
Tabla 1. Clasificación de Tscherne y Oestern para las fracturas cerradas
0 Ausente o mínima Indirecto Mínimo No
Abrasiones o contusiones superficiales
II
Contusión muscular significativa e incluso abrasiones
profundas contaminadas. Síndrome compartimental
Directo
Intenso
Si
III
Contusión extensa, con despegamiento cutáneo y
destrucción de la musculatura. Lesión vascular.
Síndrome compatimental establecido.
Directo y de alta energía
Intenso
Si
Tabla 2. Clasificación de Gustilo y Anderson para las fracturas abiertas
Daño de las partes blandas
IIIA Es posible la cobertura ósea con partes blandas
IIIB Para cubrir hueso se necesitan procesos de reconstrucción
denominan fracturas articulares. En los que están en
crecimiento, además, puede haber fracturas fisarias o
epifisiolisis, donde la clasificación de Salter y Harris es la
más extendida (2) y se distinguen 6 tipos de fracturas:
• Tipo I: Consiste en una separación completa epifiso-
metafisaria, pero sin fractura ósea.
• Tipo II: Es el tipo más común de lesión fisaria. En ella
el trazo de fractura se extiende a lo largo de la placa
epifisaria para luego discurrir hacia la metáfisis
originando un fragmento metafisario triangular.
• Tipo III: El trazo de fractura discurre desde la
superficie articular a la placa de crecimiento para
luego avanzar a lo largo de las misma hasta la
periferia.
• Tipo IV: El trazo se extiende desde la superficie
articular a través de la epífisis, cruza todo el espesor
de la placa fisaria y una porción metafisaria, para
acabar finalmente en esta zona.
• Tipo V: Es consecuencia de una fuerza de compresión
que produce un aplastamiento de la fisis.
• Tipo VI: Es una lesión del anillo pericondral de la
placa de crecimiento descrito por Rang (5).
Figura 7.
7.- SEGÚN LA ESTABILIDAD DE LA FRACTURA
• Fracturas estables: No tienen tendencia a desplazarse
una vez se consigue una reducción adecuada. Por lo
general son fracturas simples con un trazo transversal
o con una oblicuidad inferior a 45º.
• Fracturas inestables: Son aquellas que tienen
tendencia a desplazarse una vez se consigue una
reducción adecuada o son plurifragmentarias. Por lo
general son fracturas con una oblicuidad superior a 45º
(excepto las espiroideas)(3,4).
8.- LA CLASIFICACIÓN AO
Antes de esta clasificación existían muchas clasificaciones
distintas para muchos tipos de fracturas y aunque algunas
eran y siguen siendo válidas, por ejemplo la clasificación de
Schaztker para la meseta tibial, era difícil entenderse pues
a la hora de publicar resultados se requiere un lenguaje
universal. Todos los expertos están de acuerdo en la
necesidad de una clasificación sistemática de las fracturas,
que permita utilizar una terminología unificada que sea útil
para orientar las posibilidades terapéuticas y el pronóstico
de la fractura y permita la evaluación y comparación de los
resultados de dichos tratamientos. La clasificación más
integral de las fracturas y más extendida en la actualidad
es la Clasificación AO iniciada por Müller en 1970 y fue
asumida y aceptada por la Orhopaedic Trauma Association
(OTA).
8.1. Fundamentos para la clasificación AO de las
fracturas
Cada hueso largo se numera y se divide en tres segmentos y
con otro número se identifica el segmento, el nº 1 para el
segmento proximal, el 2 para el segmento medio y el
número 3 para el distal. Según las características de la
fractura de cada segmento óseo se dividen en tres tipos o
letras ya su vez se subdividirán en tres grupos y subgrupos.
A veces, la definitiva subdivisión de cada grupo en
subgrupos sólo es posible después del acto quirúrgico,
cuando hayan podido comprobarse los detalles más precisos
de la fractura. Estos grupos y subgrupos se ordenan de
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