
Horizonte de expectativas:
La conjunción entre el efecto propio de una obra y su recepción activa por parte del lector no se realiza en el
vacío, sino que responde a todo un “sistema de referencias objetivamente formulable”, que modula la
disposición del lector frente a dicha obra. Jauss llama a este sistema horizonte de expectativas, y lo
considera como el fruto de una experiencia intersubjetiva. Se refiere a un conjunto de ideas, valores y
conocimientos compartidos por una comunidad en un momento histórico y cultural específico.
Este término permite una continua puesta en relación del presente y el pasado, ya que se aplica tanto al
lector (en el momento en que interpreta un texto) como al autor (en el momento en que lo escribe).
Por otra parte, diferencia un horizonte de expectativas de tipo social (precompresión de la realidad cotidiana,
del mundo y de la vida), de un horizonte más literario, regido por los códigos estéticos de la literatura de la
época y normas del género.
En resumen, en el proceso de recepción, el sentido de una obra surge de una doble fusión de horizontes que
continuamente pone en relación dialéctica al presente con el pasado y a la literatura con la sociedad.
Especificidad de las ideas psicológicas:
Debemos asumir que al aplicar las ideas de la “estética de la recepción” en psicología estamos haciendo una
transpolación de dominios. Entre los textos de estas disciplina existen toda una serie de diferencias. En
primer lugar, en los textos literarios prima una voluntad de transmisión estética, mientras que en los textos
psicológicos se quiere comunicar una teoría o las particularidades de una práctica. Sin embargo, incluso en
los textos de tipo teórico, la estética juega un papel incuestionable. Están condicionados por los cánones
literarios de cada época, que determinan en el lector una cierta afinidad o un rechazo.
Por diversas razones, el “gusto” del público está más preparado para recibir algunos conceptos, para adoptar
ciertas teorías. La constitución de ese gusto es el resultado de una experiencia estética intersubjetiva.
En este sentido, en que el HORIZONTE DE EXPECTATIVAS articula aspectos estéticos y cognitivos
que trascienden al campo literario, podríamos utilizar la categoría de INTERÉS INTELECTUAL
(Danziger).
Los intereses intelectuales permiten una doble legitimación: por un lado, en virtud de ellos, una disciplina
puede obtener el reconocimiento y la legitimación de otras comunidades disciplinares u otros actores
sociales.
Por otra parte, los intereses intelectuales delimitan el dominio dentro del cual trabajan los integrantes de una
comunidad disciplinar, estableciendo las metodologías a emplear y los resultados que serán considerados
como válidos.
Otra categoría de utilidad para la historia de la psicología es la de CAMPO de Pierre Bourdieu. Se trata de
un espacio complejo con propiedades y reglas específicas donde las ideas, textos y prácticas tienen un valor
relativo al carácter posicional de los actores. El acceso a posiciones de autoridad está supeditado a la
acumulación de un capital simbólico específico, lo que implica una dinámica de competencia y lucha por la
legitimidad. En la historia de la psicología, este concepto permite comprender la especificidad de las ideas y
prácticas de la disciplina, pero sin perder de vista su dimensión social, que se ve mediada por las relaciones
dentro del propio campo.
Otra noción complementaria de Danziger es el concepto de PROBLEMÁTICA: entendido como un
proceso generador que plantea problemas comunes a un grupo determinado. La problemática se refiere a una
estructura colectiva inconsciente que define los esquemas, imágenes y metáforas en términos de los cuales
se formulan los problemas específicos. Se distingue entre problema y problemática, siendo los problemas
puntuales más bien una dimensión individual y consciente, mientras que la problemática es patrimonio de un
grupo y constituye el marco dentro del cual los problemas puntuales se hacen posibles. De esta forma, los
objetos psicológicos no son el resultado de la invención de sujetos individuales, sino que, forzosamente,
responden a actividades constructivas realizadas por grupos que comparten una misma problemática. Los
verdaderos sujetos históricos no son, por tanto, los actores individuales, sino los sujetos colectivos que
comparten una misma problemática.
En resumen, los conceptos de horizonte de expectativas, interés intelectual, campo y problemática son útiles
para una historia de la psicología que tenga una mirada crítica, ya que:
a. nos permiten entender los problemas históricos como resultado de las interacciones sociales y
de los grupos que comparten una misma problemática.
b. rompen con la idea de que lo social y lo disciplinar son antagónicos.