
Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes y somatomorfas
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Trastorno transitorio de una gravedad importante que aparece en un individuo sin otro trastorno mental
aparente, como respuesta a un estrés físico o psicológico excepcional y que por lo general remite en
horas o días. El agente estresante puede ser una experiencia traumática devastadora que implica una
amenaza seria a la seguridad o integridad física del enfermo o de persona o personas queridas (por
ejemplo, catástrofes naturales, accidentes, batallas, atracos, violaciones) o un cambio brusco y
amenazador del rango o del entorno social del individuo (por ejemplo, pérdidas de varios seres queridos,
incendio de la vivienda, etc.). El riesgo de que se presente un trastorno así aumenta si están presentes
además un agotamiento físico o factores orgánicos (por ejemplo, en el anciano).
También juegan un papel en la aparición y en la gravedad de las reacciones a estrés agudo, la
vulnerabilidad y la capacidad de adaptación individuales, como se deduce del hecho de que no todas las
personas expuestas a un estrés excepcional presentan este trastorno. Los síntomas tienen una gran
variabilidad, pero lo más característico es que entre ellos se incluya, en un período inicial, un estado de
"embotamiento" con alguna reducción del campo de la conciencia, estrechamiento de la atención,
incapacidad para asimilar estímulos y desorientación. De este estado puede pasarse a un grado mayor de
alejamiento de la circunstancia (incluso hasta el grado de estupor disociativo) o a una agitación e
hiperactividad (reacción de lucha o de huida). Por lo general, están presentes también los signos
vegetativos de las crisis de pánico (taquicardia, sudoración y rubor). Los síntomas suelen aparecer a los
pocos minutos de la presentación del acontecimiento o estímulo estresante y desaparecen en dos o tres
días (a menudo en el curso de pocas horas). Puede existir amnesia completa o parcial para el episodio.
Pautas para el diagnóstico
Debe haber una relación temporal clara e inmediata entre el impacto de un agente estresante excepcional
y la aparición de los síntomas, los cuales se presentan a lo sumo al cabo de unos pocos minutos, si no lo
han hecho de un modo inmediato. Además los síntomas:
a) Se presentan mezclados y cambiantes, sumándose al estado inicial de "embotamiento", depresión,
ansiedad, ira, desesperación, hiperactividad o aislamiento, aunque ninguno de estos síntomas predomina
sobre los otros durante mucho tiempo.
b) Tienen una resolución rápida, como mucho en unas pocas horas en los casos en los que es posible
apartar al enfermo del medio estresante. En los casos en que la situación estresante es por su propia
naturaleza continua o irreversible, los síntomas comienzan a apagarse después de 24 a 48 horas y son
mínimos al cabo de unos tres días.