
El efecto curativo del análisis: formulación preliminar basada
en los descubrimientos de la psicología del sí-mismo
La esencia del proceso curativo
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Para la psicología del sí-mismo, la esencia del proceso curativo no se encuentra en la esfera
cognitiva per se. Esta concepción no cree que pueda definírsela diciendo que lo inconsciente
se vuelve consciente. Aunque el paso hacia la cura que la psicología del sí-mismo estima
decisivo es habitualmente precedido, acompañado o seguido por una ampliación del área
acceso a la introspección, esta ampliación del alcance de la conciencia no se produce
siempre, ni es fundamental.
Psicología del sí-mismo
➜ entiende que la esencia del proceso curativo no se define ni por
referencia a la expansión del ámbito de la conciencia, ni por referencia al aumento de la
capacidad del aparato psíquico para modificar las pulsiones, tampoco reside
fundamentalmente en la expansión del dominio del yo.
El movimiento terapéutico que para el partidario de la psicología del sí-mismo es la esencia de
la cura, es seguido por un aumento de los alcances del yo, pero no siempre es así y lo que es
más significativo, aún cuando este avance se produce, es un resultado secundario de la
modificación curativa básica y no debe verse en él la esencia constitutiva de la cura.
La psicología del sí-mismo percibe el proceso de la cura como un movimiento de tres etapas:
1) análisis de las defensas
2) desenvolvimiento de las transferencias
3) apertura de un canal de empatía entre el sí-mismo y el objeto/sí-mismo, el
establecimiento de una sintonía empática entre ambos, en niveles adultos y maduros
➜ etapa esencial, define el objetivo y el resultado de la cura.
Este nuevo canal empático adopta permanentemente el lugar de la relación narcisista
arcaica. Suplanta el lazo que antes había ligado al self arcaico con el objeto del self.
Campo clínico
El analizando, originalmente restringido a modalidades arcaicas de relación entre el sí-mismo
y el objeto/sí-mismo a raíz de que el desarrollo hacia la madurez en este sector de su
personalidad fue frustrado en la niñez, se vuelve cada vez más capaz, en el curso de un
análisis exitoso, de suscitar la resonancia empática de objetos/sí-mismo maduros, y de ser
sustentado por estos.
La matriz sustentadora que proporciona la transferencia con el analista en cuanto objeto del
self, establecida de manera espontánea en las primeras partes del análisis, resulta trastocada
por las fallas empáticas del analista (no traumáticas) →
frustraciones óptimas
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En respuesta a los errores de comprensión del analista, o a sus interpretaciones equivocadas,
inexactas o impropias por algún otro motivo, el analizando se retrae momentáneamente de la
relación empática en la que había depositado su confianza y vuelve a establecer relaciones
arcaicas con el objeto/sí-mismo, relaciones que ya había abandonado provisoriamente en la
transferencia primaria con el objeto/sí-mismo durante el análisis. Al reconocer los errores, el
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No solo es una interpretación “incorrecta”, sino también deben evaluarse las reverberaciones emocionales
que acompañan sus interpretaciones.