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enfoque cancela la visión determinista y fragmentada de la acción
humana que concibe a la tecnología como ciencia aplicada y a la
Ingeniería como un espacio que crea artefactos de manera
independiente del control de su creador.
Desde fines del siglo XX, la problemática de la tecnología fue
adquiriendo un lugar cada vez más central dentro del ámbito de las
ciencias sociales. El objeto disciplinar de Ciencia, Tecnología y Sociedad
(CTS)es precisamente la interrelación entre dichas actividades
humanas. En ese sentido, entendemos que la producción teórica CTS
aporta conceptos relevantes para que los ingenieros e ingenieras
exploren la complejidad del fenómeno social que origina su profesión.
El campo CTS no constituye un campo de trabajo homogéneo. No
obstante, y a pesar de las diferencias, las tradiciones hacen base común
sobre los siguientes aspectos: en primer lugar, el desarrollo
científico-tecnológico es un proceso conformado por factores
culturales, políticos y económicos, además de epistémicos y se
trata de valores e intereses que hacen de la ciencia y la tecnología
un proceso social. En segundo lugar, los cambios científico-
tecnológicos son factores que contribuyen a modelar nuestras
formas de vida y nuestro ordenamiento institucional. También se
considera que el vínculo ciencia-tecnología debe ser central en
cuestiones de políticas públicas. Finalmente, los estudios CTS
comparten un compromiso democrático básico (González García et al.,
1996).
Los ingenieros e ingenieras son actores sociales, la tecnología es un
saber hacer orientado a la producción y con fundamento científico y los
objetos tecnológicos son productos que adquieren sentido dentro del
tejido social. Por todo esto, decimos que comprender los aspectos
sociales de los fenómenos científicos y tecnológicos supone abordar los
análisis desde una dimensión interdisciplinar. Este rasgo nos parece
fundamental, ya que vincula disciplinas como la filosofía, la historia de