Manuel Gándara Carballido
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No es exagerado decir que estamos ante el más completo trabajo
dedicado al pensamiento de Herrera Flores, pero con una salvedad
importante: lo que tenemos en manos no es un trabajo de homenaje a
un intelectual o a una teoría, sino el esfuerzo por organizar el pensa-
miento proficuo e instigante desarrollado y compartido colectivamen-
te en los años en que vivió en Sevilla realizando sus investigaciones de
maestría y doctorado. En ese sentido, el libro sirve de marco teórico
incompleto, abierto, a ser ampliado y complementado por todo aquel
que desee participar en la materia. Se trata de un libro herramienta,
un marco relacional capaz de hacer dialogar saberes críticos y auto-
críticos de matices distintos.
A partir del supuesto de que el discurso de los derechos huma-
nos goza de gran capacidad para establecer criterios de legitimidad,
una de las preocupaciones estructurales del trabajo está en desvelar
y contraponer la instrumentalidad del uso discursivo para intereses
del capitalismo globalizado y procesos de opresión, ya que, como dice
Manuel Gándara, los derechos humanos no son críticos per se, sino
que pueden servir a una praxis de liberación, o bien para legitimar y
reforzar la opresión.
Al constatar ambigüedades, vacíos e insuficiencias en los discur-
sos en torno a los derechos humanos, el autor apuesta en otros enfo-
ques posibles, alternativos y emancipadores, y lo hace entrecruzando
referentes que poseen la misma opción ética y política de partida: el
punto de partida del sur, el dolor acumulado a lo largo de la historia
por los muy diversos procesos de silenciamiento, explotación y margi-
nación de los pueblos.
El trabajo, por la capacidad de combinar autores y categorías si-
milares y complementarias, se vuelve, de inmediato, una referencia
para los que estudian pensamiento crítico en derechos humanos. De
la forma en que fue concebido, incluso sin enunciarlo –quizás incluso
sin ser intencional–, tenemos la sensación de imaginar a Joaquín He-
rrera Flores en diálogo vivo con otros referentes con los que compartía
ideas, como Boaventura de Sousa Santos, Franz Hinkelammert, Antô-
nio Carlos Wolkmer, María José Fariñas Dulce, David Sánchez Rubio,
Helio Gallardo, Ignacio Ellacuría, Enrique Dussel, Adela Cortina, Os-
car Correas, sin contar los aportes clásicos entramados, como Nancy
Fraser, Foucault, Espinosa, Adorno, Agamben, Bobbio, Bourdieu.
Los autores parecen haber sido invitados a una mesa de diálo-
go, debatiendo acerca de los mismos temas, teniendo como sumario
de conversación la fijación en dos grandes capítulos: el primero deli-
mitando los presupuestos epistémicos y el segundo convocándolos a
contribuir a la construcción de un pensamiento crítico en derechos
humanos. La percepción basilar del trabajo está en la necesidad de