
Histología médico-práctica78
hígado posee células (hepatocitos) que cumplen con
ambas funciones, motivo por el cual se considera a
este órgano una glándula anficrina mixta, mientras
que el páncreas posee células que secretan hormonas
(islotes de Langerhans) y otras células dispuestas en
ácinos serosos, que secretan un jugo rico en enzimas
(jugo pancreático), por lo que este órgano representa
una glándula anficrina doble.
5 MEMBRANA BASAL
La membrana basal es una estructura laminar cons-
tituida por proteínas como el colágeno, glucoproteí-
nas y proteoglucanos sobre la que asienta el tejido
epitelial al cual otorga sostén y participa, además,
en su adhesión al tejido conectivo. La membrana
basal es difícil de ver en los preparados histológicos
teñidos con hematoxilina-eosina salvo que sea muy
gruesa, en cuyo caso se tiñe eosinófila; en general, es
necesario usar técnicas especiales para evidenciarla.
Empleando las técnicas de PAS o impregnaciones ar-
génticas, las membranas basales se pueden evidenciar
como una delgada línea, de color magenta o negra,
respectivamente, en la interfase entre los epitelios y
el tejido conectivo subyacente o circundante. Em-
pleando el microscopio electrónico es posible obser-
var dos zonas claramente diferenciadas en la mem-
brana basal: una más próxima al epitelio denominada
lámina basal, y otra más próxima al tejido conectivo
denominada lámina reticular.
La lámina basal se encuentra en la membrana
basal de los epitelios, pero también se la localiza
rodeando a los adipocitos, a las células musculares y
a las células de Schwann, donde se la conoce con el
nombre de lámina externa. Las células epiteliales y
los distintos tipos celulares mencionados participan
en la síntesis de los componentes de la lámina basal
y de la lámina externa, respectivamente.
La lámina basal consta de dos zonas: la lámina
lúcida, que es electrolúcida y que aparenta ser un
espacio de 40-60 nm de espesor próximo al epitelio,
y la lámina densa, que tiene un espesor similar a la
anterior y presenta un aspecto homogéneamente elec-
trodenso.
La lámina lúcida es el sitio en el cual los recep-
tores de las células epiteliales, denominados inte-
grinas, se unen con las proteínas de adhesión como la
laminina. Hay una cierta controversia respecto de
la verdadera existencia de la lámina lúcida. Algunos
autores sostienen que la lámina lúcida es un espacio
artefactual que se forma entre las células y la lámina
densa durante el proceso de fijación y deshidratación
de la microscopia electrónica de transmisión.
La lámina densa está compuesta en un 50% por
colágeno tipo IV y, además, por las glucoproteínas
adhesivas denominadas laminina y entactina, y el
proteoglucano perlecano.
El colágeno tipo IV tiene la particularidad de
formar redes o mallas de colágeno y el resto de las
moléculas realizan uniones cruzadas o entrecruza-
mientos con la red y con las células. Es así como
la entactina posee sitios de unión al perlecano, la
fibronectina, la laminina y el colágeno. El perlecano
es un proteoglucano que da volumen y otorga cargas
negativas a la lámina basal, y se interconecta con
la laminina, el colágeno tipo IV y la entactina. La
laminina es una glucoproteína constituida por tres
cadenas polipeptídicas de forma entrecruzada, que
se une a las integrinas de las células epiteliales y a
los componentes mencionados de la lámina basal. Fi-
nalmente, la lámina basal se fija a la lámina reticular
gracias al colágeno tipo VII.
La lámina reticular es la parte más próxima al
tejido conectivo de la membrana basal. Está formada
por colágeno tipos I y III (fibras reticulares). Se ha
sugerido que las membranas basales se tiñen con im-
pregnación argéntica debido a la presencia de fibras
reticulares en esta lámina; sin embargo, también hay
controversias al respecto.
5.1 Funciones de la membrana basal
La membrana basal otorga el sostén y la adhesión
del epitelio a la matriz extracelular. Forma una malla
o red que funciona como un filtro al ser atravesada
por las moléculas que nutren a los epitelios. De esta
forma, realiza una selección pasiva de los compo-
nentes que la atraviesan por tamaño (deja pasar las
moléculas más pequeñas) y por carga (posee una
carga negativa por los proteoglucanos). Las mem-
branas basales impiden el paso de células normales,
salvo de los glóbulos blancos, y también impiden
el paso de células patológicas o cancerosas. Estas
últimas atraviesan las membranas basales debido a
la liberación de enzimas que la degradan (metalo-
proteasas y colagenasas), favoreciendo la invasión de
tejidos subyacentes. Mientras las células malignas se
limiten al epitelio y no atraviesen la membrana basal