
Resumen Endocrino Pablo C Página 8
El yoduro es necesario para la formación de tiroxina
Para formar una cantidad normal de tiroxina se precisan al año unos 50 mg de yodo (ingerido en forma de yoduros)
o el equivalente a 1 mg/semana.
La primera etapa de la formación de las hormonas tiroideas, consiste en el transporte de los yoduros desde la sangre
hasta las células y los folículos de la glándula tiroides. La membrana basal de estas células posee la capacidad
específica de bombear de forma activa el yoduro al interior celular. Este bombeo se consigue mediante la acción de
un simportador del yoduro de sodio, que cotransporta el ion yoduro a lo largo de dos iones sodio a través de la
membrana basolateral (plasma) a la célula. (El proceso de concentración de yoduro en la célula se denomina
atrapamiento de yoduro.)
Tiroglobulina y química de la formación de tiroxina y triyodotironina
El componente principal del coloide es una glucoproteína de gran tamaño, la tiroglobulina, cuya molécula contiene
las hormonas tiroideas.
Cada molécula de tiroglobulina contiene unas 70 moléculas del aminoácido tirosina, que es el sustrato principal que
se combina con el yodo para dar lugar a las hormonas tiroideas. Así pues, las hormonas tiroideas se forman dentro
de la molécula de tiroglobulina. Es decir, la tiroxina y la triyodotironina formadas a partir de los aminoácidos tirosina
constituyen una parte de la molécula de tiroglobulina durante la síntesis de las hormonas tiroideas y también
después, cuando se almacenan en el coloide de los folículos.
El primer paso crítico para la formación de las hormonas tiroideas consiste en la conversión de los iones yoduro en
una forma oxidada del yodo, que luego puede combinarse directamente con el aminoácido tirosina. La oxidación del
yodo depende de la enzima peroxidasa y su peróxido de hidrógeno acompañante, que constituyen un potente
sistema capaz de oxidar los yoduros.
El yodo oxidado se une directamente, aunque con lentitud, al aminoácido tirosina. No obstante, en las células
tiroideas el yodo oxidado se asocia a la enzima tiroidea peroxidasa que hace que el proceso tenga lugar en segundos
o minutos.
La tirosina se yoda primero a monoyodotirosina y después a diyodotirosina. A continuación, en los siguientes
minutos, horas o incluso días, números crecientes de residuos de yodotirosina se acoplan entre sí.
El principal producto hormonal de la reacción de acoplamiento es la molécula tiroxina (T 4 ), que se forma cuando se
unen dos moléculas de diyodotirosina; la tirosina forma parte aún de la molécula de tiroglobulina. En otras
ocasiones, una molécula de monoyodotirosina se une con una de diyodotirosina para formar triyodotironina (T3),
que representa alrededor de la quinceava parte del total final de hormonas.
Almacenamiento de la tiroglobulina
La glándula tiroides es la única glándula endocrina que posee la capacidad de almacenar grandes cantidades de
hormona. Una vez finalizada la síntesis de las hormonas tiroideas, cada molécula de tiroglobulina contiene hasta 30
moléculas de tiroxina y algunas de triyodotironina. De esta forma, los folículos pueden almacenar una cantidad de
hormona tiroidea suficiente para cubrir las necesidades normales del organismo durante 2 o 3 meses.
Liberación y transporte de tiroxina y triyodotironina del tiroides
La mayor parte de la tiroglobulina no se libera a la sangre circulante, sino que es preciso que la tiroxina y
triyodotironina se escindan de la molécula de tiroglobulina; a continuación, ambas se secretan en forma libre.
Varias enzimas proteinasas digieren las moléculas de tiroglobulina, y liberan la tiroxina y la triyodotironina, que se
difunden entonces a través de la base de la célula tiroidea, hacia los capilares circundantes, y de este modo pasan a
la sangre.
En condiciones normales, alrededor del 93% de la hormona tiroidea liberada por la glándula tiroides corresponde a
tiroxina y solo el 7% es triyodotironina. No obstante, en los días siguientes, la mitad de la tiroxina se desyoda con
lentitud y forma más triyodotironina.
Cuando acceden a la sangre, más del 99% de la tiroxina y la triyodotironina se combina de inmediato con diversas
proteínas plasmáticas, todas ellas sintetizadas por el hígado.
Al entrar en las células, la tiroxina y la triyodotironina se unen de nuevo a las proteínas intracelulares, aunque la
tiroxina lo hace con mayor fuerza que la triyodotironina. Por consiguiente, vuelven a almacenarse, aunque esta vez
en las propias células diana, y se utilizan con lentitud a lo largo de períodos de días o semanas.
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