
empleados, pero su influencia es amplia y filosófica. Los héroes situacionales, por otro lado, inspiran a
los empleados con el ejemplo.
Existen 4 tipos de héroes creados, “proscripto”, “brújula”, “obstinado” y “vaca sagrada”. El
héroe proscripto o disidente es un hombre malo con corazón de oro, imprescindible cuando la
empresa desea desafiar los valores existentes. El comportamiento de este héroe alivia la tensión
contenida y ayuda a descubrir las áreas en las que es necesario introducir un cambio.
Los proscriptos son extravagantes, pero muy competentes, violan deliberadamente las normas
culturales, pero tienen suficiente talento para satisfacer los principales requisitos que les aseguran su
supervivencia en la organización, y todos los empleados que no poseen la habilidad o el talento para
violar esas exigencias se identifican con él.
Los héroes proscriptos crean una contracultura, que evita que la empresa se vuelva demasiado
estricta, y fomenta su evolución.
El héroe brújula es necesario en aquella situación que exige un cambio, y no existen dentro de
la empresa héroes o modelos que imitar. El héroe brújula conforma un símbolo de la nueva forma de
hacer las cosas en la empresa.
El héroe obstinado, opuesto al brújula, persiste en hacer aquello que sabe que es correcto.
El héroe vaca sagrada no es precisamente un héroe, sino una persona sacrosanta que
personifica todo lo que la organización representa, y constituye un objeto de veneración dentro de la
compañía.
Heroísmo / carisma
Los héroes no suelen ser personas duras, insensibles, y a menudo desagradables. Se trata de
individuos preocupados por construir algo de valor, sensibles a las necesidades de la organización más
que a las de sus miembros. Los dirigentes poderosos se ponen el negocio en el corazón, desterrando
otros sentimientos más blandos.
Los héroes se interesan por sus creencias y valores, y por que sean inculcadas en las personas
que los rodean, lo que implica que protegen a los miembros de la organización de cuidándolas en
épocas de tribulación, y dándoles un empleo cabal, pero no admiten ninguna falla.
Si las empresas tratan a sus empleados como héroes, éstos podrían terminar por convertirse
en héroes.
Capítulo 4: Los ritos y los rituales
Las culturas corporativas deben ritualizarse y celebrarse para prosperar. Las compañías
culturalmente vigorosas comunican como desean que se comporten sus empleados por medio de
ritos del comportamiento corporativo. Sin acontecimientos que la expresen la cultura muere, sin
ceremonias ni rituales los valores no tienen impacto.
Los rituales que los individuos aprenden en una cultura los capacitan dentro de ella,
especialmente en el caso de los gerentes. Si los gerentes alcanzan el éxito en determinado ambiente
por medio de la utilización de una serie de rituales administrativos, es muy probable que busquen
aplicar los mismos rituales en otros ambientes.
Sin embargo, los rituales que conducen al éxito en una cultura pueden fallar en otra, a causa
de las diferencias en el ambiente de los negocios. Los gerentes deben ser consientes del elemento
ritualista de sus propias culturas