilmente
puedan encuadrarse estos sentimientos en el método de esta ciencia, pero se despierta en el espíritu
del científico e impulsa su trabajo. El médico es algo así como un antropólogo especializado en la
salud y enfermedad de los hombres y sus comunidades; cuánto más no le basta el método de su
oficio. Es “testigo” y aún “discípulo” del paciente, y perderá el alma del oficio si el enfermo no le
despierta ternura.
Resumen
• Se presenta el Complejo Médico constituido por tres protagonistas: el enfermo, el médico
y la comunidad. Ese complejo se analiza a partir de hechos que se pueden apreciar en
relatos.
• Los relatos son de antropólogo, sociólogos, o de médicos que han escrito sus memorias,
o de escritores clásicos.
• Estos últimos tienen la virtud de captar las percepciones y expectativas de los hombres,
incluso de los pacientes. La enfermedad y la salud no comprometen sólo a las personas
individualmente sino al grupo, a las comunidades.
• El oficio del médico cuyo oficio no es sólo el uso de las ciencias y técnicas sino la práctica
de su arte y el asumir de una actitud. Para él lo primero es saber, y, ante el paciente,