APUNTES vol. 19, núm. 1: 30-47
114
La malla urbana en la ciudad
colonial iberoamericana
*
Luisa Durán Rocca
El asunto historiográfico
Seis naciones europeas establecieron co-
lonias en América entre la última década del
siglo
XV
y las dos primeras décadas del
XIX
1
sien-
do las experiencias ibéricas las de mayor mag-
nitud.
El valor histórico, artístico y ambiental así
como la permanencia y vitalidad de los centros
urbanos de las ciudades fundadas por españo-
les y portugueses es de incuestionable valor.
De estos asentamientos, 238 están en el Bra-
sil y 969 en los actuales países hispanoameri-
canos
2
. Sin embargo, la literatura más
divulgada por lo general ha dado menor valor a
Iberoamérica en lo referente a su historia urba-
na. La comparación privilegiando el valor de
antigüedad, predominante en las ciudades del
viejo mundo, ha subestimado a las americanas.
Por ejemplo: en 1935 Claude Levi Strauss via-
jaba por el Brasil y esta fue la impresión que le
dejó su visita a la ciudad de São Paulo:
Un espíritu malicioso definió a América
como una tierra que pasó de la barbarie a
la decadencia sin conocer la civilización.
Puede aplicarse la fórmula a las ciudades
del Nuevo Mundo: ellas van del esplendor
a la decrepitud, sin nunca ser antiguas. (...)
Para las ciudades europeas el paso de los
siglos constituye una promoción; para las
americanas, el de los años, es una deca-
dencia
3
. (Levi-Strauss, 1996, pp. 91-92).
En este momento, hay ya una importante
y diversa producción bibliográfica que ha ido
construyendo una visión sistemática y global del
fenómeno tanto en Hispanoamérica como en
el Brasil y que deben ser la base para los nue-
vos trabajos
4
. A pesar de ser un tema trillado a
mi entender, es necesario ampliar los estudios
comparativos entre las experiencias españolas
y portuguesas en América, destacando princi-
palmente las semejanzas para reducir las ba-
rreras que dificultan el hermanamiento cultural.
Como punto de partida, es importante
destacar el origen de los estudios sobre la ciu-
dad colonial iberoamericana. Los primeros tra-
bajos elaborados desde la historia del arte y la
arquitectura, comenzaron a realizarse a partir
de 1910 como parte del Neocolonial
5
, movi-
miento de escala continental que además de
su interés por construir una identidad cultural
iberoamericana, facilitó la entrada de las van-
guardias modernas. Siguieron las recopilacio-
nes y estudios cartográficos de los archivos
españoles, portugueses y americanos, los
inventarios urbanos y arquitectónicos y los con-
gresos de los americanistas. La documentación
del legado colonial en los países hispanoame-
ricanos y en el caso brasilero, también del pe-
ríodo imperial, fue una de las bases de la
construcción de las identidades nacionales y
del establecimiento de las primeras políticas
culturales en el siglo
XX
. Paralelamente a las
acciones de preservación del patrimonio histó-
rico y artístico fueron creados en varios países
los centros de investigaciones, para identificar
y estudiar ese patrimonio, entendido principal-
mente como el de origen colonial y monumen-
tal. En Brasil, este proceso fue excepcional
porque una relación complementar la indisolu-
ble entre la arquitectura moderna y la preser-
vación del patrimonio, estuvo presente desde
los primeros años del Servicio de Patrimonio
Histórico y Artístico Nacional (
SPHAN
), fundado
1 Estas seis naciones
son: España, Portugal,
Francia, Holanda,
Inglaterra y Rusia.
2 Estas cifras,
establecidas de acuerdo
con los datos
presentados por el
Centro de estudios
históricos de obras
públicas y urbanismo -
CEHOPU (1992) y Arnoldo
de Azevedo (1956) son
cuestionables y relativas,
debido al significado
actual de la palabra
ciudad y en la medida
de que muchos
asentamientos fueron
trasladados o no
perduraron hasta hoy en
día. Sin embargo sirven
para dar una noción de la
magnitud de la empresa
colonial.
3 Um espírito malicioso
definiu a América como
uma terra que passou da
barbárie à decadência
sem conhecer a
civilização. Pode aplicar-
se a fórmula às cidades
do Novo Mundo: elas vão
do esplendor à
decrepitude, sem nunca
ser antigas. (...) Para as
cidades européias o
passar dos séculos
constitui uma promoção;
para as americanas, o
passar dos anos é uma
decadência.
4 Entre los diversos
autores destaco algunos,
corriendo peligro de
excluir valiosas
* El material gráfico que
no tiene especificada la
fuente es propiedad de la
autora.
115
LA MALLA URBANA EN LA CIUDAD COLONIAL IBEROAMERICANA
APUNTES vol. 19, núm. 1: 30-47
116
Figura página anterior:
Rua da Ladeira, Rio
Pardo - RS, 2002.
en 1937. Los protagonistas de la preservación,
fueron los mismos impulsadores de la vanguar-
dia moderna
6
.
Cronológicamente la ciudad colonial se
inserta dentro de la categoría de ciudad
preindustrial y abarca parte del Renacimien-
to (siglos
XV
a
XVI
), el Barroco (1600-1750), el
Iluminismo (segunda mitad del siglo
XVIII
) has-
ta las primeras décadas del siglo
XIX
cuando
suceden los movimientos independistas.
Este último corte temporal es de difícil defi-
nición porque sólo hasta finales del siglo
XIX
ocurren las mudanzas sociales y tecnológi-
cas que permiten entender una nueva ciu-
dad y arquitectura.
La experiencia urbanística colonial fue fun-
damental para la consolidación de la cultura del
Renacimiento. Giulio Carlo Argán (1999) desta-
ca como el principal aporte del Renacimiento
para la arquitectura urbana, concebir la ciudad
como un espacio interior abierto y como un
producto humano, objeto de estudio de una
nueva ciencia, específica y autónoma: el urba-
nismo. Sin embargo, esta ciudad nueva pro-
puesta por los tratadistas y planeada a partir
de un trazado y de un sistema de defensa co-
herente con las innovaciones bélicas de las ar-
mas de fuego, no encontró suficientes
oportunidades de ejecución en Europa. Lewis
Munford en su clásico libro La ciudad en la his-
toria (1998) sugiere que a excepción de las ciu-
dades coloniales ultramarinas, las ciudades
nuevas construidas en Europa en este período
fueron proyectos de menor escala, ciudadelas
militares y de residencias para reyes y prínci-
pes, como Versalles, Karlsruhe, Potsdam y
Londonderry. Palmanova, puesto de defensa de
la República de Venecia, con su perímetro forti-
ficado en armonía con el trazado radial, es con-
siderada como la primera ciudad moderna de
Europa (Norberg-Schulz, 1985, p. 129) mas
ésta fue construida a partir de 1593, cuando
ya varias ciudades coloniales, por lo menos ya
habían sido establecidas. Es en los territorios
ultramarinos donde la ciudad nueva permite
aplicar los nuevos principios urbanos. Afirma
Leonardo Benévolo que estas realizaciones de
la arquitectura urbana por su magnitud, son
las más significativas del Renacimiento:
Cuando Bramante, Rafael, Leonardo, Mi-
guel Angel, Giorgione y Tiziano llevan has-
ta el límite la búsqueda estilística iniciada
Figura 1:
Tipos de mallas urbanas.
Figura 2:
Ubicación de los
asentamientos estudia-
dos.
117
LA MALLA URBANA EN LA CIUDAD COLONIAL IBEROAMERICANA
en el siglo
XV
, un grupo de artistas y técni-
cos más modestos, trabaja para aplicar li-
teralmente pero en grande escala los
modelos definidos ya, seleccionando más
o menos premeditadamente los caracte-
res transmisibles dentro de aquellos que
no lo son. (Benévolo, 1981, p. 494).
Monotonía versus desorden
En los estudios específicos más divulga-
dos se observa una evolución de las ideas que
determinaron los análisis comparativos entre
los asentamientos de origen español y de ori-
gen portugués. Los primeros estudios estable-
cen comparaciones a partir de conceptos
polarizados y contrapuestos tales como orden-
desorden, regularidad-irregularidad, destacan-
do más las diferencias que las semejanzas,
siendo que ambos modelos de ciudad tienen
un mismo origen: son producto del dominio y
de la implantación de sistemas políticos, eco-
nómicos y socioculturales muy similares y cro-
nológicamente casi simultáneos. En 1936,
Sergio Buarque de Holanda afirmaba que la
ciudad de origen español era fruto de la abs-
tracción, del orden mental y la planeación,
mientras que la brasilera era producto del des-
orden y la casualidad:
La ciudad que los portugueses construye-
ron en América no es producto mental, no
llega a contradecir el cuadro de la natura-
leza y su silueta se enlaza a la línea del
paisaje. Ningún rigor, ningún método, nin-
guna previsión, siempre ese significativo
abandono que contiene la palabra des-
cuido
7
. (Holanda, 1978, p. 76).
Robert Smith, (1958), resalta las aparen-
tes diferencias entre las ciudades hispanoame-
ricanas y brasileras relacionando la ciudad de
origen portugués a la tradición medieval y a una
imagen de confusión pintoresca y la de ori-
gen español a la tradición renacentista. Afirma
el autor que para los españoles sirvieron de
antecedentes los postulados de Vitruvio y de
los teóricos del Renacimiento, las ciudades ro-
manas, las bastides francesas y la fundación
de Santa de Granada (1482-1492), mien-
tras que los portugueses jamás seguirían un
código, siendo sus ciudades peninsulares, en
especial Lisboa con su estructuración en ciu-
dad alta y ciudad baja, el modelo constante.
Dentro de la cultura general y en buena
parte consecuentemente con estos autores, se
fue consolidando la idea estereotipada de to-
das las ciudades de origen español ser monó-
tonas, como un tablero de ajedrez, por haber
sido planeadas de acuerdo con un código ur-
banístico general, mientras que las ciudades
de origen portugués, al no seguir ninguna nor-
ma, no serían planeadas, presentarían un de-
Figura 3:
Ouro Preto  MG: la
topografía deforma la
malla urbana.
Autor:
Ângelo Braghirolli, 1997.
Figura 4:
Barichara - Colombia: la
ortogonalidad de la
malla prevalece ante la
topografía, 1994.
contribuciones: Richard
Morse, Erwin Walter Palm,
Francisco de Solana,
Jorge Enrique Hardoy,
Ramón Gutiérrez, Jaime
Salcedo, Carlos Martínez,
Gabriel Guarda, José Luis
Romero, Luis Silveira,
Arnoldo de Azevedo,
Carlos Lemos, Luis Saia,
Paulo Ormindo de
Azevedo, Manoel Texeira,
Margarida Valla, las
exposiciones del CEHOPU, y
otros que más adelante
serán comentados.
5 Según Aracy Amaral
(1994) se define como
Neocolonial, a un
conjunto de diversas
experiencias artísticas
surgidas a comienzo del
siglo XX en todo el
continente americano,
incluido el sur de Estados
Unidos, que tienen en
común el origen local, el
rechazo al eclecticismo y
al academicismo, la
valorización y el estudio
sistemático de las raíces
coloniales y
precolombinas para
identificar un propio
legado del pasado.
6 El SPHAN actualmente es
el Instituto de Patrimonio
Histórico e Artístico do
Estado. IPHAN, adscrito al
Ministerio de Cultura.
Colaboraron en su
creación intelectuales
como Rodrigo Mello
Franco de Andrade,
Carlos Drummond de
Andrade, Joaquim
Cardoso, Manuel
Bandeira, Mario de
Andrade y los arquitetos
Lucio Costa, Oscar
Niemeyer y Carlos Leão,
entre otros.
APUNTES vol. 19, núm. 1: 30-47
118
sarrollo espontáneo, y por lo tanto, serían irre-
gulares y desordenadas. A continuación tra-
taré de mostrar como estas generalizaciones
hoy ya no son adecuadas.
La mayor diferencia entre la política ur-
bana española y portuguesa radica en la for-
mulación de las normas. España conformó un
cuerpo legislativo único, de escala continen-
tal, mientras que Portugal optó por prescribir
normas específicas para cada situación, con-
tenidas en Cartas Regias. Por lo tanto, no se
puede afirmar la inexistencia de disposicio-
nes previas en los dominios ultramarinos de
Portugal. La normativa española estaba en
las disposiciones configuradas en las Orde-
nanzas de Poblamiento de Felipe
II
, sancio-
nadas en 1573 e incluidas en las llamadas
Leyes de Indias compiladas en 1681, pero
que recogen las antiguas disposiciones so-
bre fundación y trazado de ciudades.
(Gutiérrez, 2000, p. 4). La normativa portu-
guesa se va perfeccionando a lo largo del
tiempo y al llegar al siglo
XVIII
la noción de or-
den se expresa en la implementación de ma-
llas ortogonales, la búsqueda de la
homogeneidad arquitectónica de las cons-
trucciones domésticas, la jerarquía del espa-
cio y edificios públicos y la separación entre
Iglesia y Estado a través de la implantación
de dos plazas especializadas
8
.
Las ciudades hispanoamericanas son
producto de la experiencia y de la teoría, re-
presentada en la norma. Respecto a su mor-
fología es común asociarlas a la malla
cuadricular. Las Ordenanzas de Poblamiento,
recopilan buena parte de los preceptos de
Vitruvio (90 A. C. - 20 A. C - quien ya había
sugerido la plaza central y manzanas regula-
res) y ofrecen alternativas de dimensionamien-
to, implantación y manejo de los elementos
urbanos en función de las necesidades espe-
cíficas de programa, lugar y clima. La malla
ortogonal con una plaza central, sobre la cual
se posicionan los poderes civil y religioso, en
cuyas mitades se originan las principales ca-
lles, es presentada como el modelo a seguir.
Sin embargo, se verifica una distancia entre
la teoría y la práctica ya que en pocos casos
fueron implantadas esas mallas ortogonales.
La ciudad de Panamá la Nueva (1681) y San-
ta Clara de Cuba (1689), son casos singula-
res, configurados a partir de una plaza
rectangular. Se constata que en la práctica lo
más usual fue implementar la malla cuadricu-
lar, cuya plaza mayor se conforma a partir de
la eliminación de una manzana. La cuadrícula
tuvo preferencia sobre la malla ortogonal en
función a la máxima regularidad, a la facilidad
para instaurar el orden cuanto antes y a la
posibilidad de una distribución de lotes equi-
tativa. Predomina en la América española mas
también aparece en el Brasil.
Mallas con menor grado de regularidad
no por esto menos ordenadas como las
reticulares y laberínticas fueron frecuentes en
asentamientos costeros y en zonas mineras,
tanto hispanoamericanas como brasileñas,
donde la práctica antecedió la teoría o donde
las determinantes del lugar tuvieron mayor peso
en la toma de decisiones.
Respecto a la idea de que las ciudades
portuguesas corresponden exclusivamente a
desarrollos espontáneos, autores más recien-
tes demuestran que en el Brasil sí fue desarro-
llada una ciudad regular y planeada, fruto del
conocimiento erudito de los ingenieros milita-
res. Nestor Goulart Reis Filho (1968, 2000) y
Paulo Santos (2001) explican que desde la fun-
dación de las primeras ciudades brasileñas,
hubo un principio de ordenación, es decir, de
planeación: El núcleo fundacional de la ciudad
de Salvador, fundada sobre la Bahia de Todos
os Santos en 1549 directamente por la Corona
a través de Luiz Dias. El arquitecto Tomé de
Souza, que venía con el fundador para estudiar
la fortificación de la ciudad, probablemente fue
Figura 5:
Ordenanzas de
poblamiento: dimensio-
nes de la plaza según
tamaño de la población.
8 Ejemplo representativo
es la planta de Vila Bela
antigua capital de
Matto Grosso que
acompaña la Carta Regia
de 3 de marzo de 1755.
7 A cidade que os
portugueses construíram
na América não é
produto mental, não
chega a contradizer o
quadro da natureza, e
sua silhueta se enlaça na
linha da paisagem.
Nenhum rigor, nenhum
método, nenhuma
previdência, sempre esse
significativo abandono
que exprime a palavra
desleixo.
119
LA MALLA URBANA EN LA CIUDAD COLONIAL IBEROAMERICANA
Figura 6:
Planta del centro de
Salvador - Bahia.
Obsérvese la malla
cuadricular del sector de
la Ciudad Alta.
Fuente:
Elaboración propia a
partir de la planta
elaborada en 1785 por
José Gonçalves Galeão
(Reis, 2000, p. 43).
Figura 7:
Largo de São Francisco
(Plaza de San Francisco)
en la Ciudad Alta,
Salvador de Bahia, 1998.
quien elaboró una planta donde aparece una
malla cuadricular, deformada parcialmente.
Esta cuadrícula se implantó en lo alto de un
morro y en ella se colocaron las sedes de go-
bierno, las instituciones religiosas y las casas
más importantes. La ciudad pronto se extendió
conforme la tradición portuguesa, siguiendo el
esquema de ciudad alta y ciudad baja. En la
orilla, en la ciudad baja se implantaron las acti-
vidades portuarias y comerciales. El núcleo
fundacional se constituyó como la ciudad alta
y en los valles y colinas adyacentes se fueron
desarrollando los barrios que tejieron diversas
mallas acompañando la topografía. El núcleo
inicial de la ciudad alta con su malla cuadricu-
lar permaneció.
La regularidad de las mallas ortogonales
y cuadriculares no es exclusiva de la ciudad de
origen español, tal como ya se ha ilustrado. Vale
la pena resaltar que durante el período de do-
minación española sobre Portugal y todas sus
colonias (1580-1640), estuvieron al servicio de
la administración técnicos altamente califica-
dos, convocados principalmente durante el rei-
nado de Felipe
II
, que llevaron a la península
ibérica los principios de la arquitectura manie-
rista y las técnicas de fortificar. Teniendo en
cuenta que el Cuerpo Técnico era uno solo, al
menos parcialmente debió haber algún tipo de
influencia de las normas españolas en la fun-
dación y configuración de los asentamientos
brasileños. Debido a los conflictos con Inglate-
rra y Francia, y las guerras contra Holanda, los
portugueses fueron expulsados de Japón,
Ceilán y las Molucas y por poco no lo fueron del
Brasil. Por esto, la defensa del territorio brasi-
leño se tornó un asunto prioritario. De acuerdo
con los datos presentados por Reis Filho (2000)
en estos 60 años de unificación de las coronas
fueron fundadas cinco ciudades y 18 villas en
Brasil
9
. En los trazados de todos estos asenta-
mientos puede identificarse la persistencia de
la malla reticular. Otro hecho a destacar es la
reordenación de la ciudad de Rio de Janeiro.
La ciudad fue fundada por franceses en 1565
sobre la bahía de Guanabara. Fue tomada y
recuperada por los portugueses en 1567. Im-
plantada en una planicie rodeada por morros,
APUNTES vol. 19, núm. 1: 30-47
120
se configura por una malla reticular, con una
calle principal paralela a la costa que amarra
los principales edificios y perpendiculares que
se inflexionan para adaptarse al lugar. Paulo
Santos (2001, p. 89) y Paulo Ormindo de
Azevedo (1998, p. 59), destacan que Juan Bau-
tista Antonelli, el mismo ingeniero militar que
actuó en la fortificación de varias ciudades del
Caribe, estuvo en Rio de Janeiro en dos oportu-
nidades, en 1581 y en 1604, para la realiza-
ción de levantamientos topográficos, lamenta-
blemente perdidos. Es probable que él haya
influido en la definición del trazado de la ciu-
dad, pues la configuración de una malla
reticular, deformada en función del lugar deno-
ta la preocupación por el drenaje urbano, pro-
pia de un ingeniero militar.
En el Brasil, a partir de la segunda mitad
del siglo
XVIII
, la búsqueda de regularidad
geométrica se perfecciona con los asentamien-
tos del Programa de Novas Vilas. Roberta Marx
Delson (1997) relata cómo este programa, crea-
do durante el reinado de Don José I (1750-1777)
por su Ministro de Gobierno Sebastián Carvalho
e Melho posteriormente nominado como Mar-
qués de Pombal, estaba inspirado en los idea-
les del iluminismo y era una respuesta al súbito
interés por el Brasil debido a la pérdida de una
buena parte de los dominios en África y Asia, al
descubrimiento de las riquezas minerales de la
región de Minas Gerais y sobre todo, a la necesi-
dad de controlar las fronteras con los dominios
españoles. Se pretendía garantizar el control
político y económico conformando una vasta red
de villas asentamientos con derechos políticos
y legislativos representados en el edificio de la
Câmara e Cadeia y el Pelourinho
10
y haciendo
ciudadanos portugueses a todos sus habitantes,
Figura 8:
Planta actual de la Villa
de Santo Amaro - Rio
Grande do Sul. El
proyecto fue elaborado
en 1771 por el ingeniero
militar Capitán
Alexandre Montanha,
para asentar familias
provenientes de las Islas
Azores. Obsérvase el
trazado ortogonal y la
posición de la iglesia
exenta en la plaza.
Fuente:
Elaboración propia a
partir del levantamiento
realizado por el IPHAN.
9 Ciudades: Filippea, hoy
João Pessoa - PB (1583),
Natal - RN (1599) la
reconquista y
refundación de São Luis
de Maranhão - MA
(1613), Nossa Senhora
da Assunção de Cabo
Frio RJ (1615) y Cidade
Feliz Lusitana hoy
Belém do Pará  PA
(1616); Villas: São
Cristovão de Sergipe
(1590), São João Batista
de Cananeira SP
(1587), Vila Viçosa de
Santa Cruz hoy Cametá
PA (1635), Gurupá PA
(1639), Santo Antônio de
Alcântara MA (1637),
Porto Calvo-AL (1636),
Penedo do rio São
Francisco-AL (1636),
Santa Maria Madalena
actual Marechal
Deodoro-AL (1636),
Angra dos Santos Reis 
RJ (1608), Santana de
Mogi das três Cruzes SP
(1611), Santana de
Parnaiba SP(1625), São
Sebastião-SP(1636),
Santa Cruz de Ubatuba
SP (1637).
Figura 9:
Plaza e iglesia de la Villa
de Santo Amaro, 2005.
121
LA MALLA URBANA EN LA CIUDAD COLONIAL IBEROAMERICANA
incluida la población indígena. Para esto fueron
implementadas las siguientes medidas:
a) Urbanas: fundación de nuevos asenta-
mientos en lugares estratégicos con la
categoría de villas; reordenamiento y
nominación como villas de asentamien-
tos menores preexistentes tales como
aldeas, parroquias y puestos militares;
b) Demográficas: fomento a la concentra-
ción de la población, des-esclavización de
los indígenas otorgándoles, al menos
nominalmente, las mismas condiciones
que a los blancos y el fomento a la mi-
gración subsidiada de azorianos y
madeirenses, ya que los archipiélagos
estaban superpoblados y los isleños es-
taban en pésimas condiciones de vida.
Entre 1750 y 1777 fueron establecidas 72
villas y una ciudad en el territorio brasilero. En
estos proyectos predominan las mallas
ortogonales con dos plazas una que precede
el templo y otra que alberga el Pelourinho y la
Cámara y las parcelaciones homogéneas. La
malla ortogonal puede ser, al menos morfológi-
camente, una influencia de la norma española.
En relación a la configuración de las pla-
zas se observa que en las ciudades de origen
español predomina la jerarquización a partir de
la plaza mayor. Allí se localizan simultáneamen-
te las sedes de los poderes civil y religioso y las
actividades más importantes. En cuanto que en
las ciudades de origen portugués, predomina
Figura 10:
Largo do Pelourinho -
Salvador da Bahia, 1998.
10 Cámara e Cadeia
corresponde a Cámara
Municipal y Cárcel, juntos
en el mismo edificio.
Pelourinho es el rollo,
símbolo de la justicia,
localizado en plaza
pública.
Figura 11:
Plaza Mayor de Villa de
Leyva - Colombia, 2004.
la diferenciación y especialización de las pla-
zas en función a los edificios y actividades que
se posicionen sobre ella: civil, comercial o reli-
giosa, siendo todas importantes. En ambos ca-
sos, portugueses y españoles, plazuelas y
plazas secundarias sirven de espacio de
interfaz entre los elementos primarios que en
ella se posicionan y entre el espacio público más
global.
Sin embargo, se verifican excepciones. La
gran plaza no es exclusiva del urbanismo espa-
ñol: algunas villas y pequeños asentamientos
APUNTES vol. 19, núm. 1: 30-47
122
brasileños se estructuran alrededor de una úni-
ca plaza rectangular (por ejemplo, la Villa de
Santo Amaro). De la misma forma, la implanta-
ción de diversas plazas con diferentes funcio-
nes, no es exclusiva del urbanismo portugués.
Esta especialización funcional está asociada a
la tradición medieval que determinó en parte
la configuración las primeras fundaciones es-
pañolas en el Caribe. Por lo tanto, no todas las
ciudades hispánicas se organizan a partir de
una plaza mayor, como lo ilustran las ciuda-
des portuarias. Cartagena de Indias, fundada
en 1533 sobre una amplia bahía y protegida
por un perímetro fortificado, se estructura a
partir de calles que unen varias plazas con di-
versas formas y sobre las cuales se sitúan los
edificios públicos y las actividades colectivas,
configurando una malla reticular.
Las referencias
Las realizaciones urbanas iberoamericanas son
la aplicación de conocimientos teóricos vigen-
tes en el Renacimiento que habían sido experi-
mentados en prácticas recientes, como las
fundaciones coloniales en África, Asia y las Is-
las Atlánticas
11
, así como la consolidación de
la tradición urbana milenaria de occidente en
sus variantes erudita y popular. La variable eru-
dita vino a través de los ingenieros militares,
cuya formación comienza en este período y son
ellos en el ejercicio de sus funciones en Améri-
ca los transmisores de ese conocimiento. La
otra variante viene por cuenta del sentido co-
mún y del saber popular, incluido ahí el conoci-
miento técnico que tenían las culturas
precolombinas. Esta tradición urbana milenaria
se consolida a través de la transferencia de co-
nocimiento e interrelación entre ambas partes,
los colonizadores y los colonizados, el saber eru-
dito y el saber popular, que implica selección,
síntesis y reelaboración de los elementos urba-
nos a ser implementados. En este proceso, de
acuerdo con Ramón Gutiérrez hay una conden-
sación de los tiempos históricos e integración
de los momentos artísticos (1998 p. 306). De
esa tradición milenaria, la ciudad colonial ibe-
roamericana retoma algunos elementos, entre
los cuales se destacan:
- De la arquitectura griega viene la ciu-
dad con un territorio rural circundante
dependiente; la arquitectura como
complemento del paisaje; la
sectorización en función de la topogra-
fía; la estructuración en dos niveles, ciu-
dad alta y ciudad baja (en especial para
los asentamientos portugueses); la va-
lorización de los espacios y edificios pú-
blicos en lugares de valor paisajístico;
el dimensionamiento de la manzana en
función al tamaño de la casa.
- De la arquitectura romana viene la es-
trategia de dominio y control territorial
centrífugo, a partir de la expansión de
las vías de comunicación y la fundación
de ciudades; el origen de la malla en el
cruce ortogonal de los ejes, el cardo y el
decumano; la consecuente valorización
de la centralidad; la continuidad de las
vías urbanas principales con relación a
las carreteras de acceso a la ciudad; la
relación fractal entre el espacio rural y
el espacio urbano; la relación indisolu-
ble de la infraestructura urbana con la
malla, varias técnicas constructivas y
tipos arquitectónicos, en especial la
casa de patio (predominante en los ca-
sos hispanoamericanos).
- De la arquitectura islámica viene el cre-
cimiento aditivo; la adaptación a la to-
pografía en el trazado de las calles; las
formas, la sectorización y la organización
de las actividades comerciales e indus-
triales; la estructuración de barrios por
grupos sociales.
- De la arquitectura medieval cristiana
viene la adaptación a la topografía en
el trazado de las calles; la jerarquía de
los espacios y los edificios públicos
posicionados aisladamente aprove-
chándose las particularidades paisajís-
ticas del lugar; la especialización
jerarquía y diferenciación de las plazas;
el orden y regularidad en la subdivisión
predial como búsqueda de una equidad
social; la combinación de vivienda y
comercio en el mismo edificio (comer-
cio, en el primer piso y vivienda en los
superiores).
- De la arquitectura del renacimiento vie-
ne la implementación de la fortificación
moderna permanente y abaluartada para
11 Archipiélagos de
Canarias España,
Azores, Madeira y Cabo
Verde - Portugal.
123
LA MALLA URBANA EN LA CIUDAD COLONIAL IBEROAMERICANA
Izquierda
Figura 12:
Planta de Mileto -
Grecia, 475 A. C.
Fuente:
Elaboración propia a
partir de Benévolo
(1983, p. 116).
Figura 13:
Planta de Timgad,
colonia romana en
actual territorio de
Argelia, fundada en el
año 100 A. C.
Fuente:
Elaboración propia a
partir de Benévolo (1983
p. 202).
Figura 14:
Planta de Córdoba -
España (en el siglo XIX).
Fuente:
Elaboración propia a
partir de Morris (1987,
p. 168).
Figura 15:
Planta de una Bastida
fundada en el siglo XIII
en el sur de Francia.
Fuente:
Elaboración propia a
partir de Benévolo,
(1983, p. 391).
Derecha
Figura 16:
Planta de Monzaraz -
Portugal, en la edad
media.
Fuente:
Elaboración propia a
partir de Azevedo (1998,
p. 66).
Figura 17:
Planta del centro de
Angra, Islas Azores.
Fuente:
Elaboración propia a
partir de Azevedo (1998,
p. 68).
Figura 18:
Planta de Damão -
India. Conquistada por
Portugal en 1559.
Fuente:
Elaboración propia a
partir de Azevedo (1998,
p. 68).
APUNTES vol. 19, núm. 1: 30-47
124
defensa y ataque con armas de fuego; la
relación recíproca entre la malla y el sis-
tema de fortificación; el tratamiento es-
tético de la ciudad como un gran espacio
abierto interior, siendo la plaza un espa-
cio multifuncional y versátil. Dentro de las
múltiples referencias de la arquitectura
precolombina de acuerdo con la varie-
dad étnica y cultural del continente, se
destaca la escala monumental, algunas
técnicas de construcción implementando
los materiales locales y mecanismos de
resistencia sísmica y, sobre todo, el apro-
vechamiento de las obras de infraestruc-
tura preexistentes - vías, drenajes,
sistemas de conducción de aguas, ci-
mentaciones de los edificios.
- De la arquitectura barroca viene la valo-
rización del recorrido y de la axialidad; la
monumentalización de los edificios pú-
blicos por su ubicación y volumetría sin-
gular; la formación de conjuntos urbanos
y, en algunos casos del final del siglo
XVIII
,
la arborización y ajardinamiento geomé-
trico en plazas y calles
12
.
La implementación: la búsqueda de un
orden
La ciudad colonial iberoamericana, a mi
entender, sí constituye un tipo urbano específi-
co cuyos elementos constantes provienen del
conocimiento erudito y del sentido común,
saberes que se complementan y se sintetizan
en la práctica. Del conocimiento eruditovie-
ne la técnica de planeación a partir del trazado
ya sea ésta una malla laberíntica, reticular,
ortogonal o cuadricular la acomodación de la
malla al sistema de defensa, la jerarquización
y la regularidad en la configuración espacial.
Del sentido comúnviene la selección y adap-
tación al lugar en la mayoría de los casos el
aprovechamiento de las preexistencias, desde
poblados indígenas hasta asentamientos es-
pontáneos considerando facilidades de defen-
sa, accesibilidad, drenaje, disponibilidad de
agua potable y de recursos materiales, orienta-
ción solar y determinantes geográficos (clima,
vientos, etc.). Una característica específica de
la ciudad colonial iberoamericana es el mayor
dimensionamiento y la importancia de la plaza
como origen del trazado y su tratamiento como
espacio interior, versátil y multifuncional. Tam-
bién se destaca la adaptación de tipologías a
nuevos programas y requerimientos, en espe-
cial los generados por la imposición religiosa y
cultural que producen una variedad de relacio-
nes espaciales, tales como las aldeas misione-
ras, las iglesias doctrineras y las capillas
abiertas, entre otras.
La ciudad colonial iberoamericana por ser
consecuencia de un proceso sociopolítico y eco-
Figura 19:
Comparación dimensio-
nal de plazas españolas,
portuguesas e iberoame-
ricanas.
Fuente:
Elaboración propia a
partir de CEHOPU (1989),
Azevedo (1998) y Reis
(2000).
125
LA MALLA URBANA EN LA CIUDAD COLONIAL IBEROAMERICANA
0 100 200
(m)
nómico de colonización —así sea a partir de
preexistencias— es una “ciudad nueva” y tiene
implícita en su origen la planeación siendo el
trazado el instrumento regulador esencial. Án-
gel Rama afirma que la búsqueda de un orden
es su común denominador, desde sus orígenes
hasta nuestros días:
Desde la remodelación de Tenochtitlán,
después de su destrucción por Hernán
Cortés en 1521, hasta la inauguración en
1960 del más fabuloso sueño de urbe de
que fueron capaces los americanos, la
Brasília de Lúcio Costa y Oscar Niemeyer,
la ciudad latinoamericana vino siendo
básicamente un parto de la inteligencia,
pues quedó inscrita en un ciclo de la cul-
tura universal en que la ciudad pasaba
a ser un sueño de un orden y encontró
en las tierras del nuevo continente el
único lugar propicio para encarnar
13
.
(1984, p. 25).
El concepto de orden en la arquitectura
tradicionalmente ha sido asociado a la geome-
tría y específicamente a la regularidad, la repe-
tición y la modulación. Sin embargo, se puede
afirmar que los conceptos de orden espacial y
planeación no dependen de regularidad
geométrica y homogeneidad. Por lo contrario,
trazados irregulares adaptados a las determi-
nantes geográficas y trazados regulares defor-
mados para acomodarse al lugar, en función
de la conveniencia, pueden presentar mayor
grado de ordenación, racionalidad, legibilidad
y facilidades de percepción que trazados
geométricos que desconocen el lugar. La regu-
laridad generalmente asociada a la planeación,
no implica necesariamente alcanzar un orden
espacial.
El retorno y el perfeccionamiento de la
práctica urbana iberoamericana para la Penín-
sula Ibérica fue inmediato y se evidencia en la
implementación de mallas ortogonales y cua-
driculares en diversos proyectos de rehabilita-
ción, ampliación y ciudades nuevas. Ejemplos
representativos son las ampliaciones del Barrio
Alto de Lisboa (segunda mitad del siglo
XVI
a la
segunda mitad del
XVII
), la reconstrucción de Lis-
boa después del terremoto de 1755 —a partir
de una malla ortogonal y la configuración de
dos plazas—, proyecto conocido como La Baixa
Pombalina; las fundaciones de nuevas ciuda-
des a lo largo del siglo
XVIII
y la inserción de “pla-
Figura 20:
Asentamiento con malla
laberíntica. Tejuco
(Diamantina) -MG.
Fundación 1729. Planta
base de 1784.
0 100 200
(m)
0 100 500
(m)
0 100 500
(m)
Figura 23:
Asentamiento con malla
reticular. Colonia del
Sacramento. Fundación
1680. Plano base de
1753.
Figura 22:
Asentamiento con malla
reticular. Cartagena de
Indias. Fundación 1533.
Plano base del s.
XVIII.
Figura 21:
Asentamiento con malla
laberíntica. Arrayal de
São Pedro - MT.
Fundación 1781. Planta
base de 1781.
APUNTES vol. 19, núm. 1: 30-47
126
zas mayores”, en áreas urbanas consolidadas
de las principales ciudades españolas.
Al observar las plantas de los ejemplos
seleccionados y clasificados por tipo de malla
se percibe que las comparaciones a partir de
“similaridades geométricas” son insuficientes,
más aún cuando se ignoran variables como la
dimensional. La malla urbana en su proceso
de adaptación y acomodación a las determi-
nantes locales en busca de un significativo or-
den espacial, pasa por varios grados de
deformación geométrica, lo que condiciona la
forma y el posicionamiento de los elementos
de la arquitectura urbana, generando así una
gran diversidad y riqueza de situaciones es-
paciales.
En cuanto a la comparación de las ciuda-
des por su origen —español o portugués—, se
constató el predominio de las semejanzas por
el hecho de tener en la malla el común denomi-
nador. En cuanto al tipo de mallas se observa
que las reticulares, ortogonales y cuadriculares
son las más frecuentes. Las mallas radiales, tan
divulgadas por los tratadistas del Renacimien-
to, no fueron implementadas. El estudio confir-
ma que este tipo sucedió sólo en la teoría. Sin
embargo, se constata el principio de radialidad
a partir de espacios públicos en asentamien-
tos con mallas reticulares
14
. Metodológicamen-
te y de acuerdo con la propuesta de Paulo
Ormindo de Azevedo (1998, p. 70), se puede
afirmar que la mayor diferencia entre la ciudad
española y portuguesa radica en que España
utilizó “modelos” y Portugal trabajó con “princi-
pios reguladores”. Se concluye que las diferen-
cias morfológicas más relevantes se deben a
las adaptaciones de la malla al contexto y a
otras particularidades, no constituyendo un fac-
tor determinante el hecho de ser de origen es-
pañol o portugués.
Referencias
Amaral, A. (coord.) (1994). Arquitectura neocolonial:
América Latina, Caribe, Estados Unidos. São
Paulo: Memorial; Fondo de Cultura Económica.
Argán, G. C. (1999). Clássico - Anticlássico: o
renascimento, de Brunelleschi a Brugel. São
Paulo: Companhia das Letras.
Azevedo, A. de. (1956). Vilas e cidades do Brasil co-
lonial: ensaio de geografia urbana retrospecti-
va. En Geografia, n. 11, boletim, n. 208 São Paulo:
12 Por ejemplo, la planta
que data de 1783 sobre
la aldea de Casal Vasco,
fundada en 1782 en la
frontera con Bolivia,
presenta una propuesta
de arborización del
espacio público. Véase
figura 22.
13 “Desde a remoção de
Tenochtitlán , logo depois
de sua destruição por
Hernán Cortés em 1521,
até a inauguração em
1960 do mais fabuloso
sonho de urbe de que
foram capazes os
americanos, a Brasília de
Lúcio Costa e Oscar
Niemeyer, a cidade
latino-americana veio
sendo basicamente um
parto da inteligência,
pois ficou inscrita em um
ciclo da cultura universal
em que a cidade passava
a ser um sonho de uma
ordem e encontrou nas
terras do novo continente
o único lugar propício
para encarnar”.
14 Por ejemplo en la Vila
de Nossa Señora da
Ajuda —BA, planta
incluida en la figura 20—
se observa a radialidad a
partir de la plaza.
Figura 24:
Asentamiento con malla
ortogonal. Santa Marta.
Fundación 1525. Plano
base del s. XVIII.
Figura 25:
Asentamiento con malla
ortogonal. Mariana -
MG. Fundación 1711.
Planta base de 1745.
Figura 26:
Asentamiento con malla
cuadricular. Santafé de
Bogotá. Fundación
1538. Plano base de
1791.
Figura 27:
Asentamiento con malla
cuadricular. Trujillo.
Fundación 1535. Plano
base final s.
XVIII.
0 100 500
(m)
0 100 500
(m)
0 100 500
(m)
0 100 500
(m)
127
LA MALLA URBANA EN LA CIUDAD COLONIAL IBEROAMERICANA
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Abstract
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Key words:
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* Las palabras clave están normalizadas por la Biblioteca General de la
Pontificia Universidad Javeriana.
(Durán Roca) La malla urbana en la ciudad colonial.pdf
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