
Conforme se absorben los conductos mesonéfricos, los uréteres se abren por separado en la vejiga. Por la tracción que ejercen
los riñones en su proceso de ascenso, los orificios de los uréteres se desplazan en dirección superolateral y se abren en dirección
oblicua a través de la base de la vejiga. En los niños, los orificios de los conductos mesonéfricos se desplazan hasta quedar muy
cerca el uno del otro y se introducen en la parte prostática de la uretra a medida que los extremos caudales de dichos conductos
se transforman en los conductos eyaculadores. En las niñas, los extremos distales de los conductos mesonéfricos degeneran.
En lactantes y niños pequeños, la vejiga se localiza en el abdomen incluso cuando está vacía. Comienza a introducirse en la pelvis
mayor aproximadamente a los 6 años de edad, se convierte en un órgano pélvico después de la pubertad. En el adulto, el vértice
de la vejiga se continúa con el ligamento umbilical medio que se extiende en dirección posterior a lo largo de la superficie posterior
de la pared abdominal anterior.
DESARROLLO DE LA URETRA
El epitelio de la mayor parte de la uretra masculina y todo el epitelio de
la uretra femenina proceden del endodermo del seno urogenital.
En los fetos masculinos, la parte distal de la uretra localizada en el
glande del pene procede de un cordón sólido de células ectodérmicas
que crece internamente desde la punta del glande y se une al resto de
la uretra esponjosa, así, el epitelio de la parte terminal de la uretra tiene
su origen en el ectodermo de superficie. El tejido conjuntivo y el
músculo liso de la uretra proceden del mesénquima esplácnico, de
origen mesodérmico, en los fetos de ambos sexos.
DESARROLLO DE LAS GLÁNDULAS SUPRARRENALES
La corteza y la médula de las glándulas suprarrenales tienen orígenes
distintos. La corteza se desarrolla a partir del mesodermo y la médula,
a partir de las células de la cresta neural. A lo largo de la sexta semana,
la corteza aparece en forma de un grupo de células mesenquimales a
cada lado del embrión, entre la raíz del mesenterio dorsal y la gónada
en desarrollo. Las células que constituyen la médula proceden de un
ganglio simpático adyacente que deriva de las células de la cresta
neural. Inicialmente, las células de la cresta neural forman una masa en
el lado medial de la corteza embrionaria. A medida que la corteza las
rodea, estas células se diferencian hacia células secretoras de la médula
suprarrenal. Más adelante aparecen células mesenquimales adicionales
a partir del mesotelio, rodeando la corteza. Estas células dan lugar a la
corteza permanente de la glándula suprarrenal. Estudios de
inmunohistoquímica han identificado una «zona transicional»
localizada entre la corteza permanente y la corteza fetal. Se ha sugerido la posibilidad de que la zona fasciculada proceda de esta
tercera capa. La zona glomerular y la zona fasciculada están presentes en el momento del nacimiento, pero la zona reticular no
puede identificarse hasta el final del tercer año.
En relación con el peso corporal, las glándulas suprarrenales del feto son entre 10 y 20 veces mayores que en una persona adulta,
son más grandes comparadas con los riñones. Estas glándulas suprarrenales grandes resultan del importante tamaño de la corteza
suprarrenal fetal, que produce los precursores esteroideos que utiliza la placenta para la síntesis de estrógenos. La médula
suprarrenal mantiene un tamaño relativamente pequeño hasta el nacimiento. Las glándulas suprarrenales disminuyen
rápidamente de tamaño a medida que la corteza fetal regresa durante el primer año. Las glándulas suprarrenales pierden
aproximadamente la tercera parte de su peso durante las primeras 2-3 semanas después del nacimiento, y no vuelven a recuperar
su peso original hasta el final del segundo año.