Su objetivo es cubrir la herida y proporcionar consistencia a la zona de lesión. Las células
epiteliales forman la cubierta de las membranas mucosas y serosas y de la epidermis de la
piel. El tejido conjuntivo contiene fibroblastos, sustancia fundamental y fibras, y
proporciona el andamiaje para el resto de los tejidos. La estructura, la consistencia y la
elasticidad del tejido conjuntivo varían, dependiendo del tipo de tejido que incluya. Se
producen simultáneamente cuatro procesos en la fase de proliferación para conseguir la
coalescencia y el cierre de la zona lesionada: epitelización, producción de colágeno,
contracción de la herida y neovascularización.
Epitelización
La epitelización, el restablecimiento de la epidermis, se inicia precozmente en la
proliferación cuando una herida es superficial, normalmente en las primeras horas de
producirse la lesión. Cuando una herida es profunda, la epitelización es más tardía, tras la
producción de colágeno y de la neovascularización. La epitelización proporciona una barrera
protectora para prevenir la pérdida de agua y electrólitos y para reducir el riesgo de
infección. La curación de la superficie de una herida sólo mediante epitelización no
proporciona la consistencia adecuada para satisfacer las demandas mecánicas a las que se
someten la mayoría de los tejidos. Dicha consistencia la proporciona el colágeno producido
mediante fibroplasia.
Durante la epitelización, las células epiteliales no lesionadas de los bordes de la zona
lesionada, se reproducen y migran sobre la zona lesionada, cubriendo la superficie de la
herida y cerrando el defecto. Se cree que el estímulo para dicha actividad es la pérdida de
inhibición por contacto que se produce cuando las células epiteliales están normalmente en
contacto entre ellas, pero es una hipótesis. Las células epiteliales que migran permanecen
conectadas a sus células «progenitoras» tirando de la epidermis intacta hacia el borde de la
herida. Cuando las células epiteliales de un borde se encuentran con las del otro borde, dejan
de moverse por la inhibición por contacto (fig. 3-11). Aunque estén limpias, las heridas que
se han aproximado pueden quedar recubiertas clínicamente aproximadamente en 48 horas;
las heridas abiertas más grandes tardan más tiempo. En ese caso tardan varias semanas para
que esta delgada capa se multiplique y se diferencie en los diversos estratos de la
epidermis normal.
Producción de colágeno
Los fibroblastos fabrican colágeno. El crecimiento de los fibroblastos, conocido como
fibroplasia, tiene lugar en el tejido conjuntivo. Los fibroblastos se diferencian a partir de
células mesenquimales indiferenciadas localizadas alrededor de los vasos sanguíneos y en la
grasa. Estas células migran a la zona de la lesión a lo largo de tiras de fibrina, en respuesta a
influencias quimiotácticas, y están presentes en toda la zona lesionada. Para que se produzca
la fibroplasia, es necesario un aporte adecuado de oxígeno, ácido ascórbico y otros
cofactores como el zinc, el hierro, el manganeso y el cobre. Según aumenta el número de
fibroblastos, comienzan a alinearse entre ellos perpendicularmente a los capilares. Los
fibroblastos sintetizan procolágeno, el cual está compuesto por tres cadenas polipeptídicas
enrolladas que se mantienen unidas entre sí por enlaces electrostáticos débiles en una triple
hélice. Estas cadenas sufren fracturas por la acción de la colagenasa para formar
tropocolágeno. A continuación, múltiples cadenas del tropocolágeno se agrupan
conjuntamente para formar microfibrillas de colágeno, las cuales a su vez forman fibrillas de
colágeno que en última instancia se combinan para formar fibras de colágeno (fig. 3-12). Los
puentes de unión entre las moléculas de colágeno proporcionan aún más consistencia a la