
Las formas elementales de la vida religiosa
Emile Durkheim
* Se aclara que hay algunas citas que son compartidas por las columnas, ya que las
definiciones de unas muchas veces se hacen en contraposición a las otras.
Conciencia/ Representaciones colectivas
Conciencia/ Representaciones
individuales
La sociedad es una realidad sui generis; tiene sus caracteres propios que no se encuentran, o
que uno no encuentra bajo la misma forma, en el resto del universo. Las representaciones que
la representan tienen pues, un contenido distinto de las representaciones puramente
individuales y se puede estar seguro de antemano que las primeras agregan algo a las
segundas. La manera misma en que forman unas y otras terminan de diferenciarlas.
Las representaciones colectivas son el
producto de una inmensa cooperación
que se extiende no solamente en el
espacio, sino en el tiempo; para hacerlas,
una multitud de espíritus diversos ha
asociado, mezclado, combinado sus ideas
y sentimientos; largas series de
generaciones han acumulado en ellas su
experiencia y saber. Una intelectualidad
muy particular, infinitamente más rica y
compleja que la del individuo, se ha como
concentrado allí.
Sin duda, al encarnarse en los
individuos, los ideales colectivos
tienden a individualizarse. Cada uno
de ellos lo entiende a su manera, les
pone su sello; se sacan elementos, se
agregan otros. El ideal personal se
desprende así del ideal social, a medida
que la personalidad individual se
desarrolla y llega a ser una fuente
autónoma de acción.
Sin duda, consideramos evidente el hecho quede que la vida social depende de su sustrato y
lleva su marca, del mismo modo que la vida mental del individuo depende del encéfalo y hasta
del organismo entero. Pero la conciencia colectiva es otra cosa que un simple epifenómeno,
del mismo modo que la conciencia individual es otra cosa que una simple florescencia del
sistema nervioso. Para que la primera aparezca, es necesario que se produzca una síntesis sui
generis de las conciencias particulares.
No puede haber sociedad que no sienta
necesidad de mantener o reafirmar, a
intervalos regulares, los sentimientos
colectivos y las ideas colectivas que
constituyen su unidad y personalidad.
La existencia de los cultos individuales
no implica pues nada que lo contradiga
o dificulte una explicación sociológica
de la religión; pues las fuerzas religiosas
a las que ellos se dirigen no son más que
formas individualizadas de fuerzas
colectivas.