CONSTRUIR(SE) UN PASADO Piera Aulagnier
Adolescencia como tiempo de transición para poner en memoria aquel tiempo pasado, definitivamente perdido
(para que siga existiendo psíquicamente a través de la autobiografía que realiza el YO)
. Para eso, el YO debe
emprender una serie de
tareas organizadoras que son determinantes para el éxito tanto como para el fracaso de
este tiempo.
Aquella autobiografía jamás es terminada, se encuentra en construcción-reconstrucción permanente. Por ello son
necesarios los ANCLAJES ESTABLES donde hacer pie, que nos garanticen la permanencia y fiabilidad. Sirven para que
las modificaciones no pongan en peligro su singularidad y así poder tener una autobiografía escrita coherentemente
y con un sentido.
[Aparato psíquico ante la modificación: aceptar, negociar, rechazar, desmentir lo desconocido. Relación de
interdependencia entre LO MODIFICABLE y LO NO MODIFICABLE en el registro identificatorio y relacional]
Durante el curso de la infancia el sujeto deberá apropiarse de los elementos que constituyen ese FONDO DE
MEMORIA. Esta sirve para componer la tela de fondo de su historia biográfica. Hará que lo modificable y lo no
modificable no hagan de aquel que deviene en un completo extraño para aquel que ha sido. Que su mismidad
persista en ese YO tan condenado al movimiento.
El fondo de memoria tiene rol determinante en la relacion (o no relación) del sujeto con el pasado. Y es importante
porque ese pasado contiene su infancia (representaciones con trabajos de elaboración, de transformación, de
represión) y los resultados de los trabajos sobre las representaciones de la infancia son lo que determinan QUIEN ES
y a QUIEN DEVIENE.
El analista en terapia descubre la parte de la infancia oculta, reprimida, olvidada, y esta es la prueba de la
persistencia del fondo de memoria.
El tiempo de la infancia debería concluir con la puesta en lugar al amparo de toda modificación, para que ese tiempo
se transforme para seguir existiendo pero psíquicamente como pasado. Eso permitirá al sujeto hacer de su infancia
un “antes” que estará ligado con su presente. PASADO COMO CAUSA Y FUENTE DE SU SER.
El adolescente oscila entre 2 posiciones:
- El rechazo a todo cambio de status en su mundo relacional sin importar cuales sean las modificaciones que se
inscriben en su cuerpo.
- Una reivindicación de su derecho de ciudadano completo en el mundo de los adultos y en un mundo que será
reconstruido por él y sus pares en nombre de nuevos valores que probarán lo absurdo o la mentira de los que se
pretende imponerle
Fondo de memoria como fuente viviente de la serie de encuentros que marcaran la vida del sujeto, que satisface
2 exigencias fundamentales para el funcionamiento del yo:
- garantiza CERTIDUMBRE al sujeto en el registro de identificaciones para que tenga un lugar en el sistema de
parentesco y en el orden genalogico. Un parentesco en el orden temporal. Certidumbre inalienable sin importar el
conflicto que se presente en un futuro.
- asegura la disposición de un CAPITAL FANTASMATICO (NO reserva). A este recurrirá porque es el único que puede
aportar la palabra apta al efecto. Algo así como “diccionario de afectos” [CAPITAL FANTASMATICO: decide que
formará parte de su investidura representaciones para su provecho, su deseo. Y decide lo que no podrá
encontrar lugar en su investidura representaciones marcadas por el sello del rechazo, de lo negativo, de lo
mortífero]
El analista no acata a la definición biológica ni fisiológica de adolescencia… porque lo que se modifica a nivel del
cuerpo y en la sexualidad, acompaña un movimiento temporal que confronta la psiquis mediante la serie de APRÈS-
COUP reavivados. Nuevos significados que se deben aceptar/asumir, y también una ligazón presente-pasado que se
debe mantener. Para eso, se debe poder descubrir en la situación vivida una causalidad que de sentido a la prueba
que impone. (el tiempo futuro tiene una investidura que promete esperanza de la realización de una potencialidad
presente en el Yo)
Ambas etapas son dependientes y son el corolario del trabajo psíquico de LO REPRIMIDO. Sabemos que lo recordado
de la infancia es en función del éxito/fracaso del trabajo de la represión y de la elaboración (elaborar a partir de
representaciones a las que debe renunciar, otras representaciones a las que el efecto pueda ligarse). El fracaso de la
represión (exceso tanto como falta) se puede manifestar como una reducción drástica del campo de los posibles
relacionales.
Ante no-represión de las representaciones de los objetos de primeras relaciones (primeros objetos de amor:
intensidad alta), fracaso del trabajo de elaboración. Trabajo de elaboración que habría podido por si mismo disparar
al sujeto hacia lo desconocido, deseo hacia un nuevo objeto. Así la infancia queda como un capitulo inconcluso. Las
vivencias quedaran sujetas a interpretaciones que solo tienen sentido si el sujeto se sitúa en las posiciones
identificatorias de la infancia. PSICOSIS Y CONFUSION DE TIEMPOS.
El exceso de represión va a “extender el velo de la amnesia” para evitar que una representación rechazada arrastre
a la totalidad consigo. El sujeto se atendrá a un desinvestimiento activo de todo recuerdo que podría unirse a
momentos relacionales peligrosos de despertar recuerdos que se quieren evitar. SUJETOS CON DESINTERES POR
PROPIA INFANCIA. SIN RECUERDOS O MUY POCOS DE SU INFANCIA. SUJETOS QUE PARECEN NO HABER TENIDO
EXPERIENCIA DE AMOR O DE SUFRIMIENTO. PERDIDA DE PROPIAS VIVENCIAS. A veces, esa pérdida es compensada
por un mecanismo de sobreinvestidura de sus objetivos (de muy corto termino). Defensa a veces exitosa pero
inevitablemente una vez logrado ese objetivo se revelará la naturaleza efimera de todo placer y dejará un vacío que
se guardará en el recuerdo. Cuando esa defensa no se instrumente más, el sujeto confrontara un cuadro cercano al
de la depresión. Justamente esa sobreinvestidura es la que lo priva al sujeto del quantum libidinal necesario para
investir un futuro. El sujeto pasa por un estado de dificultad por investir todo objeto ya que ve esa experimentación
como una trampa condenada a desilusionarlo en breve. Es una prueba de la interdependencia entre la investidura
del pasado y la del tiempo por venir. Las dos tareas antes mencionadas, propias de la adolescencia, en estos sujetos
tienen un destino distinto: 1era fase mas o menos bien. El tiempo de la infancia está cerrado aunque también
encadenado… pasado desafectivizado (ni en el registro del placer, ni en el del sufrimiento), pasado vivido solo existe
bajo la forma de una hipótesis abstracta que ha perdido su poder emocional. Es un niño que sirve de reparo
temporal, que le permite al adulto saber qué ha sido, pero que no está suficientemente investido como para que su
historia relacional se ponga en lugar de ese pasado que lleve a una relación futura invistiendo un nuevo objeto. Por
2 etapas del recorrido adolescente:
- 1era etapa: durante la que se deberán seleccionar (por lo tanto olvidar también) los materiales
necesarios para la constitución del FONDO DE MEMORIA garante de la permanencia identificatoria
de lo que le sujeto deviene y de lo que continuará deviniendo.
Entonces, se trata esencialmente de la organización del espacio identificatorio para conseguir una
posición estable y segura ante las adversidades del desarrollo.
- 2da etapa: comienza cuando la tarea de la 1era etapa se encaminó. Seria el inicio de la edad adulta.
La tarea propia de esta etapa es la puesta en lugar a partir del pasado singular de los posibles
relacionales del sujeto. O sea que el espacio de la elección de los objetos que serán (o podrán ser)
soportes de deseo y goce se presenta como trabajo privilegiado de la etapa.
eso, 2da fase la puesta en lugar del área de los posibles relacionales. Para investir un nuevo encuentro es
necesario que haya quedado investido el recuerdo de uno ya vivido. Y en este caso el sujeto no ha podido capitalizar
en la propia memoria las representaciones de momentos relacionales. Da la impresión de que el Yo no puede pensar
su propio pasado si no es retroyectando sobre el niño el juicio de un adulto totalmente ajeno. Como si hubiese una
infancia jamás habitada. Desapego. Sin poder emocional. NO HAY INVESTIDURA.
El principio de cambio y el principio de permanencia deben poder preservar en ellos un estado de alianza
Piera define al basamento fantasmático como espacio relacional, otra cara que acompaña este proceso. En este
actúan el principio de permanencia y el principio de cambio: permanencia de la matriz relacional que se constituye
en los primeros años de vida y que es garante de la singularidad del deseo del Yo y que se manifestará en esa marca,
ese sello que se volverá a encontrar en sus elecciones relacionales. De la otra parte, este principio de cambio que
señaliza el campo de los posibles compatibles…que fragua el acceso a una serie de elecciones en los objetos a
investir.
Elección que encontrará limites pero que signa la parte de libertad de la que sujeto podrá gozar (o no) en sus
investiduras. No se trata del retorno del mismo y único prototipo (repetición como fuerza que se opone a la
elaboración de nueva relación de objeto) sino, más bien, cada vez, de una creación relacional, una amalgama nueva
en el prototipo y lo que todo encuentro aporta de no conocido ni experimentado (lo que debe repetirse como buscar
el igual necesario para que se de una elección compatible con la singularidad del sujeto).
La cantidad de posibles relacionales depende de la cantidad de posiciones identificatorias que el Yo pueda ocupar sin
perder la seguridad de que el YO PERSISTE Y SE ENCONTRARÁ EN EL YO QUE DEVENGA. En cambio, será imposible
para ese mismo sujeto toda relación que lo lleve hacia una posición identificatoria que no puede ocupar. 3 razones
mayores pueden llevar a esta imposibilidad:
- El lugar puede estar prohibido
- El lugar que le asignan descalifica la totalidad de los reparos que le permitirían establecer y preservar otras
relaciones.
- Será parte del imposible identificatorio toda posición que lo sitúe en un lugar que no puede más ligarse a
aquellos ocupados en el pasado, un lugar fuera de la historia, desconectado de ese trabajo de memorización
y de ligazón necesario para que se reconozca en este “modificado” imprevisto la “creación” de un Yo que lo
precedía.
Ya planteamos que se da una sucesión de movimientos identificatorios en simultaneo a una modificación del espacio
relacional, por lo que movimiento identificatorio y movimiento relacional no son separables del momento temporal
que sirve de HILO CONDUCTOR en la sucesión de posiciones identificatorias ocupadas y en la sucesión de objetos de
investidura elegidos.
Dentro de lo que abarca el proceso identificatorio, análisis del capital fantasmático… (necesario para que el Yo pueda
transformar el afecto, irreconocible, en una emocion conocida)
En el curso de las fases relacionales que recorre el niño, se van a anudar puntos señeros en ciertas representaciones
fantasmáticas, sus vivencias afectivas, y un rasgo especifico del objeto y de la situación que las ha desencadenado.
Vivencia afectiva que se caracteriza por la intensidad de la participación somática que ha arrastrado
Estas representaciones fantasmáticas tendrán la función de Representaciones Conclusivas. Definidas por el Yo sobre
las experiencias afectivas que precedieron estas representaciones durante una fase relacional. Fases relaciones que
se caracterizan por esos objetos parciales, esas zonas pulsionales erógenas que han sido sucesivamente las
organizadoras de las puestas en escena fantasmáticas de la problemática relacional propia de cada una de esas
fases.
Definiciones propuestas por Piera.
Emoción: todo estado afectivo del que el Yo puede tomar conocimiento. EL AFECTO CUANDO LO SIENTE EL YO
Leyenda fantasmática: interpretación causal que da el Yo de la emoción que sufreplacer o sufrimiento. Es una
interpretación que sustituye a la puesta en escena fantasmática (fuente del afecto). leyenda fantasmática mas fiel a
la acción que el fantasma pone en escena en cuanto mas cerca de la infancia permanezca uno.
El funcionamiento de nuestro pensamiento exige: que por un lado, el sujeto sea capaz de alejarse (dolorosa acción)
de las primeras imágenes que lo constituyeron para poder sustituirlas por otras cosas/conceptos/referencias. Y por
otro lado, inversamente, para ser un sujeto capaz de ser afectado, un sujeto deseante, es necesario que el Yo
pensante preserve ligaduras entre los representantes de los objetos/encuentros/situaciones (esta es la única forma
de que esos objetos o situaciones estén dotadas de sentido, ya sea de placer o de sufrimiento). Ese representante
ante el objeto fantasma debe provocar un estado emocional igual / resonancia somática igual, que el que se produjo
en relación al objeto referencia de la escena de la realidad.
El yo debe ser capaz de unir algunas de sus emociones presentes con aquellas vividas en su pasado. Caso contrario,
le quedara la solución de evitar todo encuentro que lo obligaría a aceptar una tal ligadura, o si esa tentativa fracasa,
a considerar toda emoción como una manifestación que encuentra su causa en un ataque o un disfuncionamiento
somático que en nada le conciernen. En este caso, en vez de emoción, hay afecto como sinónimo de enfermedad.
Una vez sobrepasada la fase oral en estas representaciones conclusivas, que se anudan a una representación
fantasmática, una vivencia afectiva que se caracteriza por la intensidad de la emoción y de la participación somática
que ha arrastrado, y un rasgo especifico del objeto, este rasgo especifico puede ser reemplazado por una palabra
que se depositara en la memoria en forma de enunciados identificatorios que pueden tomar el valor de veredicto.
Volver a oír esos enunciados toda vez que un encuentro venga a movilizar la representacion fantasmática que ellos
habían puesto en palabras.
El Yo debe poder disponer de ese capital fantasmático para sostener su deseo. Es condición para que el sujeto
acceda al goce y al sufrimiento, ambas condiciones necesarias para la existencia de una vida psíquica. En nosotros,
todos hallarán como huella de un tiempo de la infancia una forma de encuentro, la obtención de un objetivo que
representan lo que definimos en nosotros mismos por los términos de alegría, de goce, de completud o a la inversa,
de dolor, de destrucción. EL YO DEBE DISPONER DE ESA CAPITAL FANTASTICO PARA QUE ESAS PALABRAS
ESENCIALES NO SEAN MAS QUE PALABRAS PERO QUE TENGAN EL PODER DE MOVILIZAR LA
REPRESENTACION
FANTASMATICA
ANEXADA A ESTE Y ASI EL CUERPO TENER EMOCION, Y NO PURO AFECTO. Es este capital el que
decidirá los posibles relacionales del sujeto.
Cuando la gente se relacione con nosotros, encontrara en nuestro ser una huella del tiempo de la infancia en forma
de una forma de encuentro/un tipo de situación. Esa forma de encuentro no se repetirá tal cual, jamás. Pero atraerá
como un imán el deseo. Para que el deseo pueda realizarse deberá hacerse presente un rasgo de ese encuentro.
NINGUN SUJETO TIENE EL PODER DE INVESTIR A CUALQUIER PAREJASEXUAL, NI CUALQUIER PROYECTO NI A
CUALQUIER FIN NARCISISTA SE OCURRA. Por eso, yo propondría esta definición del conflicto responsable de
nuestros cuadros clínicos: la coexistencia posible, conflictiva o imposible en ese núcleo de singularidad, ese
permanente de la identificación del deseo y los compromisos, las recomposiciones, las modificaciones que exigen el
encuentro y la investidura de otros sujetos y otros fines
Sobre el adolescente y su relación con la infancia como pasado. La experiencia clínica de Piera muestra que
regularmente el fin de la adolescencia se presenta acompañado de un episodio psicótico desencadenado a menudo
por un primer fracaso (ya sea en un examen, fracaso en una primera relación sexual o sentimental, etc). Un fracaso,
con fecha, que aparentemente ha venido a arruinar el aparente equilibrio que llevaba la vida del adolescente. Se
puede dar a pensar que la causa del drama es que el sujeto no pudo asumir el fracaso de un proyecto
identificatorio/relacional. Pero en verdad el fracaso es el resultado de un movimiento de desinvestidura contra el
cual el sujeto se defiende desde hace tiempo. Entonces se pueden ver complicaciones en su vida debido a que este
primer fracaso ha hecho imposible la investidura del pasado del sujeto de manera que le permitiera investir ese
devenir que rechaza. SIN LIBIDO DISPONIBLE PARA INVESTIR EL FUTURO. Nos encontramos con un sujeto en “modo
hibernación”, un sujeto con reducción máxima del trabajo del aparato psíquico ya que no dispone de la energía
libidinal necesaria para su investidura (es un recurso contra la pulsión de muerte que tiene las de ganar) (digo que la
pulsión de muerte tiene las de ganar porque desde hace tiempo el Yo tiene dificultades para investir su propio
funcionamiento psíquico).
El tiempo de la psicosis.
Freud atribuye atemporalidad a los procesos icc. Pero André Green relativiza su teorización pensando en que es
difícil pensar en términos de atemporalidad cundo la organización icc elige ligar un elemento relacionable con el
presente con otro elemento que corresponde a un recuerdo antiguo. Piera lo ve como una manera de confirmar que
toda experiencia vivida en el presente, debe a los lazos que la unen a una emoción ya experimentada en el pasado.
En esta oposición tiempo del sujeto tiempo del otro Piera ve una oposición entre le tiempo del Yo el tiempo de la
organización icc, pero también como una oposición de los RELOJES PSIQUICOS de dos polos relacionales.
Como recordamos, como escribimos nuestra autobiografía.
Guardamos en la memoria ciertos sucesos, momentos, emociones, que han señalado nuestras relaciones y que
juntamos olvidando lo que ha sucedido en los intervalos (incluso olvidando la existencia de dichos intervalos). Estas
son construcciones que sufren modificaciones cuando el suceso encuentre una interpretación/significación
alternativa que retorne de los reprimido. Tal vez el sujeto crea esta nueva interpretación como definitiva, pero se
trata de una construcción que continua permanentemente reorganizándose. “así, la investidura de esos elementos
recordados y que deben permanecer recordables a fin de que el sujeto pueda apelar a ellos cada vez que deba
apoyarse en ese tiempo pasado para investir su tiempo presente, nos enfrenta siempre a elementos que conciernen
a momentos/huellas de movimientos relacionales”.
El ultimo carácter necesario para la construcción y memorización del pasado de-para todo sujeto: la doble
investidura necesaria en parte de los materiales. La puesta en memoria de la puntuación relacional y de las leyendas
fantasmáticas cuyo recuerdo se preservará, debiera o debería operarse igualmente en los padres. Puestas en
sentido que van a reforzarse mutuamente y a mantener la función en ciertas circunstancias de la confirmación
reciproca de su legitimidad. A la novela familiar, al declinar la infancia, él se deberá añadir una historia que tendrá la
particularidad de plegarse a los caracteres de la comunicación, de lo compartible, deberá respetar una lógica que
tiene en cuenta lo posible y lo imposible, lo permitido y lo prohibido, lo licito y lo ilícito. Necesita que este otro autor
venga a desposeerlo de la confianza que puede tener su memoria, en sus testimonios sensoriales, en una parte por
La autoinvestidura solo puede operarse si a partir de su presente el Yo puede lanzar sus pseudopodos en el
pensamiento de un Yo pasado y en el de un Yo futuro. La investidura de un tiempo presente es siempre el
resultado de una operación tanto económica como fugitiva, retiramos del tiempo pasado esa parte de libido que
nos permite investir un futuro. El movimiento temporal y el libidinal no son indisociables, son manifestaciones
conjuntas de este trabajo de investidura sin el cual nuestra vida se detendría. No vivimos nuestro tiempo de
manera lineal.
lo menos, de las interpretaciones que se ha dado de la emoción que acompañaba tal o cual suceso particularmente
significativo para su psiquis. Que su memoria está asegurada de encontrar su complemento en la memoria de otro,
que una doble investidura viene a garantizar la preservación, el valor, la verdad de esos ejes que sostiene su
construcción.
Entonces, el objetivo es construir la infancia como pasado la tarea que incumbe al Yo del principio al fin de su
recorrido es construirse un pasado. Para eso deberá preservar su investidura de lo que era Y NO ES MAS, en investir
su auto-anticipacion, aquello que AUN NO ES.
Y además, el Yo no puede auto-investirse/autopensarse sin situarse en parámetro relacionales. El Yo pensado-
pasado es indicio de un MOMENTO RELACIONAL.
Freud: “el presente como ese movimiento inasible por el cual el Yo lanza sus seudópodos sobre el pasado para
aferrar esa parte de libido que el desplazara sobre el Yo a venir”.
El anhelo del analista: CONSTRUYE TU PASADO (tarea dificultosa y jamás terminada)
construirse un pasado piera aulagnier.pdf
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