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CAPÍTULO 17 Sistema digestivo II: esófago y tubo digestivo INTESTINO DELGADO
de los gránulos de mucinógeno recién formados, que es con-
tigua a la porción basal de la célula (v. g. 17-22a). Las micro-
vellosidades de las células caliciformes están restringidas en el
reborde delgado de citoplasma (la teca) que rodea la porción
apicolateral de la acumulación de gránulos de mucinógeno.
Las microvellosidades son más obvias en las células calicifor-
mes inmaduras que hay en la mitad profunda de las glándulas
intestinales.
Las células de Paneth cumplen una función en la regula-
ción de la fl ora bacteriana normal del intestino delgado.
Las células de Paneth se ubican en las bases de las glándu-
las intestinales. (A veces, también se encuentran en pequeñas
cantidades en el colon normal; su cantidad puede incremen-
tarse en ciertos estados patológicos). Estas células tienen un
citoplasma basal basó lo, un aparato de Golgi supranuclear y
grandes gránulos de secreción apicales que son muy acidó los
y refráctiles. Estos gránulos permiten su fácil identi cación en
los cortes histológicos de rutina ( g. 17-23). Los gránulos de
secr
eción contienen la enzima antibacteriana lisozima, ␣-de-
fensinas, otras glucoproteínas, una proteína con abundancia
de arginina (que puede ser la causa de la acido lia intensa)
y cinc. La
lisozima digiere las paredes celulares de ciertos
grupos de bacterias. Las ␣
-defensinas son homólogas de los
péptidos que funcionan como mediadores en los linfocitos T
CD8
⫹
citotóxicos. Su acción antibacteriana y su capacidad
para fagocitar ciertas bacterias y protozoos indican que las cé-
lulas de Paneth desempeñan un papel en la regulación de la
ora bacteriana normal del intestino delgado.
Las células enteroendocrinas en el intestino delgado pro-
ducen casi todas las mismas hormonas peptídicas que en
el estómago.
Las células enteroendocrinas en el intestino delgado se
parecen a las que se encuentran en el estómago (v. g. 17-12).
Las “células cerradas” se concentran en la porción basal de la
glándula intestinal, mientras que las “células abiertas” pueden
encontrarse en todos los niveles de cada vellosidad. La activa-
ción de los receptores de gusto que hay en la membrana celular
apical de las “células abiertas”, activan la
cascada de seña-
lización iniciada por proteínas G, que produce la libera-
ción de péptidos que regulan una gran variedad de funciones
gastrointestinales. Estas funciones comprenden la regulación
de la secreción pancreática, la inducción de la digestión y de
la absorción y el control de la homeostasis energética al actuar
sobre mecanismos nerviosos del
eje encefaloenteroadi-
poso. Casi todas las mismas hormonas peptídicas identi -
cadas en este tipo celular en el estómago, pueden detectarse
en las células enteroendocrinas del intestino (v. tabla 17-1).
La
colecistocinina (CCK), la secretina, el polipéptido
inhibidor gástrico (GIP) y la motilina son los reguladores
más activos de la siología gastrointestinal que se liberan en
esta porción del intestino (v. g. 17-13). La CCK y la secretina
incrementan la actividad del páncreas y de la vesícula biliar e
inhiben la función secretora y la motilidad gástricas. El GIP
estimula la liberación de insulina por el páncreas y la motilina
induce la motilidad gástrica e intestinal. Si bien se han aislado
otros péptidos producidos por las células enteroendocrinas,
todavía no se consideran hormonas y, por lo tanto, se los de-
nomina
candidatos hormonales (pág. 632). Las células
enteroendocrinas también producen al menos dos hormonas,
la somatostatina y la histamina, que actúan como
hormonas
direccionado a través de la lámina basal del epitelio hacia la
lámina propia (v. g. 5-1).
Además de las especializaciones de membrana asociadas
con la absorción y el transporte, el citoplasma del enterocito
también está especializado en estas funciones. Las mitocon-
drias alargadas que suministran energía están concentradas en
el citoplasma apical entre el velo terminal y el núcleo. Los
túbulos y las cisternas del retículo endoplásmico liso (REL),
que participa en la absorción de ácidos grasos y glicerol y en la
resíntesis de las grasas neutras, se encuentran en el citoplasma
apical debajo del velo terminal.
Los enterocitos también son células secretoras que pro-
ducen las enzimas necesarias para la digestión terminal y
la absorción, así como para la secreción de agua y electro-
litos.
La función secretora de los enterocitos, que consiste princi-
palmente en la síntesis de enzimas glucoproteicas que se inser-
tarán en la membrana plasmática apical, tiene como correlato
morfológico los rimeros de cisternas del Golgi en la región
supranuclear inmediata y los ribosomas libres y el RER a los
lados del aparato de Golgi (v. g. 17-21). En el citoplasma
apical, justo debajo del velo terminal y a lo largo de la mem-
brana plasmática lateral, hay pequeñas vesículas de secreción
que contienen glucoproteínas destinadas a la super cie celu-
lar. Sin embargo, para distinguir estas vesículas de secreción
de vesículas endocíticas o de lisosomas pequeños, es necesario
utilizar métodos histoquímicos o autorradiográ cos.
El intestino delgado también secreta agua y electrolitos.
Esta actividad ocurre principalmente en las células dentro
de las glándulas intestinales. Se cree que esta secreción que
ocurre en estas glándulas contribuye al proceso de digestión
y de absorción al mantener un estado líquido adecuado del
quimo intestinal. En situaciones normales, la absorción de
líquidos por el enterocito de una vellosidad está equilibrada
con la secreción de líquido por el enterocito de una glándula
intestinal.
Las células caliciformes representan glándulas unicelula-
res dispersas entre las otras células del epitelio intestinal.
Al igual que en otros epitelios, las células caliciformes pro-
ducen moco. En el intestino delgado, las células caliciformes
incrementan su cantidad desde el duodeno hasta la porción
terminal del íleon.
Además, como en otros epitelios, dado que el mucinó-
geno hidrosoluble se pierde durante la preparación de cortes
teñidos con H&E de rutina, la parte de la célula que nor-
malmente contiene gránulos de mucinógeno aparece vacía.
El examen con el MET permite observar una gran acumula-
ción de gránulos de mucinógeno en el citoplasma apical que
distiende esa región de la célula y distorsiona la forma de las
células vecinas ( g. 17-22). Con la región celular apical re-
pleta de gránulos de mucinógeno, la porción basal de la célula
parece una columna delgada. Esta porción basal es muy basó-
la en los preparados histológicos debido a que está ocupada
por un núcleo heterocromático, un RER extenso y ribosomas
libres. Las mitocondrias también están concentradas en el ci-
toplasma basal. La forma característica de esta célula, con su
dilatación apical por la acumulación de gránulos y su región
basal muy estrecha, es la causa del nombre “caliciforme”, por
su semejanza con un cáliz. Una estructura extensa de cisternas
de Golgi aplanadas forma una concavidad amplia alrededor
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