
económica al disminuir el comercio y la circulación monetaria. Por eso, la agricultura es la
base de la economía feudal, una economía de autoconsumo. La vida rural predomina frente
a la urbana.
Un feudo característico se compone de una aldea rodeada de terrenos para cultivar
protegida por un castillo regentado por un señor. A este castillo también se le denominaba
“burgo”. Por extensión se aplicó el nombre de “burgo” a las poblaciones que se desarrollan
en torno a estas construcciones. Así surgieron las grandes ciudades medievales. A los
habitantes de estas nacientes ciudades se les llamaba “burgueses”, naciendo el término
“burgués”. A estos centros acudían los campesinos a vender sus excedentes: cereales,
frutas, carne, a la vez que compraban artículos de uso cotidiano elaborados por los
artesanos, herramientas, cerámica, ropa. Se fueron creando nuevos barrios de artesanos y
mercaderes que se agrupaban en gremios.
Fué en estas ciudades donde nació el estilo gótico, una evolución del románico. Estas
ciudades vieron el levantamiento de prodigiosas catedrales: Chartres, París, Colonia, León,
Burgos se cuentan entre las obras arquitectónicas más extraordinarias que ha construido el
hombre. También las ciudades vieron nacer las universidades como las de Bolonia,
Oxford, Cambridge, Salamanca o París. En ellas se aprendían las siete artes liberales
compuestas por el “trivium” (gramática, lógica y retórica) y el “quadrivium” (geometría,
astronomía, aritmética y música). También podrán cursarse estudios especializados como
derecho, medicina, teología y filosofía.
La filosofía dominante era la de Aristoteles, cuyos textos habían llegado a Europa a
través de los centros de enseñanza árabes. La filosofía medieval, la escolástica, se propone
fundamentalmente sistematizar la concepción cristiana del mundo en términos
aristotélicos. El representante más célebre de esta corriente fue Santo Tomás de Aquino.
Catedrales majestuosas, universidades… vaya, parece que la Edad Media no es esa época
oscura que siempre nos han querido vender. Y todavía no hemos mencionado los
monasterios.
Los monasterios también fueron islas de civilización. De ellos no solo emanaba
espiritualidad, cultura y cristianismo, también fueron los que introdujeron la roturación de los
bosques, beneficiosos inventos como la buena cerveza, o maravillosos remedios naturales.
Pero los monasterios fueron fundamentalmente grandes escritorios donde se salvaron,
copiaron y conservan los manuscritos que hemos heredado de la Antigüedad.
Estas islas de civilización no eran lo común dentro de la sociedad medieval. La mayoría de
la población era analfabeta. Aquí los juglares y trovadores jugaron un papel muy
importante. Eran músicos y poetas que divulgaban oralmente las hazañas épicas de los
héroes. La Edad Media es la época de los grandes caballeros y los grandes cantares de
gesta como el Cantar del Mío Cid, la Canción de Roldán, Beowulf o el Cantar de los
Nibelungos. Estos poetas también nos hablaron del “amor cortés”, que expresaba el amor
de forma noble y sincera y caballeresca. El mayor ejemplo en la historia artúrica de Tristán e
Isolda. La poesía trovadoresca era sobre todo de temática amorosa, pero también podía
centrarse en aspectos políticos, morales, religiosos, etc.