
interrumpen en fondos de saco ciego, como si el surco o cauce de un
río se detuviera abruptamente en un extremo cerrado o en un foso.
Todas estas anfractuosidades contribuyen a que los
espermatozoides que se introducen en ellas queden retenidos
transitoriamente.
b) La vasculatura de la mucosa oviductal posee características
histológicas similares a la que exhiben los órganos eréctiles. Por ello,
se plantea que la ingurgitación de dichas redes vasculares podría
generar un estado eréctil de los pliegues de la mucosa, con la
consiguiente disminución de la luz y colapso de los espacios
interpliegues. Se propone que este hecho puede contribuir a un
“atropamiento” e inmovilización de espermatozoides entre pliegues
adyacentes ingurgitados.
c, d) Por otro lado, habría conexiones funcionales entre la
vasculatura ovárica y la oviductal de modo que señales generadas
en el ovario podrían actuar en la mucosa oviductal promoviendo
cambios en su patrón de secreciones que convierten los fluidos
tubáricos, durante período no ovulatorio, en un medio apropiado para
el mantenimiento descapacitado de los espermatozoides. En el nivel
celular, el mecanismo circulatorio descrito contribuiría también, en
sinergia con los cambios producidos por los niveles hormonales, a
modificar las características moleculares del glucocáliz de la
membrana apical de las células del epitelio oviductal en período no
ovulatorio.
e) En el nivel molecular, los cambios del glucocáliz se refieren
específicamente a una modificación en la composición de residuos
azúcares de las glucoproteínas y polisacáridos que integran el
glucocáliz. La interacción de estos grupos azúcares con proteínas
símil-lectinas de la cubierta glucoproteica de la superficie del
espermatozoide contribuye a dos hechos: 1)mantener a los
espermatozoides en un estado descapacitado (de modo similar a
como lo hacen los factores descapacitantes de los fluidos seminales)
y 2) mantener a los espermatozoides anclados al epitelio oviductal.
Existen experimentos que indican que el estado “descapacitado” de
los espermatozoides, antes de ingresar en la ampolla, es mantenido
por interacciones con células del epitelio del istmo al cual los
espermatozoides se adhieren (Fig. SC 1-2-1 B y 1-2-2 B). Estos
experimentos muestran que la unión de los espermatozoides al
epitelio depende de ciertos grupos azúcares pertenecientes a
glucoproteínas de la superficie apical de las células epiteliales.
En cultivos de bloques de mucosa ístmica y ampular del oviducto, de
período no ovulatorio o estrogénico, con una suspensión de
espermatozoides, se constata que los espermatozoides se unen