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Cacterísticas anatómicas
Órgano interno más voluminoso (pesa alrededor de 1 ½ kilo.
Es la glándula más grande del cuerpo (glándula mixta).
Dividido en dos grandes lóbulos separados por el ligamento falciforme.
Recubierto parcialmente por peritoneo.
Dividido en segmentos funcionales determinados por la vasculatura que tiene por dentro.
Funciones
1. Formación de proteínas plasmáticas: la más importante es la albúmina, pero también forma
lipoproteínas, glucoproteínas, fibrinógeno, globulinas inmunitarias, etc.
2. Es importante para el almacenamiento y el metabolismo de vitaminas como la vitamina A y la
vitamina D.
3. Es importante en la hemostasis ya que en este órgano se van a producir factores de la
coagulación dependientes de vitamina K.
4. Reserva y metabolismo del hierro.
5. Degradación de fármacos y toxinas.
6. Al ser una glándula mixta presenta una función exocrina (a través de la cual va a formar la bilis) y
una función endócrina a través del metabolismo de hormonas y vitaminas.
Estructura
El hígado se encuentra comprendido dentro de
una psula fibrosa: la cápsula de Glisson. La
misma se puede ver en la imagen como una
serie de fibras paralelas de tejido conectivo.
Tiene un parénquima determinado por
hepatocitos, los cuales van a estar formando
cordones unicelulares dispuestos radialmente
alrededor de una vena central.
Tiene un estroma, que va a ser la continuación
de la cápsula de Glisson y que va a dividir al
órgano en lobulillos aproximadamente
hexagonales.
Entre los cordones de hepatocitos vamos a encontrar abundantes sinusoides: vasos sanguíneos
especializados con una lámina basal discontinua y con una estructura discontinua de las células
endoteliales que lo componen.
Y pancreas
Hígado, vías biliares
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Por fuera de los sinusoides, en el espacio entre los sinuisoides y los cordones de hepatocitos,
tenemos el espacio perisinusoidal o espacio de Disse. En este espacio transcurre la linfa y es
el sitio en donde los nutrientes, las toxinas y los distintos elementos que fluyan por la sangre de
los sinusoides interactúan con los hepatocitos y pueden ser captados por los mismos.
En las imágenes de abajo vemos la vena central con los cordones de hepatocitos (que reconocemos a
mayor aumento como cadenas unicelulares de hepatocitos en la imagen de la derecha), los cuales son
células poliédricas y eosinófilas. Entre los cordones de hepatocitos se reconocen lulas endoteliales
correspondientes a los sinusoides.
Organización: lobulillos y acino hepático
El estroma divide al parénquima en lobulillos hepáticos con forma aproximadamente hexagonal (6
lados).
Podemos dividir al hígado según dos grandes concepciones:
1) Anatómica: la que nos da los lobullos clásicos que vemos en la imagen. Tenemos una vena
central y cordones de hepatocitos que irradian desde ella. En cada esquina de esos hexágonos
vamos a encontrar lo que se conoce como tríada portal, que va a estar determinada por una
arteria, una vena y un conducto biliar.
2) Funcional: encontramos al acino hepático, un sitio de relevancia clínica para la labor diaria.
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Las venas centrales de los lobulillos clásicos son sitios por los que la sangre sale del hígado. Primero, la
sangre pasa por los capilares sinusoidales y va a nutrir en primer lugar a los hepatocitos adyacentes; este
flujo sanguíneo será hacia la vena central. Las células en la región 1 son las primeras afectadas ante el
efecto de tóxicos y fármacos (ya que son las primeras en ser irrigadas debido a su continuidad con los
capilares), mientras que la zona 3 recibe una sangre menos rica en nutrientes y oxígeno, por lo que son
las primeras en sufrir isquemia.
En B vemos aproximadamente la regn que se correspondería con un lobulillo clásico: su vena central
de la cual irradian cordones de hepatocitos y las tríadas portales en cada una de sus esquinas.
En la siguiente imagen tenemos dos preparados con H&E. A la derecha tenemos cómo se vería en un
preparado histológico el acino hepático: determinado en sus esquinas por dos venas centrales, una vena
interlobulillar (representada con la línea amarilla) en el centro, de la cual va a venir la sangre para nutrir a
los hepatocitos y que luego va a fluir hacia la vena central. En la izquierda tenemos mo se vería un
lobulillo clásico: la vena central, las tríadas portales en sus esquinas y los cordones de hepatocitos.
Irrigación
El hígado recibe una doble irrigación:
Vena porta: le otorga un 75% de la sangre que llega al órgano. Es una sangre pobre en O2,
rica en metabolitos, toxinas, eritrocitos y productos de degradación de eritrocitos. A través de la
vena porta van a llegar los quilomicrones desde el duodeno y desde el resto del aparato digestivo,
al igual que los nutrientes que sean absorbidos en el intestino.
Arteria hepática: otorga un 25% de la sangre que llega al órgano, una sangre rica en O2.
Presenta un diámetro mucho menor que el de la vena porta.
Ambos tipos de sangre (arterial y venosa) se
mezclan en los sinusoides hepáticos y
transcurren junto con los conductos biliares
formando una estructura denominada tríada.
Posteriormente, los sinusoides drenan en las
venas centrales.
En el diagrama observamos cómo ingresan la
vena porta y la arteria hepática y vemos la
tríada portal en la región de un lobulillo hepático
con los sinusoides y la vena central. La vena
central se comunica con las venas sublobares
y luego emergen del hígado por la vena
hepática hacia la vena cava inferior. Se observa
también que el flujo de bilis va en dirección
opuesta al flujo sanguíneo del órgano.
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Circulación hepática
En el esquema:
Tenemos la vena porta y la vena hepática cuyas sangres se juntan en el sinusoide hepático y luego la
irrigación sanguínea continúa por la vena central, las venas lobulillares y la vena hepática.
La bilis va a tener una dirección opuesta, se va a formar en los
canalículos biliares y va a pasar por los conductos de Herring,
por el conductillo biliar, por los conductores biliares (que son los
que forman parte de la tríada portal), por los conductos biliares
extrahepáticos (conducto hepático derecho e izquierdo,
conducto hepático común, el cístico y el colédoco) y desde aq
hacia la vesícula y el duodeno.
En la imagen de la derecha observamos la vena central en el
medio, las tríadas portales en cada una de las esquinas del
lobulillo clásico, los cordones de hepatocitos (representados en
rosado), y vemos cómo se juntan la circulación arterial y venosa
a nivel del sinusoide hepático. Apreciamos también cómo la bilis
se forma entre cordones adyacentes de hepatocitos
(hepatocitos yuxtapuestos) y discurre hacia los conductos
biliares.
Por otro lado, la linfa discurre por el espacio de Disse, que como
ya mencionamos es el espacio que queda entre los sinusoides
y los hepatocitos.
Células
A grandes rasgos, son 4 los tipos de células que componen al hígado:
1. Hepatocitos: células poliédricas, eosinófilas, de núcleo central.
2. Células endoteliales: componen a los sinusoides hepáticos.
3. Células de Kupffer: macrófagos que residen en los sinusoides.
4. Células de Ito.
Hepatocitos:
Al microscopio óptico:
Poliédrico.
Citoplasma eosinófilo.
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Núcleo eucromático unicelulares.
Formando cordones.
Rodeados de capilares (sinusoides).
Cordones adyacentes de hepatocitos son los lugares donde comienza a formarse la bilis, correspondiente
a la secreción exocrina del hígado.
Al microscopio electrónico:
Forma poliédrica.
Abundante retículo endoplásmico y mitocondrias (esta célula se encarga de metabolizar
nutrientes, vitaminas, hormonas y está expuesto a toxinas).
Núcleo con cromatina desplegada.
Glucógeno libre en el citoplasma (el hígado recibe glucosa, la transforma en glucosa-6-P y luego
la convierte en glucógeno, el cual va a hidrolizar según los requerimientos energéticos del cuerpo
o lo va a mantener acumulado).
Microvellosidades dirigidas al espacio de Disse, que es donde van a estar en contacto con los
nutrientes de la sangre, las toxinas y los metabolitos que vengan por la sangre del sinusoide.
La técnica PAS-H nos permite observar estructuras glicosiladas, en este caso las inclusiones
citoplasmáticas correspondientes a glucógeno acumulado en los hepatocitos (gránulos violetas).
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Células de Kupffer:
Son macrófagos ubicados dentro de los sinusoides hepáticos, tapizan el sinusoide hepático y no tapizan
la superficie endotelial, sino que ocupan los espacios que hay entre lulas endoteliales. Cumplen una
función fagocítica (sistema fagocítico mononuclear) y revisten a los sinusoides junto a las células
endoteliales (ocupan los espacios que quedan entre las mismas).
Al M.O. las podemos observar con cnicas especiales donde se inyectan colorantes que son captados
por estas células y las dejan en evidencia (en este caso es un colorante azul). Al M.E. observamos las
características de una célula del sistema fagocítico mononuclear, con vesículas lisosómicas y las múltiples
prolongaciones para entrar en contacto con las sustancias y microorganismos.
En la micrografía electrónica se observa una célula endotelial del sinusoide hepático cuya superficie se
halla discontinua en varias regiones.
Células de Ito:
También llamadas lulas estrelladas hepáticas. Almacenan lípidos y vitamina A. La vitamina A es liberada
como retinol, que contribuye a la formación de rodopsina en los conos y bastones.
Al M.E. observamos el núcleo de la célula de Ito y una abundante gota lipídica en su interior.
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Sinusoides
La membrana basal es incompleta y hay espacios intercelulares grandes que permiten el de
macromoléculas desde el interior y hacia afuera.
En el M.E. se observa el espacio de Disse, irregular y un hepatocito cuyas prolongaciones ocupan el
interior del espacio de Disse.
Espacio perisinusoidal (de Disse):
Es el sitio de intercambio de materiales entre sangre y hepatocitos, que proyectan microvellosidades hacia
este espacio. Se encuentra comprendido en el espacio entre las superficies basales de las células
endoteliales, las células de Kupffer y el hepatocito. Facilita la transferencia de sustancias sintetizadas en
el hepatocito hacia la sangre.
La siguiente imagen es una micrografía electrónica de transmisión del parénquima hepático. Se aprecian:
Hepatocitos: poliédricos,
abundante RE, glucógeno en
su citoplasma, abundantes
mitocondrias y
microvellosidades proyectadas
hacia el espacio de Disse.
Células de Kupffer: con la
presencia de vesículas
endocíticas en su citoplasma,
forma irregular y de
localización intrasinusoidal.
Espacio de Disse: en la
separación entre las lulas
endoteliales y los hepatocitos.
Por encima de este espacio se
halla una lula endotelial con
su núcleo periférico y aplanado
hacia la luz del sinusoide.
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Conductos bilies
Forman parte de la tríada portal (arteria, vena y conducto biliar).
Poseen un epitelio cúbico simple formado por colangiocitos.
En la segunda imagen vemos las características de un conducto biliar cortado transversalmente, donde
se aprecian células cuboideas, núcleos centrales y un citoplasma eosinófilo bien claro. En la imagen de
la derecha vemos también al conducto biliar pero cortado longitudinalmente.
Bilis:
Es la secreción exocrina del hígado.
Se forma constantemente, alrededor de 500mL al día en un proceso mediado por ATP.
Es importante para la emulsión y digestión de lípidos.
Componentes:
- Sales biliares (sales de sodio y potasio de ácidos grasos)
- Bilirrubina (surge de la degradación y metabolización de los grupos hemo (eritrocitos) que
le brinda el color verde que tanto la caracteriza)
- Lecitina
- Colesterol
- lgA (inmunoglobulina A).
Forma parte de la vía biliar secundaria (la vía
biliar primaria es la que encontramos dentro
del hígado).
Funciona como reservorio (puede almacenar
aproximadamente 50 mL de bilis).
Puede extraer agua y concentrar sales
biliares.
Presenta cierta capacidad contráctil, regulada
por hormonas digestivas, principalmente la
colecistoquinina.
En cuanto a su histología, posee una mucosa con
abundantes pliegues, recubierta de un epitelio
cilíndrico simple. Tiene abundantes capilares de tipo
fenestrado en su lámina propia. Carece de
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submucosa y muscular de la mucosa (la vecula biliar surge como un brotamiento del duodeno durante
el desarrollo, pero, si bien comparten un origen embrionario, la vesícula biliar carece de submucosa y de
muscular de la mucosa, lo cual es un elemento característico y distintivo de este órgano). La lámina propia
se continúa con una capa muscular externa seguida de un tejido conjuntivo denso vascularizado.
Estructura
En la micrografía podemos ver a la mucosa con su epitelio cilíndrico simple por fuera, los repliegues de
la mucosa, su lámina propia (azul) por debajo del epitelio y la capa muscular externa (anaranjado) gruesa
y compuesta por músculo liso, cuyos haces musculares se encuentran distribuidos al azar, desordenados
y no siguen un patrón.
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Epitelio de la vesícula biliar:
Epitelio cilíndrico simple (única capa de células).
Células cilíndricas: relativamente
basófilas, núcleo central y
heterocromático. Estas células se
denominan cloangiocitos.
El número de pliegues de la mucosa
de la vesícula biliar depende del nivel
de distensión vesicular (una vesícula
muy dilatada tiene menos
prolongaciones, mientras que una
vesícula contraída tendrá más
prolongaciones).
En la siguiente micrografía electrónica se observan los cloangiocitos del epitelio de la vesícula biliar que
se caracterizan por:
Poseer microvellosidades cortas.
Presentar complejos de unión apicales que las unen y sellan el espacio extracelular.
Tener pliegues laterales complejos.
Contener abundantes mitocondrias.
Tener conductos de acuaporinas, esto se debe a que tienen la capacidad de absorber agua y
concentrar las sales biliares.
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Glándula mixta.
Íntimamente relacionada con el duodeno (en sus segmentos 2, 3 y 4) y bazo (con el que comparte
su irrigación: arteria esplénica).
Anatómicamente dividido en: cabeza, cuello, cuerpo y cola.
Generalidades
Como vemos en la imagen, hay un conducto
pancreático principal que recibe el nombre de
Wirsung, a través del cual el páncreas va a liberar su
secreción exocrina. En algunos casos podemos
tener un conducto pancreático accesorio o de
Santorini.
Es una glándula mixta.
Función exocrina: secreción de jugo
pancreático rico en enzimas digestivas (una
de ellas es la amilasa pancreática).
Función endócrina: liberación de
hormonas. Esta función está relacionada con
varios procesos:
- La regulación del vaciado gástrico (a través de la somatostatina).
- La regulacn del vaciamiento vesicular (a través de la colecistoquinina).
- La regulacn de la glicemia (a través de la secreción de insulina y glucagón).
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Estructura
En cuanto a su estructura histológica, es un órgano de aspecto principalmente basófilo, carece de psula,
posee tabiques de tejido conectivo que lo dividen en lóbulos y se reconocen acinos pancreáticos
interrumpidos por cúmulos celulares más claros que se denominan islotes de Langerhans.
Como vemos en la imagen, carece de cápsula, hay un tejido conectivo que lo divide en lóbulos, vemos
un aspecto principalmente basófilo y las zonas más claras (como pequeños puntos) corresponderían a
los islotes de Langerhans:
Los islotes de Langerhans son las estructuras celulares encargadas de la función endócrina del
páncreas, mientras que la región basófila compuesta por acinos pancreáticos es la encargada de la
secreción exócrina del páncreas.
Páncreas exocrino
Glándula de tipo acinar.
La unidad funcional es el acino pancreático compuesto por células acinares y centroacinares.
Las células acinares (CA) tienen características de células productoras de proteínas.
Las lulas centroacinares (CCA) forman los canalículos por los cuales secreta el páncreas
exócrino.
Acino pancreático:
Formado por células piramidales, basófilas, con gránulos de
cimógeno en su región apical que le otorga un aspecto
granular eosinófilo.
Células centroacinares claras forman los conductos
intercalares.
Los gránulos de cimógeno contienen proenimas
pancreáticas.
Secreción regulada por hormonas (secretina y CCK).
Jugo pancreático: enzimas (acinos) + bicarbonato
(conductos).
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El acino pancreático (en la imagen vemos un conjunto de acinos pancreáticos) se encuentra formado por
células piramidales, basófilas, con el núcleo central desplegado y, en su región apical, con gránulos
eosinófilos que corresponden a vesículas de zimógeno que son el producto de secreción de estas células.
Dentro de los acinos pancreáticos vamos a encontrar unas células de aspecto más claro y con núcleos
grandes que corresponden a las células centroacinares, encargadas de formar los conductos intercalares
por los cuales va a discurrir la secreción pancreática exocrina.
La secreción exócrina está regulada por hormonas: por secretina (favorece la secreción de bicarbonato a
nivel de los conductos interlobulillares) y por colecistoquinina (CCK, encargada de producir la secreción
del acino pancreático).
Secreción exocrina:
Las distintas proenzimas que forman las células acinares y se activan (se convierten en enzimas) dentro
de la luz duodenal son:
En la micrografía electrónica de transmisión del páncreas exocrino
se aprecian las características de células secretoras de proteínas:
núcleo eucromático con la cromatina muy desplegada, abundante
RER y, en su región apical, abundantes gránulos de cimógeno que
contienen las proenzimas que secretan estas células. En el centro
se observa una célula centroacinar con un aspecto distinto: se
observan abundantes mitocondrias, núcleo con la cromatina
desplegada. Se puede ver también el aspecto acinar de la
organización.
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Páncreas endócrino
Determinado por los islotes de Langerhans
A microscopía óptica vamos a ver células pálidas organizadas en cordones y rodeadas por capilares (que
se adivinan por las células endoteliales de aspecto aplanado que rodean a cada uno de los cordones).
Encontramos tres tipos celulares principales que son
indistinguibles a microscopía óptica convencional, por lo
que se deben utilizar técnicas histoquímicas. Estos son:
Células alfa (15-20%)
Células beta (60-70%, las más relevantes en la
clínica ya que son las que se encuentran alteradas
en la diabetes)
Células delta
Las células alfa y las lulas delta son análogas a las
células enteroendócrinas de la mucosa gastrointestinal.
Por lo tanto, podríamos decir que las células específicas de los islotes de Langerhans son las células
beta.
Secreción endocrina:
La secreción pancreática se va a formar en las células acinares y va a ser secretada a los conductos
intercalares (que como ya mencionamos son formados por las células centroacinares), luego los
conductos intercalares se van a unir y van a formar conductos intralobulillares (dentro de los lóbulos).
Los conductos intralobulillares que se reconocen por su epitelio cúbico simple son los encargados de
agregar bicarbonato al jugo pancreático y se van a reunir para formar los conductos interlobulillares,
que son mucho más grandes (epitelio cilíndrico bajo con abundante tejido fibrosos alrededor y pueden
presentar lulas enteroendocrinas que secretan distintos tipos hormonales que regulan el
funcionamiento del tubo digestivo). Finalmente, los conductos interlobulillares se reúnen y desembocan
en el conducto de Wirsung (conducto principal del páncreas) que acaba desembocando en la luz del
duodeno a través del esfínter de Oddi a la altura de la papila de Vater.
Recordemos que la función del páncreas es secretar proenzimas y bicarbonato para digerir el producto
que viene del estómago: el quimo. El quimo es una sustancia sumamente ácida, por lo que a nivel de los
conductos intralobulillares se secreta bicarbonato para que se neutralice el ácido del quimo y las
proenzimas puedan activarse y cumplir su función de contribución a la degradación y absorción de
nutrientes.
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Hormonas:
Las células alfa van a ser las encargadas de producir glucagón, una hormona que se libera en
casos de hipoglicemia y que va a provocar que se libere glucosa desde las células hacia la sangre.
Las células beta van a secretar insulina, una hormona que va a producir el ingreso de la glucosa
a la célula. A su vez, en el cuerpo hay muchos transportadores de otras sustancias que dependen
de insulina, por lo cual esta hormona es de gran importancia.
Las lulas delta van a secretar somatostatina, una hormona contrarreguladora de varios
procesos biológicos. Por ejemplo, es una hormona opuesta a la hormona de crecimiento. Procesos
biológicos catabólicos son regulados por la somatostatina.
En la primera imagen vemos un preparado convencional con H-E, en la segunda vemos una
inmunofluorescencia en la que cada uno de los tipos celulares (alfa, beta y delta) se marcaron con
fluoróforos específicos, y en la tercera vemos una inmunohistoquímica.
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