El neurocráneo se desarrolla del mesodermo paraxial y de las crestas neurales.
Los huesos de la calota del neurocráneo se generan por osificación
intramembranosa a partir de placas de tejido conjuntivo fibroso (mesénquima)
que rodean el encéfalo. De esta forma, centrífugamente se desarrollan
(osifican) una cantidad de huesos membranosos planos. Al momento del
nacimiento, los huesos de la calota no están fusionados ni totalmente
osificados, dejando espacios interóseos cubiertos por tejido fibroso (suturas y
fontanelas). Por esta razón se lo denomina neurocráneo membranoso.
Los huesos de la base craneal se desarrollan por osificación endocondral de
varios núcleos cartilaginosos osteosteogénicos separados y extendidos por
toda la región. Se lo llama neurocráneo cartilaginoso o condrocráneo,
tomando origen de la cresta neural (condrocráneo precordal) y del mesodermo
paraxial (condrocráneo cordal).
El mesénquima para la formación de los huesos de la cara deriva de las células
de la cresta neural, que también forma los huesos nasal y lagrimal. El
viscerocráneo se origina principalmente de los dos primeros arcos faríngeos. El
primer arco da origen a una porción dorsal, el proceso maxilar, que se extiende
hacia adelante por debajo de la región de los ojos y origina el maxilar, el hueso
cigomático y parte del hueso temporal. La porción ventral del primer arco se
denomina proceso mandibular y contiene el cartílago de Meckel. El
mesénquima que rodea a este último se condensa y osifica por el proceso de
osificación membranosa para dar origen al maxilar inferior. El cartílago de
Meckel desaparece, salvo en el ligamento esfeno-mandibular.
El extremo dorsal del proceso mandibular junto con el del segundo arco
faríngeo, da origen más adelante al yunque, martillo y estribo. La osificación de
estos huesecillos comienza en el cuarto mes y por eso son los primeros huesos
que experimentan osificación completa.
Durante el nacimiento, la blandura de los huesos y sus conexiones laxas en las
suturas permiten a la bóveda craneal sufrir cambios de forma durante el
nacimiento, fenómeno conocido como amoldamiento. Durante los primeros días
de vida, los huesos vuelven a su posición primitiva. Durante la niñez, la
palpación de la fontanela anterior permite verificar la normalidad del desarrollo
y osificación del cráneo así como también la presión intracraneana.
Las suturas y fontanelas tardan años en osificarse completamente. El
crecimiento de los huesos de la bóveda continúa hasta la adultez y se hace a
expensas del material fibroso de las suturas y fontanelas. Este mecanismo
admite cierta complacencia de la caja craneal para el crecimiento del encéfalo y
una adaptación acorde al desarrollo y crecimiento del macizo facial.
En el ser humano, durante los primeros años de vida, el volumen del cerebro
aumenta rápidamente y el cráneo sufre rápidos cambios morfológicos en
tamaño y forma. El neurocráneo en humanos al nacimiento es normalmente el
25% de su tamaño adulto, 50% a los 6 meses y el 65% al año. La capacidad
craneal completa se alcanza hacia los 5-7 años de edad.
El esqueleto craneal del neonato tiene un total de cuatro fontanelas. La
fontanela más grande, la fontanela anterior (fonticulus anterior), se encuentra
entre el hueso frontal y el hueso parietal. En caso de inflamación de las
meninges (meningitis), esta fontanela puede curvarse hacia delante o
endurecerse. En la mitad de los niños aproximadamente la fontanela anterior