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Criadero de cerdos: plan sanitario
Técnicas que cuando se ponen en práctica con criterio y habilidad, sin saltearse ningún
paso del proceso productivo, posibilitan lograr un alto rendimiento económico,
consecuencia de la sanidad de las diferentes categorías de porcinos que pueblan el
establecimiento.
En un establecimiento porcino, un plan sanitario se define como una serie de técnicas que
aplicadas con criterio y habilidad en cada paso del proceso productivo, hacen a la eficiencia
sanitaria del plantel. Este plan debe cumplir ciertos requisitos, entre los que se destacan;
ser sistemático, integrado y práctico.
La cualidad de sistemático se debe a que las directivas que se planifican deben ser
ejecutadas en forma continuada y no ser interrumpidas sin ningún justificativo, porque
cuando esto sucede, se transforman en una tarea sanitaria aislada que generalmente es
una erogación económica sin ningún efecto productivo.
Asimismo, el plan sanitario debe estar integrado a los demás pilares de la producción
porcina como son alimentación, manejo, instalaciones etc. "No se puede desbalancear
ninguno de estos factores ya que de nada sirve cumplir con todas las normas de sanidad,
si por ejemplo se falla en la alimentación del animal", subraya Brunori.
Tampoco debemos olvidarnos de la practicidad del plan sanitario para que sea de fácil
ejecución, aspecto que se torna fundamental en los sistemas de producción de cerdos a
campo.
Un plan sanitario esta compuesto por técnicas que se diseñan con el objeto de obtener un
estado óptimo de salud y por ende de bienestar animal.
Pautas sanitarias básicas y complementarías
? Desparasitaciones internas, que se hacen en las diferentes categorías desde el lechón
hasta la faena, y con especial atención en los reproductores dada su importancia como
fuente de contagio.
En los sistemas a campo las parasitosis representan un serio problema, es por esto que se
debe implementar un estricto esquema de desparasitaciones y de rotación y descanso de
potreros. Los momentos en que se aconseja el suministro de antiparásito internos desde el
nacimiento a la faena es a los 30, 60 y 120 días de vida, y en reproductores suministrar
cada 3 a 4 meses, en estas categorías se recomienda la utilización de endectocidas para
combatir también los parásitos externos.
? Desparasitaciones externas, que en el caso del cerdo se tratan fundamentalmente de
piojo y sarna (que parecía no tan común en los sistemas al aire libre de nuestro país, pero
por trabajos publicados recientemente es más frecuente de lo que se observaba), en este
aspecto al igual que en las parasitosis internas es de fundamental importancia
epidemiológica el control de los reproductores, para evitar que estos sean fuente de
contagio de los lechones. En la categoría de recría y terminación, se aconseja la aplicación
de antiparasitarios externos a los 60 y 120 días de vida.
? Vacunación contra Peste Porcina: esta vacunación se aplica en animales de entre 45 y