La entrevista psicológica
*
(Su empleo en el diagnóstico y la investigación)
BLEGER, José (1964/1985), En: temas de psicología (entrevista y grupos),
Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión.
La entrevista es un instrumento fundamental del método clínico y es -por
lo tanto- una técnica de investigación científica de la psicología. En cuanto
técnica, tiene sus propios procedimientos o reglas empíricas con los cuales no
sólo se amplía y se verifica el conocimiento científico, sino que al mismo
tiempo se lo aplica. Como veremos, esta doble faz de la técnica tiene especial
gravitación en el caso de la entrevista porque -entre otras razones- identifica o
hace confluir en el psicólogo las funciones de investigador y de profesional, ya
que la técnica es el punto de interacción entre la ciencia y las necesidades
prácticas; es así que la entrevista logra la aplicación de conocimientos
científicos y al mismo tiempo obtiene o posibilita llevar la vida diaria del ser
humano al nivel del conocimiento y la elaboración científica. Y todo esto en un
proceso ininterrumpido de interacción.
La entrevista es un instrumento muy difundido y debemos delimitar el
alcance de la misma, tanto como en el encuadre de la presente exposición. La
entrevista puede tener en sus múltiples usos una gran variedad de objetivos;
como en el caso del periodista, jefe de empresa, director de escuela, maestro,
juez, etc. Aquí nos interesa la entrevista psicológica, entendiendo por tal
aquella en la que se persiguen objetivos psicológicos (investigación,
diagnóstico, terapia, etc.). Queda de esta manera limitado nuestro objetivo al
estudio de la entrevista psicológica, pero no sólo para señalar algunas de las
reglas prácticas que posibilitan empleo eficaz y correcto, sino también para
desarrollar en cierta medida el estudio psicológico de la entrevista psicológica.
En este sentido buena parte de lo que se desarrollará aquí, puede ser utilizado
o aplicado en todo tipo de entrevista, porque inevitablemente intervienen en
todas ellas factores o dinamismos psicológicos. La entrevista psicológica, de
*
"La entrevista psicológica (su empleo en el diagnóstico y la investigación), en Temas de
sicología (Entrevista y grupos), Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, 1985. Pp. 9- 43.
esta manera, deriva su denominación exclusivamente de sus objetivos y
finalidades, tal como ya lo he señalado.
En la consideración de la entrevista, psicológica como técnica, incluimos
entonces aquí dos aspectos: uno es el de las reglas o indicaciones prácticas
de su ejecución, y el otro la psicología de la entrevista psicológica, que
fundamenta a las primeras. En otros términos, incluimos la técnica y la teoría
de la técnica de la entrevista psicológica.
Circunscripta de esta manera, la entrevista psicológica es el instrumento
fundamental del trabajo no sólo para el psicólogo, sino también para otros
profesionales(psiquiatra, asistente, trabajador social, sociólogo, etc.).
La entrevista puede ser de dos tipos fundamentales: abierta y cerrada.
En la segunda, las preguntas ya están previstas, tanto como lo están el orden
el orden y la forma de plantearla, y el entrevistador no puede alterar ninguna de
estas disposiciones. En la entrevista abierta, por el contrario, el entrevistador
tiene amplia libertad para las preguntas o para las intervenciones,
permitiéndose toda la flexibilidad necesaria en cada caso particular. La
entrevista cerrada es en realidad un cuestionario, que toma contacto estrecho
con la entrevista en cuanto que un manejo de ciertos principios y reglas de la
misma facilita y posibilita la aplicación del cuestionario.
Pero la entrevista abierta no se caracteriza esencialmente por la libertad
para plantear preguntas, porque como lo veremos más adelante, la médula de
la entrevista psicológica no reside en el preguntar ni en el propósito de recoger
datos de la historia del entrevistado. Aunque los fundamentos se den un poco
más adelante, debemos ya subrayar que la libertad del entrevistador, en el
caso de la entrevista abierta, reside en una flexibilidad. Suficiente como para
permitir en todo lo posible que el entrevistado configure el campo de la
entrevista según su estructura psicológica particular, o -dicho de otra manera-
que el campo de la entrevista se configure al máximo posible por las variables
que dependen de la personalidad del entrevistado.
Considerada de esta manera, la entrevista abierta posibilita una
investigación más amplia y profunda de la personalidad del entrevistado,
mientras que la entrevista cerrada puede permitir una mejor comparación
sistemática de datos, tanto como otras ventajas propias de todo método
estandarizado.
Desde otro punto de vista, tomando en cuenta el número de
participantes, se reconoce la entrevista individual de la grupal, según sean uno
o más los entrevistadores y/o los entrevistados. La realidad es que, en todos
los casos, la entrevista es siempre un fenómeno grupal ya que aun con la
participación de un solo entrevistado, su relación con el entrevistador debe ser
considerada en función de la psicología y la dinámica grupal.
Otra forma de distinguir diversos tipos de entrevista deriva del
beneficiario del resultado, y así se puede reconocer: a) la que se realiza en
beneficio del entrevistado, que es el caso de la consulta psicológica o
psiquiátrica; b) la que se lleva a cabo con objetivos de investigación, en la que
importan los resultados científicos de la misma; c) la que se realiza para un
tercero (una institución). Cada una de ellas implica variables distintas a tener
en cuenta, ya que modifican o actúan sobre la actitud del entrevistador tanto
como del entrevistado, y sobre el campo total de la entrevista. Una diferencia
fundamental reside en que, exceptuando el primer tipo de entrevista, las otras
dos requieren que el entrevistador cree intereses y participación en el
entrevistado (que lo “motive”).
Entrevista, consulta y anamnesis
Tanto el método clínico como la técnica de la entrevista proceden del campo de
la medicina, pero la práctica médica incluye procedimientos similares que sin
embargo no deben ser confundidos ni superpuestos con la entrevista
psicológica.
La consulta consiste en la solicitud de asistencia técnica o profesional, la
que puede ser prestada o satisfecha de múltiples formas, una de las cuales
puede ser la entrevista. Consulta no es sinónimo de entrevista, porque esta
última es sólo uno de los procedimientos con los que el técnico o profesional,
psicólogo o médico, puede atender la consulta.
En segundo lugar, la entrevista no es una anamnesis. Esta última implica
una recopilación de datos previstos, de tal extensión y detalle, que permita
obtener una síntesis tanto de la situación presente como de la historia de un
individuo, de su enfermedad y de su salud. Aunque una buena anamnesis se
hace sobre la utilización correcta de los principios que rigen la entrevista, esta
última es sin embargo algo muy distinto. En la anamnesis, la preocupación y la
finalidad residen en la recopilación de datos, y el paciente queda reducido a un
mediador entre su enfermedad, su vida y sus datos por un lado, y el médico por
otro. Si el paciente no ofrece los datos, hay que “extraerlos” de él. Más allá de
los datos que el médico tiene previstos como necesarios, toda aportación del
paciente es considerada como una perturbación de la anamnesis que con
frecuencia es tolerada por cortesía, pero considerada como superflua o
innecesaria. No son pocas las oportunidades en que la anamnesis se hace por
razones estadísticas o por cumplimiento, de obligaciones reglamentarias de
una institución, y en estos casos queda en manos de personal auxiliar.
A diferencia de la consulta y la anamnesis, la entrevista psicológica
intenta el estudio y la utilización del comportamiento total del sujeto en todo el
curso de la relación establecida con el técnico, durante el tiempo en que dicha
relación se extienda.
En la práctica médica resulta de suma utilidad tomar en cuenta y utilizar
los conocimientos de la técnica de la entrevista y todo lo referente a la relación
interpersonal. Una parte del tiempo de una consulta debe reservarse como
entrevista y otra para completar la indagación o los datos que se requieren en
la anamnesis, pero no existen razones por las cuales ésta deba degradar en un
“interrogatorio”.
La entrevista psicológica es una relación de índole particular que se
establece entre dos o más personas. Lo específico o particular de esta relación
reside en que uno de los integrantes de la misma es un técnico de la
psicología que debe actuar en ese rol, y el otro -o los otros- necesitan de su
intervención técnica. Pero es un punto fundamental que el técnico no sólo
utiliza en la entrevista sus conocimientos psicológicos para aplicarlos al
entrevistado, sino que esta aplicación se produce precisamente a través de su
propio comportamiento en el curso de la entrevista. La entrevista psicológica es
entonces una relación entre dos o más personas en la que éstas intervienen
como tales. Para subrayar el aspecto fundamental de la entrevista se podría
decir, de otra manera, que ella consiste en una relación humana en la cual uno
de sus integrantes debe tratar de saber lo que está pasando en la misma y
debe actuar según ese conocimiento. De ese saber y de esa actuación según
ese saber depende que se satisfagan los objetivos posibles de la entrevista
(investigación, diagnóstico, orientación, etc.).
De esta teoría de la entrevista derivan algunas orientaciones para su
ejecución. La regla básica ya no consiste en obtener datos completos de la vida
total de una persona, sino en obtener datos completos de su comportamiento
total en el curso de la entrevista. Este comportamiento total incluye lo que
recogeremos aplicando nuestra función de escuchar, pero también nuestra
función de vivenciar y observar, de tal manera que quedan incluidas las tres
áreas del comportamiento del entrevistado.
La teoría de la entrevista ha sido enormemente influida por
conocimientos derivados del psicoanálisis, la Gestalt, la topología y el
conductismo. Aunque no vamos, a reseñar específicamente el aporte de cada
uno de ellos, conviene señalar someramente que el psicoanálisis ha influido
con el conocimiento de la dimensión inconsciente de la conducta, de la
transferencia y la contratransferencia, de la resistencia y la represión, de la
proyección y la introyección, etc. La Gestalt ha aportado la comprensión de la
entrevista como un todo en el cual el entrevistador es uno de sus integrantes, y
considera, el comportamiento de éste como uno de los elementos de la
totalidad. La topología ha conducido a plantear y reconocer el campo
psicológico y sus leyes, tanto como el enfoque situacional. El conductismo ha
influido con la importancia de la observación del comportamiento. Todo ello ha
conducido a la posibilidad de realizar la entrevista en condiciones
metodológicas más estrictas, convirtiéndola en instrumento científico en el cual
el “arte de la entrevista” se ha visto reducido en función de una sistematización
de las variables, y es esta sistematización la que posibilita un mayor rigor en su
aplicación y en sus resultados. Se puede enseñar y aprender a realizar
entrevistas, sin tener que quedar librado a un don o una virtud imponderable. El
estudio científico de la entrevista (la investigación del instrumento) ha reducido
su proporción de arte e incrementando su operancia y manejo como técnica
científica. La investigación científica del instrumento mismo ha conducido a que
la entrevista incorporara algunas de las exigencias del método experimental;
pero también ha conducido a que la entrevista psicológica en general
constituya un procedimiento de observación en condiciones controladas o, por
lo menos, en condiciones conocidas. De esta manera, la entrevista puede ser
considerada, en cierta medida, de la misma manera que el tubo de ensayo para
el químico, según una comparación feliz de Young.
De esta teoría de la técnica de la entrevista (que seguiremos
desarrollando) dependen las reglas prácticas o empíricas; ésta es la única
forma racional de comprenderlas, aprenderlas, aplicarlas y enriquecerlas.
La entrevista como campo
El énfasis puesto en diferenciar la entrevista de la anamnesis procede del
interés que tiene para la investigación de la personalidad el hecho de que se
constituya un campo de determinadas características, óptimas para cada
estudio. Al igual que en cada caso de la anamnesis, en la entrevista tenemos
configurado un campo y con ello queremos significar que entre los participantes
se estructura una relación de la cual depende que entre los participantes se
estructura una relación de la cual depende todo lo que en ella acontece la
diferencia básica, en este sentido entre entrevista y cualquier otro tipo de
relación interpersonal (como la anamnesis) reside en que en la primera la regla
fundamental a este respecto es tratar de obtener que el campo se configure
especialmente y en su mayor grado por las variables que dependen del
entrevistado.
Si bien todo emergente es siempre relacional o, dicho de otra forma,
deriva de un campo , tratamos en la entrevista de que dicho campo esté
determinado predominantemente por las modalidades de la personalidad del
entrevistado De otra manera se podría decir que el entrevistador controla la
entrevista, pero que quien la dirige es el entrevistado. La relación entre ambos
delimita y determina el campo de la entrevista y todo lo que en ella acontece,
pero el entrevistador debe permitir que el campo de la relación interpersonal
sea predominantemente establecido y configurado por el entrevistado.
Cada ser humano posee sistematizada su personalidad en una serie de
pautas o en un conjunto de repertorios de posibilidades, y son éstas las que
esperamos que se pongan en juego o exterioricen en el curso de la entrevista.
Así pues , la entrevista funciona como una situación en la que se observa una
parte de la vida del paciente, que se desarrolla en relación a nosotros y frente
a nosotros.
Ninguna situación puede lograr, la emergencia del repertorio de
conductas de una persona y, por lo tanto, ninguna entrevista puede agotar la
personalidad del paciente, sino sólo un segmento de la misma. La entrevista no
puede remplazar ni excluir otros procedimientos de investigación de la
personalidad, pero estos últimos tampoco pueden prescindir de la entrevista.
Especialmente la entrevista no puede suplir el conocimiento y la investigación
de carácter mucho más extenso y profundo que se logra, por ejemplo, en un
tratamiento psicoanalítico, el cual, en el curso de un tiempo prolongado,
permite la emergencia y manifestación de los núcleos y segmentos más
diferentes de la personalidad.
Para obtener el campo particular de la entrevista que he reseñado,
debemos contar con un encuadre fijo, que consiste en una transformación de
cierto conjunto de variables en constantes. Dentro de este encuadre se
incluyen no sólo la actitud técnica y el rol del entrevistador tal como lo he
enseñado, sino también los objetivos , el lugar y el tiempo de la entrevista. En
el encuadre funciona como una especie de estandarización de la situación
estímulo que ofrecemos al entrevistador, y con ello pretendemos no que deje
de actuar como estímulo para él, sino que deje de oscilar como variable para el
entrevistador. Si el encuadre se modifica (por ejemplo, porque la entrevista se
realiza en un sitio diferente), esta modificación tiene que ser considerada como
una variable sujeta a observación tanto como lo es el mismo entrevistado.
Cada entrevista tiene un contexto definido (conjunto de constantes y variables)
en función del cual se dan los emergentes, y estos últimos sólo tienen sentido
en función de dicho contexto
1
El campo de la entrevista tampoco es fijo sino dinámico, queriendo
significar con ello el hecho de que está sujeto a un permanente cambio, y la
observación se debe extender del campo específico existente en cada
momento a la continuidad y sentido de estos cambios. En realidad se podría
decir que la observación de la continuidad y contigüidad de los cambios es lo
que permite completar la observación e inferir la estructura y sentido de cada
1
Contexto o encuadre, han sido estudiados en J. Bleger, “Psicoanálisis del encuadre
psicoanalítico”, en Simbiosis y Ambigüedad, Paídos, Buenos Aires, 1967.
campo; respondiendo a esta modalidad del proceso real, se debe decir que el
campo de la entrevista cubre la totalidad de la misma, mientras que "cada"
campo no es otra cosa que un momento de ese campo total y de su dinámica
(Gestaltung )
2
.
Una sistematización que permite el estudio detallado de la entrevista
como campo consiste en centrar el estudio sobre: a) el entrevistador, en el que
se incluye su actitud, su disociación instrumental, contratransferencia,
identificación, etc.; b) el entrevistado, incluyéndose aquí las transferencia,
estructuras de conducta, rasgos de carácter, ansiedades, defensa, etc.; c) la
relación interpersonal, en la que se incluye la interacción entre los participantes
, el proceso de comunicación (proyección, introyección identificación , etc.), el
problema de la ansiedad, etc. aunque no profundizaré aquí en cada uno de los
fenómenos señalados, porque ello implicaría en gran medida casi toda la
psicología y la psicopatología, estos aspectos están involucrados en las
consideraciones siguientes.
Concordancias y divergencias
Una diferencia fundamental entre entrevista y anamnesis, en lo que atañe a la
teoría de la personalidad y a la teoría de la técnica, reside en que en la
anamnesis se opera con el supuesto de que el consultante conoce su vida y
está capacitado, por lo tanto, para dar datos sobre la misma, mientras que el
supuesto de la entrevista es el de que cada ser humano tiene organizada una
historia de su vida y un esquema de su presente, y de esta historia y de este
esquema tenemos que deducir lo que no sabe. En segundo lugar, lo que no
nos puede dar como conocimiento explícito se nos ofrece o emerge a través de
su comportamiento no verbal, y este último puede informar sobre su historia y
sobre su presente en grados muy variables de coincidencia o contradicción con
lo que verdad y conscientemente expresa. Por otra parte, además, en distintas
entrevistas el entrevistado puede ofrecernos distintas historias o diferentes
2
Gestaltung: proceso de formación de Gestalten
esquemas de su vida presente, que guardarán entre sí relación de
complementación o de contradicción.
Las lagunas, disociaciones y contradicciones que he indicado conducen
a algunos investigadores a considerar, la entrevista como instrumento de poca
confianza. Sin embargo, en estos casos, el instrumento no hace más que
reflejar lo que corresponde a características del objeto de estudio. Las
disociaciones y contradicciones que observamos corresponden a disociaciones
y contradicciones de la personalidad misma, y la entrevista, al reflejarlas, nos
permite trabajar sobre ellas durante su transcurso; que esto último se haga o
no depende de la intensidad de la angustia que se puede promover y de la
tolerancia que el entrevistado tenga para la misma. De igual manera, los
conflictos que trae el entrevistado suelen no ser los conflictos fundamentales,
así como las motivaciones que alega son generalmente racionalizaciones.
La simulación pierde el valor que tiene en la anamnesis como factor de
perturbación, ya que en la entrevista la simulación debe considerarse como una
parte disociada de la personalidad que el entrevistado no reconoce totalmente
como propia. Puede ocurrir que el mismo entrevistador o diferentes
entrevistadores recojan en distintos momentos partes diferentes y aun
contradictorias de la misma personalidad. Los datos no deben ser evaluados en
función de que sean ciertos o erróneos, sino como grados o fenómenos de
disociación de la personalidad. Una situación típica, y en cierta medida inversa
a la que comento, es la del entrevistado que tiene rígidamente organizada su
historia y su esquema de su vida presente, como medio defensivo a la
penetración del entrevistador y a su propio contacto con áreas conflictivas de
su situación real y de su personalidad; este tipo de entrevistado repite siempre
su misma historia estereotipada en distintas entrevistas, sea con el mismo o
con distintos entrevistadores.
Cuando se entrevista a distintos integrantes de un grupo o institución (en
la familia, escuela, fábrica, etc.),estas divergencias y contradicciones son
mucho más frecuentes y notorias, y constituyen datos muy importantes sobre
cómo cada uno de sus miembros tiene organizado en una misma realidad un
campo psicológico que le es específico. La totalidad nos da un índice fiel del
carácter del grupo o la institución, de sus tensiones y conflictos, tanto como de
su particular organización y dinámica psicológica.
Como resulta fácil inferir de todo lo expuesto, la técnica y su teoría están
estrechamente entrelazadas con la teoría de la personalidad con la cual se
trabaja; el grado de interacción que un entrevistador es capaz de lograr entre
ellas da la pauta de su operancia como investigador. La entrevista no consiste
en “aplicar” consignas, sino en investigar en la personalidad del entrevistado a
la vez que en nuestra teorías y nuestros propios instrumentos de trabajo.
El observador participante
En las ciencias de la naturaleza, según el punto de vista tradicional, la
observación científica es objetiva, en el sentido de que el observador registra lo
que ocurre, los fenómenos que son externos e independientes de él, con
abstracción o exclusión total de sus impresiones, sensaciones, sentimientos y
de todo estado subjetivo; un registro de tal tipo es lo que permite la verificación
de lo observado por terceros que pueden rehacer las condiciones de la
observación. No interesa ahora discutir la validez de este esquema, que ya ha
resultado estrecho e ingenuo aun dentro de las mismas ciencias de la
naturaleza. Me interesa, en cambio, observar que en la entrevista el
entrevistador forma parte del campo, es decir, que en cierta medida
condicionan los fenómenos que él mismo va a registrar. Se plantea entonces el
interrogantes de la validez que pueden tener datos recogidos en esas
condiciones.
Tal summum de objetividad en la investigación no se cumple en ningún
campo científico, y menos aún en psicología, en donde el objeto de estudio es
el hombre mismo. En cambio, la máxima objetividad que podemos lograr sólo
se alcanza cuando se incorpora al sujeto observador como una de las variables
del campo.
Si el observador está condicionando el fenómeno que observa, se puede
objetar que en tal caso no estamos estudiando el fenómeno tal cual es, sino en
relación con nuestra presencia, con lo cual ya no se hace una observación en
condiciones naturales.
A esto se puede responder, en forma global, diciendo que este tipo de
objeción ya no es válido, porque se basa en una cantidad de supuestos Que no
son correctos. En forma más particular, veamos algunos de estos supuestos.
¿Qué se quiere decir con la expresión. ”observación en condiciones
naturales”? Seguramente se refiere a una observación en las condiciones en
las que se da realmente el fenómeno. En esto se superponen consideraciones
ontológicas con otras de tipo gnoseológico; por las primeras se admite la
existencia de un mundo objetivo, que tiene existencia de por sí,
independientemente de que sea o no conocido por nosotros. Pero si nos
atenemos a las segundas, somos nosotros los que conocemos, y por ello
tenemos que incluirnos necesariamente en el proceso de conocimiento, tal
como se da en la realidad. Esta segunda afirmación no invalida de ninguna
manera la primera, porque ambas se refieren a cosas distintas: una, a la de la
existencia de los fenómenos, y otra, a la del conocimiento que de ellos se
alcanza.
Pero, además, las condiciones naturales de la conducta humanan son
las condiciones humanas…Toda conducta se da siempre en un contexto de
vínculos y relaciones humanas, y la entrevista no es una distorsión de las
pretendidas condiciones humanas, sino todo lo contrario: la entrevista es la
relación “natural” en que se da el fenómeno psicológico. De tal manera, el
enfoque ontológico y gnoseológico coinciden y son la misma cosa.
Se podrá, sin embargo, insistir todavía en que la entrevista no tiene
validez de instrumento científico porque las manifestaciones del objeto que
estudiamos dependen en ese caso de la relación que se establece con el
entrevistador, y por lo tanto todos los fenómenos que aparecen están
condicionados por esa relación. Este tipo de objeción deriva de una concepción
metafísica del mundo: el suponer que cada objeto tiene cualidades que
dependen de su naturaleza interna propia y que determinadas relaciones
modifican o subvierten esa pureza ontológica o esas cualidades naturales. Lo
cierto es que las cualidades de todo objeto son siempre relacionales; derivan
de las condiciones y relaciones en las cuales se halla cada objeto en cada
momento.
Cada situación humana es siempre original y única; por lo tanto, la
entrevista también lo es, pero esto no sólo rige en fenómenos humanos sino
también en los fenómenos de la naturaleza: cosa que ya sabía Heráclito. Esta
originalidad de cada suceso no impide el establecimiento de constantes
generales, es decir, de las condiciones que se repiten con más frecuencia. Lo
individual no excluye lo general, ni la posibilidad de introducir la abstracción y
categorías de análisis.
Esto último se opone a un narcisismo que se prolonga , como supuesto
dentro del campo científico de la psicología: el de que cada ser humano se
considera a si mismo como un ser distinto y único, resultado de una. Particular
diferencia (de Dios, del destino o de la naturaleza). El ser humano descubre
paulatinamente con asombro que tiene las mismas vísceras que sus
semejantes, así como, descubre (o se resiste a descubrir) que su vida personal
se teje sobre un trasfondo común a todos los seres humanos. En el caso de la
entrevista, esto no sólo rige para el narcisismo del entrevistado sino también
para el del entrevistador, quien tiene también que hacerse cargo de su
condición humana y no sentirse por encima o en situación privilegiada frente al
entrevistado. Y esto último que resulta fácil de decir, no resulta nada fácil de
lograr.
Entrevista e investigación
Cierta concepción aristocrática o monopolista de la ciencia ha hecho suponer
que la investigación es tarea de elegidos que están por encima o por fuera de
los hechos cotidianos y comunes. De esta manera, la entrevista es, en esa,
concepción, un instrumento o una técnica de la "práctica" con la cual se
pretende diagnosticar, es decir, aplicar conocimientos científicos que en sí
provienen de otras fuentes: la investigación científica.
Lo cierto es que no hay posibilidad de una correcta y fructífera entrevista
si no se incluye la investigación. En otros términos, la entrevista es un campo
de trabajo en el cual se investiga la conducta y la personalidad de seres
humanos. Que esto se lleve a cabo o no es cosa que ya no dependen del
instrumento, de la misma manera que no vamos a invalidar o cuestionar el
método experimental por el hecho de que un investigador pueda emplear un
laboratorio sin atenerse a las exigencias del método experimental. Una
utilización correcta de la entrevista integra en la misma persona y en el mismo
acto al profesional y al investigador.
Una entrevista tiene su clave fundamental en la investigación que se
realiza en su decurso. Las observaciones que se registran en la misma lo son
siempre en la función de hipótesis que va emitiendo el observador. Aclaremos
mejor qué se quiere significar con esto. Se postulan generalmente de manera
muy formal que la investigación consta de etapas neta y sucesivas que se
escalonan, un atrás la otra, en el siguiente orden: primero interviene la
observación, luego la hipótesis y posteriormente la verificación. Lo cierto, sin
embargo, es que la observación se realiza siempre en ciertos supuestos y que,
que cuando éstos son conscientes y manejados como tales, la observación se
enriquece. Es decir que la forma de observar bien es la de ir formulando
hipótesis mientas se observa, y en el curso de la entrevista verificar y rectificar
las hipótesis durante su transcurso mismo en función de las observaciones
subsiguientes, que a su vez se enriquecen con las hipótesis previas. Observar,
pensar e imaginar coinciden totalmente y forman parte de un solo y único
proceso dialéctico. Quien no utiliza su fantasía podrá ser un buen verificador de
datos, pero no un investigador.
El pensar sobre lo que se está haciendo debe intervenir en todas las
acciones humanas, y cuando esto se realiza sistemáticamente en un campo de
trabajo definido, sometiendo, a verificación lo que se ha pensado, se está
realizando una investigación. El trabajo profesional del psicólogo, del psiquiatra
y del médico sólo adquieren su real envergadura y trascendencia cuando
coinciden la investigación y la tarea profesional, porque éstas son las unidades
de una praxis que resguarda de la deshumanización en la tarea más humana:
comprender y ayudar a otros seres humanos. Indagar y actuar, teorías y
practica, deben ser manejados como momentos inseparables, formando parte
de un sólo proceso.
Con frecuencia se alega falta de tiempo para realizar entrevistas
exhaustivas(o correctas). Aconsejo realizar bien por lo menos una entrevista
en forma periódica y regular: se descubrirá muy pronto cuán útil resulta no
tener tiempo y que fácil es la racionalización y la negación de dificultades.
El grupo en la entrevista
Entrevistador y entrevistado constituyen un grupo, es decir, un conjunto
o una totalidad, en el cual sus integrantes están interrelacionados y en el que la
conducta de ambos es lnterdependiente. Se diferencia de otros grupos por el
hecho de que uno de sus integrantes asume un rol específico y tiende a cumplir
determinados objetivos.
La interdependencia e interrelación, el condicionamiento recíproco de
sus respectivas conductas, se realiza a través del proceso de la comunicación,
entendiéndose por tal el hecho de que la conducta de uno (consciente o no)
actúa (en forma intencionada o no) como estímulo para la conducta del otro, y
a su vez esta última reactúa en calidad de estimulo para las manifestaciones
del primero. En este proceso la palabra juega un rol de enorme gravitación,
pero interviene también activamente la comunicación preverbal: gestos,
actitudes, timbre y tonalidad afectiva de la voz, etcétera.
El tipo de comunicación que se establece es altamente significativo de la
personalidad del .entrevistado, especialmente del carácter de sus relaciones
interpersonales, es decir, de su modalidad para relacionarse con sus
semejantes.
En este proceso que se produce en la entrevista, el entrevistador
observa ya cómo y a través de qué el entrevistado condiciona, sin saberlo,
efectos de los cuales él mismo se queja o resulta una víctima. Importan muy
particularmente los momentos de cambio en la comunicación y las situaciones
y temáticas frente a las cuales ocurren, así como las inhibiciones,
interceptaciones y bloqueos.
Ruesch ha establecido una clasificación de la personalidad basada en
los sistemas predominantes que cada individuo pone en juego en la
comunicación.
Pero el tipo de comunicación no sólo tiene importancia porque ofrece
datos de observación directa, que incluso pueden ser registrados, sino porque
es el fenómeno clave de toda la relación interpersonal, que a su vez puede ser
manejado por el entrevistador y, con ello, graduar u orientar la entrevista.
Transferencia y contratransferencia
En la relación que se establece en la entrevista hay que contar con dos
fenómenos altamente significativos: la transferencia y la contratransferencia. La
primera se refiere a la actualización en la entrevista de sentimientos, actitudes
y conductas inconscientes, por parte del entrevistado, que corresponden a
pautas que éste ha establecido en el curso del desarrollo, especialmente en la
relación interpersonal con su medio familiar. Se distingue entre transferencia
negativa y positiva, pero ambas son siempre coexistentes, aunque con un
predominio relativo, estable o alternante, de alguna de las dos. Integran la parte
irracional e inconsciente de la conducta constituyen aspectos de la misma no
controlados por el paciente.
Otra acepción similar subraya en la transferencia las actitudes afectivas
que el entrevistado vivencia o actúa en relación con el entrevistador. La
observación de esto. fenómenos nos pone en contacto con aspectos de la
conducta y de la personalidad del entrevistado que no entran entre los
elementos que él puede referir o aportar voluntaria o conscientemente, pero
que agregan una dimensión importante al conocimiento de la estructura de su
personalidad y al carácter de sus conflictos.
En la transferencia el entrevistado asigna roles al entrevistador y se
comporta en función de los mismos. En otros términos, traslada situaciones y
pautas a una realidad presente y desconocida, y tiende a configurar a esta
última como situación ya conocida, repetitiva.
Con la transferencia el entrevistado aporta aspectos irracionales o
inmaduros de su personalidad, su grado de dependencia, su omnipotencia y su
pensamiento mágico.
En ellos es donde el entrevistador podrá encontrar lo que el entrevistado
espera de él, su fantasía de la entrevista, su fantasía de ayuda es decir que
cree el que es ser ayudado y estar sano, incluidas las fantasías patológicas de
curación, que con mucha frecuencia consisten en el logro de aspiraciones
neuróticas. Se podrá igualmente despistar otro factor importante que es el de
la resistencia a la entrevista o a ser ayudado o curado, y la intención de
satisfacer anhelos frustrados de dependencia o de protección.

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