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luble (no asociada a membranas). Esta guanilato ciclasa se
activa en presencia de NO, un gas que difunde fácilmente
a través de la membrana celular y que, por ejemplo, es un
importante modulador del ujo y de la presión sanguínea al
favorecer la relajación del músculo liso vascular.
Receptores con actividad de tirosina quinasa intrínseca
Estos receptores, en general, están constituidos por una pro-
teína que atraviesa una sola vez la membrana y posee en su
fragmento citosólico la actividad catalítica. Cuando se une el li-
gando a la porción extracelular del receptor se produce un cam-
bio conformacional que facilita su dimerización y activación,
fosforilándose mutuamente ambos monómeros y permitiendo
la incorporación de fosfato a residuos de tirosina de otros efec-
tores citosólicos. Los residuos de tirosina fosforilados unen con
gran anidad otras moléculas intracelulares. Pertenecen a esta
clase los receptores de varios factores de crecimiento (factor de
crecimiento epidérmico, factor de crecimiento derivado de pla-
quetas, factor de crecimiento broblástico, etc.), el de insulina
y el del péptido similar a insulina. Estos dos últimos existen en
forma de dímero aun en ausencia del ligando.
Receptores asociados a tirosina cinasa
El receptor no posee actividad catálitica intrínseca, pero se
une en forma no covalente a diferentes tirosinas cinasas (Src
cinasa o la familia de Janus cinasas). Los receptores de varias
citoquinas (IL-2, IL-3, IL-4, IL-5, etc.), el de la hormona de
crecimiento, de la prolactina y otros pertenecen a esta clase.
Receptores con actividad de serina-treonina cinasa
La unión del ligando al receptor induce la fosforilación de
residuos serina o treonina del mismo receptor. Diferentes fac-
tores que controlan el crecimiento y la diferenciación celular
poseen este tipo de receptores, como por ejemplo, el receptor
del TGF-β. Este receptor es una glicoproteína con un único
dominio transmembrana y actividad catalítica intrínseca. El
ligando se une inicialmente al receptor de de tipo II, lo que
induce la formación de un complejo ternario (receptor de tipo
I, de tipo II y ligando) catalíticamente activo.
Receptores con actividad de tirosina fosfatasa
Desfosforilan residuos de tirosina de proteínas asociadas al
receptor (por ej., receptor CD-45 de la membrana de linfo-
citos T y B).
Receptores intracelulares
Son receptores proteicos localizados en el citosol o el núcleo,
capaces de relacionar señales extracelulares con la transcrip-
ción génica. Las hormonas tiroideas y esteroideas, como el
cortisol, las hormonas sexuales y la vitamina D atraviesan la
membrana plasmática e interactúan con sus receptores intra-
celulares que funcionan como factores de transcripción acti-
vados por ligando, y estimulan o reprimen la transcripción
de determinados genes.
Segundos mensajeros de los receptores acoplados a
proteínas G
Los segundos mensajeros son moléculas que permiten am-
plicar a nivel intracelular la señal recibida. La unión de un
ligando al receptor puede generar cientos de moléculas de
segundos mensajeros que, a su vez, pueden modicar a mi-
les de moléculas efectoras. Para que una molécula funcione
como segundo mensajero su concentración o ventana de ac-
tividad deben estar namente reguladas; deben producirse
muy rápidamente frente a la interacción ligando-receptor y
luego destruirse o inactivarse también de forma muy veloz.
Los segundos mensajeros permiten además especicidad y
diversidad de respuestas. Un mismo ligando produce efectos
diferentes, e incluso antagónicos, según el tipo de receptor
al que se una y al segundo mensajero que se produzca en
esa vía de señalización. Por ejemplo, la adrenalina produce
contracción de músculo liso vascular, lo que activa recep-
tores α
1
adrenérgicos (los segundos mensajeros de esta vía
son el IP3 y el DAG), favorece la relajación del músculo liso
bronquial a través de la activación de receptores β
2
adrenér-
gicos (el segundo mensajero es el AMP cíclico) y estimula
la degradación de triglicéridos en los hepatocitos por medio
de su unión a receptores β
1
adrenérgicos (segundo mensaje-
ro AMP cíclico). Además, distintos ligandos interactuando
con sus receptores especícos que estimulan una misma vía
de señalización van a producir un mismo efecto. Por ejem-
plo, tanto la angiotensina II como la adrenalina y la endo-
telina-1, al unirse a sus receptores (AT1, α
1
adrenérgicos y
ETA, respectivamente), estimulan la PLC, lo que aumenta la
producción de PIP3 y DAG y, de forma consecuente, la con-
tracción del músculo liso vascular. Existe además un amplio
grado de entrecruzamiento entre las distintas vías de señali-
zación intracelular que permite la generación de respuestas
integradas frente a distintos estímulos.
Entre los segundos mensajeros más relevantes desde el
punto de vista siopatológico describiremos los siguientes:
AMP cíclico
La activación de los receptores asociados a proteínas GS re-
sulta en la activación de la enzima AC, que sintetiza AMPc a
partir de ATP. El AMPc puede directamente inducir el efec-
to nal (como sucede en el caso de los receptores olfativos
en los que el AMPc directamente induce la apertura de un
canal catiónico) o activar a la PKA. La PKA cataliza la trans-
ferencia de un grupo fosfato del ATP a residuos especícos
de serina y treonina de determinadas proteínas, modicando
su localización y/o actividad.
La activación de los receptores acoplados a proteínas Gi,
como los receptores α
2
adrenérgicos, actúan inhibiendo a
la AC y, por lo tanto, disminuyen la producción de AMPc.