
Página 14 de 18
Articulación cuboidenavicular:
Es pequeña y fibrosa y se localiza entre la cara lateral del navicular y el quinto más proximal del
lado medial del cuboides. Esta articulación vincula los componentes lateral y medial de la
articulación transversa del tarso, con lo cual ayuda a transferir los movimientos de pronación y
supinación por las regiones más proximales del mediopié. Esta reforzada por los ligamentos
dorsal, plantar e interóseo.
Complejo de las articulaciones intercuneales y cuneocuboideas:
Este complejo está formado por tres articulaciones: dos entre las cuneiformes y una entre el
cuneiforme lateral y la superficie medial del cuboides. Las superficies articulares son sobre todo
planas y se alienan casi en paralelo con el eje mayor de los metatarsianos. Los huesos del tarso
se mantienen unidos por los ligamentos plantar, dorsal e interóseo.
El complejo de las articulaciones forma el arco transverso del pie. Este arco aporta estabilidad
transversa al mediopié. Bajo el peso del cuerpo, el arco transverso se hunde poco, permitiendo
dispensar el peso del cuerpo por las cinco cabezas de los metatarsianos. El arco recibe soporte
dinámico de los músculos intrínsecos, los músculos extrínsecos como el tibial posterior y el
peroneo largo, los tejidos conjuntivos y su piedra angular, el hueso cuneiforme intermedio.
Articulaciones tarsometatasianas:
Cinco articulaciones tarsometatarsianas se forman por la articulación entre las bases de los
metatarsianos y las superficies distales de los tres cuneiformes y el cuboides.
El primer metatarsiano se articula con el cuneiforme medial, el segundo con el cuneiforme
intermedio, y el tercero con el cuneiforme lateral. Las bases del IV y V metatarsianos se articulan
con la superficie distal del cuboides.
Este archivo fue descargado de https://filadd.com