
La respuesta en esta etapa de reclamo provendrá nuevamente de la entidad
involucrada o de Defensa del Consumidor, según corresponda. En esa instancia
el banco en cuestión vuelve a analizar el caso y debe reportar al BCRA la resolución
donde conste la notificación al usuario y la referencia a su derivación desde el Banco
Central.
En resumen, el camino sugerido ante inconvenientes con una entidad es, primero
que nada, hacer el reclamo en la entidad y exigir número de trámite. Existe un
responsable de atención a personas usuarias en cada entidad y que se puede
recurrir a él -sus datos figuran en la web de cada entidad y en la del Banco Central-
.
Si la respuesta al reclamo no fue favorable o no está de acuerdo con ella, se puede
presentar en el BCRA un trámite de reclamo no resuelto, utilizando para ello el
formulario disponible en el sitio web del BCRA y cumpliendo los requisitos allí
indicados. En ese punto se inicia una segunda instancia monitoreada por el BCRA,
donde la entidad reconsidera el caso y es ella quien va a brindar una nueva
respuesta. También se puede ingresar el trámite en la ventanilla única de
la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor.
La política de control
Desde el Banco Central indicaron que se viene llevando adelante ese mecanismo
de reclamos desde hace varios años. La estrategia, aseguran, está encolumnada
en la búsqueda de tres objetivos básicos: proteger a las personas usuarias de
servicios financieros respecto del accionar de las entidades; prevenir en las
entidades, situaciones de errores o incumplimientos frecuentes; y promover mejores
prácticas en beneficio de las personas usuarias.
Además, entre otras medidas, desde 2020 el Directorio del organismo monetario
puso en marcha una serie de acciones con impacto en los usuarios. Un ejemplo es
que se fijó un límite a las tasas de las tarjetas de crédito. “También se reforzó la
responsabilidad de los bancos en los préstamos que otorgan a través de canales