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I
A medida que se implanta en la pared uterina, el embrión
sufre modificaciones profundas en su organización. Hasta el
momento de la implantación, el blastocisto está constituido
por la masa celular interna, de la que se origina propiamente
el cuerpo del embrión, y el trofoblasto externo, que representa
la conexión tisular futura entre el embrión y la madre. Ambos
componentes del blastocisto son los precursores de otros
tejidos que aparecen en fases subsiguientes del desarrollo. En
el capítulo 3 se detalla la forma en que el citotrofoblasto genera
una capa sincitial externa (el sincitiotrofoblasto), poco antes
de adherirse al tejido uterino (v. fig. 3.18). Poco después, la
masa celular interna comienza también a originar otros deri-
vados tisulares. En última instancia, la subdivisión de la masa
celular interna da lugar al cuerpo del embrión, que contiene
las tres capas germinales primarias: el ectodermo (la capa
externa), el mesodermo (la capa intermedia) y el endodermo
(la capa interna). El proceso por el cual se forman las capas
germinales mediante movimientos celulares se denomina
gastrulación.
Después de que se han establecido estas capas germinales,
la progresión continua del desarrollo embrionario depende
de una serie de señales denominadas inducciones embriona-
rias, que se intercambian entre las capas germinales u otros
precursores tisulares. En una interacción inductiva, uno de los
tejidos (el inductor) actúa sobre otro (el tejido de respuesta),
de manera que el desarrollo de este último es diferente del
que habría sido en ausencia del primero. Los desarrollos que
se pueden observar con un microscopio durante este período
son un reflejo tangible de las profundas modificaciones en la
expresión génica y en las propiedades celulares de los embriones
en fase de implantación.
Estadio de disco bilaminar
Justo antes de que el embrión se implante en el endometrio al
principio de la segunda semana, empiezan a aparecer cambios
significativos en la masa celular interna y en el trofoblasto. A
medida que las células de la masa celular interna se disponen
adoptando una configuración epitelial en lo que en ocasiones
se denomina cubierta embrionaria, aparece una fina capa
de células en su parte ventral (v. fig. 3.18). La capa superior
principal de células se llama epiblasto, y la capa inferior hipo-
blasto o endodermo primitivo (fig. 5.1).
No se sabe todavía la manera en que se forma el hipoblasto
en el embrión humano, sin embargo se sabe que en embrio-
nes de ratón en estadios tan iniciales como el de 64 células,
algunas células de la masa celular interna expresan el factor
de transcripción nanog, mientras que otras expresan Gata 6.
Estas células están dispuestas en un patrón de sal y pimienta
dentro de la masa celular interna (
fig. 5.2A). Las células que
expresan nanog representan las precursoras del epiblasto, y las
que expresan Gata 6 las del hipoblasto. No se sabe la manera
en la que estos dos tipos diferentes de células precursoras se
diferencian, pero de acuerdo con la hipótesis «time inside-time
outside», las células que entran primero en la masa celular
interna están destinadas a expresar nanog, que mantiene su
pluripotencia. Posiblemente sea debido a la influencia del
factor de crecimiento fibroblástico 4 (FGF-4), secretado por
las células que llegan primero a la masa celular interna, mien-
tras que las posteriores están determinadas a expresar Gata 6.
Las células que expresan Gata 6 producen moléculas que
aumentan sus propiedades adhesivas, así como su movilidad,
desplazándose a la superficie inferior de la masa celular interna
para formar un epitelio delgado, el hipoblasto. Las células Gata 6
que no llegan a la superficie de la masa celular interna sufren
apoptosis (muerte celular programada). Las células de la masa
celular interna que expresan nanog también adquieren una
configuración epitelial, formando el epiblasto. Entre epiblasto
e hipoblasto se crea una lámina basal.
Se ha demostrado que un pequeño grupo de células del
hipoblasto trasladadas al futuro polo anterior del embrión
(llamado endodermo visceral anterior por los embriólogos
especializados en el desarrollo del ratón) poseen un notable
poder de señalización. Estas células secretan primero las
moléculas de señal, lefty-1 y cerberus 1 (Cer-1), inhiben
la actividad de la moléculas, nodal y Wnt, en el epiblasto
suprayacente, lo que permite que nodal y Wnt-3 se expresen
en el epiblasto posterior (v. fig. 5.8A). (La señal emitida por
nodal desde el epiblasto posterior estimula la formación inicial
del endodermo visceral anterior.) Esto representa la primera
manifestación de polaridad anteroposterior en el embrión y
también da lugar a la constitución de dos dominios señali-
zadores en el embrión joven. El endodermo visceral anterior
rápidamente comienza a inducir gran parte de la cabeza y del
prosencéfalo, inhibiendo al mismo tiempo la formación de
estructuras posteriores. En la región posterior del epiblasto
la actividad señalizadora de nodal estimula la formación de la
línea primitiva (v. sección siguiente), estructura importante
para la gastrulación y la formación de las capas germinales.
Después de que el hipoblasto se ha constituido en una capa
bien definida y de que el epiblasto ha adoptado una configu-
ración epitelial, la masa celular interna se transforma en un
disco bilaminar, con el epiblasto en su superficie dorsal y el
hipoblasto en la ventral.
El epiblasto contiene las células que forman el embrión en
sí mismo, aunque de esta capa también se originan tejidos
Capítulo
5
Formación de las capas germinales
y sus primeros derivados