Embarazo y Lactancia – Guyton cap. 83 | Guadalupe Marion Huck
La prolactina promueve la lactancia
Aunque los estrógenos y la progesterona son esenciales para el desarrollo físico de las mamas durante
el embarazo, también ejercen el efecto específico de inhibir la secreción de leche. Por otro lado la
hormona prolactina estimula la secreción de leche. Esta hormona es secretada por la adenohipófisis de
la madre y su concentración en sangre experimenta una elevación constante desde la 5° semana del
embarazo hasta el nacimiento, momento en el que alcanza una concentración 10 a 20 veces mayor.
Además la placenta secreta grandes cantidades de somatomamotropina coriónica humana, que también
puede tener una pequeña actividad lactógena que contribuye a la acción de la prolactina procedente de
la hipófisis materna durante el embarazo. Incluso así, y debido a los efectos inhibidores de los estrógenos
y la progesterona sobre la mama, esta glándula secreta unos pocos mililitros diarios de líquido antes de
nacer el niño, este líquido se llama calostro y contiene básicamente las mismas concentraciones de
proteínas y de lactosa que la leche pero carece de grasa.
Inmediatamente después del nacimiento, la desaparición brusca de la secreción de estrógenos y
progesterona en la placenta deja el campo libre al estímulo lactogeno de la prolactina.
Esta secreción láctea exige la secreción de apoyo suficiente por parte de las hormonas de la madre pero
sobre todo de la hormona del crecimiento, el cortisol la hormona paratiroidea y la insulina. Todas ellas
son necesarias porque proporcionan sustratos que, como los aminoácidos, los ácidos grasos, la glucosa
y el calcio son imprescindibles para la formación de leche.
Después del parto, la concentración basal de la secreción de prolactina vuelve en unas semanas al valor
previo al embarazo. Sin embargo, cada vez que la madre amamanta al recién nacido, las señales
nerviosas que viajan desde los pezones al hipotálamo producen una oleada de prolactina, cuya
secreción aumenta 10 a 20 veces sobre su valor normal y dura alrededor de 1 hora.
La secreción de prolactina por el lóbulo anterior de la hipófisis está regulada, total o casi totalmente por
un factor inhibidor que se forma en el hipotálamo y pasa a través del sistema porta hipotalámico -
hipofisario hasta el lóbulo anterior de la hipófisis. Este factor se conoce a veces como hormona inhibidora
de la prolactina, se trata de la catecolamina dopamina, qué se sabe es secretada por los núcleos
arqueados del hipotálamo y que es capaz de disminuir la secreción de prolactina hasta 10 veces con
respecto a su valor inicial.
Inhibición de los ciclos ováricos en las madres lactantes durante muchos meses después del
parto
Al parecer esto se debe a que las mismas señales nerviosas que, procedentes de las mamas, llegan al
hipotálamo e inducen la secreción de prolactina durante la succión, inhiben la secreción por El
hipotálamo de la hormona liberadora de gonadotropinas, con la consiguiente anulación de la síntesis de
las gonadotropinas hipofisarias LH y FSH. Sin embargo tras varios meses de lactancia, en algunas
madres la hipófisis comienza de nuevo a secretar gonadotropinas suficientes para reiniciar el ciclo sexual
mensual, aunque la lactancia se mantenga.
Anticuerpos y otros agentes antiinfecciosos en la leche
La leche no sólo proporciona al recién nacido los nutrientes necesarios, sino que también le aporta
mecanismos de protección importantes frente a la infección. Por ejemplo, junto con los nutrientes, en la
leche existen múltiples tipos de anticuerpos y otros agentes antiinfecciosos. Además, también se
secretan diversos tipos de leucocitos, incluyendo neutrófilos y macrófagos. Son particularmente
importantes los anticuerpos y macrófagos vicios contra la bacteria Escherichia coli, que a menudo causa
diarreas mortales en los recién nacidos.