
hiperbólica. Impelido por método a dudar de todo hay sin embargo algo de lo que no puedo dudar y
es de en su interrogar, pensó y por eso es. Del acto mismo de dudar, de la duda en acto, Descartes
hace la certidumbre propia del sujeto. Por lo que respecta a Freud, Lacan nos recuerda que para él
todo lo que aparece dudoso en el relato del sueño es el índice de un pensamiento inconsciente. En la
reconstrucción del sueño y -para empezar en la de sus propios sueños, pues Freud, al modo de
Descartes hace de su propia experiencia el acontecimiento fundador de su discurso- aparecen
siempre puntos de duda, de incertidumbre; pues bien justamente esto que aparece dudoso,
entretejido de incertidumbres, le asegura a Freud que ahí hay un pensamiento inconsciente. La duda
no es otra cosa más que el signo de la resistencia, de la resistencia contra la emergencia de los
pensamientos inconscientes, y por eso todo aquello que aparece de forma discontinua, dudosa, se
convierte en el objeto privilegiado de la escucha analítica. Así pues “De una manera exactamente
analógica (a la de Descartes), nos dice Lacan, Freud allí donde duda- pues en fin son sus sueños y él
es quien al principio duda, está seguro que allí hay un pensamiento que es inconsciente, lo que
quiere decir que se revela como ausente”. De la duda a la certeza de que ahí hay un pensamiento,
esta es la simetría de Freud con Descartes. Ahora bien en donde se revela la disimetría es que Freud
,nos dice Lacan, ”está seguro que ese pensamiento está ahí aislado de todo su yo soy, si así puede
decirse por poco que, ahí se da el salto, alguien piensa en su lugar”. Es decir, la primera disimetría
entre Freud y Descartes es que para Freud el pensamiento no se acompaña de ningún yo pienso y,
segunda disimetría, menos aún, de un yo soy. Eso piensa sin que yo esté ahí presente , tal es como
decimos la fórmula del pensamiento inconsciente.
Por otro lado las teorías comparadas del comportamiento humano y animal, basados
fuertemente en tesis darwinianas, se percata de la certeza de que el estudio de las bestias, por su
facilidad, posibilita la experimentalidad necesaria y el alto grado de demostrabilidad requerido para
un pensamiento científico, lo que rescata Pavlov en la generalización de sus estudios sobre animales
que pueden aplicarse a humanos.
La obra de Darwin revolucionó el campo de la biología al proporcionar una explicación
racional, materialista y con posibilidad de verificación al fenómeno de la variabilidad y surgimiento de
las especies. Para muchos fue una luz que indicaba el camino que toda la ciencia debía seguir, el
camino del positivismo. Además, su materialismo
contribuyó a sentar las bases que posibilitaron el
surgimiento de la idea moderna del cerebro como asiento de las funciones mentales. Ejemplo de ello
lo es el conductismo (Watson) teoría que toma como idea central la adaptabilidad del ser humano a
su ambiente y, en consecuencia, el problema del comportamiento.
Una parte de la psicología incorporó de conceptos biológicos y evolutivos, dando lugar a
diversos enfoques: el funcionalismo de James que consideraba los fenómenos psicológicos como
instrumentos de los procesos de adaptación; la psicología evolucionista de Piaget como descendiente
contemporáneo está basada sobre la idea de que es necesario el conocimiento de los fenómenos
humanos que están afectados por la evolución humana, y el de las funciones realizadas/relacionadas
por estos fenómenos, si se quiere llegar a un entendimiento completo de la psique humana; la
reflexología de Pavlov, que reducía los fenómenos psicológicos a la fisiología; el conductismo de
Watson, que reducía la vida humana en términos mecanicistas aplicándola mediante la fisiología y el
condicionamiento.
La psicología evolucionista, política discursiva del conocimiento, que busca explicar la
evolución de las características del ser humano en tanto especie (nivel filogenético); la psicología
evolutiva, que se encarga de explicar los procesos de cambio psicológico a nivel individual (nivel
ontogenético); la psicología genética, que intenta explicar el origen de las características psicológicas
del ser humano; la psicología comparada, ya que la línea que separaba al ser humano, de naturaleza