
Decreto 4161 del gobierno de facto del general Pedro Eugenio Aramburu que prohíbe elementos
de propaganda e identificación con el peronismo
Artículo 1º
Queda prohibida en todo el territorio de la Nación:
a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o
propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de
individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o
privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras
artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o
empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo. Se considerará
especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía retrato o escultura de los
funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del
presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", "justicialismo",
"justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto,
las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronista" y "Evita Capitana" o
fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los
mismos.
Artículo 3 º
El que infrinja el presente decreto-ley será penado:
a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n 500 a m$n 1.000.000;
b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse
como funcionario público o dirigente político o gremial
c) Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura definitiva cuando se
trate de empresas comerciales. Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la
condena podrá llevar como pena accesoria la disolución.
GOBIERNO DE FRONDIZI (1958-1962)
Buenos Aires, 27 de marzo de 1962.
Señor presidente del Comité Nacional de la UCRI, doctor don Alfredo García.
Querido correligionario y amigo:
Deseo comenzar esta carta recordando algunas frases del discurso que pronuncié el 9 de febrero de
1957 y que hoy recobran cabal vigencia: “Los hombres que el destino señaló para servir la causa
del pueblo sufrieron siempre los peores embates. Tengo presente el suicidio de Alem, la tentativa
de asesinato de Lisandro de la Torre y su posterior suicidio. A Yrigoyen se lo dejó solo”.
En momentos en que la crisis política que vivimos llega a su máxima gravedad, quiero ratificar
ante usted y demás integrantes de ese comité nacional partidario mi irrevocable determinación de
no renunciar y de permanecer en el gobierno hasta que me derroquen por la fuerza.
Nuestros enemigos -los enemigos del pueblo argentino- quieren mi renuncia. Con mi renuncia se
prepara una parodia institucional, sobre las bases de una democracia restringida que excluya a
todos los sectores populares y, como consecuencia ineludible, una despiadada represión contra el
pueblo, con la que me han amenazado continuamente. Esta es, por lo tanto y, lo digo aquí con
tanta solemnidad, la razón fundamental de mi obstinada y tenaz negativa a renunciar a mi cargo o
terminar con mi vida. Quienes se atrevan a sacarme del gobierno por la fuerza o a eliminarme