2. Introducción
En los últimos años se ha observado un gran aumento en el uso de enzimas en
diversas industrias, como la farmacéutica, la biotecnológica, la química y, sobre todo,
en la industria alimentaria. La importancia de las enzimas en la industria alimentaria
proviene de las ganancias que se obtienen de su uso, mejorando los procesos de
fabricación y la calidad de los alimentos, por lo que su venta se ha incrementado de
manera constante en los últimos años (del Moral y col., 2015).
Las enzimas son moléculas de naturaleza proteica que tienen la capacidad de acelerar
y facilitar reacciones químicas (Sánchez-Ramírez y col., 2014). Las enzimas, también
llamadas catalizadores biológicos, controlan la mayoría de los procesos bioquímicos
en los organismos y, normalmente, la concentración de enzima necesaria es muy
pequeña (Enderle y col., 2012). Algunas cuestiones que han limitado la utilización de
enzimas en diversos procesos son las condiciones de trabajo bajo las cuales las
enzimas son estables y el gran coste del proceso por el alto precio de las enzimas.
Gracias a los procesos de inmovilización de enzimas, los problemas mencionados
anteriormente se pueden solucionar en gran medida, ya que, por ejemplo, la
inmovilización permite la reutilización de la enzima, entre otras ventajas (Cabral y col.,
2018). Uno de los procesos de inmovilización de enzimas que existe actualmente es la
inmovilización por unión covalente, un método que en los últimos años está recibiendo
bastante atención por parte de los investigadores por sus múltiples ventajas, entre las
cuales destacan su sencillez, la gran estabilidad de la enzima inmovilizada y que no
hay pérdida de la enzima después del proceso de inmovilización.
Por otro lado, la enzima glucosa oxidasa está recibiendo también bastante atención
debido a sus diversas aplicaciones en las distintas industrias, entre ellas la industria
alimentaria. La reacción catalizada por la glucosa oxidasa transforma la glucosa en
ácido glucónico eliminando oxígeno y generando peróxido de hidrógeno, una
propiedad interesante en el campo de la conservación de alimentos, ya que la enzima
tiene efecto oxidante y el peróxido de hidrógeno actúa como un agente antibacteriano
y antifúngico (Wong y col., 2008).
Las aplicaciones de la glucosa oxidasa se encuentran en la industria de la
panificación, mejorando las propiedades sensoriales de los productos (Kouassi-Koffi y
col., 2018), actuando como conservante o antioxidante por su capacidad de eliminar
oxígeno, utilizándose también en la industria láctea como agente antibacteriano (Wong
y col., 2008), en la producción de vino con bajo contenido en alcohol porque en su
reacción se elimina la glucosa que de otro modo se convertiría en alcohol (Valencia y