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FREUD ¿PUEDEN LOS LEGOS EJERCER EL ANÁLISIS? DIALOGOS CON UN JUEZ IMPARCIAL (1926)
Contexto: En el año 1926, se inició en Viena una causa judicial contra Theodor Reik, miembro prominente de
la Sociedad Psicoanalítica de Viena, por el hecho de ejercer la practica psicoanalítica sin ser médico.
Se le imputo transgredir una antigua ley austriaca conta el curanderismo, que declaraba ilegal el
tratamiento de pacientes por alguien que no tuviese el título de médico.
o Esta ley para Freud no considera que los enfermos a los que trata el psa no son como otros
enfermos.
Este texto gira en torno a la pregunta de si los legos (no médicos) pueden ejercer el análisis.
Desde los primeros tiempos, Freud sostuvo firmemente que el psicoanálisis no debía ser considerado como
de competencia exclusiva de la profesión médica. [Luego planteará 3 condiciones para ser analista]
Con este artículo, busca defender esta idea y demostrar que las pruebas contra Reik no eran
suficientes.
Redactó este texto sobre la practica analítica, donde discute con un juez imparcial”. El texto se va
desarrollando en base a las distintas interpelaciones que hace el juez.
–––––––––– I ––––––––––
Freud comienza hablando de la práctica y plantea que, a diferencia de otras disciplinas, la practica analítica es
que no es compatible con la presencia de terceros.
Esto implica que no hay una especie de testigo que pueda argumentar lo que sucede en la situación
analítica.
o Incluso si lo hubiera, como las distintas sesiones tienen un valor muy desigual, un espectador
que asistiera a una de ellas casi nunca obtendría una impresión utilizable y correría el riesgo
de no comprender aquello de que se trata entre el analista y el paciente.
Solo el paciente y el analista pueden atestiguar sobre lo que sucede en el análisis.
Avanza explicando que sucede que a ciertas personas le persiguen problemas de los que no se pueden librar,
y que le traen dificultades para llevar a cabo su vida con normalidad.
Se reconocen enfermos y acuden al médico, de quien esperan la eliminación de esas perturbaciones
nerviosas.
o Los médicos en cada caso diagnostican alguna enfermedad, según sus puntos de vista.
o Examinan los órganos donde se manifiestan los síntomas y los encuentran sanos.
o Aconsejan interrumpir el modo de vida habitual, reposo, con lo que a veces se obtienen alivios
pasajeros o incluso nada.
El paciente sigue sufriendo, ya que la medicina tiene un límite. Luego, por fin, los enfermos se enteran
de que hay personas que se especializan en tratar esa clase de sufrimientos y entran a analizarse con
ellos.
o Entre el analista y el paciente no ocurre otra cosa, sino que conversan.
o El analista no emplea instrumentos, ni siquiera para el examen, y tampoco prescribe
medicamentos.
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o El analista hace venir al paciente a determinada hora del día, lo hace hablar, lo escucha, luego
habla él y se hace escuchar.
El sustento de la practica psicoanalítica esta en la escucha.
Aparece el carácter fundante que tiene la palabra en tanto es un poderoso instrumento.
o Es el medio por el cual nos damos a conocer unos a otro nuestros sentimientos, el camino
para cobrar influencia sobre el otro.
o Tiene un efecto de desanudar cuestiones que se encuentran reprimidas.
Para el uso de la palabra y escucha como instrumento, es preciso preparar al paciente.
o Se lo exhorta a ser totalmente sincero con su analista, a no mantener en reserva nada de lo
que se le pase por la mente.
o Se le pide que remueva todas las coartaciones que le harían preferir no comunicar muchos de
sus pensamientos y recuerdos.
Sobre la palabra, el juez hace una comparación entre el psa y la confesión religiosa, donde al expresar el
secreto que lo oprime lo alivia de esa presión, teniendo un efecto benéfico. Freud rechaza esto y plantea que:
La práctica religiosa implica un tratamiento sobre el acto de culpa.
o En la confesión religiosa, el pecador dice lo que sabe y apunta a cierta desresponsabilización
del pecado que se cometió a través de la penitencia donde se exime de culpa y cargo.
o No hay transferencia.
En el análisis, el neurótico dice más de lo que sabe, por medio de actos fallidos, etc.
o Se pone énfasis en la responsabilidad y reconocimiento del deseo icc del paciente.
o El análisis es un procedimiento sui-generis, algo nuevo y peculiar. No es ni un dogma ni una
ciencia.
o El influjo personal del analista existe y desempeña un gran papel en el análisis, pero no el
mismo que en el hipnotismo (como planteo el juez), ya que no se emplea para suprimir los
síntomas patológicos, como si acontece en la sugestión hipnótica.
Finaliza este apartado planteando un ejemplo para mostrar cuán lejos se encuentra la técnica analítica de
buscar excusas disuasivas.
Si nuestro paciente sufre de un sentimiento de culpa, como si hubiera cometido un grave crimen, no
le aconsejamos hacer caso omiso de esa tortura de la cc moral insistiendo en su indudable inocencia;
el mismo ya lo ha intentado sin resultado. Le advertimos que una sensación tan intensa y sostenida
no puede menos que fundarse en algo efectivamente real, que acaso pueda descubrirse.
–––––––––– II –––––––––
A partir de que el juez le pregunta a Freud por sus propósitos analíticos, el comienza a presentar la teoría
psicoanalítica.
Dice que a pesar de mostrarlo como algo acabado, no puede garantizar que sea su forma definitiva.
o La ciencia no es ninguna revelación; carece, aunque sus comienzos ya estén muy atrás, de los
caracteres de precisión, inmutabilidad e infalibilidad.
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o Hay cierta tendencia a pesar al psa como una psicología de las nuevas, pero Freud plantea que
no lo es.
El juez trae el tema de los sueños y Freud dice lo siguiente:
Los sueños a veces nos resultan incomprensibles y extraños. La psicología escolar nunca pudo indicar
ese sentido de los sueños. Una psicología que no puede explicar el sueño es también inutilizable para
la comprensión de la vida anímica normal, no tiene derecho alguno a llamarse ciencia.
La interpretación de los sueños ha adquirido importancia incomparable para la teoría como para la
praxis del análisis.
Comienza a hablar sobre el aparato anímico y con que está constituido:
Nos representamos el ignoto aparato que sirve a los desempeños anímicos como un instrumento
edificado por varias partes (instancias), cada una de las cuales cumple una función particular y que
tienen entre sí una relación espacial fija.”
Reconoce en el ser humano una organización anímica interpolada entre: sus estímulos sensoriales y
la percepción de sus necesidades corporales, por un lado, y sus actos motores, por el otro, y que media
entre ambos términos con un propósito determinado. Llamamos a esta organización su yo.
Además de ese yo, discernimos otro ámbito anímico, de mayor extensión: lo llamamos el ello.
o El ello impersonal se anuda de manera directa a ciertos giros expresivos del hombre normal.
“ello me sacudió, había algo en mi que era más fuerte que yo”.
Piensa a este yo y ello en conexión.
o Nos representamos al yo como el estrato del aparato anímico, del ello, modificado por el
influjo del mundo exterior (de la realidad). El yo como una suerte de fachada del ello.
o El yo es para nosotros real y lo superficial, mientras que el ello lo más profundo.
o El yo se sitúa entre la realidad y el ello, lo genuinamente anímico.
o El yo y el ello divergen entre sí en cuando a:
reglas para el decurso de los actos anímicos
propósitos y medios.
o En el ello no hay conflictos; contradicciones, opuestos, coexisten unos junto a los otros y a
menudo se equilibran mediante formaciones de compromiso. Por otro lado, el yo siente un
conflicto que debe decidirse y la decisión consiste en que una aspiración se resigne a favor de
la otra.
o El yo es una organización que se distingue por un afán de unificación, de síntesis; este carácter
le falta al ello, que es incoherente, pues sus aspiraciones singulares persiguen sus propósitos
independientemente y sin miramiento reciproco.
El juez le plantea porque si a lo que se refiere es a la subconsciencia le da otro nombre: ello. Freud responde:
Cuando alguien habla de subconsciencia, puede pensarse como algo situado en el alma por debajo de
la conciencia.
La única oposición admisible es la que media entre conciencia e inconciente, pero sería un grave error
creer que esa oposición coincide con la división entre el yo y el ello.
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o Lo único correcto es que todo lo que ocurre en el ello es y permanece icc, mientras que los
procesos que acontecen en el interior del yo pueden devenir cc (aunque no todos).
El juez le dice que lo no lo va a convencer, que lo que le interesa es porque para Freud los legos pueden ejercer
el análisis. Freud en este punto plantea 3 condiciones para que alguien pueda ejercer el análisis:
1. Formación teórica.
2. Análisis de control, mal llamado supervisión. Consiste en que el analista lleve los casos de sus
pacientes con otro analista para escuchar lo que él no pudo.
3. Análisis didáctico, mal llamado autoanálisis. Consiste en ir uno mismo a análisis unas pocas sesiones
para entender mo funciona la asociación libre y la atención flotante. Es distinto al análisis
terapéutico que es el que hacen los pacientes.
Con esto entonces, plantea que no es necesaria para poder ser analista la formación de médico ni de psicólogo,
sino cumplir con estas 3 condiciones. (recordemos que antes planteo que el psa es siu-génesis)
–––––––––– III ––––––––––
En este punto, Freud continúa desplegado los conceptos del psicoanálisis, particularmente el de pulsión como
distinto del instinto, y el del principio del placer.
Para poder demostrar como se piensa la génesis de una enfermedad nerviosa desde el psa, Freud dice que
debemos estudiar a nuestro yo y nuestro ello desde el punto de vista dinámico, o sea considerando las fuerzas
en juego en su interior y entre ellos.
Suponemos que las fuerzas que pulsionan el aparato psíquico a la actividad son producidas en los
órganos del cuerpo como expresión de las grandes necesidades corporales.
Estas pulsiones son las que llenan al ello. Tampoco las fuerzas de yo tienen otro origen: derivan de las
del ello.
Las pulsiones buscan la satisfacción, es decir, la producción de aquellas situaciones en que pueden
extinguirse las necesidades corporales. Esto puede darse solo con ayuda del mundo exterior.
o Una rebaja de la tensión de necesidad es sentida por nuestro órgano de conciencia como
placentera.
o Un aumento es pronto sentido como displacer.
A partir de estas oscilaciones nace la serie de sensaciones de placer-displacer, de
acuerdo con la cual el aparato anímico en su conjunto regula su actividad. Hablamos
entonces de un imperio del principio de placer.
Las pulsiones dentro del ello esfuerzan una satisfacción inmediata, sin miramiento, de ese modo no
consiguen nada o provocan un daño.
o Es tarea del yo prevenir ese fracaso, media entre las exigencias del ello y el mundo exterior.
El yo despliega su actividad siguiendo dos direcciones:
o Por un lado, con ayuda de su órgano sensorial, el sistema conciencia, observa el mundo
exterior a fin de asechar el momento favorable para una satisfacción sin daño.
o Por el otro, influye sobre el ello, enfrena sus pasiones, mueve a las pulsiones a posponer su
satisfacción y hasta a modificar sus metas o resignarlas a cambio de un resarcimiento.
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Al domeñar las mociones del ello, sustituye el principio de placer por el principio de
realidad que persigue la misma meta final pero toma en consideración las condiciones
impuestas por el mundo exterior real.
El juez le pregunta entonces cuando se daría una perturbación patológica, frente a lo que Freud plantea:
La neurosis consiste en un conflicto entre el yo y el ello.
o La tarea del yo consiste en dominar las pasiones, y cuando va en contra de los deseos del ello
entra en conflicto.
o Como modo de defensa frente a las exigencias pulsionales del ello, el yo emprende una
represión (esfuerzo de desalojo) de estas mociones pulsionales.
La moción pulsional reprimida queda aislada, inaccesible, pero produce retoños como
intento de satisfacción. Se enlaza con otros procesos e irrumpen en el yo con una
formación sustitutiva desfigurada hasta volverse irreconocible, y ahí crea lo quese
llama un síntoma.
La neurosis es entonces la consecuencia de un conflicto entre el yo y el ello, conflicto en el que el yo entra
porque quiere atenerse enteramente a su obediencia al mundo exterior real.
La oposición corre entre el mundo exterior y el ello, y el yo entra en conflicto con su ello porque toma
partido por el mundo exterior.
No es el hecho de este conflicto el que crea la condición de la enfermedad, sino la circunstancia de
que el yo uso a la represión para zanjar este conflicto, la cual es un recurso insuficiente.
Meta terapéutica: restablecer al yo, librarlo de sus limitaciones, devolverle su imperio sobre el ello, que perdió
a consecuencia de sus tempranas represiones.
–––––––––– IV ––––––––––
En este punto hay un acercamiento a lo que es el valor de la sexualidad para el psa.
El analista nunca atrae a su paciente al campo sexual, sino que deja que inicie sus comunicaciones por
donde le plazca y espera hasta que el propio paciente se refiera a lo sexual.
El enfoque del psa en la sexualidad es motivo de hostilidad de otros hacia el análisis.
Freud sitúa cuestiones relacionadas a la sexualidad infantil:
Las mociones pulsionales sexuales acompañan la vida desde el comienzo mismo, y justamente el yo
infantil emprende las represiones para defenderse de ellas.
o Esto no es indicador de perversión, es algo que ocurre en el desarrollo normal.
o Toda nuestra cultura se edifica a expensas de la sexualidad.
La función sexual se constituye y crece a partir de numerosas pulsiones parciales, con sus metas
particulares, y atraviesa por varias fases de organización hasta quepor fin se pone al servicio de la
reproducción.
La sexualidad infantil es interrumpida aprox. desde los 5 años hasta la pubertad: periodo de latencia.
En este periodo:
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o Las aspiraciones sexuales ceden en intensidad y es resignado y olvidado mucho de lo que el
niño ya ejercía o sabía.
o Se configuran los diques anímicos: como la vergüenza, el asco y la moral, destinados a poner
freno a la posterior tormenta de la pubertad y a indicar las vías al anhelo sexual de nuevo
despierto.
o Esta acometida en dos tiempos de la vida sexual, tiene mucho que ver con la génesis de la
neurosis.
Freud hace un extenso desarrollo sobre el complejo de Edipo, que ya conocemos. Algunos puntos importantes:
El varoncito padece la angustia de castración la cual tiene influencia sobre el desarrollo de su carácter
y la decisión de su orientación sexual.
El miembro femenino no tiene protagonismo, todo el acento recae sobre el miembro masculino.
La niña siente la falta de un miembro sexual de igual valor que el masculino, se considera inferiorizada
por esa falta, y esa envidia del pene da origen a toda una serie de reacciones característicamente
femeninas.
Niño y niña dirigen sus deseos sexuales a las personas más próximas a él (madre y padre).
Las mociones sexuales del niño se autosatisfacen mediante la estimulación de sus genitales.
La pubertad convoca una reanimación del complejo, que puede traer consecuencias.
–––––––––– V ––––––––––
En este punto habla de que lo que se interpreta es la palabra, ella es la materia prima.
La práctica analítica pone atención a lo que el paciente dice, que se relaciona con retoños de lo
reprimido.
Lo que sostiene la práctica analítica es la asociación libre y la atención flotante, no la interpretación.
El analista no esta obligado necesariamente a interpretar todo.
El analista dice Freud, deberá estar preparado para procesar muchas toneladas de mineral quepueden
contener muy poco de la sustancia preciosa buscada.
La interpretación se hace con aquello que se haya ido formando en el analista mientras escuchaba.
o Esto lo queimpone al analista la obligación de someterse él mismo a un análisis a fin de
volverse idóneo para una recepción sin prejuicios del material analítico.
Una vez halladas las interpretaciones correctas, el analista tiene que esperar el momento justo para
comunicar la interpretación al paciente.
o Conocer el momento justo tiene que ver con un tacto que puede refinarse mediante la
experiencia.
o Si lo hace tan pronto como lo descubre, provocaría en el paciente exteriorizaciones de
resistencia, desautorización, indignación, y no conseguiría que el yo se apoderase de lo
reprimido.
Luego, Freud sitúa que frecuentemente sucede que el paciente no quiere sanarse:
El paciente está dispuesto a oponer todas las dificultades posibles al trabajo en común. El enfermo
quiere sanarse pero también no lo quiere.
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Los retoños de lo reprimido han interrumpido en su yo; allí se afirman y el yo tiene tan poco imperio
sobre las aspiraciones de ese origen como sobre lo reprimido mismo.
La enfermedad da una suerte de ganancia.
En este punto introduce otro concepto importante para el psa: el superyó.
Este superyó tiene una posición especial entre el yo y el ello.
o Pertenece al yo, comparte su elevada organización psicológica, pero mantiene un vínculo muy
íntimo con el ello.
Es el heredero del complejo de Edipo.
Este superyó puede contraponerse al yo, ya que es el portador de la cc moral.
En el caso de neurótico, cuyo complejo de Edipo no experimentó la trasmudación correcta, su superyó
sigue contraponiéndose siempre a su yo como el padre severo al hijo: el yo se hace castigar por el
superyó.
o El neurótico se ve forzado a comportarse como si lo gobernara un sentimiento de culpa que,
para satisfacerse, usa a la enfermedad como medio de autocastigo.
Llamamos resistencias del enfermo a todas las fuerzas que se oponen al trabajo de curación.
El sentimiento icc de culpa representa la resistencia del superyó.
Si en la primera infancia el yo emprendió una represión por angustia, esta última subsiste y luego se
exterioriza como una resistencia toda vez que el yo ha de aproximarse a lo reprimido. Podría llamarse
a esta la resistencia del ello.
La lucha contra estas resistencias constituye el principal trabajo en el curso de la cura analítica.
Luego habla sobre otro fenómeno importante: la transferencia.
Es un vínculo afectivo entre el paciente y el analista que posee la naturaleza de un enamoramiento.
El amor del paciente no se confirma con obedecer; se vuelve exigente, pide satisfacciones tiernas y
sensuales, reclama exclusividad, desarrolla celos.
El paciente repite con el analista, vivencias anímicas anteriores.
o Ha transferido sobre el analista actitudes anímicas que estaban prontas en él y que se
encontraban enlazadas con la génesis de su neurosis.
o Lo reproduce como algo presente en lugar de recordarlo.
No se debe como analista ceder a los reclamos de la transferencia ni cumplir los deseos del paciente.
La única salida posible de la situación de transferencia es la reconducción al pasado del enfermo, tal
como él lo vivenció efectivamente o lo plasmó mediante la actividad cumplidora de deseo de su
fantasía.
–––––––––– VI ––––––––––
En este punto hay todo un desarrollo de la localización del psicoanálisis en contraste con la practica médica,
ya que se vuelve a retomar la pregunta del inicio.
Freud vuelve a afirmar su postura de que no es necesaria una formación médica para ejercer el análisis. Dice:
Para la ley, es curandero quien trata enfermo sin poder acreditarse como médico mediante la posesión
de un diploma oficial.
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o Freud plantea otra definición: curandero es quien emprende un tratamiento si poseer los
conocimientos y capacidades requeridos para ello.
El estudio de las operaciones mentales superiores no atañe a la medicina.
o Los médicos con mucha frecuencia ejercen el tratamiento analítico sin haberlo aprendido y
sin entenderlo.
o Incluso por su formación, tienden a desacreditar al psa como algo no científico.
Para Freud puede ejercer el análisis SOLO quien este preparado para ello, en base a los 3 pilares
planteados antes (formación teórica, autoanálisis, supervisión). Por eso es accesorio si es médico o
no.
Además, Freud le plantea al juez que no tiene ningún riesgo el que los legos hagan análisis ya que:
El proceso del análisis no aplica medicamentos ni instrumentos, sólo consiste en diálogos y en un
intercambio de comunicaciones.
o La actividad del analista sin estudio es inofensiva para el enfermo en comparación con la de
un cirujano no preparado.
Propone entonces dejar que los enfermos mismos descubran que les resulta perjudicial buscar socorro
anímico en personas que no han aprendido cómo se lo presta.
–––––––––– VII ––––––––––
En este punto, el Juez le dice a Freud que sus colaboradores médicos entran en desacuerdo con él, y creen
que es derecho exclusivo de los médicos el tratamiento analítico de neuróticos. Freud dice que es verdad, y
que esto se debe a:
El problema del diagnóstico: sucede que a veces es difícil discernir si un paciente es apto para un
tratamiento analítico, ya que muchas veces el enfermo puede exhibir el cuadro externo de una
neurosis y sin embargo tratarse del comienzo de una enfermedad mental incurable.
o Solo el médico puede saber que es lo correcto, por eso muchas veces es necesario recurrir a
ellos. Pero una vez que comprueba que es necesario el análisis le puede confiar tranquilo el
tratamiento al analista lego.
También sitúa algo respecto a la esencia de una neurosis, la cual para Freud se encuentra en que el yo, no es
capaz de cumplir su función de mediar entre el ello y la realidad.
En su endeblez se ha retirado de sectores pulsionales del ello y tiene que consentir a cambio las
consecuencias de esa renuncia en la forma de limitaciones, síntomas y formaciones reactivas
infructuosas.
El juez se sigue oponiendo diciendo que aceptará a los legos que ya tengo formación, pero no permitirá surgir
nuevos. Freud dice que esto no satisface a los intereses:
1. Interés del enfermo: Para el enfermo es indiferente que el analista sea médico o no. Para él tiene una
importancia mayor que el analista posea las cualidades personales que lo hagan digno de confianza y
que tenga el conocimiento para cumplir su tarea.
2. Interés del médico: El acceso a la profesión médica ya es difícil. Si se le agrega la tarea de la formación
para ejercer el análisis se debería extender el currículum haciéndolo aún mas complicado.
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3. Interés de la ciencia: El psa como psicología de lo profundo, doctrina de lo icc anímico, puede pasar a
ser indispensable para todas las ciencias que se ocupan de la historia genética de la cultura humana y
de sus grandes instituciones, como el arte, la religión y el régimen social. El psa ha prestado valiosos
auxilios a estas ciencias para la solución de sus problemas. El uso del análisis para la terapia de las
neurosis es solo una de sus aplicaciones.
Por lo tanto, Freud deja en claro que es injusto e inadecuado hacerle obligatorio el rodeo por los estudios
médicos a un hombre que quiere liberar a otro de la pena de una fobia o de una neurosis obsesiva.
Concluyendo, Freud dice que lo que en verdad interesa, las posibilidades de desarrollo interno del psa, están
más allá de ordenamientos y prohibiciones.
–––––––––– EPILOGO ––––––––––
El psa no es una rama de la medicina. El psa es una pieza de la psicología, no de la psicología médica
en el sentido antiguo, sino de la psicología lisa y llana.
Nosotros, los analistas, nos proponemos como meta un análisis del paciente lo más completo y
profundo posible. No queremos aliviarlo moviéndolo a ingresar en la comunidad católica, protestante,
socialista, sino enriquecerlo a partir de su propia interioridad devolviéndole a su yo las energías que
por obra de la represión están ligadas en su icc, inaccesibles para él, así como aquellas otras que el yo
se ve precisado a malgastar sin fruto alguno en el mantenimiento de las represiones.
EPP B - U4 - 1 - Freud - Pueden los legos ejercer el analisis.docx
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