DEFICIENCIA MENTAL
Según Azcoaga, podemos definir deficiencia mental como un denominador que presenta
insuficiencia o retraso en el desarrollo de las funciones intelectuales. Este déficit puede
afectar total o parcialmente en absolutamente todas las manifestaciones del psiquismo,
es decir, deficiencia de las funciones cognoscitivas y la inteligencia limita la adquisición
del conocimiento, el desarrollo del pensamiento y la conducta.
El déficit lingüístico siempre va a ser proporcional o mayor al déficit del
pensamiento ya que tienen una relación inseparable uno del otro.
Las deficiencias mentales están integradas por un grupo heterogéneo, es decir,
por diferentes perspectivas en cuanto a su posibilidad futura.
La división y los diferentes grados de deficiencia, gracias a los aportes de Binet y
Simon, quienes desarrollaron los test de inteligencia, se puedo “medir” el rendimiento
intelectual teniendo de referencia a la población infantil considerada normal.
DEFICIENCIA MENTAL LEVE: Debilidad mental. Corresponde en la escala
psicométrica entre los C.I 89-50. La deficiencia comienza a manifestarse en el
primer nivel lingüístico y se aproxima a los limites inferiores de la normalidad.
El débil mental no consigue o consigue mal percibir determinadas relaciones de
semejanza, oposición, sucesión, inclusión, exclusión, transformación, reversible
o irreversible. Tiene dificultades para abarcar al mismo tiempo conocimientos y
actividades del pensamiento de diferentes características.
DEFICIENCIA MENTAL MODERADA: En la escala psicométrica se
encuentra entre los C.I 49-25. Esta deficiencia queda detenida en el primer nivel
lingüístico (antes de los 5 años), se puede observar retraso escolar, imposibilidad
para la adquisición de la escolaridad, limitaciones en el aprendizaje artesanal y
en tareas laborales simples. Poseen una capacidad de auto conducción
restringida y un cierto tipo de invalidez social.
DEFICIENCIA SEVERA Y PROFUNDA: La deficiencia severa, en la escala
psicométrica se encuentra inferior a 50 por debajo de los 20. Se puede ver una
deficiencia de la capacidad intelectual y del conjunto de las funciones mentales,
que tal impedimento de gran magnitud no permite el aprendizaje. Es posible la
comunicación a través de un lenguaje mímico que permite la enseñanza de
hábitos personales y sociales compatibles dentro de la convivencia familiar. Y
cuando el déficit es profundo se encuentra por debajo de 20, viviendo reducidos
a las funciones vegetativas.
SEUDODEBILIDAD MENTAL: El potencial es normal, pero se ve bloqueado
por la educación rígida y regresiva, la falta de gratificación y estimulo, la
ausencia de una educación sostenida y adecuada, esto hace que en el niño se
produzca un retraso en su capacidad asimilativa y en su rendimiento respecto a
su edad.
Para la valoración psicológica no solo se considera el rendimiento intelectual, sino
que también se tiene en cuenta la conducta, las funciones psicológicas como la
personalidad, la adecuación emocional y afectiva, la impulsividad, el carácter, etc.
Azcoaga plantea que las causas de este déficit pueden ser de tipo endógeno, es decir, se
presenta una debilidad cognitiva familiar o en el subdesarrollo cultural, la desnutrición
infantil también es una de estas causas. O puede ser de tipo exógeno, es decir, cuadros
patológicos orgánicos que perturban el desarrollo del sistema nervioso con lesiones en
el tejido cerebral.
Las causas más frecuentes del retraso son: las enfermedades hereditarias, las
dificultades o accidentes en el parto, las afecciones neuroinfecciosas de la primera
infancia, ciertas enfermedades de la madre durante el embarazo y anomalías de los
genes y cromosomas.
EL LENGUAJE, tiene incidencia directa de la organización del pensamiento, es
indispensable para la comprensión verbal y la elaboración de las respuestas. El
desarrollo integral y pleno del lenguaje requiere un grado alto de eficacia, que a través
del ordenamiento dialectico de síntesis y categorías va estructurando el pensamiento y el
conjunto de la actividad racional. De esta interacción entre lenguaje-pensamiento se
desprende cualquier factor capaz de alterar la dinámica evolutiva de uno y afectando al
otro.
En la oligofrenia, el lenguaje muestra un rasco común y distintivo, independiente de las
alteraciones formales y expresivas que pueden matizarlo en cada caso, este rasgo es el
déficit evolutivo del lenguaje que caracteriza al retardo intelectual.
Beta Derman describe tales síndromes según el grao y tipo de oligofrenia:
Retardo alálico: deficiencias mentales leves de forma endógena.
Retardo alálico-afásico: deficiencias mentales leves de forma exógena.
Retardo alálico-antártico: deficiencias mentales leves endógenas asociadas al
analizador motor verbal.
Retardo alálico-audiogeno: deficiencias mentales leves endógenas asociadas al
analizador auditivo.
Retardo alálico-antártico-afásico y alálico-audiogeno-afásico: deficiencias
mentales leves exógenas asociadas a perturbaciones de los analizadores motor
verbal y auditivo.
Retardo alálico con disartria y alálico afásico con disartria: deficiencias
mentales leves endógenas y exógenas asociadas a trastornos neuromusculares
oro-faciales.
Síndrome alálico: deficiencias mentales severas y profundas.
El déficit lingüístico, varía según la insuficiencia psíquica, las lesiones encefálicas y las
perturbaciones de las funciones sensorio-motoras de la recepción y la expresión verbal.
En los primeros años de vida surgen hechos que harán sospechas de la existencia del
trastorno, como, el retraso de la actividad verbal, lentitud o imperfección del lenguaje o
funciones motoras. Con el paso del tiempo se irán haciendo más notorias ya que
muestra una pobreza conceptual y semántica.
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