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Historia de la Psicología
Resumen
UNIDAD I
Módulo I
Aproximaciones a la nueva historia (posibles líneas de investigación, problemas y fuentes). Introducción a
los estudios de Historia de la Psicología, el Psicoanálisis y la Psiquiatría. Las nociones de historia crítica,
de campo.
Obertura: La nueva historia, su pasado y su futuro Peter Burke (1996)
La expresión “la nueva historia” surge en Francia. La nouvelle histoire es el título de una colección de
ensayos de Jacques Le Goff. Está relacionada con la école des Annales.
El autor la define en cuanto es diferente a la historia tradicional, no por la historia en sí misma. Es decir, la
define en función de lo que no es o de aquello a lo que se oponen quienes la practican.
La nueva historia es una historia escrita como reacción deliberada contra el “paradigma” tradicional,
también podríamos denominarlo “sentido común de la historia”, no como elogio sino para recalcar que a
menudo se ha supuesto que era la manera de hacer historia y no se consideraba ninguna otra forma de
abordar el pasado.
7 puntos de oposición:
1. OBJETO: Según la historia tradicional, el objeto esencial de la historia es la política, la cual se
interesaba fundamentalmente por el Estado, era nacional e internacional, más que local. Sin
embargo, también incluía la historia de la Iglesia y de la guerra. Otros tipos de historia eran
considerados periféricos a los intereses de los “auténticos” historiadores”.
La nueva historia se interesa por casi cualquier actividad humana: la niñez, la muerte, la locura, el
clima, la sociedad, los gustos, la feminidad, la lectura, etc. Se ven como “construcciones culturales”
sometidas a variaciones en el tiempo y el espacio. Esto tiene que ver con un relativismo cultural, la
idea de que la realidad está social o culturalmente constituida.
2. ACONTECIMIENTOS: La historia tradicional piensa la historia como una narración de
acontecimientos, mientras que la nueva historia se dedica más al análisis de estructuras. Lo que
verdaderamente le importa son los cambios económicos y sociales a largo plazo y los cambios geo
históricos a muy largo plazo.
3. ARRIBA/ABAJO: La historia tradicional presenta una vista desde arriba, se centró siempre en las
grandes hazañas de los grandes hombres, estadistas, generales y eclesiásticos. Los nuevos
historiadores se interesan por la “historia desde abajo”: por las opiniones de la gente corriente y su
experiencia del cambio social. La historia de la cultura popular ha sido objeto de considerable
atención, así como la historia de las mentalidades colectivas, discursos o “lenguajes”.
4. FUENTES: Según el paradigma tradicional, la historia debería basarse en documentos. Pero el precio
fue el olvido de otros tipos de prueba, el periodo anterior a la invención de la escritura quedó
descartada como “prehistoria”. Sin embargo, la nueva historia presentó las limitaciones de este tipo
de documentación: los registros oficiales suelen expresar el punto de vista oficial. Para reconstruir
las actitudes de herejes y rebeldes, tales registros requieren el complemento de otras clases de
fuentes: visuales, orales, estadísticas, etc.
5. MODO DE EXPLICACIÓN: Peter Burke utiliza el ejemplo del asesinato de Julio César para ilustrar
la diferencia en los modelos de explicación histórica entre la historia tradicional y la nueva historia.
En la historia tradicional, se podría responder a la pregunta "¿por qué Bruto apuñaló a César?" con
una única respuesta basada en una causa simple y lineal, como por ejemplo, que Bruto actuó
motivado por su odio hacia César.
En contraste, la nueva historia busca entender los eventos históricos a través de una variedad de
factores y variables, sin reducirlos a una sola causa. Además, la nueva historia busca entender la
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complejidad de las sociedades y culturas en el pasado, evitando las simplificaciones y
generalizaciones excesivas.
6. OBJETIVIDAD: De acuerdo con el paradigma tradicional, la historia es objetiva. El historiador
ofrece al lector los hechos, cuenta “cómo ocurrió realmente”. En la actualidad, entendemos que no
podemos evitar mirar al pasado desde una perspectiva particular. El relativismo cultural se aplica,
como es obvio, tanto a la historiografía misma como a lo que se denominan sus objetos. Nuestra
comprensión de los conflictos se ve aumentada por la presentación de puntos de vista opuestos.
7. La nueva historia, a diferencia de la tradicional, es interdisciplinaria: aprende de antropólogos
sociales, economistas, críticos literarios, psicólogos, sociólogos, etc., y colabora con ellos. La
heteroglosia (múltiples voces y perspectivas en la historia) es esencial para la nueva historia.
Relativismo cultural: es una teoría antropológica que sostiene que las creencias, valores, prácticas y normas
culturales deben ser comprendidas y evaluadas en relación a su propio contexto cultural y no pueden ser
juzgadas desde una perspectiva externa. En otras palabras, el relativismo cultural sostiene que no hay una
cultura que sea intrínsecamente superior a otras, y que todas las culturas deben ser evaluadas y entendidas en
su propio contexto.
¿Quién inventó la Nueva Historia?
La expresión se utiliza a veces para aludir a procesos ocurridos en las décadas de 1970 y 1980. Sin embargo,
la mayoría de los cambios ocurridos en historiografía forman parte de una tendencia más larga. Para
muchos, la nueva historia está asociada a Lucien Febvre y Marc Bloch, que fundaron en 1929 la revista
Annales. Sin embargo, en Gran Bretaña de la década de 1930 hay antecedentes de autores que rechazaron la
narración de sucesos en cualquier tipo de historia estructural, así como también en el 1900 en Alemania.
La misma expresión “nueva historia” tiene su propia historia. La más antigua data de 1912: una obra con
este título de un autor que creía en la historia “total” (interdisciplinaria).
Lo nuevo de esta disciplina no es tanto su existencia, sino el hecho de que quienes la practican sean ahora
extremadamente numerosos y rechacen ser marginados.
Problemas de definición
El movimiento a favor de un cambio nace de un amplio sentimiento de lo inadecuado del paradigma
tradicional. Esto se entiende por las transformaciones a lo largo del mundo: la descolonización y el
feminismo, por ejemplo, o el movimiento ecologista.
Es por eso que hablamos de una crisis del paradigma historiográfico tradicional. Sin embargo, el nuevo
paradigma también tiene sus problemas: de definición, de fuentes, de método y de exposición. Se dan
problemas de definición porque los nuevos historiadores se están introduciendo en un territorio desconocido.
Comenzaron con una especie de imagen en negativo de lo que buscan: la historia desde abajo fue concebida
como la inversión de la historia desde arriba, poniendo la cultura “baja” en el lugar de la alta cultura. No
obstante, esto trae problemas inherentes a la dicotomía. Por ejemplo, si la cultura popular es la cultura “del
pueblo”, ¿Quién es el pueblo?
Una historia política desde abajo, ¿debería debatir las opiniones y actos de cualquiera que este excluido del
poder o habría de tratar de la política en un plano local o en el de la gente corriente?
Además, la noción de “cultura” es aún más difícil de definir que la de “popular”. Un elemento fundamental
de la nueva historia es su noción amplia de cultura. Pero para eso debemos preguntarnos, qué es lo que no
cuenta como cultura.
En cualquier caso, el impacto del relativismo cultural en la historiografía parece ineludible. El reto planteado
al historiador social es mostrar cómo el relacionar la vida cotidiana con los grandes sucesos, o con
tendencias a largo plazo, forma parte de la historia.
Problemas de fuentes
Los mayores problemas de los nuevos historiadores son los de fuentes y métodos. En la búsqueda de nuevas
fuentes que complementaran los documentos oficiales, algunos se volvieron hacia la historia oral, otros
hacia las pruebas figurativas, otros hacia las estadísticas. También se releen ciertos tipos de documentos
oficiales de una manera nueva. Sin embargo, todas estas fuentes suscitan problemas. Los historiadores de la
cultura popular procuran reconstruir las ideas ordinarias y cotidianas partiendo de registros de sucesos que
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fueron extraordinarios. Por lo tanto, es necesario leer los documentos entre líneas. Sin embargo, los
principios de esta lectura no son siempre claros.
En el caso de las pruebas orales, existe el problema de la influencia del historiador-entrevistador y de la
situación de entrevista en las declaraciones del testigo. Lo mismo sucede con las fotografías o imágenes: no
ofrecen un reflejo de la realidad sino representaciones de la misma.
En cuanto al método, la máxima innovación ha sido la aparición y expansión de los métodos cuantitativos:
son aquellos que utilizan datos numéricos y estadísticos para analizar los eventos históricos. Estos métodos
han permitido a los historiadores obtener datos precisos y rigurosos sobre aspectos de la historia que antes
eran difíciles de medir, como la demografía, la economía y la cultura material.
El uso de los métodos cuantitativos ha permitido a los historiadores analizar grandes cantidades de datos y
hacer generalizaciones sobre los patrones históricos a nivel de poblaciones y regiones. Además, los métodos
cuantitativos han ayudado a los historiadores a desarrollar modelos y teorías para explicar los eventos
históricos.
Sin embargo, Burke también señala que el uso de los métodos cuantitativos no debe ser visto como una
solución completa para la investigación histórica. Es importante reconocer que estos métodos tienen
limitaciones y no pueden explicar la totalidad de los eventos históricos.
Problemas de explicación:
La expansión del terreno del que se ocupan los historiadores implica repensar la explicación de la historia,
pues las tendencias culturales y sociales no pueden analizarse de la misma manera que los acontecimientos
políticos. Hoy, los modelos más atrayentes son los que hacen hincapié en la libertad de elección de la gente
corriente, sus estrategias, su capacidad para sacar partido a las inconsecuencias e incoherencias de los
sistemas sociales y políticos.
El problema es que se rompió el consenso tradicional sobre lo que constituye una buena explicación
histórica. Al intentar evitar el anacronismo psicológico (las personas del pasado pensaban y sentían lo
mismo que nosotros), existe el peligro de “desfamiliarizar” el pasado tanto que resulte ininteligible. Si
explican las diferencias del comportamiento social en diversos periodos mediante discrepancias en las
actitudes conscientes o las convenciones sociales, corren el riesgo de superficialidad. Por otro lado, si
explican las diferencias del comportamiento por la diversidad de la estructura profunda del carácter social,
corren el riesgo de negar la libertad y la flexibilidad de los agentes individuales del pasado.
Una posible manera de eludir esta dificultad es utilizar la noción de “habito” de un determinado grupo
social. Con este término, Bourdieu se refiere a la propensión de sus miembros para seleccionar respuestas de
entre un repertorio cultural particular de acuerdo con las demandas de una situación o campo concretos.
Permite a quien lo utiliza reconocer el ámbito de la libertad individual dentro de ciertos límites dentro de la
cultura.
En resumen, Burke sostiene que una buena explicación histórica debe tener en cuenta tanto las estructuras
sociales profundas como las acciones individuales y conscientes de los actores históricos, y que los
historiadores deben evitar caer en explicaciones superficiales o deterministas que nieguen la complejidad y
la libertad de los seres humanos en el pasado.
El autor también introduce la noción de "hábito" de Bourdieu para explicar cómo las estructuras sociales
pueden influir en las acciones individuales de manera imperceptible, ya que a menudo se reproducen de
manera inconsciente a través de las prácticas cotidianas. En este sentido, el hábito puede ser una herramienta
útil para entender cómo las estructuras sociales influyen en la acción individual sin negar la agencia humana.
Problemas de síntesis:
La disciplina de la historia está fragmentada: existen diversas corrientes historiográficas y enfoques
metodológicos que a veces no dialogan entre sí y pueden generar cierta dispersión en la producción y
análisis del conocimiento histórico.
El autor se refiere a los problemas de síntesis como la dificultad para integrar y articular los diversos
hallazgos e investigaciones que se producen en la disciplina, en una síntesis coherente e integral de la
historia. Esta tarea de síntesis es esencial para construir una visión más integral y compleja del pasado,
superando las visiones fragmentarias y parciales que pueden surgir de los enfoques más especializados y
limitados. El autor destaca que este es un desafío constante para la disciplina histórica, que requiere de un
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esfuerzo por integrar diferentes enfoques y métodos para poder construir una visión más amplia y
comprensiva del pasado.
“Hacia un marco conceptual para una historización crítica de la psicología” Kurt Danziger
(1984)
Historia critica Historia justificacionista
La historiografía ha alcanzado una madurez desde Joseph Brozek, que se evidencia en la caída del mandato
por el cual la historia debía ser celebratoria y justificacionista de la propia disciplina.
Cuando Danziger habla de "historia justificacionista", se refiere a un enfoque histórico que se enfoca en el
progreso acumulativo y lineal del conocimiento científico, y que busca justificar las teorías y prácticas
científicas actuales en términos de su evolución histórica. Este enfoque histórico se basa en la idea de que el
conocimiento científico es objetivo, universal y neutral, y que se desarrolla gradualmente a través de la
acumulación de conocimientos y la eliminación de errores y prejuicio
En su lugar, propone una historia crítica de la ciencia que reconoce la importancia de los contextos
históricos y sociales en la construcción del conocimiento científico y que cuestiona los supuestos y las
prácticas científicas que se han naturalizado a lo largo del tiempo.
Historia critica:
Esta noción puede emplearse en dos sentidos amplios: un sentido débil y un sentido fuerte.
El sentido débil constituye un grado de acuerdo mínimo sin el cual no podemos hablar de historiografía
crítica. Supone adoptar una postura frente a tres coordenadas que conforman el marco inmediato de la
actividad del historiador:
1. Se debe cuestionar las fuentes tradicionales y las autoridades de las disciplinas.
2. No se debe dejar de lado las elecciones y compromisos del historiador ya que la selección de las
fuentes y el trabajo con las mismas dependerá de su mirada.
3. Es preciso considerar de modo crítico a la disciplina psicológica, y no como un desarrollo progresivo
con continuidad lineal. No se debe caer en prejuicios actuales para entender el pasado.
En otras palabras, el objetivo de una historia critica entraña un intento consciente de evitar dar por sentados
los prejuicios actuales y usarlos como parámetro ahistórico según el cual se debe juzgar el pasado.
Por otro lado, emplear la histórica critica en un sentido fuerte implica compromisos teóricos que van más
allá del nivel mínimo. Para esto, el autor reconoce con claridad una divergencia fundamental entre la historia
crítica y el naturalismo ingenuo.
Historia critica ≠ Naturalismo ingenuo
Con naturalismo ingenuo el autor se refiere a la postura de creer que la psicología simplemente encuentra
sus objetos en el mundo natural. Su historia se convertiría en la crónica de como una serie de descubridores
hallaron una serie de objetos. Existe una versión subjetivista del naturalismo ingenuo que considera que los
objetos psicológicos se encuentran en la mente de figuras históricas específicas. Se sostiene que los
conceptos se les ocurren a los individuos, parecen surgir sin actividad humana.
Por el contrario, un enfoque critico debe considerar que es un problema aceptar sin reparos el punto de vista
tradicional. Los objetos como la inteligencia, las actitudes o la personalidad, son el producto de una
construcción humana. Lo mismo se aplica a los sujetos psicológicos tales como “sujetos experimentales” o
“clientes”. De esta manera, su historia es la historia de su construcción. Sólo cuando las ideas se analizan
desde el principio como construcciones humanas producidas por agentes sociales en condiciones históricas
específicas, contamos con un marco aplicable a una historia critica. Esto significa rechazar la idea de que las
respuestas a los problemas históricos pueden encontrarse en acciones e intenciones específicas de individuos
históricos concretos. Estas acciones e intenciones son de interés, pero solo como puntos de partida, no como
enunciados finales de una investigación. Hay que profundizar más allá de la autorrepresentación de los
actores históricos individuales, las cuales son producto de la reflexión de los actores sobre sus propios actos,
y no deben confundirse con la realidad no reflexionada de su actividad constituyente de objetos. Esta
última se trata de las características incidentales que pasan desapercibidas en los documentos y que muestran
de modo significativo el análisis de la ideología.
Problema Problemática
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Un análisis que profundiza más allá del nivel de autorrepresentación, debe analizar la estructura intencional
de las actividades que generan conocimiento.
Por esto, el autor distingue entre los problemas que se plantea un actor histórico y la problemática dentro
de la que opera. Los problemas que aborda conscientemente tienden a ser de tipo especifico, con frecuencia
técnico. Pero solo surgen dentro de un marco mucho más amplio que marca los límites de los problemas
posibles y limita la gama de preguntas posibles dentro de su ámbito. Las representaciones de los problemas
específicos por parte de actores individuales, son indicios para llegar a las problemáticas subyacentes
sociales.
Una problemática surge en el curso de la interacción social, implica las formas en que los individuos se
comunican sobre problemas compartidos. Una de las consecuencias de esto, es que una problemática
funciona como un proceso generador, por ende, no son los actores individuales los que funcionan como
sujetos históricos, sino los grupos que comparten una misma problemática.
No es posible estudiar lo singular sin lo social en la psicología, por debajo de toda producción de saber hay
un interés social, por lo tanto, un componente ideológico.
Una historia critica debe concebir a los sujetos colectivos, reconocer que la actividad constructiva
intencional de los individuos implica una estructura de problemas que existe en un nivel transindividual.
Mientras que la noción de sujeto colectivo se refiere a la construcción social de la identidad y la conciencia
compartida en un contexto histórico y social determinado, la noción de problemática se refiere a las
cuestiones o problemas relevantes en ese contexto histórico y social, y cómo se ven influenciados por las
relaciones sociales y culturales.
Historias de la psicología: problemas, funciones y objetivos Hugo Vezzetti (2007)
La historia de la psicología, como muchas otras disciplinas, se pregunta por la identidad que la construye. El
primer problema que salta a la vista en este caso son las disputas de filiación: Wundt o Darwin, o Fechner o
Freud o Watson o Piaget. Esto es una primera evidencia de una familia a la vez extensa y desorganizada.
Hay una precaria armonía en la comunidad de los psicólogos, una fragilidad en el campo disciplinar. Es por
esto, que a la historia académica se le demanda ese refuerzo de legitimidad.
El historiador se enfrenta a un doble desafío:
- No puede perder una familiaridad con su objeto, la psicología, cuyo campo busca explorar e iluminar
- Cuanto más se afirma en el lugar de historiador, más se extiende necesariamente su espacio de
trabajo y de interlocución a las disciplinas históricas.
Pluralidad en el objeto: Las psicologías
No hay una historia de la psicología: hay diversidad de psicologías y pluralidad de historias. Partir de esto,
de la propia “conciencia de crisis” proporciona un punto de mira preferible al de cualquier definición de lo
que es la psicología.
La psicología es heterogénea en cuanto a tradiciones científicas, objetos, métodos, técnicas y usos.
El autor destaca la importancia de abordar la historia de la psicología de manera objetiva y crítica, y de
reconocer que la heterogeneidad y la diversidad del campo de la psicología en su configuración presente son
el resultado de su proceso de formación a lo largo del tiempo.
Al reconocer que la diversidad y la heterogeneidad de la psicología son el resultado de su proceso de
formación a lo largo del tiempo, la historia de la psicología adquiere una tarea y una mira más amplias, que
incluyen no solo la reconstrucción del pasado de la disciplina, sino también el análisis crítico y la
comprensión de cómo la disciplina ha evolucionado y se ha adaptado a los cambios sociales, culturales y
políticos a lo largo del tiempo.
Tres tradiciones:
Hacia el siglo XIX, la diversidad en los comienzos de la psicología puede ser ordenada en tres tradiciones:
1. La psicofísica y sus derivaciones en las psicologías experimentales: Esta tradición se centraba en el
estudio de la relación entre los estímulos físicos y las respuestas sensoriales y motoras, y se
desarrolló principalmente en Alemania.
2. El evolucionismo y sus efectos sobre la psicología comparada y evolutiva: Esta tradición se basaba
en la idea de que la evolución biológica también se aplicaba al comportamiento humano, y se
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centraba en el estudio comparativo de diferentes especies y en la identificación de patrones de
evolución en el comportamiento. Esta tradición se desarrolló principalmente en Inglaterra.
3. La psicopatología y sus consecuencias en la clínica de la hipnosis y las formas modernas de la
psicoterapia: Esta tradición se centraba en el estudio de los trastornos mentales y sus causas, y se
desarrolló principalmente en Francia.
Sin embargo, Vezzetti señala que este esquema tentativo no pretende fundar un sistema y que es
importante reconocer que los problemas de la constitución científica de la disciplina no pueden separarse
de los distintos contextos culturales y de lenguaje en los que se desarrollaron estas tradiciones. Es decir,
la psicología no surgió en el vacío, sino que estuvo influenciada por los contextos culturales, sociales y
políticos en los que se desarrolló en cada país, y es necesario tener en cuenta estos factores para
comprender su evolución histórica.
En cierto modo, toda la historia de las disciplinas “psi” puede ser encarada como una historia de las
lecturas y las apropiaciones, es decir, según los criterios de los estudios de recepción.
Pluralidad en la construcción: las historias
Vista desde la historia, la psicología se presenta como un objeto complejo: hay diversas historias en la
medida en que los problemas, las preguntas que organizan una investigación histórica pueden ser diferentes.
Lo importante es que esa condición plural es un desafío y una fuente de interés para el conocimiento.
Historia de los saberes y conceptos: Este enfoque se centra en la exploración de la historia de los
conceptos y teorías en psicología, prestando atención a su desarrollo y evolución. Esta historia no se
limita al orden de los conceptos en el interior de un léxico de la disciplina, sino que también explora
los saberes que la psicología recibe y transforma, prestando atención a los contextos sociales y
culturales en los que surgen y se desarrollan.
En otras palabras, debemos tener en cuenta tanto la dimensión cultural y social de los conceptos
psicológicos como la dimensión científica y epistemológica, para comprender cómo se desarrollan y
evolucionan a lo largo del tiempo. Esto implica entender tanto las raíces históricas y culturales de los
conceptos psicológicos como su evolución dentro del ámbito científico de la psicología.
Historia de los usos: Este enfoque se centra en la exploración de la historia de las prácticas y
aplicaciones de la psicología en distintos contextos, como la educación, la salud, el trabajo, entre
otros. Esta historia se ocupa de los problemas y desafíos que enfrenta la psicología en su aplicación
práctica y cómo se ha desarrollado a lo largo del tiempo.
Historia social y cultural: Este enfoque se centra en la exploración de la relación entre la psicología y
su contexto social y cultural. Esta historia busca entender cómo la psicología se ha relacionado con
cuestiones sociales y culturales más amplias, como la política, la religión, la moral y las diferentes
formas de conocimiento.
Historia de la profesión: Este enfoque se centra en la exploración de la historia de la formación y
regulación de la profesión psicológica, incluyendo cuestiones como la formación de las escuelas de
psicología, la regulación y acreditación de los psicólogos, y la relación entre la psicología y otras
disciplinas. Esta historia se ocupa de cómo la psicología se ha desarrollado como una disciplina
profesional y cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo.
Historia intelectual
El autor se refiere a la "historia intelectual" como un enfoque diferente a la historia tradicional, que
incorpora una pluralidad de enfoques y es inclusiva. Se enfoca en explorar procesos y acontecimientos
heterogéneos y parciales, en lugar de buscar reconstruir totalidades. Este enfoque no busca certezas, sino
que es impulsado por la curiosidad. Una condición esencial es la suspensión de toda norma preconcebida
sobre lo que la disciplina debe ser. Las preguntas históricas no pueden responderse sin un análisis que
abarque campos intelectuales, institucionales y políticos.
Por otro lado, la historia intelectual se diferencia del modelo de la memoria, que es una forma de historia
más tradicional que se enfoca en la recuperación de hechos y fechas y en la reconstrucción de una
narrativa coherente y lineal. En cambio, la historia intelectual se enfoca en la exploración de los
procesos, las influencias y las tensiones que dieron forma a una disciplina o pensamiento en particular, y
busca entender cómo estos procesos fueron moldeados por los contextos culturales, políticos e
institucionales en los que surgieron.
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Los enfoques de la historia intelectual buscan comprender tanto los aspectos intrínsecos como
extrínsecos de la producción y circulación de las ideas científicas.
En cuanto a los aspectos intrínsecos, se hace referencia a la pluralidad de tradiciones científicas y se
evita la idea de que existe un solo espacio "epistémico" con una autonomía intrateórica. En su lugar, se
reconoce la diversidad de enfoques y autores dentro de un mismo campo científico. Por otro lado, los
aspectos extrínsecos se refieren a las prácticas, instituciones y aplicaciones de las ideas científicas, así
como a las formas culturales y sociales en las que se producen y circulan.
Campo - Pierre Bourdieu:
- El campo es un espacio intelectual e institucional con autonomía relativa a otros campos.
- Posee propiedades inherentes y un sistema específico de reglas.
- Instancias específicas de selección, ingreso y consagración que regulan la dinámica fundamental del
campo: la disputa por la legitimidad.
- Capital simbólico: ideas, textos, prácticas y actores, propio de cada campo, intransferible a otros.
Representan posiciones que entran en el juego de la disputa por la autoridad científica.
- El campo implica una red de relaciones duplicadas, hacia y entre la comunidad de los miembros, y
además, hacia el público como un mercado específico.
El concepto de campo de Bourdieu es importante para la historia de la psicología porque proporciona un
marco teórico para entender cómo los discursos y prácticas psicológicas se desarrollan en contextos sociales
e institucionales específicos.
El campo de la psicología, por ejemplo, podría organizarse en torno a la competencia por el reconocimiento
académico, el poder institucional o la autoridad profesional.
La perspectiva del campo permite a los historiadores de la psicología analizar cómo los psicólogos
individuales y las escuelas de pensamiento interactúan con otros actores y fuerzas en el campo, y cómo estas
interacciones influyen en la producción de conocimiento psicológico.
Vezzetti argumenta que el modelo de campo de Bourdieu no debe ser sobrestimado como herramienta para
el estudio de la historia de la psicología, sino que debe ser utilizado de manera cuidadosa y específica. Para
aplicar el concepto de campo a la psicología, es necesario llevar a cabo un estudio detallado y localizado que
considere la efectiva autonomía de la disciplina y sus relaciones con otros campos.
Sin embargo, Vezzetti destaca que la aplicación del modelo de campo a la historia de la psicología puede
ayudar a comprender el carácter específico de las ideas y prácticas de la disciplina, sin dejar de lado su
dimensión social. El concepto de campo permite abordar la complejidad de la psicología evitando la falsa
unicidad y el anarquismo disciplinar, y sugiere la existencia de subcampos que ocupan regiones particulares
con propiedades específicas. En resumen, Vezzetti está proponiendo que el modelo de campo de Bourdieu
puede ser útil para el estudio de la historia de la psicología, pero solo si se usa de manera cuidadosa y
específica.
Módulo II
Orígenes de la Psicología. Su constitución como disciplina científica. Periodizaciones. Rasgos del campo de
la Psicología antes de la profesionalización. El uso de nociones psicológicas ante las concepciones sobre la
mujer en la Argentina en la primera mitad del siglo XX.
Periodización de la psicología en Argentina Hugo Klappenbach (2006)
El trabajo del autor intenta por primera vez una periodización del desarrollo completo de la psicología en
Argentina.
Una cuestión que se destaca en la historia de la psicología argentina es la escasez de conceptualizaciones
más o menos generales o sintéticas ("comprensiones generales" o "aproximaciones teóricas amplias"), de la
psicología argentina en su conjunto.
Tales visiones generales deberían ir acompañadas por periodizaciones que procuran, en buena manera,
ordenar racionalmente el conjunto de datos empíricos que constituye la materia del historiador.
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Klappenbach intenta avanzar con un esquema de periodización de la psicología, comprendiendo que no
podría tratarse más que de un esquema provisorio, tentativo, pasible de ser rectificado en la medida en que
las investigaciones parciales de carácter más empírico vayan aportando nuevos conocimientos.
Razones por las que el autor utiliza el recurso de la periodización para abordar el estudio histórico de la
psicología en la Argentina
1. En los trabajos específicos de historia de la psicología en Argentina, se introducen periodizaciones
implícitas, no del todo sistematizadas, pero que se ajustan más o menos a los datos obtenidos.
2. Los proyectos de investigación en la disciplina surgieron desde posiciones académicas relacionadas
con la enseñanza de la historia de la psicología. La práctica pedagógica requiere esquemas sintéticos
y clasificaciones racionales y pertinentes de los temas de estudio.
3. La periodización propuesta puede resultar útil para enmarcar adecuadamente otras investigaciones
historiográficas del país.
¿Qué se entiende por psicología argentina?
Una historia integral y general de la psicología en Argentina requiere abordar objetos de estudio diferentes y
complejos. Incluye por lo menos:
a. Una historia de las teorías científicas consideradas psicológicas
b. Una historia de las personalidades que han contribuido al desarrollo de la psicología
c. Una historia de las técnicas psicológicas
d. Una historia de las practicas psicológicas
e. Una historia de las instituciones psicológicas
Estos diferentes tipos de historia exigen a su vez perspectivas de análisis diferentes e inclusive el análisis de
fuentes documentales o testimoniales también diferentes. Una periodización general debería contemplar, al
menos como horizonte de aspiraciones, todos esos planos.
Así, entendemos por psicología argentina la psicología que se produce y se recepciona en nuestro medio.
Períodos:
El autor parte de periodos conocidos de la historia institucional y de la historia de las ideas, en función del
impacto de los acontecimientos políticos y sociales sobre la psicología en el país, aun cuando no sea posible
establecer una correlación directa y lineal entre estos.
Identifica cinco periodos:
1. período de la psicología clínica, experimental y social (1895-1916);
2. período de la psicología filosófica (1916-1941);
3. período de la psicotecnia y orientación profesional (1941-1962);
4. período de la discusión del rol del psicólogo y de la psicología psicoanalítica
(1962-1984);
5. período de la plena institucionalización de la psicología (desde 1984).
Las características que se analizan en cada periodo, por lo general, no desaparecen en el periodo siguiente ni
tampoco aparecen súbitamente. Al contrario, suelen perdurar aunque a veces lo hagan en un aspecto
sumamente acotado o como corriente marginal o en tensión.
1. Período de la psicología clínica, experimental, y social en el inicio del siglo (1895 1916)
El primer problema que surge en este periodo es el de su correcta clasificación. Para la bibliografía
clásica, aquella primera psicología era considerada como psicología experimental. Esto se debía a que la
institución del laboratorio de psicología experimental apareció tempranamente en el país. En 1891,
Víctor Mercante había establecido en San Juan un Laboratorio de Psicofisiología. Por su parte, Horacio
Piñero estableció en 1899 un Laboratorio de Psicología Experimental y poco después uno en la Facultad
de Filosofía y Letras.
En febrero de 1903, Horacio Piñero pronunciaba en el Institut General Psychologique de la Sorbonne, su
conocida conferencia La psychologie experimentale dans la Republique Argentine que luego sería
publicada en francés en la Revista de la Sociedad Medica de Buenos Aires.
La publicación en francés ponía de manifiesto el afrancesamiento de la elite cultural argentina de
principios del siglo XX. La historiografía de las ideas ha analizado esa impronta cultural francesa.
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En este contexto de “cultura científica” o de positivismo, encontramos la temprana recepción de la nueva
psicología europea a través de cinco canales:
a. Las obras originales de autores franceses
b. Las publicaciones periódicas originadas en Francia
c. Las obras de divulgación de autores franceses
d. Las traducciones al francés de autores de otras lenguas
e. Las traducciones al español de autores de otras lenguas
En 1902, Piñero iniciaba su curso de Psicología en la Facultad de Filosofía y Letras diciendo: “Dos
hechos de importancia primordial señalan definitivamente sus rumbos en 1878: Charcot y sus estudios
sobre la histeria y el hipnotismo, y Wundt fundando en Leipzig el primer laboratorio de Psicología
experimental. Si a estos hechos agregamos que Ribot funda la Revue Philosophique en esa misma época,
podemos decir que de este trío surge: la observación clínica, la investigación experimental y la
divulgación científica.”
Estos tres eran los pilares, los factores base de la nueva psicología en Argentina y aquí se ve la influencia
del positivismo (corriente filosófica que enfatiza la importancia de la observación empírica y la
experimentación en la adquisición del conocimiento).
Además, podemos nombrar a este periodo como psicología clínica por la importancia que tuvieron los
estudios de Jean Marie Charcot sobre la hipnosis y la histeria. Él fue el principal impulsor de la
observación clínica en el campo de la psicología. La psicología que se constituyó tempranamente en
Argentina llevaba, por una parte, el sesgo clínico característico de la psicología francesa. Por tal motivo,
el conocimiento de la obra de Wundt fue bastante limitado.
Los objetivos de los laboratorios de psicología experimental en el país distaban notoriamente de los
objetivos de los laboratorios fundados en Alemania. Estos últimos tenían fines de investigación y de
producción de conocimientos. En cambio, en Argentina, respondían a la finalidad de divulgación y
enseñanza, tendientes a “complementar la enseñanza de la cátedra”.
Sin embargo, el autor plantea que es más correcto referirse a una psicología clínica, experimental y
social. En efecto, el apoyo que la psicología recibió desde el Estado, hasta la preocupación por la
temática del delito, las masas o la nacionalidad, ponían de manifiesto la importancia que adquiría la
disciplina para un proyecto de reforma de orden público. Esto sucede en un contexto donde más de 4
millones de individuos, la mayoría de Europa (1ra guerra), poblaron el territorio argentino a fines del s.
XIX, representando un 25% de la población total. La mayoría eran pobres y campesinos, muchos
analfabetos y con gran capacidad de trabajo.
La inmigración masiva cambió la composición étnica y cultural de la sociedad argentina, generó
conflictos sociales y culturales y tuvo un impacto en la economía y la política del país, todo lo cual
influyó en la psicología social de la población.
2. Período de la psicología filosófica (1916-1941)
Este período podemos caracterizarlo a partir de cuatro rasgos centrales:
La psicología académica se alejó de las posiciones experimentales y clínicas y se enfocó más en
cuestiones filosóficas. Los psicólogos estaban interesados en establecer los límites de la
experiencia sensorial y también en cuestionar la idea de que los procesos psicológicos eran
simplemente una evolución de las funciones biológicas del organismo. En cambio, reconocieron
que la psicología involucraba valores y razonamientos únicos que no podían ser explicados por la
teoría evolutiva.
Resultó notorio el intenso movimiento de circulación de autores, instituciones e ideas
psicológicas.
Las relaciones con la tradición de las primeras décadas del siglo fue ambigua. No dejaban de
señalarse los límites de la psicología fisiológica pero, al mismo tiempo, la tradición clínica y
patológica asentada en la fisiología conservó un interés pronunciado en el periodo.
Es posible identificar los primeros intentos de aplicar la psicología al campo de trabajo.
Los años posteriores a 1916 fueron caracterizados generalmente como años del retroceso o decadencia de
los modelos experimentales, o bien, época del vacío de la psicología. En esto juega un papel importante el
contexto político-institucional. A partir del Golpe de Estado de 1930, las instituciones políticas argentinas
oscilarían entre el llamado fraude patriótico y el intervencionismo militar. Sin embargo, el nuevo clima de
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ideas tiene su origen anteriormente: desde el espacio académico, la reforma universitaria marcó el comienzo
del declive del positivismo. La nueva promoción se va a caracterizar por su orientación idealista y
espiritualista, su revaloración de la filosofía y sus problemas esenciales.
Las figuras destacadas de estas nuevas ideas fueron Bergson, Scheler y sobre todo, Ortega y Gasset. Ortega
proponía la coexistencia de laboratorios de fisiología, psicología y psico-fisiología, pero destacaba la
importancia de una psicología de tipo histórica o cultural. Así, comenzó a dejarse de lado el imperio de las
doctrinas positivistas y se aprendió de Ortega y Gasset a poner los problemas en un plano superior. Una de
las personalidades más destacadas de la reacción antipositivista fue Alejandro Korn.
Esta reacción consistía en una superación que no desconocía algunas conquistas del positivismo,
simplemente le ponía límites a la interpretación absolutamente mecánica del universo.
En definitiva, a partir del Centenario y especialmente de la década de 1920, la psicología era visualizada
nuevamente como una disciplina de carácter filosófico, ya que ambas estaban centradas en fundamentar los
límites de la experiencia sensible. En ese marco, y partiendo sobre todo de Ortega, la psicología argentina a
partir de la tercera década del siglo se orientaría hacia posiciones crecientemente estructuralistas y
fuertemente críticas hacia toda forma de naturalismo.
El método patológico de Ribot y la psicología experimental en la Argentina de principios de
siglo Claudio Miceli (1994)
El texto describe la posición de Theodule Ribot en el contexto positivista europeo y su importancia para
comprender la instauración de la psicología experimental en Argentina a principios del siglo XX. A pesar de
compartir el desdeño por la metafísica propio del positivismo, Ribot no adoptó el método experimental de la
misma manera que la psicología experimental, sino que defendió el "método patológico".
En un contexto de auge del positivismo de Comte, cobra también valor el evolucionismo de Spencer,
imponiendo en todos los dominios de la vida cultural la idea de determinismo universal, elevando a la
biología al ideal de las ciencias naturales. En este marco, se reclama para la psicología un lugar en la ciencia.
Por esta razón, para ser aceptada debe adoptar el método experimental, y es entonces que comienzan a
proliferar los laboratorios, dado que estos funcionan como garantía de cientificidad.
Sin embargo, para Ribot no funciona de la misma manera. La psicología francesa se insertó en la
psicopatología interpretada por los filósofos. En 1870, Ribot publica “La psicología inglesa
contemporánea”, con una introducción que se convierte en una suerte de manifiesto de la nueva psicología
científica que se instala en Francia. Fue un defensor del "método patológico", que se basaba en el estudio de
casos clínicos y la observación detallada de los síntomas de los pacientes, para comprender los procesos
mentales. Este enfoque contrastaba con la psicología experimental, que se centraba en la medición de
variables psicológicas en condiciones controladas.
Miceli argumenta que la psicología argentina de principios del siglo XX se encontraba en un estado de
transición entre el método patológico y la psicología experimental, y que la influencia de Ribot ayudó a
equilibrar estos dos enfoques. Sobre todo porque desde esta perspectiva, la psicología no precisa ya del
calificativo de experimental para acceder al rango de ciencia.
Entonces, la psicología experimental que se introduce en la Universidad de Buenos Aires en ese momento
estaba influenciada por la tradición clínica francesa de Ribot. Como resultado, la recepción de la psicología
de Wundt en Argentina no tuvo el mismo impacto que en otros lugares. En lugar de eso, la psicología
argentina se enlazó más a la patología mental, como lo hacía la tradición francesa.
“La historia de la psicología en clave critica. Juicios y prejuicios en el análisis de la
psicología de la “mujer universitaria” en Argentina a comienzos del siglo XX Ana Elisa
Ostrovsky (2014)
La historiografía de la psicología a nivel internacional, desde una perspectiva critica, se ha cuestionado el
uso de la categoría “mujer” como dato universal, esencialista y ahistórico. Simultáneamente se ha advertido
el papel de la disciplina en la conformación histórica de los géneros y se ha enfatizado el carácter normativo
y normalizador que la misma ejerció históricamente como portadora de un discurso sobre las diferencias
legitimado científicamente. Como ejemplo de esta perspectiva crítica, la autora utiliza el caso de la
“psicología de la mujer universitaria” a comienzos del siglo XX en Argentina.
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- Cómo contribuyó la psicología en la conformación del Estado/Nación argentino?
La mítica “mujer” fue objeto de problematización e intervención en los comienzos del siglo XX en
Argentina. Se observa en la organización de los estados modernos la necesidad de contener y controlar
problemas capaces de amenazar el orden social en una suerte de alianza entre médicos y pedagogos
(varones) en representación del Estado, y mujeres-madres en representación de las familias. Esto se potenció
luego de la Segunda Revolución Industrial con la consolidación de la familia nuclear burguesa. Se reforzó la
asociación de la mujer a la maternidad, la intimidad, el espacio privado y el mundo de los afectos.
- Qué se esperaba de la mujer argentina durante la transición del siglo XIX al XX?
En esta época se establecía la inferioridad legal femenina al equiparar a la mujer al menor de edad
necesitado de la tutela del padre, hermano o marido. La mujer casada no estaba autorizada jurídicamente
para administrar ni disponer de sus propios bienes, tampoco podía realizar contratos, ni estar en juicio, ni
ejercer trabajo alguno sin la autorización del esposo. Por otra parte, la mujer soltera requería la autorización
paterna para las mismas condiciones.
A las mujeres, vigilantes de la vida, supuestamente pasivas en la actividad sexual y cuidadoras por
excelencia, les correspondía la conservación de la herencia, mientras que los varones, innovadores, activos y
arriesgados eran los encargados del progreso y del cambio. Ellas mirarían al pasado y ellos al futuro.
- Qué aportes hizo la psicología a la construcción social de la mujer de esta época?
La psicología de la época contribuyó a la construcción social de la mujer al promover estereotipos de género
y limitar la visión de las mujeres como seres emocionales y dependientes. Según Ostrovsky, la psicología de
la época basó gran parte de su estudio de la mujer en supuestos prejuicios de género, lo que tuvo
consecuencias negativas en la forma en que se abordaron temas como la educación, el trabajo y la
participación política de las mujeres. La psicología del momento reflejaba los debates sociales y políticos
sobre el status de las mujeres, especialmente estudiaba a la niña entendida como la futura madre-ama de casa
y se debatía sobre el tipo de instrucción que debía recibir acorde a sus características psicofísicas.
- Cuáles fueron los planteos del feminismo de la 1era ola? Qué organizaciones/agrupaciones surgieron
en ese momento?
El surgimiento del Feminismo de Primera Ola en Argentina ponía de manifiesto la situación de desigualdad
y parcialidad que afectaba a las mujeres.
La “cuestión femenina” estaba en plena ebullición. En el marco de los festejos del Centenario, en 1910, se
organizó el Primer Congreso Femenino Internacional propiciado por la Asociación de Universitarias
Argentinas. El evento se centró en la presentación de proyectos de conquista y ampliación de derechos
privados y públicos que iban desde el divorcio hasta la protección de las mujeres trabajadoras. Paralelamente
se realizó el Primer Congreso Patriótico de Mujeres, organizado por el Consejo Nacional de Mujeres.
- Qué articulaciones puede encontrar entre la "psicología moderna" y la "mujer moderna"?
La entrada de las mujeres en los estudios superiores generaba sospechas y estaba relacionada con la cuestión
de la inferioridad femenina.
La autora menciona a Alicia Moreau, una feminista y socialista que luchó contra los prejuicios y obstáculos
sociales para acceder a la educación superior y que cuestionó la idea de un "tipo mental" femenino,
enfatizando los determinantes sociales que limitaban a las mujeres.
Así, aunque ser mujer no garantizaba una opinión favorable sobre las capacidades femeninas, las mujeres
que accedieron a teorizar en las primeras décadas del siglo XX tuvieron que luchar contra prejuicios y
obstáculos sociales para llegar a ese punto. En contraste, los hombres teorizaban desde un lugar de privilegio
epistémico y social, como catedráticos que no tenían que pedir permiso a sus mujeres para hablar en público
o ejercer sus profesiones.
La ciencia psicológica, como una herramienta poderosa en la conformación de las imágenes de lo natural y
lo antinatural en materia de género, contribuyó a regular las esferas por donde debían transitar o no las
mujeres y a argumentar sobre sus márgenes de confianza y posibilidad. Las teorías científicas, las posiciones
políticas y las valoraciones sobre los lugares sociales se entremezclaban y operaban como respaldos
argumentativos las unas a las otras.
12
UNIDAD II
Noción de recepción para los estudios de los saberes psi. Esbozo de la recepción del Psicoanálisis en la
Argentina hasta 1942. Consecuencias de la fundación de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) en
los modos de lectura, en la formación de los psicoanalistas, y en la autorización para la práctica.
“Para una “estética de la recepción” de las ideas psicológicas” – Alejandro Dagfal (2004)
El objetivo del trabajo del autor es abordar algunas cuestiones metodológicas que plantean las historias de la
psicología realizadas en los llamados países “periféricos”. En esta diferenciación de los países periféricos
con los países centrales, Dagfal se refiere a los países de América Latina, Asia, África y Europa del Este,
que han sido históricamente marginados y subordinados a los países del centro (Europa occidental), en este
caso, siendo estos últimos “generadores de conocimiento”. Se pregunta si esto realmente es así, si la
recepción (en la periferia) de las ideas acuñadas en los centros de mayor producción teórica es simplemente
una copia, una asimilación pasiva.
Con la noción de recepción, articulándola con otros conceptos propios de enfoques histórico-críticos (interés
intelectual, problemática y campo), pretende romper con este binomio.
RECEPCIÓN:
La “estética de la recepción” (Escuela de Constanza), se ha ido transformando en una teoría de la
comunicación literaria. Define a la historia literaria como un proceso que implica siempre tres factores: el
autor, la obra y el público. Es decir, un proceso dialectico, en el cual el movimiento entre producción y
recepción pasa por la intermediación de la comunicación literaria. De este modo, la noción de recepción es
entendida en el doble sentido de apropiación e intercambio.
En este contexto, la noción de estética se entiende como una forma de reflexión crítica sobre las prácticas
artísticas y sus relaciones con la sociedad y la cultura.
Relación con el campo de la historia de la psicología:
La respuesta a la pregunta de por qué resulta relevante para la historia de las ideas psicológicas la
extrapolación de la noción de recepción desde el campo de las letras se encuentra en los fragmentos citados
en el texto del autor Hugo Vezzetti. En ellos se destaca la importancia de la categoría de recepción para
comprender la historia de la psicología en Argentina, ya que la apropiación activa de las ideas importadas de
Europa y Francia, en particular, ha permitido su transformación y adaptación al contexto local. Además, se
enfatiza que la recepción de las ideas psicológicas no es meramente reproductiva, sino que implica una
reconstitución del objeto según las problemáticas locales y las operaciones de lectura. En resumen, la
categoría de recepción se utiliza para comprender cómo las ideas psicológicas importadas han sido recibidas,
adaptadas y transformadas en el contexto local, lo que permite una comprensión más completa y crítica de la
historia de la disciplina.
Rol del lector:
La recepción importa entonces en tanto es un acto de doble sentido, activo y pasivo, que incluye el efecto
producido por la obra de arte y el modo en que su público la recibe. Así, se destaca la importancia de la
función activa del lector, considerando que, a lo largo de la historia de la literatura, han sido los lectores
quienes han “concretizado” el sentido de las obras. Por ello, podría decirse que la historia de la literatura no
es más que la historia de las interpretaciones de los textos. Esto permite el reconocimiento de la importancia
de situar al lector en una historia social más general. Además, enfatiza la función de la obra de arte no sólo
de representar lo real, sino también de crearlo. “Crearlo” en el sentido de que la literatura tiene muchas
veces una función anticipatoria, planteando preguntas que prefiguran la posibilidad de nuevas experiencias
de la realidad. Empieza generando condiciones de posibilidad, ampliando los horizontes de experiencia.
Aquí, el autor traza un paralelo entre las tríadas “obra-autor-público” y “mensaje-emisor-receptor” de la
teoría de la comunicación. La recepción de una obra por parte del público, al igual que la recepción de un
mensaje, da lugar a una respuesta, aunque mas no sea el silencio o la indiferencia. A su vez, la respuesta
bien puede ser el simple placer estético, la toma de distancia critica o incluso un acto de creación, de tal
manera que el receptor se transforma también en productor.
13
Horizonte de expectativas:
La conjunción entre el efecto propio de una obra y su recepción activa por parte del lector no se realiza en el
vacío, sino que responde a todo un “sistema de referencias objetivamente formulable”, que modula la
disposición del lector frente a dicha obra. Jauss llama a este sistema horizonte de expectativas, y lo
considera como el fruto de una experiencia intersubjetiva. Se refiere a un conjunto de ideas, valores y
conocimientos compartidos por una comunidad en un momento histórico y cultural específico.
Este término permite una continua puesta en relación del presente y el pasado, ya que se aplica tanto al
lector (en el momento en que interpreta un texto) como al autor (en el momento en que lo escribe).
Por otra parte, diferencia un horizonte de expectativas de tipo social (precompresión de la realidad cotidiana,
del mundo y de la vida), de un horizonte más literario, regido por los códigos estéticos de la literatura de la
época y normas del género.
En resumen, en el proceso de recepción, el sentido de una obra surge de una doble fusión de horizontes que
continuamente pone en relación dialéctica al presente con el pasado y a la literatura con la sociedad.
Especificidad de las ideas psicológicas:
Debemos asumir que al aplicar las ideas de la “estética de la recepción” en psicología estamos haciendo una
transpolación de dominios. Entre los textos de estas disciplina existen toda una serie de diferencias. En
primer lugar, en los textos literarios prima una voluntad de transmisión estética, mientras que en los textos
psicológicos se quiere comunicar una teoría o las particularidades de una práctica. Sin embargo, incluso en
los textos de tipo teórico, la estética juega un papel incuestionable. Están condicionados por los cánones
literarios de cada época, que determinan en el lector una cierta afinidad o un rechazo.
Por diversas razones, el “gusto” del público está más preparado para recibir algunos conceptos, para adoptar
ciertas teorías. La constitución de ese gusto es el resultado de una experiencia estética intersubjetiva.
En este sentido, en que el HORIZONTE DE EXPECTATIVAS articula aspectos estéticos y cognitivos
que trascienden al campo literario, podríamos utilizar la categoría de INTERÉS INTELECTUAL
(Danziger).
Los intereses intelectuales permiten una doble legitimación: por un lado, en virtud de ellos, una disciplina
puede obtener el reconocimiento y la legitimación de otras comunidades disciplinares u otros actores
sociales.
Por otra parte, los intereses intelectuales delimitan el dominio dentro del cual trabajan los integrantes de una
comunidad disciplinar, estableciendo las metodologías a emplear y los resultados que serán considerados
como válidos.
Otra categoría de utilidad para la historia de la psicología es la de CAMPO de Pierre Bourdieu. Se trata de
un espacio complejo con propiedades y reglas específicas donde las ideas, textos y prácticas tienen un valor
relativo al carácter posicional de los actores. El acceso a posiciones de autoridad está supeditado a la
acumulación de un capital simbólico específico, lo que implica una dinámica de competencia y lucha por la
legitimidad. En la historia de la psicología, este concepto permite comprender la especificidad de las ideas y
prácticas de la disciplina, pero sin perder de vista su dimensión social, que se ve mediada por las relaciones
dentro del propio campo.
Otra noción complementaria de Danziger es el concepto de PROBLEMÁTICA: entendido como un
proceso generador que plantea problemas comunes a un grupo determinado. La problemática se refiere a una
estructura colectiva inconsciente que define los esquemas, imágenes y metáforas en términos de los cuales
se formulan los problemas específicos. Se distingue entre problema y problemática, siendo los problemas
puntuales más bien una dimensión individual y consciente, mientras que la problemática es patrimonio de un
grupo y constituye el marco dentro del cual los problemas puntuales se hacen posibles. De esta forma, los
objetos psicológicos no son el resultado de la invención de sujetos individuales, sino que, forzosamente,
responden a actividades constructivas realizadas por grupos que comparten una misma problemática. Los
verdaderos sujetos históricos no son, por tanto, los actores individuales, sino los sujetos colectivos que
comparten una misma problemática.
En resumen, los conceptos de horizonte de expectativas, interés intelectual, campo y problemática son útiles
para una historia de la psicología que tenga una mirada crítica, ya que:
a. nos permiten entender los problemas históricos como resultado de las interacciones sociales y
de los grupos que comparten una misma problemática.
b. rompen con la idea de que lo social y lo disciplinar son antagónicos.
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c. buscan una cierta objetividad en el análisis.
Además, estos conceptos pueden ser combinados y son compatibles con una concepción de la comunicación
del conocimiento que entiende la producción y recepción de manera dialéctica.
En el contexto de la Argentina, estos conceptos pueden ayudar a entender mejor cómo se elabora el
conocimiento psicológico en un país situado en la periferia: mostrando cómo, detrás de esas supuestas
copias, se esconde un horizonte de expectativas radicalmente distinto del de la obra de origen, enlazado a
una problemática sociohistórica compleja y singular, las cuales restituyen al proceso de recepción su
carácter activo.
“Los comienzos del psicoanálisis en la Argentina” – Mariano Plotkin (2003)
Durante las primeras décadas del s. XX, el psicoanálisis en la argentina tuvo un claro patrón de recepción
por parte de los círculos médicos que podría definirse como de “amalgamación”.
En ese momento, se creía en la teoría de la degeneración (basada en la idea de que ciertas enfermedades
físicas y mentales se transmitían de generación en generación cada vez en proporciones más fuertes) y se
combinó con la antropología criminal de Cesare Lombroso (la degeneración se manifestaba en la presencia
de abundantes “estigmas físicos”).
El psicoanálisis fue añadido a este arsenal terapéutico y teórico existente, y esto dio origen a una mezcla que
contenía elementos muchas veces difícilmente compatibles entre sí. Por otro lado, la recepción no fue lineal
sino que se vinculó con desarrollos culturales y políticos más amplios del país.
En la recepción del psicoanálisis en Argentina se pueden distinguir tres momentos:
1. Fines de la década de 1910 comienzo de los años ´20: el psicoanálisis fue discutido en círculos
médicos y era considerado una doctrina extranjera.
2. Mediados de los 20 finales de los 30: los psiquiatras más progresistas comenzaron a incorporarlo
gradualmente, o a criticarlo fuertemente, demostrando que la disciplina ya tenía un lugar asegurado
dentro de las terapias y teorías disponibles. Además, comenzó a popularizarse, era un objeto de
consumo cultural.
3. Entre 1930 y 1940: el psicoanálisis y la psiquiatría lograron establecerse como especialidades
autónomas en una sociedad altamente polarizada.
Primer momento: el psicoanálisis como idea extranjera (1910 1920)
Los psiquiatras argentinos fueron menos receptivos al psicoanálisis durante las primeras décadas del s.XX
que sus colegas de otros países. Sin embargo, fueron el primer grupo que inició una discusión seria sobre las
ideas freudianas.
La primera mención al psicoanálisis en un foro científico en Argentina fue Germán Greve, un médico
chileno, en una ponencia en el Congreso Internacional Americano de Medicina e Higiene en 1910, en
Buenos Aires. Consciente de estar cuestionando un paradigma al introducir una teoría nueva y controvertida,
trató de amoldar su perspectiva a una tradición establecida: la escuela francesa.
De este modo, Greve inició una tradición que daría forma a la recepción temprana del psicoanálisis en
Argentina. Freud sería leído en francés, y, en general, de segunda mano a través de comentadores.
A finales de la década del 10, el psicoanálisis estaba comenzando a ser discutido por un número creciente de
psiquiatras. Sin embargo, generalmente era criticado.
Durante la primera década del s.XX, la psiquiatría argentina se desarrolló bajo la influencia de las escuelas
francesa e italiana. La elite local miraba hacia Europa, en especial Francia, como un faro de la civilización.
El francés era idioma de uso obligatorio por los médicos argentinos, y las revistas locales publicaban
artículos en ese idioma.
En Francia, la recepción del psicoanálisis se dio más tempranamente en círculos artísticos e intelectuales que
en la medicina. La teoría de la degeneración (francesa) fue la corriente dominante del pensamiento
psiquiátrico en Argentina. Adquirió una dimensión particular al ser asociada con el tema de la inmigración
masiva. Los inmigrantes eran vistos como instigadores de conflictos sociales y políticos.
La psiquiatría formaba parte de un engranaje médico más amplio erigido por el Estado para controlar y al
mismo tiempo mejorar las condiciones de vida de las nuevas masas urbanas.
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Una figura de gran importancia en la psiquiatría argentina fue José Ingenieros, en 1907 director del Instituto
de Criminología. Él ilustra con claridad la figura clásica del médico que se movía con libertad entre
disciplinas que no tenían todavía fronteras totalmente definidas.
En 1915, Ingenieros fundó la Revista de Filosofía. Si bien se declaraba somatista (la psicología era una rama
de la biología), introdujo y promovió los estudios sobre la hipnosis, los sueños y la sexualidad. Temas que
abrían espacios de recepción para el psicoanálisis. Sus discusiones sobre psicoterapia promovieron la idea de
que el paciente debía ser escuchado.
Las primeras menciones a Freud fueron negativas. Influidos por la mirada francesa, los argentinos
caracterizaban al psicoanálisis como una teoría pansexualista. Además, se deslizaba hacia un terreno no
científico, demasiado mundano.
Hacia 1920, la visión positivista del mundo demostraba señales de crisis, lo cual abriría nuevas puertas de
recepción para el psicoanálisis. La primera guerra mundial aceleró esta crisis, al mostrar el potencial
destructivo del desarrollo científico y tecnológico. Esto favorecía la búsqueda de sistemas de pensamiento
alternativos que enfatizaran la dimensión espiritual de la realidad.
Segundo momento: La extensión y la internalización del psicoanálisis (mediados de los 20 - finales de los
30)
El positivismo perdía su influencia sobre la elite intelectual argentina en tanto visión del mundo y la idea de
la degeneración hereditaria dejaba lenta pero gradualmente de gozar del favor de los psiquiatras. El
psicoanálisis hacía algunos progresos en los círculos médicos. En 1929, se funda la Liga Argentina de
Higiene Mental, que promovió la idea de que la enfermedad mental podía ser prevenida y curada así como
también que la psicoterapia era una técnica efectiva. Esto disparó la búsqueda de nuevas formas de
tratamiento. La frontera entre la alienación y la “normalidad” comenzaba a desdibujarse.
Enrique Pichon Riviere y Eduardo Krapf (miembros de la Liga), intentaban introducir el psicoanálisis en el
Hospicio.
En la década del 30, nuevas terapias psiquiátricas comenzaron a estar disponibles en todo el mundo, entre
ellas diversos tipos de shock. Había una tendencia a la aceptación de usos alternativos de la psicoterapia y
un reconocimiento de que los pacientes debían ser escuchados. En esto, el psicoanálisis tenía la
fundamentación teórica más sólida e incluso servía para fundamentar algunas terapias somáticas. Pichon
Riviere propuso una explicación psicoanalítica del uso de las terapias de shock.
Por otro lado, en los años 20 y 30, el psicoanálisis comenzó a popularizarse en círculos no médicos,
considerándose una de las corrientes espirituales más importantes del momento. Hacia 1930, era discutido
en nuevos contextos. La revista popular El Hogar publicaba varios artículos sobre el tema. Las ideas
freudianas llegaron a ser bien conocidas por el público en general, sobre todo temas tales como la hipnosis y
la interpretación de los sueños.
El reconocimiento del psicoanálisis como moda intelectual no implicaba necesariamente una evaluación
positiva del mismo. Las opiniones eran variadas. Sin embargo, en esta época, un número creciente de
psiquiatras lo veían como una herramienta que podía ser agregada a técnicas y teorías más tradicionales, y a
veces combinadas con ellas.
Apropiación ideológica: una vez que el psicoanálisis comenzó a integrarse en la cultura argentina, se
convirtió también en un tema sujeto a la apropiación ideológica. Hasta fines de la década del 30, todavía era
posible una coexistencia pacífica entre personas pertenecientes a extremos opuestos del espectro ideológico.
Esto permitió al psicoanálisis ser aceptado, aunque haciendo lecturas diferentes de él, por sectores tanto
progresistas como conservadores.
De todos los sectores, se buscaba compatibilizar el psicoanálisis con sus respectivas posiciones ideológicas.
Los médicos de izquierda querían la renovación de prácticas terapéuticas, al tiempo que sugirieron que el
psicoanálisis podía ser usado como una herramienta para la crítica social. Los derechistas, por su parte,
conjugaron el psicoanálisis con otras teorías con la idea de utilizarlo como un instrumento de control social.
Sin embargo, estos sectores no debatían, solo coexistían.
Esto comienza a cambiar a finales de los años 30, con la Segunda Guerra Mundial. Se profundiza una
polarización ideológica ya existente en la sociedad argentina, que luego se vuelve infranqueable después del
surgimiento del peronismo en 1945.

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