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o Lo único correcto es que todo lo que ocurre en el ello es y permanece icc, mientras que los
procesos que acontecen en el interior del yo pueden devenir cc (aunque no todos).
El juez le dice que lo no lo va a convencer, que lo que le interesa es porque para Freud los legos pueden ejercer
el análisis. Freud en este punto plantea 3 condiciones para que alguien pueda ejercer el análisis:
1. Formación teórica.
2. Análisis de control, mal llamado supervisión. Consiste en que el analista lleve los casos de sus
pacientes con otro analista para escuchar lo que él no pudo.
3. Análisis didáctico, mal llamado autoanálisis. Consiste en ir uno mismo a análisis unas pocas sesiones
para entender cómo funciona la asociación libre y la atención flotante. Es distinto al análisis
terapéutico que es el que hacen los pacientes.
Con esto entonces, plantea que no es necesaria para poder ser analista la formación de médico ni de psicólogo,
sino cumplir con estas 3 condiciones. (recordemos que antes planteo que el psa es siu-génesis)
–––––––––– III ––––––––––
En este punto, Freud continúa desplegado los conceptos del psicoanálisis, particularmente el de pulsión como
distinto del instinto, y el del principio del placer.
Para poder demostrar como se piensa la génesis de una enfermedad nerviosa desde el psa, Freud dice que
debemos estudiar a nuestro yo y nuestro ello desde el punto de vista dinámico, o sea considerando las fuerzas
en juego en su interior y entre ellos.
→ Suponemos que las fuerzas que pulsionan el aparato psíquico a la actividad son producidas en los
órganos del cuerpo como expresión de las grandes necesidades corporales.
→ Estas pulsiones son las que llenan al ello. Tampoco las fuerzas de yo tienen otro origen: derivan de las
del ello.
→ Las pulsiones buscan la satisfacción, es decir, la producción de aquellas situaciones en que pueden
extinguirse las necesidades corporales. Esto puede darse solo con ayuda del mundo exterior.
o Una rebaja de la tensión de necesidad es sentida por nuestro órgano de conciencia como
placentera.
o Un aumento es pronto sentido como displacer.
→ A partir de estas oscilaciones nace la serie de sensaciones de placer-displacer, de
acuerdo con la cual el aparato anímico en su conjunto regula su actividad. Hablamos
entonces de un imperio del principio de placer.
→ Las pulsiones dentro del ello esfuerzan una satisfacción inmediata, sin miramiento, de ese modo no
consiguen nada o provocan un daño.
o Es tarea del yo prevenir ese fracaso, media entre las exigencias del ello y el mundo exterior.
→ El yo despliega su actividad siguiendo dos direcciones:
o Por un lado, con ayuda de su órgano sensorial, el sistema conciencia, observa el mundo
exterior a fin de asechar el momento favorable para una satisfacción sin daño.
o Por el otro, influye sobre el ello, enfrena sus pasiones, mueve a las pulsiones a posponer su
satisfacción y hasta a modificar sus metas o resignarlas a cambio de un resarcimiento.