Las metamorfosis de la pubertad
El primado de las zonas genitales y el placer previo
Lo esencial de la pubertad es el crecimiento manifiesto de los genitales externos, que durante el periodo de latencia
de la niñez estaban inhibidos y los internos se desarrollaron hasta el punto de producir material genésico. Este
aparato formado debe ser puesto en marcha mediate la estimulación. Los estímulos pueden alcanzarlo por 3
caminos: desde el exterior, desde el interior y de la vida anímica. Los 3 provocan una excitación sexual.
En este estado se presenta el carácter de una tensión, un sentimiento de tensión conlleva el displacer. Ej.: la
excitación de un zona erógena, una mano que toca, el efecto es una sensación de placer que pronto se refuerza con
el que proviene de las alteraciones preparatorias (de los genitales) por un lado, y por el otro un aumento de la
tensión sexual que pronto se convierte en el más nítido desplacer si no se le permite un placer ulterior. La fórmula
para la nueva función de las zonas erógenas seria: son empleadas para posibilitar, por medio del placer precio que
ellas ganan como en la vida infantil, la producción del placer de satisfacción mayor.
Libido fuerza que puede variar en la cantidad, que podría medir procesos y traslados en el ámbito de la excitación
sexual. Esta no es brindada solo por las partes llamadas genésicas, sino por todos los órganos del cuerpo. (deseo
sexual)
Diferencia entre el hombre y la mujer
La pubertad establece la separación, en la niñez son reconocibles disposiciones masculinas y femeninas; en el
desarrollo de las inhibiciones de la sexualidad (vergüenza, asco y moral) se cumple antes en la niña pequeña y con
menos resistencias que en el varón. Toda vez que se insinúan claramente pulsiones parciales de la sexualidad la niña
adopta de preferencia la forma pasiva. Pero la activación auto erótica de las zonas erógenas es la misma en ambos
sexos y esta similitud suprime en la niñez la posibilidad de una diferencia de sexos.
Los conceptos “Masculino” y “Femenino” son los más confusos y deben descomponerse en 3 direcciones.
Actividad/pasividad: es el esencial, la libido se desine como activa, la pulsión lo es siempre, aun en los casos en los
que la meta es pasiva.
Biológico: masculino y femenino se diferencia por la presencia de semen o de ovulo.
Sociológico: es la observación de los individuos masculinos y femeninos en la realidad. Todo individuo exhibe una
mezcla de su carácter sexual biológico con rasgos biológicos del otro sexo, así como una unión de actividad y
pasividad.
Objeto sexual del periodo de latencia
A lo largo de todo el periodo de latencia, el niño aprende a amar a otras personas que remedien su desvalimiento y
satisfacen sus necesidades. El trato del niño con la persona que lo cuida para él es una fuente continua de excitación
y de satisfacción sexual a partir de las zonas erógenas y tanto más por el hecho de que esa personas, generalmente
la madre, dirige sobre el niño sentimientos que brotan de su vida sexual, lo acaricia, lo besa y lo mece, y claramente
lo toma como sustituto de un objeto sexual de pleno derecho. Hay dos caminos para el hallazgo del objeto: el
primero se realiza por apuntalamiento en los modelos de la temprana infancia. En segundo lugar, el narcisista, que
busca al yo propio y lo reencuentra en otros
La barrera del incesto
La indagación psicoanalítica muestra la intensidad con que los individuos deben luchar aun contra la tentación del
incesto en las diversas etapas de su desarrollo, en el culmina la sexualidad infantil, que, influye decisivamente sobre
la sexualidad del adulto. El primer enamoramiento serio del joven, como es tan frecuente, se dirige a una mujer
mayor y el de la muchacha a un hombre mayor, dotado de autoridad, es un claro eco de esta fase del desarrollo:
pueden revivirles, en efecto, la imagen de la madre y del padre.
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Organización genital infantil
La diferencia con la organización pre genital reside solo en el hecho de que la unificación de las pulsiones parciales y
su subordinación al primado de los genitales no son establecidas en la infancia, o lo son de manera muy incompleta.
Por tanto, la instauración de ese primado a servicio de la reproducción es la última fase por la que atraviesa la
organización sexual. Luego se retracta y plantea sobre que el primado de los genitales no se consuma en la primera
infancia o que o hace de manera incompleta, si bien no alcanza una verdadera unificación de pulsiones parciales bajo
el primado de los genitales, en el apogeo del proceso de desarrollo de la sexualidad infantil el interés por los
genitales y el quehacer genital cobra una significación dominante, que poco le va en extremo a la de la edad adulta.
El carácter principal de esta organización genital infantil es, al mismo tiempo, su diferencia respecto de la
organización genital definitiva de adulto. Reside en que, para ambos sexos, solo desempeña un papel un genital, el
masculino. Por tanto, no hay un primado genital, sino un primado del falo. Los varoncitos desconocen esta falta;
creen ver un miembro a pesar de todo, hacen compatible la contradicción entre observación y prejuicio mediante el
engaño de que es pequeño y que ya va a crecer, y después, poco a poco, llegan a la conclusión de que estuvo
presente y fue removido, la falta de pene es entendida como resultado de una castración. El niño cree solo personas
despreciables del sexo femenino probablemente culpables de las mismas mociones prohibidas en el que él mismos
incurrió, habrían perdido el genital. Pero las personas respetables como lo es su madre siguen conservando pene.
Solo más tarde, cuando aborda que solo mujeres pueden parir hijos, también la madre perderá el pene, y
comenzaran teorías complejísimas de como destinadas a explicar el trueque del pene por el hijo. Como por ejemplo
que vive en el intestino y es parido por el ano.
En el estadio de la organización pre genital sádico-anal no se haba de masculino o femenino sino de pasivo o activo.
En el siguiente, la organización genital infantil, hay algo masculino pero no femenino, la oposición se da con un
genital masculino o castrado. Solo en la culminación del desarrollo de la época de la pubertad, la polaridad sexual
coincide con lo masculino y femenino. Lo masculino reúne el sujeto, la actividad y la posesión del pene; lo femenino
el objeto la pasividad. La vagina es apreciada como albergue del pene, y recibe la herencia del vientre materno.
El sepultamiento del complejo de Edipo
El complejo de Edipo revela cada vez más su significación como fenómeno central del periodo sexual de la primera
infancia. Después cae sepultado y es seguido por el periodo de latencia. La niñita, que quiere considerarse la amada
predilecta de su padre, forzosamente tendrá que vivencia alguna reprimenda por parte de él, y se verá arrojada de
los cielos,. El varoncito, que considera a la madre como s propiedad, hace la experiencia de que ella le quita amor y
cuidados para entregárselos a un recién nacido. Así, el complejo de Edipo iría hacia al fracaso como resultado de su
imposibilidad interna. La organización genital fálica del niño tiene el fundamento a raíz de la amenaza de castración.
La autoridad del padre, o de ambos progenitores, incorporada en el yo, forma ahí el núcleo del superyó, que toma
prestado del padre la severidad, eternizar la prohibición del incesto y, así, asegura al yo contra el retorno de la
posesión libidinosa de objeto. Todo este proceso salvo a los genitales, alejó el peligro de la pérdida y canceló su
función. Con este proceso se inicia el periodo de latencia, que viene a interrumpir el desarrollo sexual del niño.
Este proceso no es solo una represión; sino a una destrucción y cancelación del complejo. También el sexo femenino
desarrollara un complejo de Edipo, un superyó y un periodo de latencia, además de una organización fálica y un
complejo de castración, pero no de igual manera. El clítoris de la niñita se comporta al comienzo en un todo como un
pene, pero, por la comparación, percibe que es demasiado corto y siente inferioridad, se consuela con la idea de que
ya va a crecer. Comprende su falta actual mediante el supuesto de que una vez poseyó y lo perdió por castración y a
otras mujeres le atribuye un genital grande y completo, es decir, masculino. Excluida de la angustia de la castración,
está ausente también un poderoso motivo para instituir el superyó e interrumpir la organización genital infantil. Su
complejo de Edipo culmina en el deseo de recibir como regalo un hijo del padre, es abandonado poco a poco ya que
este no se cumple nunca.
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La fase oral
Edad: de 0 a 1 año
Zona erógena: boca
Durante la fase oral las actividades relacionadas con la alimentación como la succión y la masticación son lo más
importante.
La principal fuente interacción del bebé se realiza a través de la boca, que es de vital importancia para la
alimentación, pero además el niño a través de ella obtiene placer gracias a actividades satisfactorias como la
degustación y la succión. Debido a que el bebé es totalmente dependiente de los cuidadores (que son los
responsables de su alimentación), el pequeño también desarrolla un sentido de confianza y comodidad a través de
esta estimulación oral.
El conflicto principal en esta etapa es el proceso de destete: el niño pasa a ser menos dependiente de sus
cuidadores y pierde las gratificaciones que obtenía con la succión. Si la fijación se produce en esta etapa, Freud creía
que el individuo tendría problemas con la dependencia o la agresión. La fijación oral puede generar problemas con la
bebida, la comida o la necesidad de fumar.
La fase anal
Edad: de 1 a 3 años
Zona erógena: los esfínteres
Durante la etapa anal, Freud creía que el objetivo principal de la libido se hallaba en lograr el control de los
movimientos del intestino y la vejiga. El conflicto importante en esta etapa es el control de esfínteres: el niño tiene
que aprender a controlar sus necesidades corporales. El desarrollo de este control conduce a una sensación de logro
y la independencia.
Según Freud, el éxito en esta etapa depende de la forma en que los padres se acercan a esfínteres. Los padres que
utilizan la alabanza y la recompensa por usar el inodoro en el momento apropiado, fomentan resultados positivos y
ayudan a los niños a sentirse capaces y productivos. Freud creía que las experiencias positivas durante esta etapa
sientan las bases para que las personas se conviertan en adultos competentes, productivos y creativos. Sin embargo,
no todos los padres proporcionan el apoyo y el estímulo que los niños necesitan durante esta etapa. Algunos padres
castigan, ridiculizan o incluso avergüenzan a un niño cuando tiene accidentes.
Para él las respuestas parentales inadecuadas pueden dar lugar a resultados negativos. Si los padres toman un
enfoque demasiado indulgente en esta etapa, podría desarrollarse una personalidad anal-expulsiva, que se traduce
en una persona adulta desordenada, derrochadora y destructiva. Si los padres son demasiado estrictos o empiezan
el control de esfínteres demasiado pronto, se genera una personalidad anal-retentiva, que se traduce en un
individuo demasiado rígido, ordenado y obsesivo.
La fase fálica
Edad: de 3 a 6 años
Zona erógena: Genitales
Durante la etapa fálica, el enfoque principal de la libido se centra en los genitales. A esta edad los niños empiezan a
descubrir las diferencias entre hombres y mujeres.
Freud creía que los niños comienzan a ver a sus padres como un rival por el afecto de la madre. El complejo de Edipo
describe estos sentimientos de querer poseer la madre y el deseo de reemplazar al padre. Sin embargo, el niño
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también teme que será castigado por el padre por estos sentimientos, a este miedo Freud lo llamó la angustia de
castración. (info. completa en El sepultamiento del complejo de Edipo y anteriores)
Período de latencia
Edades: 6 a 12 años
Zona erógena: ninguna (sentimientos sexuales inactivos)
Durante el período de latencia los intereses de la libido son suprimidos temporalmente. El desarrollo del ego y
superego contribuyen a este período de calma. La etapa comienza alrededor del momento en que los niños entran a
la escuela y se preocupan más por las relaciones entre iguales, juegos y otros intereses.
El período de latencia es un tiempo de exploración en el que la energía sexual está todavía presente, pero se dirige
hacia otras áreas, tales como las actividades intelectuales y las interacciones sociales. Esta etapa es importante en el
desarrollo de habilidades sociales y de comunicación y confianza en sí mismo.
La fase genital
Edades: 12 años hasta la muerte
Zona Erógena: los genitales (maduración de los intereses sexuales)
Durante la etapa final del desarrollo psicosexual, el individuo desarrolla un fuerte interés hacia el sexo y las
relaciones sexuales. Esta etapa comienza en la pubertad, pero dura el resto de la vida de una persona.
En las primeras etapas descritas por Freud la atención se centraba únicamente en las necesidades individuales. En
esta etapa crece al fin el interés por el bienestar de los demás. Si las demás etapas se han completado con éxito, el
individuo debe estar ahora bien equilibrado, cálido, y el cuidado. El objetivo de esta etapa es establecer un equilibrio
entre las diversas áreas de la vida.
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3 - El esclarecimiento sexual en el nino.pdf
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