
descubre que la madre está castrada y depone sus deseos incestuosos por temor a la
castración) representa para la niña la entrada al complejo de Edipo, es decir la niña se
dirigiría hacia el padre en busca del falo faltante en la madre. El interés del niño por los
genitales desaparece durante el período de latencia y reaparece con la pubertad.
Cuando ve la falta en una niña, advierte la posibilidad de la castración pero la amenaza
adquiere su efecto con posterioridad (nachträglich, en el original en alemán).
• La niña percibe inicialmente que su clítoris es un pene pequeño que ya crecerá
pero, al advertir que las mujeres adultas no poseen pene, intuye que ha sido
castrada. El Superyó se instituye como resultado de la educación y el
amedrentamiento externo. La niña se acerca al padre en busca de lo que la
madre no tiene. Simbólicamente el falo pasa del pene al hijo, su complejo
culmina en el deseo de recibir de regalo un hijo de su padre, el cual permanece
en lo inconsciente como el del pene y constituye la base para su futura función
sexual.
• En la generalidad de los casos, el niño trata, en su deseo de superarlo, de
parecerse a su rival. Acaba entonces por identificarse con él, en una especie de
solidaria convivencia, en la que el padre se vuelve un modelo para el niño. Lo
mismo ocurre, aunque no de manera simétrica, entre la niña y su madre.
El primer tiempo del Edipo
Se ha establecido, por la metáfora paterna, una “simbolización primordial entre el niño
y la madre” existe pues, una triangulación fundamental: niño-padre-madre que ya está
inscripta en la cultura, es decir, tiene un estatuto simbólico y tiene como núcleo al falo,
si la madre pone al hijo en el lugar que a ella le falta entonces aparece la célula: madre
fálica-narcisismo, en la que la madre aparece completa, la madre imagina al hijo como
falo y, al mismo tiempo, el hijo se imagina ser el falo para satisfacer el deseo de la
madre, se instaura aquí el ser frente al tener, es la alienación del sujeto al deseo del
Otro (A), esto también quiere decir que es el deseo de la madre que pone al hijo en el
lugar del falo imaginario para obturar una falta pero, lo paradójico es que como deseo
ya hay abertura, la madre admite una carencia.