
FUNDAMENTACIÓN DE LA CÁTEDRA:
La idea de la cátedra es pensar a la producción de subjetividad y a la constitución psíquica
como procesos abiertos en el devenir. Pensar al sujeto como una producción y productor de
interjuegos con la realidad, teniendo en cuenta aportes del psicoanálisis para explicarlos.
Dejando de lado al enfoque de la psicología evolucionista tradicional, con un proceso
lineal, de nacimiento, niñez, adolescencia, adultez, vejez y muerte, donde un
momento en el devenir reemplaza a otro, tomamos el concepto de Ciclo vital, donde
se rescata la heterogeneidad y la idea de discontinuidad, donde hay avances y
retrocesos, que implican ganancias y pérdidas. Entonces hay cambios, hay un
dinamismo entre las etapas, y no hay un determinismo completo con una finalidad
madurativa, o sea, cuando el pensamiento de la psicología evolutiva era que todo lo
importante ocurría en los primeros años y de ahí en adelante, empezabamos a morir, el
ciclo vital toma en cuenta la multidireccionalidad del desarrollo, te dice que hay producción
de subjetividad y la psiquis se sigue construyendo, inclusive en la vejez. La psiquis asi como
el cuerpo, como el lugar en donde se inscribe lo psíquico, en las tres dimensiones:
intrapsíquica, intersubjetiva y transubjetiva.
O sea, se pasa a explicar el desarrollo mediante las ciencias de la complejidad, como
un entretejido entre fluctuaciones causadas por el azar y el caos, que en este caso,
vendrían a ser los instauradores de la novedad, lejos de pensarlo como un equilibrio,
se plantea que el azar provoca una autoorganización creadora que se da a lo largo de
toda la vida, no solamente en los primeros momentos. Entonces es un proceso,
constante a lo largo del devenir, discontinuo, interrumpido por momentos de crisis
con transformación, con posibilidad de autoorganizarse, donde hay pérdidas y
ganancias en todos los momentos. Entonces no hay que hablar de etapas, sino de
momentos.
Esta psicología del desarrollo plantea que los cambios son multidimensionales,
multidireccionales, multicausales y continuos, piensa al desarrollo, en palabras de Urbano y
Yuni como un interjuego de ganancias y pérdidas, y multidimensional porque incluye a lo
social, afectivo, cognitivo con una plasticidad que permite que se adapten al medio. Se lo
piensa más que como simplemente una flecha, principio y final, es más un camino sinuoso,
con obstáculos que hay que superar, que serían momentos de crisis, para que uno se
reorganice a partir de la novedad.
Hablando del azar, Prigogine propone el término de estructuras disipativas, para aplicarlo al
aparato psíquico, como una estructura abierta, compleja, en tanto que cuando es
atravesada por el azar, puede ir hacia diferentes vías del desarrollo. El camino y la llegada
digamos, solo se puede conocer a posteriori, y por eso se incluye el término de
temporalidad retroactiva, y el concepto de las marcas 1 y 2 de Lewkowicz que solo a partir
de ocurrida la segunda se dará a conocer el efecto que tendrá sobre la primera. Entonces,
la posibilidad de que el aparato psíquico se complejize, parte de la irrupción del azar
como posibilidad de autoorganización entre el cristal y el humo, o sea, entre lo rígido
ya establecido, imposible de cambiar, y el humo sí cambiante e impredecible. La
constitución de lo psíquico se da en el entrecruzamiento de tres tiempos,
cronológico, por edad, lo madurativo irreversible, por ej: menstruación, y el lógico, si
irreversible, que son todos los procesos que uno va metabolizando, construyendo,
interpretando, etc. Y si se transforma el azar que estos momentos suponen, en
autoorganización, el aparato psíquico se va complejizando, es una serie
complementaria entre el determinismo y el azar según Hornstein.