E L A B O R A C I O N F R E U D I A N A D E L A
H I S T E R I A
La histeria es una de las entidades clínicas que ha estudiado Freud a lo largo de toda su obra. Podemos
pensar a esta entidad bajo los 3 tiempos o nosologías freudianas al igual que en la neurosis obsesiva.
PRIMER MOMENTO (1893-1900)
1ER NOSOLOGÍA FREUDIANA
Tenemos al primer Freud de 1894 con el concepto de defensa y el trauma.
En este momento se concebía de una importancia capital en la histeria la escisión, la conformación de
grupos psíquicos separados (Janet). Lo que Freud cuestiona es el lugar de la escisión en la ensambladura
de la neurosis. Le asigna éste un lugar secundario pasando a un primer plano la defensa. Freud ubicará la
disociación como resultado de un mecanismo psíquico frente a la representación inconciliable: el
mecanismo de la defensa. En este punto Freud reúne la histeria y la obsesión.
¿En qué consiste la defensa y frente a qué opera? La defensa consistirá en el divorcio entre
representación y afecto. Siendo lo inconciliable una vivencia de etiología sexual, una vivencia teñida de
afecto, el trauma. Histeria y obsesión coincidirán en todos estos puntos, sin embargo, la naturaleza de la
vivencia sexual, del trauma, será diferente, así como el mecanismo de formación de síntoma.
Lo sexual en primera instancia opera de manera violenta sobre el sujeto, uno la vive pasivamente,
le viene como algo extraño, desconocido, y tiene que haber todo un trabajo para apropiarse de
ello que opera inexorablemente de manera traumática. Esto es lo que Freud marca como la causa
de la Neurosis.
La representación intolerable o inconciliable es vivida de manera activa o pasiva, en términos de quién es
el agente de la seducción. Recordemos que la vivencia sexual siempre se trata de una escena de
seducción.
En el caso de la histeria se tratara de una vivencia de pasividad (vivencia sexual pasiva
displacentera). Consiste en la seducción del niño por una persona mayor, vivencia displacentera. Para la
histérica siempre la culpa la tiene el otro, siempre el reproche es dirigido al otro.
1ER MOMENTO: Un niño que aún no tiene sexualidad sufre una escena sexual incultada por un sujeto
adulto
mayor que encarna la sexualidad; el niño lo vio de un modo pasivo-displacentero (ej: Caso Emma)
En la obsesión, por el contrario, se tratara de una acción sexual realizada con placer y donde el
niño tiene un papel activo (vivencia sexual activa placentera). Se trata de una agresión de tipo
sexual activa.
1ER MOMENTO: Durante el período de inmoralidad infantil, el niño sin sexualidad no tiene una moralidad
sobre lo que está bien o mal. El niño realiza una agresión de tipo sexual (activo-placentero) que recae
sobre algún objeto amado (ej: haber espiado a una mujer)
La teoría del trauma se descompone aun en dos tiempos. La vivencia sexual infantil y un segundo
momento luego de la pubertad se enlaza con el momento primero posibilitando el accionar de la defensa
que opera sobre todo el proceso. El neurótico obsesivo se la pasa reprochándose a sí mismo.
2DO MOMENTO: En el caso de la histeria, luego de la pubertad se engendra el recuerdo que es
traumático. La segunda vivencia resignifica la primera.
2DO MOMENTO: En el caso de la neurosis obsesiva, luego de la pubertad se despiertan los recuerdos,
se resignifica retroactivamente anudándose un reproche frente a la vivencia sexual activa placentera y la
represión ante la vivencia sexual pasiva displacentera. Hay un recuerdo traumático pero tiende a ser
sustituido por otro donde aparece él activo llevando a cabo la agresión sexual.
En cuanto al mecanismo que sigue a la defensa en la formación sintomática, se explica el destino del
afecto tras el divorcio operado por aquella. En la histeria se trata del fenómeno conversivo, de un
salto de lo psíquico a lo somático. La suma de excitación es transpuesta a lo corporal, siendo la
conversión parcial o total sobre una inervación motriz o sensorial que mantiene un nexo con la vivencia
traumática (ej: parálisis, no puede mover un brazo, un pie, pierna, sin seguir las leyes de la neurología).
En la obsesión se da el falso enlace: la defensa separa el afecto de la representación y este afecto se
desplazará a otras representaciones del ámbito psíquico (del pensamiento).
FREUD, S.: ALGUNAS CONSIDERACIONES CON MIRAS A UN ESTUDIO COMPARATIVO
DE LAS PARÁLISIS MOTRICES E HISTÉRICAS (1893)
La parálisis histérica es intermedia entre la parálisis de proyección (cada músculo puede ser paralizado
de manera individual y aislada) y la parálisis de representación orgánica (en masa, ataca a una amplia
zona). Si no posee todos los caracteres de disociación y de aislamiento propios de la primera, tampoco
está sujeta a las leyes estrictas de la segunda. Se puede decir que la parálisis histérica es también una
parálisis de representación, pero de una representación especial.
Afirma Freud que la lesión de la parálisis histérica debe ser por completo independiente de la anatomía
del sistema nervioso, puesto que la histeria se comporta en sus parálisis y otras manifestaciones como si
la anatomía no existiera, o como si no tuviera noticia alguna de ella. Toma los órganos en el sentido
vulgar, del nombre que llevan: la pierna es la pierna hasta la inserción de la cadera, el brazo es la
extremidad superior tal como se dibuja bajo los vestidos. Es la alteración de una propiedad funcional. Es
una alteración de la concepción (representación); de la idea.
Pues en todos los casos de parálisis histérica uno halla que el órgano paralizado o la función abolida está
en una asociación subconsciente provista de un gran valor afectivo.
Cada suceso, cada impresión psíquica están provistos de cierto valor afectivo del que el yo se libra por la
vía de una reacción motriz o por un trabajo psíquico asociativo. Si el individuo no puede o no quiere
tramitar el excedente, el recuerdo de esta impresión adquiere la importancia de un trauma y deviene la
causa de síntomas permanentes de histeria.
FREUD, S.: LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA (1894)
CAPÍTULO 1: Freud comienza este texto estableciendo una modificación en la teoría de la neurosis histérica:
que el complejo sintomático justifica el supuesto de una escisión (divorcio) de la cc con formación de grupos
psíquicos separados. Según Janet, la escisión de la cc es un rasgo primario de la alteración histérica; según
Breuer la condición de la histeria es el advenimiento de los estados hipnoides. Freud dice que nada de esto
es así.
Contradiciendo a Janet, Freud consiguió demostrar que la escisión de la cc es la consecuencia de un
acto voluntario del enfermo por lo tanto adquirido y secundario. Primero está la defensa. En las mujeres,
las representaciones nacen sobre el suelo del vivenciar sexual. Ese olvido no se logró, sino que llevó a
diversas reacciones patológicas que provocaron una histeria; o una representación obsesiva; o una
psicosis alucinatoria.
La tarea que el yo se impone, es defenderse de esa representación, llamada, inconciliable. Para esto hay
que arrancarle el afecto. Pero la suma de excitación divorciada tiene que ser aplicada a otro empleo
(se refiere al destino que sufre el afecto en cada entidad clínica).
En la histeria, el modo de volver inocua la representación inconciliable es trasponer a lo corporal
(somático) la suma de excitación lo cual llamaremos CONVERSIÓN. Esta, sobrevendrá en aquella
inervación que tenga un nexo con la vivencia traumática.
CAPÍTULO 2
Si una persona predispuesta a la neurosis no tiene capacidad convertidora, y para defenderse de una
representación inconciliable se divorcia de su afecto, el monto de afecto permanece en el ámbito
psíquico (se refiere al caso de la neurosis obsesiva). Su afecto se adhiere a otras representaciones no
inconciliables que en virtud de este enlace falso devienen
obsesivas. En todos los casos la vida sexual fue la que proporcionó el afecto penoso. Es
demostrable además el empeño voluntario.
FREUD, S.: SOBRE LA JUSTIFICACIÓN DE SEPARAR DE LA NEURASTENIA UN
DETERMINADO SÍNDROME EN CALIDAD DE NEUROSIS DE ANGUSTIA (1895)
A lo largo de este trabajo intentaremos desarrollar de forma sintética alguno de los cambios que ha
sufrido el concepto de angustia en el transcurso de la obra freudiana. Se pueden identificar 3
momentos (acorde a las nosologías freudianas)
El primero donde la angustia estará fundamentalmente identificada a las neurosis actuales y a
los cambios fisiológicos del organismo.
Un segundo momento donde la angustia es separada en gran medida de las perturbaciones
corporales pero sigue siendo pensada como una trasmudación directa
de libido.
Por último donde el cambio central radicará en pensar a la angustia de castración como
responsable del proceso represivo. (“Inhibición, síntoma y angustia”).
Tomando como punto la primera nosología freudiana, vemos que el concepto de angustia está referida a lo
corporal: a los fenómenos físicos como consecuencia de alteraciones de la vida sexual “normal” del sujeto.
Recordemos que en este primer momento dicha nosología estaba planteada básicamente en dos pares.
Neurosis, más tarde nombradas “neurosis actuales (neurastenia y neurosis de angustia) y las
Neuropsicosis de defensa (histeria; neurosis obsesiva; fobias; psicosis alucinatoria) donde el acento
estará puesto en el mecanismo de defensa. Nos centraremos sólo en la categoría de neurosis actuales,
donde a diferencia de las Neuropsicosis el factor sexual no estará referido a una vivencia sexual
infantil sino a una vivencia sexual actual.
Freud separa de la neurastenia a la neurosis de angustia por tener cada una de ellas causas
etiológicas diferentes. La neurosis de angustia es producida por una perturbación, un apartamiento
de la tensión sexual en su decurso al ámbito psíquico. Esta tensión es caracterizada por un plus de
excitación, un excedente de energía. Consecuencia de esta derivación de la tensión sexual somática
que habría devenido en libido será el posterior desarrollo de angustia.
Los síntomas que Freud señala para esta afección son el estado de angustia libre; inquietud; angustia de
expectativa; ataques de angustia; vértigo; agorafobia, entre muchos. La falta de una acción específica
frente al aumento de tensión dará por resultado una acumulación de dicha excitación y como
consecuencia la posterior formación de neurosis.
La neurosis de angustia puede producirse por dos motivos: La excitación alcanzó su
transposición en lo psíquico pero el sujeto en un acto voluntario evita la acción específica
(abstinencia). También puede producirse porque este acceso a lo psíquico es defectuoso o
directamente se ve impedido. Así la descarga de excitación se descarga por vías secundarias
(aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio; sudoración, etc). No es casual que sean todas
alteraciones que intervienen en el coito. Podemos pensarlo como el antecedente a la tesis freudiana
que plantea al síntoma como la práctica sexual de los enfermos. Así vemos como en ambos casos la
excitación es descargada en forma de angustia.
A diferencia de esta, la neurastenia estará marcada por un aminoramiento (reducir, achicar) en la
tensión sexual, consecuencia de una masturbación excesiva, poluciones frecuentes, coitus interruptus,
etc. Alguno de sus síntomas característicos serán la fatiga, presión intracracaneana y la dispepsia. Freud
plantea que se origina cuando la excitación llega al registro psíquico con la consecuente acción
específica pero esta última no resulta del todo completa, es decir, defectuosa o insuficiente. En la
neurastenia la excitación sexual no tiene impedido el acceso al grupo psíquico de representaciones, ni
tampoco está bloqueada de descarga, pero esta última, como dijimos antes, no es suficiente.
En las neurosis actuales, no hay mecanismo psíquico que intervenga en su formación.
En esta primera nosología, la etiología para el grupo de las neurosis actuales como para el
grupo de las Neuropsicosis de defensa es de orden sexual.
A Freud le interesa demostrar que la neurosis obsesiva está ubicada del lado de las Neuropsicosis
de defensa, del lado de las enfermedades mentales, no del lado de las enfermedades corporales,
porque en la neurosis obsesiva no hay síntomas corporales, los síntomas específicos son del
registro de lo mental, ocurren en el registro de lo psíquico (pensamiento).
La afirmación de que la neurosis obsesiva debe concebirse como una histeria es absolutamente original de
Freud, no tiene antecedentes. Freud se propone demostrar el parentesco de la histeria con la obsesión
para de esta manera probar que la histeria es una enfermedad mental y no una enfermedad nerviosa
en el sentido clásico de neurosis.
Freud va a postular que la neurosis obsesiva y la histeria tienen un mecanismo común.
La primera hipótesis de Freud es que se ha producido una experiencia inconciliable y penosa
para el sujeto, tras lo cual decide olvidar, ésta es siempre de origen sexual. El sujeto es
consciente de que se quiere deshacer de eso.
Lo único que se puede lograr es despojar a la representación del afecto, de esa cantidad de energía. Pero
esta energía no desaparece, por lo cual tiene que tener otra utilización. Hasta aquí el mecanismo en
ambas entidades es el mismo; lo que difiere es el empleo que se hace de esa cantidad de excitación una
vez divorciada: En la histeria la conversión (al cuerpo) y en la neurosis obsesiva a otra representación que
no es inconciliable pero se convierten en representaciones obsesivas. (Falso enlace).
En ambos grupos el origen es sexual pero con una diferencia; en el caso de las Neuropsicosis de
defensa los síntomas son sustitutos de representaciones sexuales reprimidas, en cambio, en el
caso de las neurosis actuales los síntomas son sustitutos del orgasmo.
Y la gran idea del Freud de este momento es que la energía de las neurosis (neurosis
actuales) es energía no anudada no enganchada a ningún representante.
Freud plantea que el primer paso de la fobia es enganchar la angustia a un
representante. Cuando está la fobia, la angustia se enganchó al objeto fóbico, por
ejemplo, en el caso Juanito al caballo. Entonces eso ya implica meter a la angustia
dentro del campo psíquico.
En un segundo momento de la obra de Freud, todo el historial de Dora así como el del
hombre de las ratas está centrado en el síntoma. Síntoma en el convergen dos elementos
heterogéneos que hacen del síntoma un compuesto: por un lado, el sentido del síntoma
(que es un sentido sexual) y por el otro, el elemento pulsional. Es lo que Freud llamaba,
representación y afecto.
Se trata de un modelo químico ya no energético.
SEGUNDO MOMENTO (1900-1920)
SEGUNDA NOSOLOGÍA FREUDIANA
Freud distingue entre neurosis de Transferencia y neurosis narcisistas.
El segundo Freud, de 1900 hasta 1914-1915, deja de encontrar en el trauma efectivamente
acontecido la causa de la neurosis. Ya no se trata de ver si efectivamente ocurrió o no. Y en el
lugar del trauma, la promoción de la fantasía como productora de síntomas patológicos. Eso
no le va a quitar lugar y peso al trauma, pero le va a dar en todo caso al trauma otra perspectiva.
Le hace lugar más bien a la conexión, ya no entre trauma y síntoma, sino entre fantasía y
síntoma.
En el primer momento es una teoría fundamentalmente traumática, en el segundo momento de
Freud aparece el concepto de pulsión y fantasía (fantasía es fantasma en Lacan).
Freud empieza a entrever que ya no se trata de un trauma contingente como en la teoría en
la cual podría no haberse producido esa escena sexual e incluso podría pensarse que si uno
pudiese evitar esos abusos en la infancia ya no se producirían neurosis porque faltaría su
causa. Hay algo traumático en mismo en la sexualidad, lo que es problemático es la
pulsión. Cuando introduce el concepto de pulsión, Freud se ve llevado a introducir el concepto
de fantasía.
El segundo Freud capta que lo que pensó como trauma efectivamente acontecido, es una FANTASÍA, pero
que no es opuesta a la realidad sino que se trata de la realidad psíquica. La fantasía es como un intento de
solución, de elaboración de la verdadera cuestión problemática que es la pulsión. Entonces en este
momento, Freud pasa a explorar este nuevo circuito: PULSIÓN-FANTASÍA-REPRESION-SINTOMA.
Freud dirá que no se reprimen recuerdos sino fantasías. A partir de “Tres ensayos de teoría sexual”
Freud descubre el carácter perverso polimorfo del niño; por lo que no sólo podría ser un adulto que produce
una infracción.
En la histeria el síntoma es la histeria de conversión:
El sujeto reprime las fantasías y en su lugar aparece el síntoma en el cuerpo Va
todo en simultáneo, no es dos tiempos.
Formación sustitutiva como éxito de la represión: ha logrado mantener los contenidos
reprimidos alejados de la cc.
Formación de síntoma como fracaso de la represión: lo tiene que pagar con un síntoma en el
cuerpo.
En la neurosis obsesiva el síntoma son las formaciones obsesivas:
Va todo en sucesivo, hay dos pasos.
Formación sustitutiva como éxito de la represión: períodos de “salud aparente”, como “rasgo del
carácter”. Formación reactiva es una formación sustitutiva. No es una formación del síntoma. Formación
de síntoma como fracaso de la represión: sólo en momentos de fracaso de la defensa primaria hay
formación de síntomas en la defensa secundaria y está contrainvestida (algo en contra de la moción
pulsional).
Aparece el historial de Dora.
FREUD, S.: LAS FANTASÍAS HISTÉRICAS Y SU RELACIÓN CON LA
BISEXUALIDAD (1908)
Fuentes comunes de todas las creaciones de la fantasía son los sueños diurnos. Su frecuencia es igual
en ambos sexos pero parece enteramente eróticos en las muchachas y en los varones de naturaleza
erótica y ambiciosa.
Estos sueños diurnos son unos cumplimientos de deseo, engendrados por la privación y añoranza y
llevan el nombre de sueños diurnos. Generalmente se los reserva con vergüenza.
Todos los ataques de histeria analizados por Freud probaron ser sueños diurnos de involuntaria
emergencia. De estas fantasías hay tanto icc como cc y tan pronto hayan devenido icc pueden volver
patógenas, y expresarse así en síntomas y ataques.
Las fantasías icc pueden haberlo sido desde siempre o bien fueron una vez fantasías cc, sueños diurnos, y
luego se las olvidó adrede y cayeron en lo icc en virtud de la represión. En esta segunda alternativa su
contenido pudo ser variado. Por otra parte, la fantasía icc mantiene un vínculo con la vida sexual de la
persona, es idéntica a la fantasía que le sirvió para su satisfacción sexual durante un período de
masturbación. El acto masturbatorio se componía en esa época de dos fragmentos: la convocación de la
fantasía y la operación activa de la autosatisfacción, una acción autoerótica destinada a la ganancia de placer
de un determinado lugar del cuerpo.
Para los síntomas histéricos, las fantasías icc son los estadios psíquicos previos más próximos. Estos
síntomas son las fantasías icc figuradas mediante conversión. El psicoanálisis permite inferir/deducir desde
los síntomas éstas fantasías icc y hacer que devengan cc. El nexo de las fantasías con los síntomas es
muy múltiple y complejo. Un síntoma no corresponde a una única fantasía icc sino a una multitud de estas.
Fórmulas del síntoma histérico:
El ntoma histérico es el símbolo anémico de ciertas impresiones y vivencias traumáticas
eficaces
El síntoma histérico es el sustituto mediante conversión del retorno asociativo de estas vivencias
traumáticas
El síntoma histérico es la expresión de un cumplimiento de deseo El
síntoma histérico es la realización de una fantasía icc
El síntoma histérico sirve a la satisfacción sexual y figura una parte de la vida sexual de la
persona.
El síntoma histérico corresponde al retorno de una modalidad de la satisfacción sexual que fue real
en la vida infantil y desde entonces fue reprimida.
La resolución del síntoma por una fantasía no alcanza. Para la solución hacen falta dos fantasías sexuales:
una de carácter femenino y otra masculino. Un síntoma histérico corresponde a un compromiso entre una
moción libidinosa y otra represora, pero además de ello puede responder a una reunión de dos fantasías
libidinosas de carácter sexual opuesto. No es difícil pesquisar casos en que las mociones contrapuestas han
hallado una expresión sintomática separada.
FREUD, S.: APRECIACIONES GENERALES SOBRE EL ATAQUE HISTÉRICO (1909)
Cuando una histérica cuyo padecer se exterioriza en ataques, estos no son otra cosa que unas fantasías
proyectadas sobre la motilidad. Fantasías inconscientes, de la misma índole de las que uno puede capturar
inmediatamente en los sueños diurnos, o desarrollar por interpretación desde los sueños nocturnos. A
menudo un sueño sustituye a un ataque. La figuración pantomímica de la fantasía ha experimentado, bajo el
influjo de la censura, unas desfiguraciones enteramente análogas a la alucinatoria del sueño. El ataque
histérico ha menester entonces de la misma elaboración interpretativa que emprendemos en el caso del
sueño nocturno; también su técnica es idéntica a la que tenemos consabida por la interpretación de los
sueños.
1) El ataque se vuelve incomprensible por el hecho de que en un mismo material se
figuran a la vez varias fantasías, por vía de condensación. Los elementos comunes
de las dos (o las varias) fantasías constituyen, como en el sueño, el núcleo de la
figuración, índole muy diversa, por ej.: un deseo reciente y la reanimación de una
impresión infantil.
2) La enferma procura poner en escena las actividades de las dos personas que
emergen en la fantasía por identificación múltiple.
3) Un efecto desfigurador, produce el trastorno antagónico de las inervaciones, análogo a la
mudanza de un elemento en su contrario, tan común en el trabajo del sueño.
4) Inversión de la secuencia temporal dentro de la fantasía figurada.
La emergencia de los ataques histéricos obedece a leyes fáciles de entender. El complejo reprimido
consta de una investidura libidinal y un contenido de representación (fantasía), el ataque puede ser
convocado:
1) Asociativamente, cuando un anudamiento de la vida consciente alude al contenido del complejo.
2) Orgánicamente, cuando por razones somáticas internas y por un influjo psíquico exterior la
investidura libidinal supera cierta medida
3) Al servicio de la tendencia primaria, como expresión del refugio en la enfermedad-. Cuando la
realidad efectiva se vuelve dolorosa o terrible, o sea como consuelo; y
4) Al servicio de las tendencias secundarias con que se ha coligado la condición patológica.
El ataque está destinado a ser el sustituto de una satisfacción autoerótica antes ejercida y desde
entonces resignada. En un gran número de casos, esta satisfacción retorna también en el ataque
mismo, con extrañamiento de la consciencia. La emergencia del ataque por aumento de libido y al
servicio de la tendencia primaria como consuelo repite también.
La anamnesis (el sujeto histérico no recuerda; la representación es olvidada y queda el síntoma en el
cuerpo) del enfermo arroja los siguientes estadios:
a) Satisfacción autoerótica sin contenido de representación.
b) La misma, engarzada a una fantasía que desemboca en la acción-satisfacción
c) Renuncia a la acción conservando la fantasía
d) Represión (esfuerzo de desalojo) de esa fantasía, que luego se abre paso en el ataque
histérico sea inmodificada, sea modificada y adaptada a nuevas impresiones vitales; y
e) Llegado el caso ella devuelve la acción-satisfacción de la represión y retorno de lo reprimido.
La pérdida de consciencia, la ausencia- del ataque histérico, proviene de aquella pasajera pero inequívoca
privación de conciencia que se registra en la cima de toda satisfacción sexual intensa (aun autoerótica). Los
llamados estados hipnoides, las ausencias en el curso de la ensoñación.
El mecanismo de tales ausencias: Primero toda la atención se acomoda al decurso del proceso-satisfacción, y
cuando esta última sobreviene, la investidura de atención íntegra se cancela de pronto, así se genera un
momentáneo vacío de consciencia. Esta laguna fisiológica, es ensanchada luego al servicio de la represión
hasta que puede recoger todo cuanto la instancia represora arroja de sí.
El dispositivo que señala a la libido reprimida el camino hacia la descarga motriz en el ataque, es el
mecanismo reflejo de la acción del coito. El ataque histérico como la histeria en general, reintroduce en la
mujer un fragmento de quehacer sexual que existió en la infancia y al cual en esa época se le podía discernir
un carácter masculino por excelencia.
FREUD, S.: FRAGMENTO DE ANÁLISIS DE UN CASO DE HISTERIA (1905) CASO DORA
NOVELA Y PERSONAJES
1. La Sra. K: Cuidaba a su padre cuando estaba enfermo. Tenía una relación de amante con su
padre.
2. El Sr. K: Relación unida y simpática con Dora, le hacía regalos, iban de paseo.
3. Madre: Una mujer que sólo limpiaba y se queda limpiando desde que el marido está mal. Se
peleaba con su hija por las tareas del hogar, quería que ella fuera ama de casa.
4. Hermano: 1 año y medio mayor que Dora. Habían sido muy unidos, se enfermaban juntos.
Hasta los 16 de Dora que comienza a llevarse mal con él y con su papá.
5. Padre: Un hombre dominante. Tenía muchas fallas, muchas enfermedades. Ante cada síntoma del
padre, Dora responde con un síntoma. Dora tuvo una posición privilegiada
“la nena de papá”
CRONOLOGIA
4 años: escena del chupeteo y la oreja del hermano
6 años: tuberculosis y traslado a ciudad B
7 años: Dora sufre enuresia
8 años: Dora sufre disnea (asma)
12 años:
Padre sufre ataque de confusión, parálisis y perturbación Dora sufre
de migraña y tos
1er encuentro con Freud
14 años: Escena del beso con el Sr. K. Presión de genitales, presión en el tórax
16 años: Escena del lago (desencadenamiento). Dora sufre tos y afonía
17 años: Apendicitis
18 años:
Traslado a Viena
Ataque histérico: la usan como objeto de intercambio (angustia que encadena) 2do
encuentro con Freud
Viene como reivindicadora al padre y empieza a toser
El tratamiento fue concluido abruptamente por la misma paciente
Motivo de consulta: Va con Freud solo por la voluntad del padre. “Dora siente que el padre lo mando con
Freud para sacársela de encima y continuar con la Sra. K”. “Que su padre la usa como objeto de
intercambio con la Sra. K”.
CAPÍTULO 1: EL CUADRO CLÍNICO
El círculo familiar de la paciente (18 años) incluía a los padres y a un hermano un año y medio mayor. La
persona dominante era el padre. La hija estaba apegada a él con total ternura, la cual se había
acrecentado por las graves enfermedades que el padre padeció desde que ella tenía 6 años. Esto provocó
que la familia se trasladara de ciudad. La relación con la madre era poco amistosa (ella le pedía a Dora que
sea ama de casa y ejecute las tareas del hogar).
Dora ya presentaba a los 8 años síntomas neuróticos. Contrajo disnea permanente. A los 12 años le
aparecieron hemicráneas (dolor de cabeza intenso, migrañas) y tos nerviosa. El síntoma principal más
molesto era una afonía total. A los 16, muere su a y le diagnostican apendicitis. Los signos principales
de su enfermedad eran una desazón y una alteración del carácter. No estaba satisfecha consigo misma ni
con los suyos, enfrentaba hostilmente a su padre y no se entendía con su madre. Buscaba evitar el trato
social.
La familia de Dora había establecido una amistad íntima con un matrimonio en B, la familia “K” compuesta
por el Sr. K, la Sra. K y sus hijos. El señor K se había mostrado siempre amable hacia Dora, le hacía
obsequios. La relación con la Sra. K también era buena, aunque durante los ratos libres ella leía y
comentaba relatos eróticos con Dora, leía novelas de contenido erótico. El padre de Dora mantenía
cierta relación amorosa con la Sra. K. Dora atendía a los hijos del matrimonio.
Escena del lago: Una vez contó a su madre que durante una caminata por el lago, el Sr. K había osado
hacerle una propuesta amorosa a Dora diciendo “ya sabe usted que mi mujer no significa nada para mi”.
Dora responde con un cachetazo y se va. Cuando el padre pidió cuentas acerca de esto, este desconoció
toda acción y arrojó sospecha sobre Dora. Entonces Dora le pide a su padre que rompa todo vínculo con la
familia K, él no lo hace porque piensa que todo lo dicho es una fantasía de su hija. A partir de aquí, Dora
se pone en una posición de reivindicadora, diciendo algo así como que “mi padre me ofrece como un
regalo al señor K”.
En un momento intermedio, parece como si la mala de la película fuera la Sra. K. Pues, parece que ella
fue la que le contó al padre de Dora que ella andaba leyendo novelas eróticas y hablaban de sexualidad.
Es así como su padre interpreta que es una fantasía de Dora y descree de su hija aquella escena. Una
traición.
Más adelante veremos como Lacan critica a Freud diciendo que él debió haber ahondado más en el tema
de la
traición de la Sra. K, por qué Dora en vez de arremeter contra sus padres no se siente traicionada por la
Sra. K. Ahí es cuando Lacan da cuenta de que ella tiene “algo” con la Sra. K lo que llamará LA OTRA.
Lacan se interroga qué significa esta mujer para Dora, qué tiene esta mujer que puede mantener el interés
del Sr. K y su padre a la vez. Le confiere a la Sra. K el saber acerca de la feminidad, la pregunta
neurótica en la histeria.
A partir del momento de la reivindicación, a Dora se le empeoran todos los síntomas y su padre
decide llevarla con Freud.
En la vivencia de Dora con el Sr. K tendríamos el trauma psíquico, que se definió como la condición
previa para la génesis de un estado patológico histérico. Es común que esto resulte inservible para
especificar los síntomas ya que la tos y la afonía aparecieron años antes de este trauma por lo cual
tenemos que retroceder en el tiempo.
Dora comunica una vivencia anterior con el Sr. K. Tenía 14 años y habían convenido ir a su tienda. Una
vez allí, entando solos, él bajó las cortinas, fue hacia donde estaba la muchacha y la estrechó contra sí y le
dio un beso en los labios. Dora sintió asco y corrió la hacia la escalera. No obstante, el trato con el Sr. K
prosiguió.
Se ha producido aquí un desplazamiento de la sensación: en lugar de la sensación genital le
sobrevino la sensación de asco de displacer, asco. Este había pasado a ser un síntoma permanente:
comía mal y confesaba repugnancia por los alimentos. Además le había quedado una alucinación
sensorial: seguía sintiendo la presión del brazo del Sr. K sobre la parte superior de su cuerpo. Fue en
realidad la presión del miembro erecto contra su vientre, la cual fue sustituida por la sensación de
presión en el torax. Distinguimos entonces 3 sintomas que provienen de la misma vivencia: asco,
la presión del pecho, y el horror a los hombres.
Dora no podía perdonarle al padre no haber cortado todo vínculo con el Sr. K. Además pensaba que tenía
una relación amorosa con la Sra. K (efectivamente sí). Ella se había vuelto la cuidadora del padre en los
momentos en los que él estuvo enfermo. No dudaba que ella recibía alguna contribución económica por
hacer esto. Esas enfermedades eran pretextos para ver a su “amiga”. Se podría ver claramente el
reproche de Dora hacia el padre: ella había sido entregada al señor K como precio de la tolerancia
que este mostraba hacia las relaciones con su señora.
También los reproches de Dora estaban totalmente enfundados: ella había hecho lo mismo que su
padre, ya se había vuelto cómplice/encubridora de aquella relación (sabía de la relación). De igual
manera, Dora siguió tiernamente apegada a la Sra. K. También tenía una gobernanta, enamorada de
su padre. Ella se irritó al notar que el amor que la misma le mostraba iba dirigido hacia su padre.
Su otro reproche era que el padre creaba enfermedades como pretextos. Dora en este caso se
había comportado de forma inversa que la Sra. K: ésta, cada vez que llegaba su marido, se hacía la
enferma. Dora enfermaba cuando su padre estaba ausente.
En relación a esto, las personas que padecen de mutismo histérico la escritura suplanta al habla. En los
primeros días de afonía de Dora su escritura fluía con facilidad: cuando el amado estaba lejos, ella
renunciaba a hablar; y la escritura pasa a tomar importancia como único medio de comunicación.
Volviendo a las enfermedades: con ellas Dora quería que el padre se alejase de la Sra. K. Si el padre
no cedía, ella no habría de renunciar a su enfermedad. Para Dora, esta meta era mover a compasión
al padre y hacerlo apartar de la Sra. K.
Llegamos a la conclusión de que todo síntoma histérico requiere de la
contribución/soldadura de dos partes:
1. SOLICITACIÓN SOMÁTICA: brindada por un proceso normal o patológico en el interior de
un órgano, es la parte orgánica del síntoma. La cara real del síntoma.
2. SIGNIFICADOS PSIQUICOS: enlaza distintos sentidos; multideterminación. La cara
simbólica del síntoma
Esto haría diferencial el diagnóstico con la neurosis obsesiva donde los síntomas se dan en dos
tiempos, la solicitación somática y significados son condición de la histeria.
Las acusaciones contra el padre se repetían en el análisis, y cuando lo hacía, tosía. Freud supuso que
ese síntoma tenía un significado referido al padre. Un síntoma significa la figuración de una fantasía
de contenido sexual. Pronto se presentó la posibilidad de atribuir a la tos una interpretación de esa
clase. Cuando insistió otra vez en que la Sra K. sólo amaba a su padre por ser un “hombre de recursos”
se ocultaba la contraria: que el padre era un hombre sin recursos. Esto podía entenderse sexualmente:
era impotente. Dora ya bien sabía que hay más de una manera de satisfacción sexual. Con su tos
espasmódica, se representaba una situación de satisfacción sexual entre el padre y la Sra. K (fantasía de
fellatio, sexo oral).
El síntoma de la tos está relacionado con el amor edípico al padre, se imaginaba la rel.
Sexual oral entre él y la Sra. K lo cual le molestaba
Dora halla horroroso el carácter perverso de sus fantasías. A Dora ya con conocimiento de este tipo
de comercio sexual, desarrolló una fantasía icc y la expresó a través de la sensación en su
garganta y la tos. Un hecho particular proporcionaba la precondición somática: recordaba que en su
infancia había sido una chupeteadora. Entonces, esta fantasía perversa de la succión del pene tiene el
más inocente origen, es la nueva versión de la succión del pecho de la madre.
El síntoma de la garganta tiene otra observación. El síntoma ya constituido se preserva, por más que el
pensamiento icc que en él se expresó haya perdido significado. Llama a esto conversión.
Dora sentía y obraba como una mujer celosa. Ocupaba el lugar de la madre. En la fantasía referida a la
tos, ella ocupaba el lugar de la Sra. K. Así, se identificaba con dos mujeres amadas por el padre. Se
puede ver en tales vínculos amorosos icc unos gérmenes de sentimiento infantil. Esta inclinación
temprana de la hija por el padre no puede menos que suponerse más intensa en el caso de la neurosis.
Dora estaba enamorada de su padre, pero no lo exteriorizó. Ese amor se había renovado en fecha
reciente. Lo sofocado/desviado era el amor por el Sr. K. Dora habría retomado y reforzado su vieja
inclinación hacia el padre a fin de no tener que notar nada en su cc de ese primer amor que se le
había vuelto penoso. Por una parte le consternaba tener que rechazar a ese hombre, por la otra se
revolvían contra estas unas mociones de ternura y nostalgia. Dora debía protegerse de ese
enamoramiento.
Una complicación: Se escondía una moción de celos cuyo objeto era la Sra. K. Se sabe que durante la
pubertad normal pueden verse inclinaciones homosexuales. En cirscunstancias favorables, la corriente
homosexual se seca, elimina; pero cuando no se obtiene la dicha en el amor por el hombre, es despertada
de nuevo. En mujeres histéricas cuya libido dirigida al hombre ha experimentado una
sofocación/desviación enérgica, hallamos la libido dirigida a una mujer.
En cuanto a su relación con la Sra. K, se habían sido confidentes. Cuando Dora se hospedaba en la
casa de los K, compartían dormitorio. A Dora nunca se le escuchó una palabra dura contra la Sra. K, sólo
halagos. Sin embargo, la Sra. K le hacía leer novelas sexuales. Ella es la causante de su desdicha, una
traidora. Cuando su padre se enteró de la escena del lago, se cree que una muchacha que lee
semejantes libros obscenos y se interesa por esas cosas no puede reclamar el respeto de un hombre.
Entonces era en realidad la Sra. K quien la habría traicionado, le había contado al padre de sus lecturas.
Entonces, no sólo debía sofocar el amor por el Sr. K sino también ocultar el amor por la Sra. K. Dora
hacia ver ruidosamente que no dejaría que ella se quede con el papá, pero así ocultaba lo
contrario: no dejaría que el papá se quede con el amor de la Sra. K. Esta corriente de sentimientos
varoniles, han de considerarse típicos de la vida amorosa icc de las muchachas histéricas.
CAPÍTULO 2: EL PRIMER SUEÑO
“En una casa hay un incendio. Mi padre está frente a mi cama y me despierta. Me visto rápido. Mamá
pretende salvar su alhajero, pero papá dice: no quiero que yo y mis dos hijos nos quememos a causa de tu
alhajero. Descendemos de prosa por las escaleras. Una vez abajo me despierto”.
Dora recuerda que tuvo el sueño en L (lugar del lago) y había vuelto a tenerlo en Viena. Tal vez con
motivo de una disputa entre sus padres, porque la madre cierra por la noche el comedor y el padre no
quiere, porque dice que por la noche podría pasar algo que los obligue a salir.
El sueño fue el efecto de la vivencia con el Sr. K. Dora cuenta después que el día del viaje por el lago,
se tiró a dormir y cuando despertó vio al Sr. K frente a ella. Lo increpó para ver qué buscaba. Él le
respondió que no dejaría de entrar en su dormitorio cuando él quisiese. A la mañana siguiente Dora se
encerró para hacerse la toilette; a la tarde cuando quiso volver a hacerlo para dormir, no estaba la llave.
En ese momento, se propuso no quedarse en la casa de lo K. Temía que el Sr. K la descubriera desnuda
por eso se vestía con gran rapidez. Ella piensa: no podré dormir tranquila hasta que no me encuentre
fuera de esta casa. Lo inverso dice en el sueño: una vez abajo, me despierto.
Ahora, el alhajero. El papá de Dora le ha regalado muchas alhajas a su madre. También a Dora. Hace
algunos años hubo una gran pelea a causa de una alhaja: la mamá quería algo especial, unos aros en
forma de gota de perlas. Su padre en lugar de eso, trajo una pulsera.
Ella se puso furiosa y dijo que le regale eso a otra. El Sr. K además, le había regalado a Dora un alhajero.
Alhajero es una designación de genitales femeninos. Si el Sr. K le ha obsequiado uno, ella debería
retribuirle el regalo. En esta serie, su mama es sustituida por la Sra. K.
“Por la noche podría pasar algo que nos obligase a salir”. Si se traslada esto a un percance de la infancia,
sería mojar la cama. Para evitar que los niños hagan esto, se los despierta. Eso hace el padre en el sueño.
Se infiere que Dora mojó la cama por más tiempo que el corriente. La causa más probable es por una
masturbación infantil. Dora mojó la cama casi al momento que tuvo su primera disnea. En esa época, su
padre se había ido de viaje. Ahora bien, las acciones sintomáticas y otros indicios me llevaron a suponer
que la niña espió con las orejas una visita nocturna del padre a su mujer y lo oyó jadear en el coito. La
disnea y las palpitaciones son fragmentos desprendidos de la acción del coito. Bajo la influencia de
la coexcitacion que le sobrevino aquella vez, pudo producirse un ímpetu en la sexualidad de la pequeña,
quien sustituyo la inclinación a masturbarse por la inclinación a la angustia. Así se le repitió como ataque
de asma.
La niña resuelve a huir con su padre, huye a refugiarse en él. Del peligro presente, el padre mismo es el
culpable. Por tanto, el designio de huir de la casa no es en sí sonable sino que se asocia con otro designio
infantil: el deseo de sustituir al Sr. K por su padre. Se habría despertado una inclinación infantil hacia el
padre a fin de poder mantener en la represión el amor reprimido hacia el Sr. K.
El alhajero es el resultado de los mecanismos de condensación y desplazamiento del sueño.
CAPITULO 3: EL SEGUNDO SUEÑO
“Ando paseando por una ciudad que no conozco, veo calles y plazas. Llego a una casa donde
yo vivo, voy a mi habitación y encuentro una carta de mi mamá. Escribe que no quiso avisarme que mi
padre enfermó, que ahora murió, y si quieres, puedes venir”. Me encamino a la estación ferroviaria,
pregunto unas 100 veces donde está la estación y siempre me contestan “5 minutos”. Veo después frente a
un bosque denso; penetro en él y pregunto a un hombre, quien dice “2 horas y media”. Me pide
acompañarme, lo rechazo y me marcho. Veo frente a la estación y no puedo alcanzarla. Después estoy
en casa. Me llego a la portería y pregunto al portero por nuestra vivienda. La muchacha de servicio me
abre y dice “La mamá y los otros ya están en el cementerio”.
Deambula por una ciudad, que asegura no es B. Se agregó el recuerdo de un monumento en la plaza.
Para navidad le habían enviado un álbum con postales, estaba en una cajita. Preguntó a su mama,
¿Dónde está la cajita? El remitente era una joven a quien Dora había conocido.
El deambular tiene que ver con una de las ocasiones diurnas; había recibido la visita de un primito al cual
llevó a pasear por Viena y recordaron otro momento en el cual como extranjera paseó por Dresde. Ahí otro
primo (joven ingeniero, se identifica con él porque él se esfuerza por poseer a una mujer) quiso hacer de
guía, pero lo rechazó y se fue sola deteniéndose frente a las imágenes que le gustaban. Permaneció 2
horas frente al cuadro “La Madonna”.
Preguntó unas 100 veces. Ayer el padre pidió coñac, Dora pide a su madre la llave del bar pero esta
estaba ensimismada en una conversación entonces Dora le dice te he preguntado 100 veces dónde está
la llave”. La llave, la cajita corresponde a los genitales. En la misma reunión alguien había brindado por el
papá de Dora. Con ello llegamos al contenido de la carta que aparece en el sueño. La frase “si quieres”
nos lleva de nuevo hacia la escena del lago. Dora recuerda unas palabras dichas por el Sr. K: “usted sabe,
no me importa nada de mi mujer”. Luego de la bofetada, preguntó a un hombre cómo volver, su respuesta
fue “2 horas y media”. El Sr. K de nuevo ahí, le pidió disculpas y le dijo que no contara nada. El bosque del
sueño, era parecido al bosque de la orilla del lago. Tras la situación del sueño se encuentra una fantasía
de desfloración: un hombre que se esfuerza por penetrar los genitales femeninos.
Comuniqué a Dora mis conclusiones. Emergió un fragmento olvidado del sueño: ella se va tranquila a su
habitación y lee un gran libro. El padre había muerto en su sueño entonces, ella podía leer ese libro, con
temas prohibidos.
Recordé en ese momento que la época en que la tía suya murió, llegó una carta de otro familiar diciendo
que no podrían viajar porque el niño tenía apendicitis. Luego buscó esto en la enciclopedia para averiguar
qué es apendicitis. Luego contrajo apendicitis. Tras su apendicitis había tenido dificultades para caminar,
por eso arrastraba una pierna. Esto era ilógico como consecuencia de una apendicitis. Entonces era un
síntoma histérico. La neurosis se había apropiado del ataque para usarlo como una de sus
manifestaciones. Pregunté cuándo sucedió su apendicitis: fue 9 meses después de la escena del lago. La
supuesta apendicitis entonces había realizado la fantasía de un parto. ¿Y la pierna que arrastraba? Porque
ella habría dado un mal paso, el cual también tenía una base infantil (se había torcido el pie al bajar de una
escalera).
Dora se había enterado que el Sr. K también había hecho de sus andanzas con una gobernanta
que trabaja en su casa a la cual también le había dicho que su mujer no le importaba nada. El
motivo de aquella bofetada.
La incapacidad para cumplir la demanda de amor es uno de los rasgos esenciales de la neurosis. Los
enfermos están dominados por la oposición entre realidad y fantasía. Lo que anhelan en sus
fantasías es justamente aquello de lo que huyen cuando la realidad se presenta.
CAPÍTULO 4: EPÍLOGO
Dora abandonó la cura antes de lo previsto. Con esta publicación, Freud buscó mostrar cómo la
interpretación de los sueños puede aplicarse al descubrimiento de lo reprimido en el interior de la vida
anímica. También le interesaba demostrar que la sexualidad presta la fuerza impulsora para cada
síntoma. Los fenómenos patólogicos son las prácticas sexuales de los enfermos.
Freud no logró dominar la transferencia. Fue claro que en su fantasía, Freud hacía de sustituto del padre
y lo comparó conscientemente con él. Acaso de aquello por lo cual Freud le recordaba al Sr. K, ella se
vengó de Freud como se vengará del Sr. K y lo abandonó.
FREUD, S.: CONFERENCIA 23, LOS CAMINOS DE LA FORMACIÓN DE
SÍNTOMAS (1917)
Freud define al síntoma como un compuesto, que hay que entenderlo en términos de la química, y
un compuesto es siempre de al menos dos elementos o más. Se rnen dos elementos que son
heterogéneos.
La idea sería poder hacer una disección del síntoma. En principio, Freud nombra dos elementos presentes
en el síntoma, uno es la trama de sentidos (sentido del síntoma), y el otro, el aspecto pulsional
(somático). Y que estos dos elementos estén juntos en un síntoma ya en mismo es una propuesta
problemática.
Los sentidos pueden ser múltiples a la vez, existe un síntoma, puede tener varios sentidos a la vez.
Cuando Freud tiene que definir lo somático, quiere precisión. Y marca la fijación pulsional en una zona
erógena, en Dora, una intensa actividad en la zona erógena oral ha sido la premisa necesaria para la
formación ulterior de síntomas.
La idea de Freud en la conferencia n°23 es que lo que permite que lo somático y los sentidos sean dos
elementos que arman un compuesto en el síntoma es la FANTASÍA, que es un eslabón intermedio en la
ensambladura de los síntomas. La fantasía es lo que une los elementos.
Freud dice que la realidad del neurótico es la realidad de la fantasía, a la cual llama realidad pquica
que tiene dos ventajas, sirve para ahorrar al neurótico reconocer el haberse entregado al autoerotismo (la
fantasía de seducción) y crea un objeto imaginativo de deseo, en la fantasía, por excelencia, siempre hay
un partenaire.
Lo pulsional no tiene objeto, pero la fantasía le pone un objeto a la falta de objeto de la pulsión. Le
da un marco, le pone una escena, un sentido y un objeto.
Freud piensa a la fantasía como una reserva libidinal donde uno puede encontrar satisfacción en los
síntomas. Desde la fantasía, ahora inconsciente, la libido vuelve a migrar a sus propios lugares de
fijación. Y no es sino por el marco de la fantasía, es camino intermedio a la formación de síntomas.
En la neurosis no falta la tendencia a sustituir una realidad no deseada por otra más acorde con
el deseo inconsciente del sujeto, el modo de procurarse tal sustitución es mediante la fantasía,
no es que pierda la relación libidinal con las personas y las cosas sino que las mantiene en su
fantasía. El neurótico tiene libinizado el pensamiento, no puede llegar al acto, se queda en el
paso previo que es el pensamiento, ya que tiene erotizado el pensar, y esto debido a la
introversión de la libido, el neurótico se relaciona con su imaginario, con objetos imaginarios y
renuncia a los actos necesarios para la consecución de sus fines en los objetos reales,
perdiendo así su relación con la realidad.
TERCER MOMENTO (1920 en adelante)
En esta tercer nosología, las neurosis van ser una consecuencia de la castración y en el conflicto
está metida la castración.
ESTATUTOS DEL SÍNTOMA
1. EGOSINTÓNICO (en sintonía con el yo): La persona no se hace problema, son
rasgos del carácter. (ej: yo soy así, es mi carácter, forma parte de mi
personalidad).
2. EGODISTÓNICO (en conflicto con el yo): El yo vs síntoma. Problemas que
eran rasgos del carácter comienzan a molestarle, a incomodarle. (ej: Dora viene como
reivindicadora al padre, sale a decir que fue objeto de intercambio (“mi padre me entregó”)
y empieza a toser.

Este documento contiene más páginas...

Descargar Completo
El Hombre de las Ratas.doc
browser_emoji Estamos procesando este archivo...
browser_emoji Lamentablemente la previsualización de este archivo no está disponible. De todas maneras puedes descargarlo y ver si te es útil.
Descargar
. . . . .