
aparentemente, inconexas se explica teniendo en cuenta que a lo
largo de la evolución biológica el sentido del olfato y la reproducción
evolucionaron en forma asociada. El olfato desempeña un papel
importante en la madurez de la conducta sexual de la mayor parte de
las especies.
Recién a fines del siglo pasado, a partir de estudios realizados en
ratón y mono, e incluso en el hombre, se empezó a dilucidar, en parte,
la patogenia del síndrome de Kallman. Desde el punto de vista tisular
u orgánico, el síndrome tiene como causa primaria una falla en el
desarrollo de la placoda olfatoria, hecho que ocurre durante el
período somítico.
Normalmente, la placoda olfatoria origina neuronas sensoriales
primarias sensibles a los olores (neuronas olfatorias). Éstas residen
en el propio epitelio olfatorio de la mucosa nasal derivado de la
placoda y emiten sus axones, que integran el nervio olfatorio. Éste se
halla integrado por fascículos que atraviesan la lámina cribosa del
etmoides y llegan al bulbo olfatorio (rinencéfalo). Allí, los axones de
las neuronas sensoriales primarias establecen sinapsis
con neuronas sensoriales secundarias. Las neuronas
secundarias, a su vez, envían sus axones, a través de los tractos
olfatorios a las estructuras corticales del rinencéfalo (Fig. 1). Un dato
importante en la génesis de este cuadro compuesto de anosmia a
hipogonadismo deriva del hecho de que el desarrollo y la sobrevida
de las neuronas olfatorias secundarias del bulbo olfatorio depende de
los estímulos nerviosos y señales provenientes de las neuronas
olfatorias primarias.
En la mayor parte de los vertebrados, la placoda olfatoria posee una
región definida que origina un órgano quimiorreceptor
denominado órgano vomeronasal. Éste cumple una función central
en la conducta reproductiva de la mayor parte de los mamíferos ya
que detecta las feromonas que permiten sincronizar la conducta
reproductiva y la realización del cortejo que culmina en la cópula y
ulterior reproducción. El neuroepitelio del órgano vomeronasal
también genera células precursoras neuronales que abandonan el
neuroepitelio receptor olfatorio y, siguiendo el trayecto de los axones
de las neuronas sensoriales secundarias del bulbo olfatorio, llegan
hasta la región medial del telencéfalo. Una vez allí, colonizan el
hipotálamo y se ubican, preferentemente, en el área preóptica del
hipotálamo anterior. Al diferenciarse, estas neuronas sintetizan la
hormona peptídica hormona liberadora de goadotrofinas (GnRH);
a través de sus axones que se dirigen hacia el tallo hipofisario, la
GnRH es liberada hacia los vasos del sistema porta hipofisario y llega