DEFINICIONES DE ANATOMÍA
Se define a la anatomía (palabra proveniente del griego anatomé: cortar a través,
disección) como la estructura morfológica de un organismo. Una segunda definición de
anatomía es la de “ciencia que estudia la estructura o morfología de los organismos”.
La disección (del latín, dis: separación y sectio: parte) significa cortar o separar los
tejidos del cuerpo para su estudio y es un procedimiento anatómico que permite
estudiar la estructura del cuerpo humano.
Los sistemas están formados por el conjunto de órganos que sirven para
desempeñar una función compleja.
Los sistemas anatómicos son:
El sistema esquelético incluye los huesos y los cartílagos que proporcionan el
soporte y la protección de los otros órganos.
El sistema articular está formado por las estructuras que vinculan las partes de
los huesos entre sí, permitiendo, en muchas ocasiones, sus movimientos.
El sistema muscular tiene a los músculos, con sus tendones, que mediante sus
contracciones actúan movilizando o fijando las partes del cuerpo.
El sistema digestivo abarca los órganos que participan en los mecanismos de
alimentación, desde la masticación hasta la eliminación de los desechos sólidos.
El sistema respiratorio está formado por los conductos para el aire y los
pulmones.
El sistema urinario incluye los órganos que producen, conducen y eliminan la
orina.
Los sistemas genitales femenino y masculino incluyen las nadas, los
conductos que transportan a los gametos y los órganos sexuales.
El sistema endocrino está formado por un conjunto de glándulas que no poseen
conducto excretor. Estas glándulas liberan hormonas.
El sistema cardiovascular está compuesto por el corazón y los vasos
sanguíneos, que conducen la sangre a través del cuerpo.
El sistema linfático abarca los vasos, nodos y órganos vinculados con la linfa.
El sistema nervioso está integrado por estructuras formadas por tejido
nervioso. Está dividido en una parte central y otra periférica.
El sistema tegumentario está formado por la piel, sus anexos y la tela
subcutánea.
El cuerpo se divide en varias regiones principales que pueden identificarse desde su
exterior.
La división básica del cuerpo queda definida en las siguientes partes: cabeza, cuello,
tronco, miembros superiores y miembros inferiores.
Estas partes se subdividen a su vez en regiones que se encuentran a diferentes niveles
de profundidad: pueden ser superficiales, profundas o ambas a la vez. En algunos
casos, los límites de una región superficial se proyectan hacia la profundidad y esta
misma región se extiende hacia el interior del cuerpo, teniendo una porción superficial
y una porción profunda.
Las regiones también muestran subdivisiones que serán descritas en el desarrollo de
las regiones correspondientes
Epónimos
Muchos anatomistas han dejado su nombre unido a tal o cual órgano, a veces incluso a
un detalle muy particular. Los epónimos son muy numerosos en anatomía. Muchos
conocen la trompa de Eustaquio, el fondo de saco de Douglas o el canal de Hunter.
Pero estos epónimos no son de uso universal; para evitar confusiones en cuanto a la
denominación de las estructuras anatómicas debe evitarse su uso.
Los nombres anatómicos empleados en el texto son los que figuran en la Terminología
Anatómica Internacional; en algunos casos se cita entre corchetes el epónimo
tradicional, si este está muy difundido
SISTEMA ESQUELÉTICO
El esqueleto óseo está constituido por un conjunto de huesos unidos entre sí. En el ser
vivo es frecuente su exploración clínica mediante radiografías o palpación de
referencias óseas de interés. El esqueleto humano es osteocartilaginoso. Este
esqueleto osteocartilaginoso que se forma durante la vida fetal es reemplazado, luego,
por hueso de sustitución. En el adulto, el esqueleto cartilaginoso persiste en forma
limitada: cartílagos costales, articulares, tabique nasal, etcétera. Los huesos son piezas
duras, resistentes, que sirven de sostén a los músculos que los rodean. Pueden
presentarse como:
Elementos protectores: un conjunto de huesos se conectan entre y forman
cavidades que alojan sistemas y sentidos (cráneo, órbitas, etc.).
Elementos articulares: en las articulaciones móviles, los huesos están unidos entre
por cápsulas, ligamentos y músculos. Los tendones de estos últimos son denominados
ligamentos activos, mientras que los cartílagos participan como piezas pasivas.
ASPECTO GENERAL DEL ESQUELETO
En la región medial, el esqueleto está constituido por la superposición de una serie de
piezas óseas cuyo conjunto forma la columna vertebral [raquis], que se halla situada en
el eje longitudinal del cuerpo y constituye el eje vertical del esqueleto. Su parte
superior sostiene el cráneo. En su extremo inferior, las vértebras se sueldan y
adelgazan, formando dos huesos: el sacro y el cóccix. El conjunto cráneo vertebral o
esqueleto axial presenta en su interior una cavidad donde se aloja el sistema nervioso
central, con las raíces de los nervios espinales y sus envolturas. A ambos lados de la
parte mediana de la columna vertebral se separa una serie regular de arcos óseos: las
costillas, en número de doce hacia cada lado. Estas se articulan por delante con el
esternón, por medio de los cartílagos costales, excepto las dos últimas, que quedan
libres (costillas flotantes). El conjunto de columna vertebral, costillas, cartílagos,
esternón y espacios intercostocondrales se integra en una caja de constitución
especial: el tórax.
La cintura pectoral (cingulum pectorales) está formada por la escápula y la clavícula;
su función es unir los miembros superiores al tórax.
La cintura pélvica (cingulum pelvicum) se encuentra situada en el extremo inferior de
la columna vertebral y está formada por los huesos coxales. Estos sirven para que se
conecten los miembros inferiores.
Los huesos coxales, el sacro y el cóccix delimitan un espacio: la cavidad pélvica.
El miembro superior comprende tres segmentos con sus respectivos huesos: el brazo,
con el húmero; el antebrazo, con el radio y la ulna [cúbito], y la mano, con los huesos
del carpo, el metacarpo y las falanges.
El miembro inferior también presenta tres segmentos: el muslo, con el fémur; la
pierna, con la tibia y la fíbula [peroné], y el pie, con el tarso, el metatarso y las
falanges. Existe un único hueso, situado en el cuello, que no presenta conexiones
directas con el resto del esqueleto óseo: se trata del hueso hioides que pertenece al
viscerocráneo.
NÚMERO DE HUESOS
En el adulto se cuentan 206 huesos. No se consideran los huesos suturales
[wormianos] del cráneo ni los sesamoideos. La variabilidad de su presencia los
convierte en inconstantes. En el caso de que estén presentes, se los considera
supernumerarios. El número de las piezas óseas varía con la edad. En el niño, el hueso
frontal comprende dos piezas: derecha e izquierda, que luego se fusionan. Asimismo,
el hueso coxal está formado por tres huesos diferentes: isquion, ilion y pubis, que
posteriormente se sueldan entre sí. En la vejez, otros huesos pueden soldarse, en
especial los del cráneo, lo que disminuye su número.
Las tres formas de los huesos.
A. Hueso largo (húmero, vista anterior).
B. Hueso plano (escápula, vista posterior).
C. Hueso corto (calcáneo, vista lateral).
CONFIGURACIÓN EXTERNA DE LOS HUESOS
Forma Los huesos se presentan tres formas principales:
Huesos largos: predomina la longitud sobre el grosor y el ancho. Constan de un
cuerpo o diáfisis y de dos extremos o epífisis. La unión de la diáfisis con la
epífisis se llama metáfisis. A este grupo corresponden los huesos de los dos
primeros segmentos de los miembros.
Huesos cortos: de volumen restringido, sus tres ejes son de semejante
dimensión. Su forma es variable, por lo general cuboidea: carpo y tarso.
Huesos planos: el grosor es reducido, con predominio de la longitud y del
ancho. Constituyen las paredes de las cavidades craneales, orbitarias, nasales y
pélvicas. Pueden formar amplias superficies de inserción muscular: escápula,
coxal, occipital.
Pueden distinguirse, además:
Huesos neumáticos: algunos huesos de la cara y del cráneo presentan
cavidades rellenas de aire. Estas cavidades neumáticas pueden tener
dimensiones reducidas, y entonces se las designa celdas (etmoidales,
mastoideas). Cuando adquieren un tamaño mayor, se las denomina senos
(maxilar, esfenoides, frontal).
Huesos sesamoideos: deben su nombre a sus reducidas dimensiones (semilla
de sésamo). Pueden ser inconstantes. Se los encuentra en la articulación
metacarpofalángica del pulgar, en la metatarsofalángica del hallux (dedo
gordo), en la porción medial del gastrocnemio y en el tendón del fibular
[peroneo] largo. Con menor frecuencia se encuentran en el tibial posterior y en
el tríceps braquial. Anexos a un tendón o ligamento, se articulan con un hueso
de la vecindad, hueso de sostén o de soporte, al que por lo general no se
sueldan. La patela [rótula], situada en el tendón del cuádriceps, puede ser
considerada, por su ubicación, como un hueso de tipo sesamoideo; se
diferencia de estos por su tamaño y porque siempre se osifica.
Superficie
En la superficie de los huesos existen irregularidades, como salientes, entrantes y
superficies ásperas. Las eminencias y las salientes adoptan formas variables:
Eminencias articulares: son regulares, como la cabeza del húmero y los
cóndilos del fémur.
Eminencias extraarticulares: son muy variables, irregulares y rugosas, por lo
general destinadas a inserciones musculares o ligamentosas; su desarrollo varía
según la potencia que ejerce el músculo que se inserta en ellas. Se las
denomina procesos [apófisis], protuberancias, tuberosidades, espinas, crestas,
líneas.
Los huesos pueden presentar cavidades que se dividen en:
Cavidades articulares: son depresiones esferoidales, elipsoidales o cupuliformes que
encajan en una saliente del hueso articular, como el acetábulo, la cavidad glenoidea y
la fosita articular de la cabeza del radio.
Cavidades no articulares: son de forma variable, y se distinguen:
a) Cavidades de inserción: en ellas se fijan músculos.
b) Cavidades de recepción: por ellas pasan tendones, arterias, venas y nervios. Se
presentan en forma de canales, surcos, incisuras, conductos. Pueden
observarse otras disposiciones en las cuales los huesos adoptan una
conformación que constituye una fosa: cerebral, cerebelosa, hipofisaria.
c) Cavidades de ampliación: son divertículos, celdas o senos intraóseos, situados
por lo general en la vecindad de las cavidades de la cara (senos maxilar, frontal,
etc.) o en el hueso temporal (aparato de la audición, células mastoideas).
Todos los huesos están perforados por forámenes nutricios, por los cuales penetran los
vasos encargados de su nutrición. Algunos huesos están perforados por orificios que se
denominan forámenes o conductos de transmisión. Comunican una de las caras del
hueso con la cara opuesta, lo que permite el pasaje de órganos muy diversos. Esto
ocurre, por ejemplo, en el foramen magno del hueso occipital: aloja la transición de la
médula oblongada [bulbo raquídeo] con la médula espinal, que pasa del cráneo al
conducto (canal) vertebral.
CONFIGURACIÓN INTERNA DE LOS HUESOS
Al cortar el hueso del adulto se reconocen dos porciones: el hueso compacto y el
hueso esponjoso o trabecular. El hueso compacto forma una capa periférica y
continua. El hueso esponjoso está constituido por una serie de laminillas o trabéculas
que delimitan espacios, comunicantes entre sí, ocupados por la médula ósea. El tejido
compacto forma un estuche de contención para el esponjoso. La orientación de las
trabéculas del hueso esponjoso permite una mayor resistencia a las presiones o a las
tracciones que debe soportar el hueso, utilizando el mínimo de material.
En los huesos largos .La diáfisis está constituida por hueso compacto que se ubica
alrededor de la cavidad medular; las epífisis, por hueso esponjoso, y se encuentran
rodeadas por una delgada lámina de hueso compacto.
En los huesos planos el hueso esponjoso se dispone entre dos láminas de hueso
compacto. En los huesos de la bóveda del cráneo, se denomina diploe al hueso
esponjoso, y tablas interna y externa a las láminas de hueso compacto.
Los huesos cortos están formados por hueso esponjoso rodeado por una lámina de
hueso compacto, a semejanza de lo que ocurre en las epífisis de los huesos largos.
La médula ósea se encuentra en la cavidad medular de los huesos largos y en las
cavidades del hueso esponjoso, y participa en la formación y renovación de las células
de la sangre (hematopoyesis). Constituye un tejido por misma y puede
considerársela un órgano aparte. El hueso seco carece de médula ósea.
El periostio es una membrana fibroelástica que rodea la superficie exterior de los
huesos, con exclusión de las partes revestidas por cartílago articular y de los lugares en
los que se insertan tendones y ligamentos. Está ricamente vascularizado e inervado, y
se adhiere de modo variable al hueso que reviste. Se lo libera más fácilmente de las
diáfisis que de las crestas e irregularidades. Participa en forma activa en el crecimiento
del hueso y en su vascularización.
Los cartílagos epifisarios que existen en los huesos largos de los jóvenes, permiten el
crecimiento del hueso en longitud. Son visibles en las radiografías, y no deben
confundirse con trazos de fracturas.
VASCULARIZACIÓN DE LOS HUESOS
Su estudio permite comprender la estructura ósea e interpretar la consolidación de las
fracturas, sus retardos y sus defectos.
En la superficie del hueso se presentan numerosos orificios, los forámenes nutricios,
que se profundizan como canales nutricios. Según sus dimensiones se los divide en
tres órdenes:
a) Forámenes de primer orden: pertenecen a la diáfisis de los huesos
largos y a las caras de los huesos planos. Por ellos transitan los vasos
principales del hueso que se dirigen al conducto vertebral, donde
terminan.
b) Forámenes de segundo orden: se los encuentra en las epífisis de los
huesos largos, en los bordes de los ángulos de los huesos planos, así
como en las superficies no articulares de los huesos cortos.
c) Forámenes de tercer orden: son los más pequeños. Se los halla en todas
las superficies no articulares del hueso. Se pueden contar hasta 50 por
mm2. Todos estos forámenes y canales denotan la riqueza vascular del
hueso.
En algunos huesos cortos se jerarquizan ciertas arterias constituyentes de raíces
[pedículos] bien definidas que se distribuyen en el hueso esponjoso en múltiples
ramificaciones, según la estructura del hueso. Como se comprende, su integridad es de
importancia fundamental para mantener una correcta nutrición ósea.
Cópia de huesos part1.docx
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