
alquimia, en lo que se conoce como "la cuadratura del círculo".
Como se explica, sabemos calcular el área de un círculo: el valor de π (pi) por el radio al
cuadrado; el área de un cuadrado: la base por sí misma. ¿Pero cómo tomar el área de un
círculo y crear un cuadrado con un área igual? Este problema no se puede resolver
matemáticamente, pero sí filosóficamente.
El arquitecto romano Marco Vitruvio encontró todo tipo de proporciones matemáticas en el
cuerpo humano, a las cuales consideró como la medida de toda construcción arquitectónica,
siguiendo el antiguo dictum de que el hombre es la medida de todas las cosas: "Sin simetría
y proporción ningún templo puede tener un plan regular; esto es, debe tener una exacta
proporción elaborada a partir de los miembros de una figura humana bien formada".
Leonardo se basó en los escritos de Vitruvio, quien escribió que se puede trazar un círculo
perfecto alrededor del cuerpo humano si se toma el ombligo como centro y, también, que la
extensión de los brazos y la altura del cuerpo traza un cuadrado. De aquí entonces que
Leonardo ideara este dibujo y centrara al hombre como la respuesta a esta teoría.
Simbólicamente, en ciertas culturas, el círculo representa el espíritu (o el cielo) y el
cuadrado la materia (o la tierra, la base en una estructura arquitectónica). Aquel que
conecta a la materia y al espíritu es el hombre, quien tiene la sustancia que combina lo
material y lo espiritual: el alma.
Hoy en día se utilizan las 17 medidas antropometrías para determinar, diseñar, ejecutar
cualquier puesto de trabajo, los vamos a invitar a que realicemos medidas antropometrías
en nuestras comisiones a los fines de conocer medidas estándar para este grupo.
Relación de la ergonomía con la psicología:
Síndrome de burnout: “estar quemado”, “estar cansado”, “estar agotado”
Un enfoque psicologico permite estudiar problemas tales como la presentación de la
información y el grado de satisfacción en el trabajo. Naturalmente, existen muchos
problemas, como el estrés, fatiga y el trabajo por turnos que requieren un enfoque mixto de
las ciencias humanas.
Si se parte del principio de que el trabajador u operador humano debe ser tratado como una
persona y no como un robot, se desprende que deberían valorarse sus responsabilidades,
actitudes, creencias y valores. Esto no es nada fácil, ya que hay muchas variables en juego,
en su mayoría detectables pero no cuantificables, y enormes diferencias individuales y
culturales. Sin embargo, gran parte del esfuerzo se concentra actualmente en el diseño y la
organización del trabajo, con el fin de asegurar que la situación sea lo más satisfactoria
posible, desde el punto de vista del operador. Es posible realizar algunas mediciones
utilizando técnicas de encuesta y se dispone de algunos criterios basados en ciertas
características del trabajo, como la autonomía y el grado de responsabilidad. Estos
esfuerzos requieren tiempo y dinero, pero pueden obtenerse considerables beneficios si se
escuchan las sugerencias, opiniones y actitudes de las personas que están realizando el
trabajo. Su enfoque puede no ser el mismo que el del “diseñador” externo del trabajo, y
puede no coincidir con los supuestos del organizador o planificador del trabajo. Estas
diferencias de opinión son importantes y pueden llegar a producir un cambio positivo en la
estrategia, por parte de todos los implicados.
Este objetivo es válido en sí mismo, pero su consecución no es fácil por una serie de
razones. El operador humano es flexible y adaptable y aprende continuamente, pero las
diferencias individuales pueden ser muy grandes. Algunas diferencias, tales como las de
constitución física y fuerza, son evidentes, pero hay otras, como las diferencias culturales,
de estilo o de habilidades que son más difíciles de identificar