La familia constituye cada vezs un elemento central en el trata-
miento de muchas psicopatologías. De ahí que se hable tan a menudo
de «terapia familiar». Entre las diversas terapias de este tipo sobresale
la llamada «sistémica», la cual postula que ni las personas ni sus pro-
blemas existen en el vacío, sino que ambos están íntimamente ligados
a sistemas recíprocoss amplios, de los cuales el principal es la
familia.
Este libro pretende ofrecer un análisis de algunos de los enfoquess
importantes dentro del amplio movimiento de la terapia familiar sisté-
mica. En ningún momento se intenta efectuar un estudio comparativo
ni, mucho menos, abogar por una perspectiva ecléctica. Lo que la
autora desea es contribuir a formar terapeutas capaces de adaptarse
con versatilidad a las diversas situaciones clínicas que se les planteen.
Cada capítulo incluye la transcripción de un caso, en la que se interca-
lan comentarios que ilustran los puntoss destacados en el texto. De
este modo los aspectos teóricos de cada enfoque quedan ejemplifica-
dos en la praxis terapéutica. Diversos apéndices completan el conteni-
do de la obra, entre los que descuella un glosario de los términos
técnicoss utilizados.
Inmaculada Ochoa de Alda es profesora de terapia familiar en la
Facultad de psicología de la Universidad de Salamanca.
ISBN 84-254-1891-7
Herder
9
Inmaculada Ochoa de Alda
ENFOQUES EN
TERAPIA FAMILIAR
SISTÉMICA
Biblioteca de Psicología
Textos Universitarios
ENFOQUES EN TERAPIA FAMILIAR SISTÉMICA
INMACULADA OCHOA DE ALDA
BARCELONA
EDITORIAL HERDER
1995
INMACULADA'OCHOA DE ALDA
Profesora de terapia familiar en la Universidad de Salamanca
ENFOQUES
EN
TERAPIA FAMILIAR
SISTÉMICA
BARCELONA
EDITORIAL HERDER
1995
Diseño de la cubierta: CIAUDIO BADO (O HACHE)
© 1995 Empresa Editorial HerderS.A., Barcelona
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, el almacenamiento en sistema informático
y la transmisión en cualquier forma o medio: electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro
o por otros métodos, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo
públicos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del Copyright
ISBN 84-254-1891-7
1. Origen y conceptos básicos en terapia familiar sistémica
A.
Desarrollo histórico
B.
Conceptos básicos
C. Etapas del ciclo vital familiar
Comentario
Fuentes
2. La entrevista :
Comentario
Fuentes :
3. Genogramas en terapia familiar
A. Trazado de la estructura familiar
B. Registro de la información familiar
C.
Representación de las relaciones familiares
Comentario
Fuentes
4. Terapia del MRI de Palo Alto
A. Evaluación
B. Intervención
Ejemplo clínico
Comentario
Fuentes
ES PROPIEDAD
DEPÓSITO LEGAL: B. 5.520 -1995
LlBERGRAF S.A. - BARCELONA
PRINTED IN SPAIN
5. Terapia del Grupo de Milán
A. Evaluación
B. Intervención
índice
C. Tipos de juegos psicóticos 74
D. Estadios del proceso psicótico 76
E. Proceso terapéutico 79
Ejemplo clínico 80
Comentario 89
Fuentes 92
6. La entrevista circular como intervención 93
A. Directrices de la entrevista 93
B. Tipología de preguntas 95
Comentario 104
Fuentes 105
7. Terapia centrada en las soluciones 107
A. Evaluación 108
B. Intervención 109
C. Objetivos de la primera entrevista 114
D. Cómo ampliar y mantener el cambio 116
E. Elección de intervenciones. El árbol de toma de decisiones 117
F. Hoja de trabajo 120
Ejemplo clínico 120
Comentario 124
Fuentes 125
8. Terapia estructural 127
A. Evaluación 128
B. Intervención 130
Ejemplo clínico 136
Comentario 142
Fuentes 143
9. Terapia familiar con adolescentes 145
A. Problemas que se enfrentan en la adolescencia 145
B. Evaluación 147
C. Técnicas de intervención 151
D. Tratamiento del adolescente delincuente 153
E. Tratamiento del adolescente fugitivo 156
F. Tratamiento de la familia violenta 158
G. Tratamiento de la familia en la que surge el incesto 160
H. Tratamiento del adolescente suicida 163
I. Tratamiento del adolescente discapacitado 166
J. Tratamiento de la familia uniparental 169
Comentario 171
Fuentes 172
índice
10. Terapia estratégica 175
A. Evaluación 176
B. Intervención 181
Ejemplo clínico 188
Comentario 191
Fuentes 192
11. Enfoque
estratégico para trastornos de la emancipación:
esquizofrenia, delincuencia y drogadicción 193
A. Evaluación 194
B. Intervención 195
Ejemplo clínico 200
Comentario 206
Fuentes 207
12. Terapia psicoeducativa para la esquizofrenia 209
A. Concepciones teóricas y empíricas de la esquizofrenia 209
B. Etapas de la terapia 210
Comentario 219
Fuentes 220
13. Terapia de pareja 221
A. Evaluación 222
B. Intervención 224
Comentario 229
Fuentes 231
14. Comentario final 233
Apéndices 241
I. Ciclo evolutivo normativo 243
II. Modelo de ficha telefónica 247
nía. Definición del contexto terapéutico 250
Ulb. Contrato terapéutico 251
ITIc. Formulario de consentimiento de la filmación en vídeo 252
IV. Cuestionario de seguimiento 253
V. Instrumentos de evaluación en terapia de pareja 256
VI. Registros conductuales en terapia de pareja 258
Glosario 261
Bibliografía 271
7
6
INTRODUCCIÓN
Actualmente, la denominación «terapia familiar» se ha conver-
tido en un cajón de sastre que engloba numerosas y dispares formas
de hacer terapia, a las que les sigue el apelativo de «familiar». Así
encontramos, entre otras, la terapia familiar psicoanalítica, la tera-
pia familiar guestáltica, la terapia familiar conductual y la terapia
familiar sistémica. Esta última modalidad va a ser el eje central de
nuestro libro.
El paradigma de la terapia familiar sistémica postula que ni las
personas ni sus problemas existen en un vacío, sino que ambos es-
n íntimamente ligados a sistemas recíprocoss amplios, de los
cuales el principal es la familia. Como consecuencia, se precisa te-
ner en cuenta el funcionamiento familiar de conjunto y no sólo el
del paciente identificado, al que se considera «portador» de un sín-
toma, que únicamente se entiende dentro de su contexto. En este
sentido, la terapia familiar sistémica realiza una labor preventiva
para que, una vez despojado el paciente de su síntoma, no haya otro
miembro de la familia que lo «sustituya» generando a su vez otra
conducta sintomática.
El origen de la sintomatología suele situarse en las dificultades
y crisis a las que se ven sometidos los grupos familiares en su deve-
nir vital. Las familias acuden a terapia cuando se ven impotentes,
en parte porque perciben su problema como irresoluble a pesar de
sus esfuerzos para solucionarlo. El terapeuta familiar se convierte
en una persona que asiste a la familia en momentos de crisis, razón
por la cual es sumamente importante que observe las facetas fuer-
9
Introducción
tes y los recursos que poseen sus miembros para generar una ex-
pectativa de lugar de control interno del cambio*, de forma que por
sí mismos puedan resolver los problemas que les aquejan. Por con-
siguiente, no se debe contemplar a la familia como un agente no-
civo para la persona que porta el síntoma, como un «estorbo» al
que se culpa de la situación del paciente, sinos bien al contrario,
como un grupo humano con capacidades y recursos para ayudar a
sus componentes a superar los problemas e incluso salir renovados
de la crisis. Por todo ello, el clínico debe transmitir muy claramente
a la familia que necesita su cooperación y ayuda para poder obtener
buenos resultados en el trabajo que van a realizar conjuntamente.
El plan de este libro
El libro pretende ofrecer a aquellas personas interesadas en la
terapia familiar, que están terminando sus estudios de psicología o
comenzando su entrenamiento como terapeutas, un análisis de al-
gunos de los enfoquess importantes dentro del amplio movi-
miento de la terapia familiar sistémica. Nuestra intención no ha
sido en ningún momento efectuar un estudio comparativo.s
bien al contrario, el énfasis reside en las peculiaridades de cada en-
foque terapéutico con objeto de aportar ideas claras a los estudian-
tes y terapeutas noveles que, enfrentados muchas veces a perspecti-
vas eclécticas pragmáticas, en ocasiones se ven sumidos en una
gran confusión. El manejo de una terapia ecléctica precisa de cierta
experiencia, de la que obviamente se carece en los inicios. Es opi-
nión de la autora que un conocimiento de la teoría y práctica clínica
de los principales enfoques que incluye la orientación general de la
terapia familiar sistémica, es un elemento necesario para formar te-
rapeutas capaces de adaptarse con versatilidad a las diversas situa-
ciones clínicas que se les planteen.
Los tres primeros capítulos desarrollan temáticas que aparecen
reiteradamente a lo largo del libro y que históricamente han su-
puesto puntos de confluencia para los distintos enfoques.
En el primer capítulo se recoge el surgimiento histórico de la te-
rapia familiar y se establecen brevemente los conceptos básicos dé
10
Introducción
la terapia familiar sistémica,*exponiendo las nociones fundamenta-
les entre las que resalta la «causalidad circular». También se especi-
fican las etapas que abarca el ciclo vital de las familias, por tratarse
de un referente clásico a la hora de explicar el origen de los proble-
mas. El segundo capítulo está dedicado a la entrevista como instru-
mento terapéutico, concretamente el formato que presentamos fue
desarrollado por el Grupo de Milán y ha sido adoptado, cons o
menos modificaciones, por otros enfoques. En el tercer capítulo se
hace referencia a los genogramas en terapia familiar, como una
forma útil de registrar gráficamente la información sobre la familia.
En los capítulos siguientes hemos distinguido, con fines peda-
gógicos, los momentos de evaluación de los momentos de inter-
vención
1
, si bien en la praxis clínica esta diferenciación no es tan
clara. Cuando hablamos de evaluación nos referimos a la forma en
que cada enfoque define el síntoma o problema, distinguiéndola de
la evaluación en términos áefeedback, es decir, de la información
sobre la magnitud del cambio del paciente que también se recoge
en las entrevistas. La evaluación implica establecer en qué consiste
la patología, crear una teoría para explicar cómo se origina y detec-
tar qué factores contribuyen a su mantenimiento. La intervención
comprende una teoría del cambio, las metas y estrategias terapéuti-
cas, así como un conjunto de técnicas de intervención. La teoría del
cambio se constituye a partir de una serie de orientaciones genera-
les acerca de dónde y cómo debe intervenir el terapeuta. Las metas
definen los objetivos a los que hay que llegar, mientras las estrate-
gias establecen cómo ha de articularse el proceso terapéutico para
alcanzar dichas metas. Las técnicas de intervención, como recursos
técnicos elaborados por cada enfoque para promover el cambio, se
presentan en un epígrafe separado de las estrategias, aunque no por
eso pensamos que dejen de formar parte de las mismas.
Cada capítulo incluye la transcripción de un caso, en la que se
intercalan comentarios de la autora que ilustran los puntoss im-
portantes descritos en el texto. La finalidad es que los aspectos teó-
1. La distinción entre «modelo de evaluación» y «modelo de intervención» aparece en el articulo de
J. Navarro Góngora, Límites de integración de modelos en terapia familiar, publicado en 1987 en la «Re-
vista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría», vol. Vil, n.° 20.
11
Introducción
ricos de cada enfoque queden ejemplificados en la praxis terapéu-
tica.
Del cuarto al séptimo capítulo se detallan los enfoques siguien-
tes: la terapia centrada en las soluciones intentadas ineficaces gene-
rada por el MRI de Palo Alto; la terapia sistémica del Grupo de Mi-
lán; la entrevista circular del Grupo de Milán como instrumento de
intervención desde las aportaciones de Karl Tomm y la terapia cen-
trada en las soluciones eficaces de Steve de Shazer. Todos ellos son
susceptibles de aplicarse a una gran variedad de problemas psicoló-
gicos. Sin embargo, no conviene olvidar que el Grupo de Milán di-
rige su trabajo clínico a una población de familias con problemas
graves y crónicos, especialmente síntomas anoréxicos y esquizo-
frénicos, aunque también ha extendido su concepción sistémica a
ámbitos escolares y laborales.
Los capítulos 8 y 9 describen el enfoque de terapia estructural
de Minuchin y Fishman. El octavo abarca el enfoque general y el
noveno la aplicación específica que aporta Fishman para resolver
los problemas de la adolescencia: los casos de delincuencia, vio-
lencia familiar, incesto, suicidio, discapacidad mental o física y
adolescentes procedentes de familias uniparentales.
Los capítulos 10 y 11 giran en torno a la terapia estratégica. El
décimo recoge las versiones del enfoque general de Jay Haley y
Cloé Madanes. El undécimo ofrece una síntesis del procedimiento
ideado por Haley para resolver lo que él entiende como fracasos en
el proceso de emancipación del adolescente o joven, es decir, los
problemas de delincuencia, drogadicción y esquizofrenia. El trata-
miento se puede aplicar igualmente en las tres situaciones, aunque
nosotros hemos optado por centrar la descripción principalmente
en el tercer problema.
El capítulo 12 analiza la terapia psicoeducativa para casos de
esquizofrenia, a la que considera una enfermedad -en general cró-
nica- de base orgánica, cuya manifestación está determinada por
ciertos factores ambientales como un alto grado de emoción expre-
sada* y una intensa involucración de los miembros de la familia
entre. Aunque no pertenece estrictamente al paradigma sisté-
mico, su inclusión en este apartado se justifica por el empleo de
métodos derivados de la terapia familiar sistémica y porque pensa-
Introducción
mos que su propuesta puede aportar un mayor respeto por el pa-
ciente y su familia, a la que en absoluto se culpa de la enfermedad.
En el capítulo 13 abordamos un tratamiento para los problemas
de pareja, basado en el entrenamiento, mediante modelado gradual,
en habilidades de comunicación, negociación y solución de proble-
mas. Se trata de un enfoque proveniente de la modificación de con-
ducta, que está siendo incorporado cada vez cons frecuencia a
la práctica clínica de muchos terapeutas familiares.
En el último capítulo incluimos un comentario final donde se
realiza un breve análisis comparativo entre los distintos enfoques,
centrado en las similitudes y diferencias entre los mismos. En nin-
n momento aspiramos a configurar un enfoque ecléctico, nuestra
pretensión es simplemente aportar al lector una mayor claridad.
A lo largo del texto aparecen términos señalados con un aste-
risco, de forma que las personas no familiarizadas con la termino-
logía de la terapia familiar sistémica pueden encontrar una defini-
ción de los mismos en el glosario incluido al final del libro.
13
12
ORIGEN Y CONCEPTOS BÁSICOS
EN TERAPIA FAMILIAR SISTÉMICA
A. Desarrollo histórico
La terapia familiar surge en torno a los años ri^52 a 19621 im-
pulsada por circunstancias clínicas y de investigación. Taschman,
citado por Jones (1980), señala cómo John Bell reivindica su prota-
gonismo en acuñar el término |térapla famflíárf> para designar una
nueva modalidad terapéutica que trabaja con la familia como uni-
dad de tratamiento.
Los factores clínicos que desencadenan su «nacimiento» concu-
rren cuando diversos terapeutas, de forma independiente, deciden
entrevistar al grupo familiar para obteners información sobre el
miembro sintomático. La experiencia de observar la dinámica fami-
liar desplaza el interés de lo intrapsíquico a las relaciones presentes
entre los componentes de la familia. A partir de este momento tratan
de explicar cómo influyen tales relaciones en la patología del pa-
ciente. Una vez establecidas estas variables relaciónales, que en un
principio abarcan sólo a algunos miembros de la familia ys tarde
a toda ella, sus tratamientos se orientarán a cambiar dichas variables.
Foley (1974) considera a Nathan W. Ackerman como el precur-
sor de la|terapia familiar^ por ser el primero en incluir en su enfo-
que terapéutico, otorgándoles la misma importancia, los conceptos
intrapsíquicos e mterpersonales.^Áckerman sostiene que existe una
continua interacción dinámica! entre los factores biológicos que de-
terminan la vida del ser humanoyjsl.medio social dentro del cual
'interactua y que el contl^to interpersonal precede al conflicto in-
15
Origen y conceptos básicos en terapia familiar sistémica
trapsíquico^que no es sino el resultado de conflictos interpersona-
,le^Jnterior^^lo^igirrna además que la patología farpiliarsp r£hT
~a~E!f^ha^^daptación a nuevos roles estabkddo^cidde^arro-
^JÍ9- deja^inujia£^ tieñdeun
puente entre losterapeutasa^^rTeñíáción meramémelñtrapsíquica
y los terapeutas que aplican la «teoría de sistemas» al tratamiento
familiar. No acepta totalmente la orientación de esta última, porque
bajo su punto de vista la finalidad de la terapia debe irs allá de
la remisión de los síntomas, enseñando a las personas cómo alcan-
zar una vida mejor dentro de los valores y la cultura que posea cada
familia particular.
Bowen, que al igual que Ackerman posee una formación inicial
analítica como psiquiatra infantil, desarrolla la «teoría familiar de
sistemas» que él diferencia de la «teoría general de sistemas» de
Bertalanffy (Gurman, 1981). En 1954 inicia un proyecto de investi-
gación en el Instituto Nacional de Salud Mental de Washington.
Allí trabaja con pacientes esquizofrénicos y con sus madres para
investigar la «hipótesis simbiótica», que consideraba la enferme-
dad mental del hijo como resultado de un trastorno menos severo
de la madre. A medida que la investigación avanzaba se hizo evi-
dente que la relación madre-hijo era un fragmento de la unidad fa-
miliars amplia, y que toda ella estaba implicada en el proceso
patológico. Como consecuencia de esta observación, define la fa-
milia como un sistema que incorpora una combinación de variables
emocionales y relaciónales. Sostiene que las primeras son fuerzas
que subyacen al funcionamiento del sistema y que las segundas de-
terminan el modo en que se expresan las emociones.
Por otra parte, en 1952 se inicia el Proyecto de investigación
sobre la comunicación de Gregory Bateson, quien se interesa por
los procesos de clasificación de mensajes y por la forma en que
pueden dar lugar a paradojas. La paradoja se produce cuando los
mensajes de una comunicación encuadran a otros mensajes de ma-
nera conflictiva, como por ejemplo «sé espontáneo», «no seas tan
obediente» o «quiero que me domines», de forma que si el receptor
obedece el requerimiento del emisor en realidad lo está incum-
pliendo. En 1954 Bateson se asocia con Don Jackson -quien se ha-
llaba muy influido por la «psiquiatría interpersonal» de Sullivan-
Desarrollo histórico
comenzando a estudiar la comunicación de los psicóticos, y des-
arrolla la teoría del doble vínculo* que describe el contexto comu-
nicacional de la esquizofrenia. La expresión «doble vínculo» alude
precisamente a los mensajes duales que contienen un antagonismo
paradójico (Bateson, 1956). La contribución de Bateson supuso la
«emancipación» del psicoanálisis, ya que define la locura y otros
síntomas psiquiátricos como conductas comunicativas entre las
personas y nojcomo lenómenó^Trrtrapsíquicasr
Po^tériormente/Jay Haíey y JohrTWeakland pasan a formar
parte del proyecto de Bateson, que se divide en un enfoque experi-
mental y un proyecto de terapia familiar hasta su finalización en
1962. El trabajo experimental se orienta a estudiar en detalle las si-
tuaciones de,doble_vínculo, buscando las diferencias entre las co-
municaciones disfuncionales de las familias sintomáticas y no sin-
tomáticas. Los autores concluyen que aunque la situación del doble
vínculo es un componente necesario de la esquizofrenia, no es sufi-
ciente para explicar la etiología de la misma. A partir de ese mo-
mento, la teoría del doble vínculo deriva hacia una teorías ge-
neral sobre la «comunicación» que revierte en la experiencia
clínica, ya que un gran número de las primeras familias sometidas
a tratamiento eran aquellas que tenían un paciente identificado
diagnosticado de «esquizofrenia».
Don Jackson, quien interviene como consultor en el proyecto
de Bateson, funda en 1959 el Mental Research Institute (MRI). El
grupo inicial estaba compuesto por Don Jackson, Jules Riskin y
Virginia Satir. En 1961 se incorporó Paul Watzlawick y cuando fi-
naliza el proyecto de Bateson, se unen Jay Haley y John Weakland.
La orientación del MRI se centra en las interacciones entre los
miembros del sistema familiar^ i
n
r.nrnpra principios de la ciberná-
ticay de la teoría general d^jigjejpiaá^us integrantes asumen que
los problemas psiquiátricos derivan de los modos en que la gente
interactúa dentro de la organización familiar. Consideran que, de-
bido a la imposibilidad de acceder a las percepciones de las perso-
nas, la terapia ha de operar con las interacciones, con las conductas
observables que se producen entre los individuos que viven dentro
de contextos organizados como la familia, la escuela, el trabajo,
etc. Defienden que el funcionamiento familiar se organiza en torno
16
17
Origen y conceptos básicos en terapia familiar sistémica
18
Conceptos básicos
en las que una abuela establece una alianza con su nieto contra los
padres; o el caso de un hijo en «función parental» que queda atra-
pado entre sus progenitores y los demás hijos. Sin desestimar la
importancia de mantener los «límites» entre las generaciones, se
enfatiza progresivamente el hecho de que toda organización es je-
rárquica.
Los años ochenta y noventa se caracterizan por el constante des-
arrollo de las concepciones particulares de cada uno de los autores,
que anteriormente aunaron sus esfuerzos para sacar adelante el re-
cién creado movimiento de la terapia familiar. A partir del cuarto
capítulo del libro el lector tendrá oportunidad de conocer cada uno
de estos desarrollos.^
B. Conceptos básicos
La denominación terapia familiar sistémica incluye el concepto
de «sistema».! Un sistema familiar se compone de un conjunto de
personas, relacionadas entre, que forman una unidad frente al
medio externo.^Con objeto de definir quiénes pertenecen a un sis-
tema son necesarios unos «límites», que por una parte funcionan
como líneas de demarcación -individualizando un grupo frente al
medio- y, por otra, como lugares de intercambio de comunicación,
afecto, apoyo, etc. entre dos sistemas o subsistemas*. Los límites
pueden ser extrasistémicos e intrasistémicos. Los primeros delimi-
tan al sistema con el medio externo, mientras los segundos separan
y relacionan los distintos subsistemas que forman el sistemas
amplio.^
En un sistema familiar podemos observar principalmente las
propiedades de totalidad, causalidad circular, equifinalidad, equi-
causalidad, limitación, regla de relación, ordenación jerárquica y
teleología. A continuación definimos brevemente cada una de
ellas:
1. Totalidad. La conducta del sistema familiar no puede enten-
derse como la suma de las conductas de sus miembros, se trata de
algo cualitativamente distinto, que incluye además las relaciones
existentes entre ellos. En consecuencia, de la evaluación de los in-
19
a reglas, que son los principios reguladores de la vida de cada famk,
lia y que la disfírncinn emerge cuando jagraglas se hacen ambi-
guas, provocando la desorpanizarinn dffl grapfTJ
Cada uno de los componentes del MRI conceptúa la interacción
humana de forma distinta y sus estrategias de tratamiento también
son diferentes. Así Jackson, Watzlawick y Haley, a pesar de sus di-
ferencias, coinciden en centrarse en el contenido manifiesto, utili-
zan los principios de la cibernética, juzgan irrelevante la historia
familiar e intentan facilitar el cambio por medio de intervenciones
terapéuticas cuidadosamente planificadas, en absoluto relaciona-
das con el insight. Por el contrario, Satir aunque fundamenta su te-
rapia en la teoría de la comunicación, también lo hace en la psico-
logía del yo y en los principios de la Gestalt, empleando un
enfoque educativo basado en el insight.
Al mismo tiempo que la orientación familiar emerge en Estados
Unidos, los pensadores fenomenológicos ingleses dirigen su aten-
ción a la dinámica familiar, que consideran un reflejo de la diná-
mica social (Howells, 1968). En 1958, R. D. Laing comienza a tra-
bajar con familias de esquizofrénicos en la Tavistock Clinic de
Londres, bajo el postulado de que la sociedad debe centrarse en sus
componentess débiles. Asimismo, a principios de los años se-
senta, John Howells publica los resultados de su trabajo con fami-
lias en Ipswich, Inglaterra, corroborando el trabajo que paralela-
mente se estaba llevando a cabo en Estados Unidos.
En 1962 Nathan W. Ackerman y Don Jackson crean la revista
«Family Process», lo cual contribuye a consolidar la terapia fami-
liar, que había comenzado su gestación en los años cincuenta. Du-
rante las décadas de 1960 y 1970, aumenta la conciencia de que en
la organización social del individuo podía hallarse una nueva expli-
cación de la motivación humana. [La familia se define como un
grupo natural, en contraposición a los grupos artificiales que se uti-
lizan con fines terapéuticos. El núcleo del tratamiento ya no es el
individuo ni un «sistema» general, sino la organización del pe-
queño grupo de trabajo y la familia nuclear* y extensa*. Por pri-
mera vez comienzan a delinearse claramente las estructuras de las
familias; por ejemplo, las coaliciones intergeneracionales en las
que uno de los cónyuges se une a un hijo contra el otro cónyuge; o
Origen y conceptos básicos en terapia familiar sistémica
20
Conceptos básicos
respuesta distinta, haciendo que se reitere en el tiempo. Si la secuen-
cia encierra una conducta sintomática, se convierte en patológica
porque contribuye a mantener circularmente el síntoma o problema.
6. Regla de relación. En todo sistema existe la necesidad de de-
finir cuál es la relación entre sus componentes, ya que posible-
mente el factors trascendente de la vida humana sea la manera,
en que las personas encuadran la conducta al comunicarse entre sLi
1 .'Ordenación jerárquica. En toda organización hay una jerar-
quía, en el sentido de que ¡ciertas personas poseens poder y res-
ponsabilidad que otras para determinar qué se va a hacer. La orga-
nización jerárquica de la familia no sólo comprende el dominio que
unos miembros ejercen sobre otros, las responsabilidades que asu-
men y las decisiones que toman, sino también la ayuda, protección,
consuelo y cuidado que brindan a los demás J
Es necesario subrayar que la relación jerárquica no sólo se ob-
serva entre las personas sino también entre los subsistemas a los
que pertenecen. Así por ejemplo, los padres son legalmente respon-
sables de cuidar a sus hijos, por lo que como subsistema parental
ocupan una posición superior al subsistema filial.
8. Teleología. El sistema familiar se adapta a las diferentes exi-
gencias de los diversos estadios de desarrollo por los que atraviesa,
a fin de asegurar continuidad y crecimiento psicosocial a sus
miembros. Este proceso de continuidad y de crecimiento ocurre a
través de un equilibrio dinámiaxentre dos funciones complementa-
rias, morfostasis y morfogénesis.
Se denorrúrta homeostasis o morfostasis a la tendencia del sis-
tema a mantener su unidad, identidad y equilibrio frente al medioJ
Este concepto se emplea para describir cómo el cambio en uno de
los miembros de la familia se relaciona con el cambio en otro
miembro, es decir, que un cambio en una parte del sistema es se-
guido por otro cambio compensatorio en otras partes del mismo
que restaura el equilibrio.
\La tendencia del sistema a cambiar y a crecer recibe el nombre
de morfogénesis; comprende la percepción del cambio, el desarro-
llo de nuevas habilidades y/o funciones para manejar aquello que
cambia, y la negociación de una nueva redistribución de roles entre
las personas que forman la familia.1
21
dividuos no puede deducirse el funcionamiento del grupo al que
pertenecen, para ello es necesario obtener información de sus inter-
acciones.
2. Causalidad circular. La «causalidad circular» describe las
^relaciones familiares como recíprocas, pautadas y repetitivas^ lo
cual conduce a la noción de secuencia de conductas. Entre las con-
ductas de los miembros de un sistema existe una codeterminación
recíproca, de forma que en una secuencia de conductas muy sim-
plificada se observa que la respuesta de un miembro A del sistema
a la conducta de otro miembro B es un estímulo para que B a su vez
dé una respuesta, que nuevamente puede servir de estímulo a A.
Las familias regulan su funcionamiento incorporando ciertas se-
cuencias de interacción que se repiten de forma pautada, lo cual no
es patológico en sí mismo sino que facilita la vida cotidiana de sus
integrantes. Cuando hablamos de «secuencia sintomática» nos re-
ferimos al encadenamiento de conductas que se articulan en torno
al síntoma reguladas por una causalidad circular. Una de las conse-
cuenciass notorias de esta concepción circular es que el interés
terapéutico resida en el «qué», «dónde» y «cuándo» ocurre algo en
lugar de centrarse en el «porqué».
3. Equifinalidad. La noción de. equifinalidad alude al hecho de
queain sistema puede alcanzar el mismo estado final a partir de
condiciones iniciales distintas, lo que dificulta buscar una causa
única del problema. ~J
4. Equicausalidad. La denominación «equicausalidad» se re-
fiere a que la misma ¡condición inicial puede dar lugar a estados fi-
nales distintos.; Esta propiedad y la anterior establecen la conve-
niencia de que el terapeuta abandone la búsqueda de una causa
pasada originaria del síntoma. Como consecuencia, para ayudar a
la familia a resolver el problema hay que centrarse fundamental-
mente en el momento presente, en el aa¿rTy_ahora.iPor tanto, la eva-
luación se orienta a conocer los factores que contribuyen al mante-
nimiento del problema -no a descubrir los factores etiológicos- de
tal forma que se pueda influir en ellos para iniciar el cambio tera-
péutico. /
5. Limitación. Cuando se adopta una determinada secuencia de
interacción disminuye la probabilidad de que el sistema emita otra
Origen y conceptos básicos en terapia familiar sistémica
C. Etapas del ciclo vital familiar
El curso vital de las familias evoluciona a través de una secuen-
cia de etapas bastante universal, por lo que se denomina «norma-
tivo», a pesar de las diferencias culturales (Cárter y McGoldrick,
1989). Aunque se producen variaciones idiosincrásicas en cuanto
al momento en que tienen lugar los cambios de una etapa a otra y a
las estrategias empleadas para afrontarlos, el desarrollo familiar si-
gue una misma progresión de complejidad creciente. En ella se ob-
servan períodos de equilibrio y adaptación y períodos de desequili-
brio y cambio. Los primeros se caracterizan por el dominio de las
tareas y aptitudes pertinentes a la etapa del ciclo que atraviesa el
grupo familiar, mientras Jos segundos implican el paso a un estadio
nuevo ys complejo, y requieren que se elaboren tareas y aptitu-
des también nuevas.
Los hechos nodales en la evolución familiar que forman parte
del «ciclo vital de la familia» son: el nacimiento y crianza de los hi-
jos, la partida de éstos del hogar y la muerte de algún miembro
(Cárter y McGoldrick, 1981). Todos ellos producen cambios adap-
tativos vinculados a las variaciones en la composición de la familia
que precisan una reorganización de los roles y reglas del sistema,
así como una modificación de los límites familiares internos y ex-
ternos. Así, en determinadas etapas de la vida de una familia, sus
miembros se involucran estrechamente entre sí bajo la influencia
de fuerzas familiares centrípetas, como ocurre en la época de
crianza de los hijos. En otras, se diferencian y distancian unos de
otros bajo la influencia de fuerzas intrafamiliares centrífugas,
como es el caso de la emancipación de los hijos (Minuchin, 1984).
Es imprescindible que, en cada una de las fases, los participantes
desplieguen habilidades adecuadas de comunicación y negociación
que les permitan ajustarse a los cambios evolutivos.
Además del ciclo vital normativo que describimos en este apar-
Etapas del ciclo vital familiar
tado, existen ciclos vitales «alternativos», como sucede en la sepa-
ración o divorcio, la muerte prematura y la incidencia de una enfer-
medad crónica en el sistema familiar. En estas ocasiones, el ciclo
normal se «trunca» y los miembros de la familia deben adaptarse a
la nueva situación para seguir viviendo. Sin embargo, dado que
ningún capítulo trata específicamente este tipo de problemas no de-
tallaremos aquí los ciclos alternativos. Remitimos a las personas
interesadas en el tema al apéndice I de este libro, donde presenta-
mos una tabla resumen del ciclo vital normativo y del ciclo vital al-
ternativo en casos de divorcio y segundas nupcias extraída de Cár-
ter y McGoldrick (1981).
Seguidamente, referiremos las etapass importantes del ciclo
(Cárter y McGoldrick, 1981; Duvall, 1967; Hill, 1970). El lector
debe tener en cuenta que el inicio del mismo es arbitrario, ya que
mientras una pareja joven decide formar una familia, sus respectivos
padres y abuelos se ven enfrentados a otras etapas del ciclo. Si tene-
mos en cuenta tres generaciones observaremos que los ciclos vitales
respectivos se yuxtaponen e implican mutuamente, lo cual da idea de
la verdadera complejidad del desarrollo evolutivo familiar. El ciclo
se ha dividido en las etapas siguientes: el primer contacto; el estable-
cimiento de la relación; la formalización de la relación; la «luna de
miel»; la creación del grupo familiar y la segunda pareja.
C.l. Contacto
La primera etapa para la formación de una nueva familia co-
mienza cuando los componentes de la futura pareja se conocen.
C.2. Establecimiento de la relación
A medida que la relación se va consolidando se crea una serie
de expectativas de futuro y una primera definición de la relación.
Los miembros de la pareja negocian sus pautas de intimidad, cómo
comunicarse el placer y el displacer y cómo mantener y manejar
sus lógicas diferencias como personas distintas que son.
23
- La noción de teleología enlaza directamente con un concepto
fundamental en la terapia familiar sistémica como es el «ciclo vital
familiar» que describimos a continuación.
22
Origen y conceptos básicos en terapia familiar sistémica
C.3. Formalización de la relación
La relación adquiere un carácter formal mediante el contrato
matrimonial, que señala la transición de la vida de noviazgo a la
nueva vida de casados. Las reacciones de las familias de origen
ante la boda son importantes porque normalmente causan un fuerte
impacto en el desarrollo posterior de la pareja.
C.4. Luna de miel
Cuando los cónyuges comienzan a compartir su nueva vida de ca-
sados se produce un contraste entre las expectativas generadas en la
segunda etapa y la realidad que conlleva la convivencia. Es necesaria
una división de las funciones que desempeñará cada miembro de la
pareja, la creación de pautas de convivencia -el grado de intimidad
emocional y sexual- y una segunda definición de la relación. Asi-
mismo, los recién casados negocian la naturaleza de los límites que
regulan la relación entre ellos y sus familias de origen, sus amigos, el
mundo del trabajo, el vecindario y otros contextos importantes.
Todo lo anterior implica poner en vigencia los modelos de
aprendizaje de las familias de origen respectivas. A menudo, en el
proceso de armonizar los estilos y expectativas diferentes y de
crear modalidades nuevas para posibilitar la convivencia se gene-
ran conflictos. Ello obliga a que los cónyuges elaboren pautas via-
bles para expresar y resolver tales conflictos. En cualquier caso, las
nuevas pautas establecidas regirán la forma en que cada uno se ex-
perimentará a sí mismo y a su pareja dentro del contexto matrimo-
nial, por lo que cualquier conducta que esté fuera de lo acordado se
considerará una desviación e incluso una traición al pacto (Minu-
chin, 1984).
C.5. Creación del grupo familiar
Abarca un amplio espacio temporal, desde que aparecen los hi-
jos hasta que éstos empiezan a emanciparse de los padres. Por con-
Etapas del ciclo vital familiar
siguiente, comprende importantes subetapas como son: el matri-
monio con niños pequeños, el matrimonio con chicos en edad esco-
lar, el matrimonio con hijos adolescentes y el matrimonio con hijos
jóvenes en edad de emanciparse.
El nacimiento de los hijos incide fuertemente en la relación de
pareja, porque requiere una nueva división de roles que incluya el
cuidado y la crianza de los niños y el funcionamiento familiar de
conjunto. Es necesario que los cónyuges desarrollen habilidades
parentales, de comunicación y negociación, ya que ahora tienen la
responsabilidad de cuidar a los niños, de protegerlos y socializar-
los. Los padres, además de nuevas obligaciones, también tienen de-
recho a tomar decisiones en temas como vivienda, selección del
colegio al que irán los pequeños, fijación de las reglas que van a
presidir la convivencia en el hogar y a defender su privacidad como
pareja frente al subsistema filial. Si bien los hijos deben tener liber-
tad para investigar y crecer, sólo podrán hacerlo desde un marco de
seguridad que haga su mundo predecible, y esta seguridad la sumi-
nistran los padres cuando ejercen una autoridad flexible (Minu-
chin, 1984).
La evolución del grupo familiar supone que el subsistema pa-
rental tiene que modificarse y establecer nuevas negociaciones de
la relación y nuevos repartos de roles a medida que los chicos van
creciendo.
Cuando un niño empieza a caminar y a hablar, los cónyuges de-
ben establecer unas normas que al mismo tiempo que alientan el
crecimiento, garanticen la seguridad del pequeño y preserven su
autoridad como padres. Si nace otro hijo, el sistema familiar se
vuelves complejo y diferenciado, instaurándose un nuevo sub-
sistema, el fraterno.
En el momento en que los hijos empiezan su etapa de escolari-
zación, la familia tiene que relacionarse con el sistema escolar. Sur-
gen nuevas reglas sobre quién debe ayudar en los deberes y cómo
lo hará, cuánto tiempo dedicarán los chicos al estudio y cuánto al
ocio, a qué hora se acostarán y cómo se considerarán las califica-
ciones escolares (Minuchin, 1984).
El matrimonio con hijos adolescentes debe hacers flexibles
las normas familiares y delegar algunas funciones en los chicos
25
24
Origen y conceptos básicos en terapia familiar sistémica
26
Fuentes
sonales. Murray Bowen desarrolla la «teoría familiar de sistemas»
a partir de su experiencia investigadora con familias de esquizofré-
nicos. Otras contribuciones importantes fueron la de Gregory Bate-
son con su teoría sobre el doble vínculo y la de Don Jackson quien
funda el Mental Research Institute, aportando el enfoque «interac-
cional» de terapia familiar.
La terapia familiar sistémica concibe a la familia como un sis-
tema que incluye límites familiares y extrafamiliares. El concepto
de «sistema familiar» tiene una relevancia relativa, mayor cuanto
s se acerque un enfoque a la ortodoxia sistémica, como sucede
en la terapia del Grupo de Milán (capítulo 5). El concepto de «lími-
tes» adquiere su máxima expresión en la terapia estructural de Mi-
nuchin y Fishman (capítulos 8 y 9).
La noción de «causalidad circular» preside todos los enfoques y
condiciona que la evaluación del problema se fundamente en patro-
nes conductuales sometidos a una retroalimentación negativa* y
que las técnicas de intervención se dirijan a alterar el ciclo recu-
rrente. Por último, la noción de «teleología» conduce a las funcio-
nes de morfostasis y morfogénesis, que rigen el ciclo vital de la fa-
milia. El «ciclo vital» ha sido un hilo conductor de la orientación
de la terapia familiar sistémica, que ha dejado su huella en uno u
otro momento del desarrollo de cada enfoque. Autores como Minu-
chin (capítulo 8), Fishman (capítulo 9) y Haley (capítulos 10 y 11)
hacen mención claramente explícita en sus escritos a dicho con-
cepto.
Fuentes
Bateson, G., Jackson D.D., Haley, J. y Weakland, J.H. (1956), Towards a theory
ofschizophrenia, «Behavioral Sciences» 1, 251-264.
Bertalanffy, L. von (1968), General system theory, George Braziller, Nueva
York.
Bertalanffy, L. von (1976), Teoría general de sistemas, Fondo de Cultura Econó-
mica, Madrid.
Cárter, E. y McGoldrick, M. (1981), The family Ufe cycle. A framework for family
therapy, Brunner y Mazel, Nueva York.
Cárter, E. y McGoldrick, M. (1989), The changing family Ufe cycle, Allyn y Ba-
con, Boston.
para que empiecen a tomar decisiones por sí mismos. Pero no hay
que olvidar que los padres junto con la concesión des autono-
mía, también deben exigirs responsabilidad a sus hijos.
La evolución alcanza un punto clave en la época en que los-
venes comienzan a «abandonar» el hogar. En ese momento, los pa-
dres han de permitir la marcha de los hijos y asumir el impacto que
les provoca su partida. Por su parte, éstos ahora volcados hacia in-
tereses extrafamiliares, deben poseer habilidades adecuadas para
relacionarse socialmente y adquirir competencia profesional (Cár-
ter y McGoldrick, 1989).
C.6. La segunda pareja
Cuando los jóvenes se emancipan, los padres han de retomar su
relación como pareja, que ha estado mediatizada por los hijos du-
rante muchos años. Normalmente, se tienen que enfrentar a la jubi-
lación, a la separación y muerte de seres queridos y a la suya pro-
pia. En circunstancias en que existe deterioro físico y/o psíquico,
los roles de cuidadores se invierten, de forma que son los hijos los
que tienen que hacerse cargo de sus padres enfermos; aunque en
ocasiones uno de los cónyuges presenta buenas condiciones de sa-
lud que le permiten atender a su esposo/a enfermo/a.
Es importante que, en este período, los hijos sean capaces de
transmitir a sus progenitores aquellas cosas positivas y valiosas que
les han legado, y que los padres encuentren significado a su propia
vida, para lo cual necesitan poseer cierta capacidad de introspección.
Comentario
El surgimiento de la terapia familiar se ubica en la década de
los cincuenta, donde factores clínicos y de investigación hacen que
el interés gire de variables intrapsíquicas a variables interpersona-
les. Ackerman, considerado el precursor del nuevo movimiento, da
un paso con respecto a la denominada terapia familiar psicoanalí-
tica al otorgar igual peso a los conceptos intrapsíquicos e interper-
27
Origen y conceptos básicos en terapia familiar sistémica
28
LA ENTREVISTA
El modelo de entrevista presentado es un instrumento creado
para hacer terapia familiar en contextos privados, por lo que se
hace difícil implantarlo en instituciones públicas. Requiere tiempo
y la posibilidad de trabajar con un equipo que se sitúe detrás de un
espejo unidireccional.
Los objetivos principales de la entrevista son: obtener informa-
ción sobre el problema que motiva la consulta y lograr un cambio
en el síntoma del paciente identificado y en ciertos aspectos del
funcionamiento familiar que mantienen la conducta sintomática.
Cada entrevista consta de cinco grandes apartados: la prese-
sión, lasesióji, las pausas, la intervención y la postsesión. Además,
un contacto telefónico con la familia precédela primera entrevista
y un seguimiento posterior -a los seis meses- complementa la ter-
minación del tratamiento.
1. Contacto telefónico
A través de una ficha telefónica estandarizada el terapeuta re-
coge una serie de datos sobre la familia y el problema, durante
quince o veinte minutos. Este primer contacto con el sistema fami-
liar permite iniciar el establecimiento de la relación terapéutica e
informar sobre el funcionamiento del Centro.
En el apéndice II se adjunta un modelo de ficha telefónica y un
comentario sobre la misma.
29
Duvall, E. R. (1967), Family development, J. B. Lipincott, Filadelfia.
Foley, V. (1974), An introduction to family therapy, Gruñe y Stratton, Nueva
York.
Gurman, A. S. (1981), Handbook of family therapy, Brunnel y Mazel, Nueva
York.
Hill, R. (1970), Family development in three generations, Schenkman, Cam-
bridge.
Howells, J. G. y Likorish, J. (1968), The family relations indicator, Oliver y
Boyd, Edimburgo.
Jones, S. L. (1980), Family therapy. A comparison of approaches, Prentice Hill
International, Londres.
Minuchin, S. y Fishman H.Ch. (1984), Técnicas de terapia familiar, Paidós, Bar-
celona.

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