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oligohidramnios, la asfixia durante el parto por presentación pelviana, líquido amniótico
meconiado, circular en cuello, parto instrumentado o por cesárea.
El nacimiento con menos de 37 o más de 42 semanas de gestación, peso menor de 2500 g
o mayor que 4000 g, la administración de medicamentos o reanimación en la sala de partos,
defectos congénitos, dificultad respiratoria, infecciones, convulsiones, hipoglucemia;
necesidad de oxígeno adicional, monitoreo, medicamentos, tratamiento o procedimientos
especiales, pueden llevar al recién nacido a presentar complicaciones médicas con diversos
grados de incapacidad o la muerte (Rodríguez-Medina CL 2018).
II. Defectos y malformaciones al nacimiento
Los defectos al nacimiento son un conjunto de patologías en las que encuentra alterada la
estructura anatómica, fisiológica, los procesos metabólicos y/o del crecimiento y, por lo tanto,
el desarrollo de los fetos y neonatos. Algunos de estos defectos pueden ser prevenibles o
diagnosticados y manejados oportunamente; esta última acción permite ofrecer a la madre
atención con calidad al momento de la resolución obstétrica y al neonato, con posibilidades
de una mejor condición de vida. (NORMA OFICIAL MEXICANA NOM-034-SSA2-2002. LA
PREVENCIÓN Y CONTROL DE LOS DEFECTOS AL NACIMIENTO).
Los defectos al nacimiento pueden ser o no visibles al nacimiento. Tienen repercusiones
estéticas, funcionales, psicológicas y sociales.
Las malformaciones congénitas son defectos estructurales que se observan al nacimiento y
se deben a alteraciones en la morfogénesis. Las malformaciones congénitas son defectos o
anormalidades en alguna estructura corporal que y se encuentran presentes al momento del
nacimiento. (Aviña-Fierro 2008).
Etiología
Pueden deberse a factores del microambiente, como causas intrínsecas o propias del
embrión, esto es, de origen genético (herencia) o cromosómico (alteraciones numéricas o
estructurales.
Las debidas al matroambiente pueden ser por factores físicos, metabólicos, infecciosos
(antes de la concepción o durante ésta), o por el estilo de vida de la madre; se dividen en
agudas y crónicas.
Y las del macroambiente o medioambiente que rodea a la madre y al producto.
Se considera que las malformaciones congénitas son de origen multifactorial y ocurren
cuando se lleva a cabo la organogénesis (Carnevale y cols 2003).
Cincuenta por ciento de los defectos congénitos son de etiología desconocida y pueden
ser esporádicos y no son hereditarios; 15% de éstos son de origen teratogénico asociado a
la exposición prenatal a factores ambientales que afectan la embriogénesis; 10% tienen
como etiología una causa genética, en un solo gen o varios genes, y 25% son de origen
multifactorial: por interacción genética y ambiental. (Martínez y cols. 1996).