
Herencia
Un individuo pertenece a una especie determinada porque presenta rasgos que son comunes a los de esa
especie. Tales rasgos pueden referirse a:
Características físicas
: como color y grosor del pelo, forma y color de los ojos, talla, peso, etc.
Comportamiento
: como agresividad, inteligencia, pautas sexuales.
Fisiología
: como la presencia de ciertas hormonas y enzimas.
Estos rasgos distintivos y comunes para todos los individuos de la misma especie se denominan caracteres
, y se
heredan de los padres mediante la reproducción. Para que un carácter se herede es necesario que esté
codificado en los genes, segmentos del material hereditario (ADN) que están en los cromosomas del núcleo
celular. Cada carácter suele presentar dos o más formas diferentes. A cada uno de los aspectos o
manifestaciones concretas de un carácter se le denomina fenotipo
, que corresponde a las características que
podemos ver o detectar con nuestros sentidos en un individuo determinado. Sin embargo, el fenotipo no
corresponde íntegramente a la información codificada en un gen, sino que es el resultado de la interacción con
otros genes y a menudo es afectado e incluso determinado por el ambiente (aunque las influencias externas
ambientales no son heredables, es decir, no se transmiten a la descendencia) (Fig. 9).
Fig. 9: Determinantes del fenotipo
En las especies diploides cada molécula de ADN está duplicada, una copia es heredada del padre y otra de la
madre (cromosomas homólogos
), y cada gen está también dos veces, uno en cada molécula, por lo que
realmente cada carácter está determinado por la acción de dos alelos. Cuando los dos alelos de un par son
iguales, o sea, codifican para la misma información (solo ojos claros), al individuo se le denomina homocigoto. Si
cada alelo del par codifica para una característica diferente (ojos claros y ojos oscuros) hablamos de individuos
heterocigotos o híbridos.
Existen distintos tipos de herencia dependiendo de la predominancia fenotípica de los alelos.
En el caso de la herencia dominante, uno de los alelos tiene más fuerza para manifestarse que el otro; al más
fuerte se le denomina alelo dominante (representado por una letra mayúscula) y al más débil alelo recesivo
(representado por una letra minúscula), de manera que, cuando están juntos el dominante y el recesivo, el
dominante se manifiesta mientras que el recesivo queda oculto.
En el caso de la herencia intermedia, ambos alelos de un gen tienen la misma fuerza para manifestarse, por lo
que ninguno domina sobre el otro. En este caso, aparece un nuevo fenotipo que es intermedio entre los otros.
En la codominancia ambos alelos se expresan al mismo tiempo. Gráficamente ambos alelos se nombran con
letras mayúsculas.
Herencia mendeliana
Mendel realizó varios experimentos que consistieron en cruzar entre sí diferentes variedades de plantas y
estudiar su descendencia. A través del estudio de estos cruces, Mendel quería determinar si existían
regularidades o reglas en la transmisión de los caracteres de una generación a otra. Para llevar a cabo esta
investigación, utilizó la arveja por la facilidad de su cultivo, su corto período de desarrollo y la facilidad con que
se pueden ver las características.