
de los medios sociales. El psicólogo solo desea ser un instrumento sin tratar de saber de qué o de
quien es el instrumento.
La idea de utilidad, como principio de una psicología, estaba vinculada a la toma de conciencia
filosófica de la naturaleza humana como poder de artificio, es decir, el hombre como fabricante de
instrumento. A este principio le ha sucedido el instrumentalismo, que implica la idea de utilidad
del hombre, la inteligencia no es más la que ordena a los órganos y se sirve de ellos, sino la que
sirve a los órganos. La psicología instrumentalista se presenta como una teoría general de la
aptitud, fuera de toda referencia a la sabiduría. Si no se puede situar la psicología en una filosofía
donde haya una idea de hombre, no habría una psicología.
Caparros
Muestra desde fines del S. XIX, psicólogos de diversas escuelas han considerado que la psicología
se encontraba en crisis debido a la falta de unidad conceptual. Esta “CONCIENCIA DE CRISIS”
estaría presente entonces desde su mismo nacimiento moderno.
Las tenciones en este campo disciplinar parecen girar, según Caparros, en relación a dos
cuestiones fundamentales: por un lado, acerca de la ubicación de la psicología entre ciencias
biológicas o humanas, por otro lado, su desarrollo profesional plantea las dificultades propias de la
aplicación tecnológica de una ciencia básica, en relación con los usos sociales de esa tecnología.
Caparros, muestra como esta conciencia de crisis supone usos múltiples del término “crisis” y su
relación con la amplia recepción de la obra de Kuhn.
El uso de las categorías Kuhnianas en el análisis de la psicología implica, por un lado, restringir la
crisis a periodos específicos y limitados del desarrollo de la psicología y por otro, contraponerlos a
otros de actividad investigadora normal y sin conciencia de crisis.
Ahora no se trata ni de escuelas, ni de teorías, sino de paradigmas. Los paradigmas proclaman la
crisis de sus alternativas, pero ellos mismos crean un estado general de crisis. Las comunidades
paradigmáticas carecen de conciencia de crisis y así, a la psicología, esa conciencia se les impone.
Caparros sin embargo considera que la psicología tiene un “estatus científico”: con crisis o sin crisis
y sin pretender que todo conocimiento psicológico sea necesariamente científico, damos por
sentado que el referente que da identidad a la psicología con unas actividades estrictamente
científicas, los resultados de esas actividades y las prácticas profesionales inspiradas en ambas. En