
220 UNIDAD 2 Herencia
Investigación científica
Un gen, una proteína
En el capítulo 10 se estudió que los genes pueden determinar o
cuando menos influir en rasgos tan diferentes como la textura del
pelo y el color de las flores o heredar enfermedades como la anemia
de células falciformes. Pero, ¿cómo? Así como Mendel descubrió los
principios de la herencia con las plantas de chícharos comestibles
como un “sistema modelo” comprensible, biólogos posteriores
trataron de averiguar cómo funcionan los genes usando sistemas
modelos con fenotipos claros y fáciles de medir. Estos
sistemas modelo fueron las vías metabólicas por los cuales las
células sintetizan moléculas complejas (véanse las páginas 105-106).
Muchas vías metabólicas sintetizan moléculas en una serie de
pasos concatenados que catalizan, cada uno, una enzima proteica
específica. En una vía metabólica, el producto de una enzima se
convierte en el sustrato de la siguiente, como una línea de montaje
molecular (véase la figura 6-12). ¿Cómo codifican los genes la
información necesaria para producir estas rutas?
La primera pista se obtuvo de bebés que nacieron con
vías metabólicas deficientes. Por ejemplo, los defectos en el
metabolismo de dos aminoácidos, como la fenilalanina y
la tirosina, pueden causar albinismo (falta de pigmentación en la
piel o el pelo; véase la figura 10-22) o diversas enfermedades con
síntomas tan variados como orina que se vuelve marrón cuando
se expone al aire (alcaptonuria) o acumulación de fenilalanina en
el cerebro, que causa retraso mental (fenilcetonuria). A principios
de la década de 1900, el médico inglés Archibald Garrod estudió la
herencia de estos errores congénitos del metabolismo. Formuló las
hipótesis de que (1) estos errores fueron causados por una versión
defectuosa de una enzima; (2) cada enzima defectuosa es causada
por un alelo defectuoso de un único gen, y (3) por consiguiente,
cuando menos algunos genes deben codificar la información
necesaria para la síntesis de las proteínas.
Dada la tecnología de aquel entonces y las limitaciones de los
estudios genéticos humanos, Garrod no pudo probar de forma
concluyente sus hipótesis y fueron ignoradas en gran medida.
Sin embargo, a inicios de la década de 1940, los genetistas
George Beadle y Edward Tatum tomaron las vías metabólicas de
un moho de pan común, Neurospora crassa, para demostrar que
Garrod tenía razón.
Aunque normalmente encontramos el crecimiento de la
Neurospora en pan duro, este moho puede sobrevivir con una
dieta mucho más simple. Lo único que necesita es una fuente
de energía, como carbohidratos, algunos minerales y vitamina
B
6
. Por tanto, la Neurospora elabora las enzimas necesarias para
hacer prácticamente todas sus moléculas orgánicas, incluyendo
aminoácidos (en contraste, los seres humanos no podemos
sintetizar muchas vitaminas ni nueve de los 20 aminoácidos
comunes; tenemos que obtenerlos de los alimentos). Beadle
y Tatum usaron la Neurospora para someter a prueba su
hipótesis de que muchos de los genes de un organismo codifican
información necesaria para sintetizar enzimas.
Si la hipótesis era correcta, una mutación en un gen
particular trastornaría la síntesis de una enzima concreta, lo
que suspendería una de las vías metabólicas del moho. Así,
un moho mutante no podría sintetizar parte de sus moléculas
orgánicas, como los aminoácidos, que necesita para sobrevivir.
La Neurospora mutante crece en un medio ambiente simple de
carbohidratos, minerales y vitamina B
6
, sólo si se le suministran
las moléculas orgánicas faltantes.
Beadle y Tatum indujeron mutaciones exponiendo la
Neurospora a rayos X y luego estudiaron la herencia de las vías
metabólicas que sintetizan el aminoácido arginina (FIGURA E12-1).
En los mohos normales, la arginina se sintetiza a partir de la
citrulina, la cual es sintetizada por la ornitina (FIGURA E12-1a).
El mutante A crecía únicamente si recibía un complemento de
arginina, pero no con un complemento de citrulina ni ornitina
(FIGURA E12-1b). Por tanto, esta hebra tenía un defecto en la
enzima que convierte la citrulina en arginina. El mutante B sólo
crecía si se le suministraba arginina o citrulina, pero no si se le
suministraba ornitina (véase la figura E12-1b). Este mutante tenía
un defecto en la enzima que convertía la ornitina en citrulina.
Como una mutación de un único gen afecta nada más a una
enzima de una sola vía metabólica, Beadle y Tatum concluyeron
que un gen codifica la información de una enzima. La importancia
de esta observación fue reconocida en 1958 con un premio Nobel,
que Beadle y Tatum compartieron con Joshua Linderberg, uno de
los estudiantes de Tatum.
Casi todas las enzimas son proteínas, pero muchas proteínas
no son enzimas. Por ejemplo, la queratina es una proteína
estructural de pelo y uñas, pero no cataliza ninguna reacción
química. Además, muchas enzimas están compuestas por más
de una unidad proteica. Por ejemplo, la ADN polimerasa consta de
más de una docena de proteínas. Así, la relación “un gen, una
enzima” propuesta por Beadle y Tatum fue corregida como “un
gen, una proteína”.
proteína especificada por la secuencia de bases del ARNm (FIGU-
RA 12-1a
). En las células eucariontes, el ADN queda guardado de
modo seguro en el núcleo, tal como un documento valioso en una
biblioteca; mientras que el ARNm, como una fotocopia molecular,
lleva la información del citoplasma que se va a usar en la síntesis de
proteínas. Como veremos pronto, grupos de tres bases del ARNm,
llamadas codones, especifican qué aminoácidos se van a incorporar
a la proteína.
El ARN ribosómico y las proteínas forman ribosomas
Los ribosomas son estructuras que realizan la traducción, están
compuestos de ARNr y muchas proteínas diferentes. Cada ribo-
soma consta de dos subunidades: una pequeña y una grande. La
subunidad menor tiene sitios de enlace para el ARNm, un ARNt de
inicio (metionina; véase en la siguiente sección la descripción del
ARNt) y otras proteínas que forman colectivamente el “comple-
jo de preiniciación”, que es esencial para ensamblar el ribosoma
y comenzar la síntesis de las proteínas (véase la figura 12-7 ❶).
La subunidad mayor tiene sitios de enlace para dos moléculas de
ARNt y un sitio catalítico para unir los aminoácidos unidos a las
moléculas de ARNt. Salvo que sean proteínas activas de síntesis,
las dos subunidades quedan separadas (
FIGURA 12-1b). En la sín-
tesis de proteínas, las subunidades se unen y constriñen entre ellas
una molécula de ARNm (véase la figura 12-7 ❸).