
entendimiento de las interconexiones de la mente, sistema
nervioso, sistema endocrino, y sistema inmune. En las
últimas dos décadas, estudios de investigación
biopsicosocial tomando en consideración las emociones,
comportamiento social, y rasgos de personalidad en la
preservación de la salud, han avanzado significativamente
las ciencias biomédica y psicosocial dentro del nuevo orden
del diagnóstico y tratamiento de enfermedades (Chiong,
2001). En base a este nuevo paradigma biopsicosocial, no
existe una real división entre la mente y el cuerpo debido a
las interconexiones científicamente establecidas entre el
cerebro, sistema nervioso, y los sistemas endocrino e
inmune (Maier, Watkins & Fleshner, 1994).
Nuestra forma de pensar, creencias, y sentimientos no
son nada menos que la actividad bioquímica en las células
nerviosas de nuestro cerebro, la cual se expresa dentro de
los sistemas endocrino e inmune determinando el estado de
salud actual del individuo. La evidencia científica, hoy en
día, demuestra que al modificar nuestros pensamientos
estamos modificando nuestra biología (Kiecolt-Glaser,
McGuire & Robles, 2002; Cousins,1989).
En este sentido, es necesario indicar que el cerebro es la
línea de vanguardia de nuestro organismo en la defensa
contra las enfermedades y el envejecimiento; y la mente
representa el funcionamiento del cerebro (McEwen, 2008).
Los conceptos y datos científicos que se presentan en líneas
posteriores corroboran lo expresado en este párrafo.
Como indicamos anteriormente, en las dos últimas
décadas hemos sido testigos de la gran transformación en la
forma de entender la relación entre nuestra mente y salud,
así como también entre nuestra mente y enfermedad.
En el aspecto académico también hemos sido testigos
del significativo aumento en el número de escuelas de
medicina en USA, los cuales cuentan con departamentos
dedicados a investigación y tratamiento bajo el paradigma
mente-cuerpo, entre las que podemos citar la las
universidades de Harvard, Columbia, UCLA, UC San
Francisco, Pittsburgh, Stanford, Arizona, Miami, South
Florida (USF). Un ejemplo interesante en este
relativamente nuevo campo interdisciplinario es el trabajo
realizado por Dean Ornish y colaboradores en la
Universidad de California, San Francisco. Ornish reportó a
principios de la década del 80' que las enfermedades
cardiovasculares podían ser “prevenidas o revertidas” en
base a cambios en estilo de vida del paciente, el cual incluye
un programa nutricional vegetariana y bajo en grasas
saturadas, ejercicios físicos moderados, meditación,
manejo del estrés y soporte social (Ornish, 1983).
Estudios posteriores confirmaron los resultados
reportados por Ornish. En la actualidad, el programa de
modificación de estilo de vida de Ornish ha sido adaptado
en otros centros de tratamiento de enfermedades cardiacas,
diabetes tipo 2, y cancer en USA y Europa (Ornish, 2005).
La publicación del artículo titulado; Emociones,
Inmunidad y Enfermedad: Una integracion Teorica
Especulativa, de George Solomon en el que le da el nombre
de Psicoinmunologia (Solomon & Moos, 1964); y la
presentacion del trabajo de Ader y Cohen sobre el
condicionamiento clásico de funciones inmunológicas
titulado: Condicionamiento Conductual de Inmunosupre-
sión (Ader & Cohen, 1975) fueron dos eventos
trascendentales en el desarrollo de la psiconeuroinmuno-
endocrinologia. Sin embargo, recién desde fines de la
década del 80' venimos observando la explosión de
investigación científica que establece categóricamente las
formas en que los pensamientos, emociones y
comportamiento modulan y median en las funciones
endocrinas e inmunológicas (Glaser & Kietcolt-Glaser,
2005; Kiecolt-Glaser & Glaser, 2001; Rabin, 1999;).
Antes de continuar con la explicación de estas
interacciones multidireccionales y citar la evidencia
científica disponible, lo cual forma la base del presente
articulo, debemos reiterar que existen cuatro sistemas de
procesamiento de información los cuales permanentemente
interactúan en seres humanos: La mente, el sistema
nervioso, el sistema endocrino, y el sistema inmune. Estos
cuatro sistemas se comunican mutuamente y de manera
permanente. El estudio y explicación de estas interacciones
esta a cargo del nuevo paradigma de la salud conocido
ampliamente en el mundo académico como la
psiconeuroinmunoendocrinología (Young & Welch, 2005).
El desarrollo de nueva tecnología médica y de
laboratorio nos permite conocer y entender como estos
cuatro sistemas interactúan resultando en una salud optima,
o en su defecto, en enfermedad. De igual manera, este
nuevo conocimiento científico nos muestra lo que ocurre
cuando uno de estos sistemas deja de funcionar
adecuadamente (McEwen, 1998).
Es crítico entender que los sistemas nervioso, endocrino
e inmune tienen receptores en ciertas células, las cuales
pueden recibir información desde los otros sistemas a través
de las moléculas mensajeras (Dantzer, 2001). Como lo
indicáramos inicialmente, la mente es uno de los cuatro
sistemas y es entendido como una parte funcional del
cerebro (Andreasen, 1997). Bajo condiciones normales,
estos cuatro sistemas interactúan en armonía resultando en
un estado homeostático. Este particular estado denominado
homeostasis fomenta una salud óptima y prepara al
organismo para su constante lucha contra las diferentes
enfermedades existentes. Un buen número de factores
Una Mirada hacia la Nueva Ciencia: La Psiconeuro-
inmunoendocrinología.
144
ISSN: 1729 - 4827
MANOLETE MOSCOSO
LIBERABIT: Lima (Perú) 15(2): 143-152 ,2009