
82 UNIDAD 1 La vida de la célula
Las proteínas de reconocimiento son glucoproteínas que
sirven como etiquetas de identificación (véase la figura 5-1). Las cé-
lulas de cada individuo llevan glucoproteínas únicas que las iden-
tifican como “yo”. Las células del sistema inmunitario ignoran al
yo y atacan a las células invasoras, como las bacterias, que tienen
diferentes células de reconocimiento en la membrana. Las pro-
teínas de reconocimiento de la superficie de los glóbulos rojos
llevan distintos grupos de carbohidratos y determinan si la san-
gre es tipo O, A, B o AB (véase tabla 10-1, en la página 187). Las
transfusiones, así como los órganos trasplantados, deben tener
glucoproteínas que concuerden con las del receptor para reducir
al mínimo los ataques del sistema inmunitario.
Las enzimas son proteínas que catalizan las reacciones quí-
micas que sintetizan o degradan las moléculas biológicas, como
se verá en el capítulo 6. Aunque muchas enzimas están situadas
en el citoplasma, algunas se extienden a la membrana celular y
otras están unidas a la superficie de las membranas (véase la figu-
ra 5-1). Las enzimas de la membrana plasmática incluyen las que
sintetizan las proteínas y carbohidratos de la matriz extracelular
(una red de fibras de proteínas y glucoproteínas que llena los es-
pacios entre las células animales).
Un grupo variado de proteínas de unión ancla las mem-
branas celulares de diversas maneras. Algunas se extienden por
la membrana plasmática y sostienen el citoesqueleto dentro de la
célula, con la matriz extracelular fuera (véase la figura 5-1), de
modo que la célula conserve su lugar en un tejido. Algunas pro-
teínas de unión mantienen la forma de la célula al enlazar la
membrana plasmática al citoesqueleto y otras adhieren a la cé-
lula y la mueven por las superficies. Otras proteínas de unión
establecen conexiones entre células contiguas, como se verá más
adelante (véanse las figuras 5-17 y 5-18).
Las proteínas de transporte regulan el movimiento de
las moléculas hidrofílicas por la membrana plasmática. Algunas
proteínas de transporte, llamadas proteínas de canal, forman
canales por cuyos poros centrales las moléculas de agua o iones
específicos atraviesan la membrana siguiendo el gradiente de
concentración (véase la figura 5-1). Otras proteínas de transpor-
te, llamadas proteínas portadoras, tienen lugares de enlace en
los que se unen temporalmente a las moléculas en un lado de la
membrana. Enseguida, estas proteínas cambian de forma (a veces
tomando energía del ATP de la célula), pasan la molécula por la
membrana y la depositan del otro lado. En secciones posteriores
se describirán estas proteínas de transporte.
5.2
¿CÓMO PASAN LAS SUSTANCIAS
POR LAS MEMBRANAS?
Las moléculas de los fluidos se mueven
en respuesta a gradientes
Ya sabes que las sustancias atraviesan las membranas por difusión
en la bicapa de fosfolípidos o pasan por proteínas de transporte es-
pecializado. Para entender mejor este fenómeno se requieren defi-
niciones y conocimientos previos. Como la membrana plasmática
separa el medio acuoso citoplasmático del extracelular, se iniciará
el estudio del transporte en las membranas con un análisis de las
características de los fluidos, empezando con algunas definiciones:
• Un fluido es toda sustancia cuyas moléculas pueden desli-
zarse unas en otras; como resultado, los fluidos no tienen
forma propia. Son fluidos los gases, los líquidos y también
las membranas celulares, cuyas moléculas pueden deslizarse
unas sobre otras.
• Un soluto es una sustancia que puede disolverse (dispersarse
en átomos, moléculas o iones individuales) en un disol-
vente, que es un fluido (normalmente un líquido) capaz
de disolver el soluto. El agua, en la que ocurren todos los
procesos biológicos, disuelve tantos solutos que es llamada
“el disolvente universal”.
• La concentración de una sustancia define la cantidad de
soluto en una cantidad dada del disolvente. Por ejemplo, la
concentración de la solución de azúcar es una medida del
número de moléculas de azúcar contenidas en un volumen
dado de la solución.
• Un gradiente es una diferencia física en propiedades como la
temperatura, presión, carga eléctrica o concentración de una
sustancia en un fluido entre dos espacios contiguos. Se requiere
energía para formar gradientes. Con el tiempo, los gradientes
se disuelven, salvo que se aporte energía para conservarlos o los
separe una barrera eficaz. Por ejemplo, los gradientes de tem-
peratura causan un flujo de energía de la región de temperatura
alta a la región de menor temperatura. Los gradientes eléctricos
pueden impulsar el movimiento de iones. Los gradientes de
concentración o presión hacen que se muevan iones o mo lécu-
las de una región a otra en el sentido en que se equilibra la
diferencia. Las células utilizan energía y las propiedades
únicas de la membrana para generar gradientes de concen-
tración de varias moléculas y iones disueltos en su citosol en
relación con el entorno acuoso.
Es importante tener presente que a temperaturas sobre el cero
absoluto (–273 °C), átomos, moléculas y iones se encuentran
en constante movimiento. Conforme aumenta la temperatura,
el movimiento se incrementa y a las temperaturas a las que es
posible que se desarrolle la vida, estas partículas se mueven con
mucha rapidez. Como resultado de este movimiento, moléculas
y iones en solución chocan de forma constante unas con otras y
con las estructuras del medio. Con el tiempo, los movimientos
azarosos producen un movimiento neto de las regiones de alta
concentración a las de baja concentración que se llama difusión.
En un sistema inerte, si nada se opone al movimiento (los facto-
res que se oponen son la carga eléctrica, diferencia de presión o
barreras físicas), la agitación aleatoria de las moléculas continúa
hasta que se encuentren dispersas uniformemente por todo el
fluido.
Para imaginar cómo el movimiento aleatorio de moléculas
o iones de un fluido termina por deshacer los gradientes de con-
centración, piensa en un cubo de azúcar que se disuelve en café
caliente o las moléculas de un perfume que salen al aire de un
frasco abierto. En cada caso, hay un gradiente de concentración.
Si dejas el perfumero abierto o te olvidas del café, al final queda
un frasco vacío y una habitación aromatizada o un café frío y dul-
ce. En una analogía con la gravedad, decimos que las moléculas
que pasan de regiones de mayor a menor concentración “bajan”
por su gradiente de concentración.