LEONARDO BENEVOLO
DISEÑO DE LA CIUDAD V
La ciudad actual
La ciudad moderna, empieza a ser pensada cuando los artistas y los técnicos son
capaces de promover un nuevo método de trabajo.
Los artistas encargados de presentar y corregir la imagen de la ciudad posliberal,
reaccionan contra su fealdad. Los arquitectos innovadores (Horta, Van de Velde, Wagner) se
sienten insatisfechos al tener que escoger entre estilos del pasado, y usan la libertad de sus
sociedades (Holanda, Viena), para buscar un estilo nuevo.
Los pintores modernos rechazan de igual manera la realidad exterior y empiezan a
desmontar el escenario del mundo cotidiano. Los impresionistas, (Manet, Monet, Pissarro)
extraen de la realidad las combinaciones de formas y colores, separándolos de los
significados tradicionales. Los posimpresionistas, Cezanne, Van Gogh, Gaugin, exploran la
estructura oculta perfiles, volúmenes, colores) Los fauves y cubistas (Matisse, Picasso,
Braque) descomponen definitivamente al imagen de una realidad dada y ponen fin a la función
secular de la pintura de establecer las reglas constantes para conocer e interpretar el mundo
exterior. Los neoplásticos llegan a la abstración
Los técnicos son fuente de inventos.
El método Bessemer (1856) facilita la difusión del acero, apareciendo así las grandes
luces cubiertas (mercados, estaciones, puentes cada vez más largos). El invento del Dínamo
permite el uso de la electricidad como fuerza motriz. El teléfono (1879), la bombilla eléctrica
(1879) el ascensor (1885). El invento del motor a explosión permite el uso del petróleo para el
movimiento de barcos y automóviles.
Los nuevos sistemas constructivos, hacen cada vez más difícil el acomodar
separadamente la apariencia de los nuevos edificios con los estilos arquitectónicos históricos,
o con los nuevos ideados por la arquitectura de vanguardia. El tráfico más intenso, las nuevas
instalaciones urbanas (gas, electricidad, teléfono, transportes públicos de superficie o
subterráneos) deben adecuarse a los escasos espacios públicos.
La ciudad del movimiento moderno
El llamado “movimiento moderno” en arquitectura, tuvo un importante desarrollo en
la urbanística. Representa el estudio de un modelo nuevo de ciudad distinto del tradicional.
Hacia 1920 las separadas experiencias de arte y técnicas se reencuentran en un movimiento
unitario.
Los maestros de la Arquitectura moderna fueron los primeros en tratar de introducir este
método en la práctica de la construcción. Gropius dirige desde 1919 a 1928 la Bauhaus,
donde los profesores son algunos de los mejores artistas de la época. Mies van der Rohe
proyecta edificios sencillísimos y ejemplares. Le Corbusier trabaja en París, y realiza sólo una
pequeña parte de sus proyectos. Los proyectos más importantes (el edificio de la Sociedad de
las Naciones en Ginebra, y el edificio de la ONU en Nueva York) son rechazados o realizados
fuera de su control. Los arquitectos modernos ponen en marcha una nueva investigación, que
proseguirá cincuenta años.
El pensamiento urbanístico del movimiento moderno
1) El análisis de las funciones que se desarrollan en la ciudad
Habitar, trabajar, cultivar el cuerpo y el espíritu, circular. En la ciudad posliberal, las
funciones privilegiadas son las productivas y entre ellas las terciarias (comercio y circulación).
Todas las demás están sacrificadas. Se critica esta graduación y se establece que:
- La vivienda donde la gente transcurra la mayor parte de la jornada se convierte en la
parte más importante de la ciudad. Pero la vivienda se considera inseparable de los servicios
que forman sus prolongaciones.
- Las actividades productivas se colocan a un mismo nivel y determinan tres tipos de
asentamiento: La agricultura repartida por el territorio, la ciudad lineal industrial y la ciudad
radiocéntrica de intercambios.
- Las actividades de recreo se revalorizan y tienen sus propios espacios verdes repartidos
por toda la ciudad. ( las zonas verdes para el juego y el deporte al pie de las casas. Los
parques ciudadanos, las grandes zonas verdes protegidas en el territorio, los parques
regionales) estos grandes espacios verdes, que en la ciudad burguesa son islas, en un tejido
urbano compacto han de formar un espacio único donde los elementos de la ciudad quedan
distribuidos. La ciudad se convierte en un gran parque preparado para las distintas funciones
de la vida urbana.
- La circulación tradicional se selecciona según los distintos medios de transporte y las
necesidades.
La calle corredor, con acera para peatones, y la calzada, en que se mezclan todo tipo de
vehículos se sustituye por un sistema de recorridos diferenciados de peatones, bicicletas,
vehículos lentos y rápidos, trazados libremente sobre el espacio continuo de la ciudad parque.
Esta estructura pretende superar el antiguo dualismo entre campo y ciudad y su corolario,
es decir la apropiación privada del territorio urbano para obtener una renta.
Desde el principio, los arquitectos modernos critican la relación del interés público y de la
propiedad privada que sirve a la sociedad burguesa e indican la alternativa a alcanzar: La
reconquista del control público sobre el espacio ciudadano.
Puesto que habitar se considera la función principal, el elemento habitable mínimo, es
decir la vivienda se convierte en el elemento fundamental de la nueva ciudad.
Otras ideas similares son los de Ludwing Hilberseimer ("la ciudad vertical")
Desarrollos de la ciudad en los países centrales
Estas ideas tuvieron diferentes futuros en los países centrales (Europa y EUA).
Los elementos funcionales mínimos pensados a partir del movimiento moderno (los
objetos de uso de cada vivienda) son aceptados porque funcionan mejor y son más baratos
que los modelos tradicionales y al mismo tiempo pueden adaptarse a la organización vigente
de los espacios públicos y privados. (incluso la vivienda unifamiliar misma, insertable en un
lote común. Ej Casa Curutchet, en La Plata. Casa Funcionalista y Moderna, insertada en un
lote de una manzana de la ciudad más clásica de la Argentina)
Por el contrario, los elementos funcionales más grandes, y sobre todo la unidad de
habitación que define de un modo nuevo las relaciones entre viviendas y servicios, son
prácticamente rechazados, porque entran en conflicto con el equilibrio de intereses
dominantes. Las unidades repetibles, propuestas por LC, por Bakema, por Van der Broek, se
admiten hasta el momento como obras estimables de arquitectura, no como ejemplos para
cambiar la estructura general de la ciudad.
Las ciudades centrales resultan una concentración caótica pero no pobre de inmensos
edificios, estos sí de arquitectura moderna.
Los barrios “obreros”
En la ciudad burguesa, las administraciones públicas construyen las casa populares para
corregir el mercado privado, que no ofrece viviendas económicas. Después de la primer
guerra mundial, se construyen muchos de estos barrios y son el campo más idóneo para
aplicar los resultados de la investigación arquitectónica moderna, porque la administración, al
inicio de la intervención tiene todo el terreno a disposición, que luego se dividirá en casas,
servicios, calles.
En algunos países, la intervención pública no eliminó los mercados de la sociedad
burguesa, que continúan y son todavía preponderantes, pero realizó en concreto otro tipo de
ciudad experimentando las propuestas del estudio teórico y mejorándolo gradualmente.
La ciudad Jardín
En Inglaterra, surge este modelo, como contraposición a la congestión de los centros de
las ciudades se arma la idea de fundar ciudades nuevas, da baja densidad, ubicadas a 20 a
30 Km de la ciudad central.
En 1898, se crea la asociación para la ciudad Jardín, promovida por Ebenezer Howard,
que realiza dos ciudades nuevas: Lechtword en 1902 y Welwn un 1919. Estas iniciativas
tienen un importante significado cultural, pero sus efectos son demasiado limitados para
modificar la inmensa periferia que se está formando.
Después de la guerra, el gobierno laborista de 1947 vota una ley para la creación de
nuevas ciudades. Estas son parecidas a las ciudades jardín. Poseen dimensiones similares y
las viviendas son unifamiliares, con jardín. La organización por partes separadas favorece la
realización gradual, pero fueron criticados por su baja densidad en los años 50.
Desarrollos en los países periféricos
En los países del tercer mundo, las ciudades se desarrollan en forma vertiginosa. Pero
este desarrollo conduce a resultados muy diversos.
Por un lado están las casas proyectadas por los arquitectos de acuerdo con las
ordenanzas, las ciudades organizadas por los planes urbanísticos y equipadas con los
servicios públicos, las calles, los parques, que afecta sólo a una parte de la población.
Otra parte no está en condiciones de servirse de ellas y se organiza por su cuenta en
otras instalaciones irregulares a menudo en contacto directo con las regulares pero netamente
diferenciadas. El terreno se ocupa sin ningún título jurídico, y los servicios son escasos.
Estas instalaciones irregulares se han llamado marginales porque eran consideradas
como una franja secundaria de la ciudad posliberal.
Pero actualmente esto ya no es válido, porque las instalaciones irregulares crecen mucho
más rápidamente que las regulares. Una parte cada vez mayor de la población se traslada del
campo a la ciudad. Pero sólo una pequeña parte ha sido acogida en las ciudades
tradicionales. La inmensa mayoría va a engrosar las instalaciones irregulares.
Arquitectura Viva nro 35 “Metrópolis”?
El urbanismo humano. Los últimos CIAM y el Team 10
Los más jóvenes asistentes a los ültimos CIAM. Con sus críticas pusieron en tela de juicio
la Carta de Atenas. Agrupados con el nombre de Team X, surgen en 1959. Louis Kahn, J.B.
Bakema, Aldo van Eyck, Ernest Rogers compartían su fe en al arquitectura moderna. Pero
proponían fragmentar la gran escala, y dar mayor atención a las escalas intermedias. La
ciudad debía descomponerse en unidades menores, en las que la vida social pudiese
incorporarse a la Arquitectura.
Los tecnologisistas y radicales
Hacia los años 60, sucede la crítica a las costumbres, la moda, las instituciones. El
maoismo y el pop van de la mano con la cultura de consumo y la iconoclastía impensables en
los duros años de la posguerra.
En esta situación, aparecen los metabolistas japoneses, el tecnologisismo de Archigram y
las propuestas alternativas para las ciudades del tercer mundo, donde subyace la confianza y
la exigencia de que es posible y necesario cambiarlo todo.
Un tecnologisismo desenfadado está en Archigram. (Peter Cook, Denis Crompton).
Propone macroestructuras capaces de soportar todos los equipamientos, y generar el
ambiente para la comunidad, con producicón masivas de artefactos, cápsulas, que se pueden
enchufar en el luagfr más apetecible y a cada momento. Movilidad consumo fungible,
autonomía técnica, poder de decisión del ususario. Hay una plena confianza en los avances
tecnológicos, mostrados con una cultura pop
Las opciones blandas
La cara opuesta y complementaria de este humor festivo son las propuestas alternativas.
No solo en las grandes ciudades del mundo sino en el tercer mundo. Manila, Calcuta, Laos,
Lima, Caracas, ven multiplicarse su población. Las políticas de alojamiento propias de la
tradición moderna son ineficaces. No hay tiempo ni recursos.
Así estos intentos se basan en optimizar las prácticas de instalación y de asentamiento
espontáneas. Tecnologías blandas, lenguaje de patrones, interrelación intensa entre
organización cívico-política y urbanización. Son propuestas y también utopías con las que los
marginados intentan alcanzar la felicidad de la casa y el espacio cívico.
La autoconstrucción, la ayuda mutua, las ONGs de vivienda y promoción.
La arquitectura de la ciudad
En 1966 Aldo Rossi publica “La Arquitectura de la Ciudad”. En el centro de su discurso
está la experiencia de las ciudades y de la arquitectura histórica. Su método es el de la
autonomía estructural de los conocimientos propios de la arquitectura. Y vuelve a la analogía
entre los modelos de hacer arquitectura y hacer ciudad.
Es una toma de posición polémica ante los excesos del entusiasmo futurista y utópico de
a la tradición moderna. Tiene una fascinación por al arquitectura de los momentos
fundacionales, (el primer renacimiento, la arquitectura iluminista, los maestros del movimiento
moderno.
La suya es una ciudad que se hace a través de piezas arquitectónicas entendiendo por
tales, no sólo los edificios, sino los espacios libres, las calles, las plazas.
Esta concepción tuvo su mayor fortuna en las operaciones sobre ciudades existentes.
Robert y Leon Krier promovieron en Bruselas esta reconstrucción morfológica de la ciudad,
también en el concurso para el Parque de la Villete. Esto acabó en proyectos de
“reconstrucción” de partes de ciudades como Roma, París, Luxemburgo, Londres.
Un experimento emblemático y heredero de esta dirección fue el IBA de Berlín. Se
propusieron que actuaciones de arquitectos renombrados, condujeran a la reconstrucción del
tejido de algunos barrios de Berlín Occidental. Reorganizar áreas abandonadas, obsoletas o
destruidas en la guerra, con criterios actuales de producción de vivienda social,
equipamientos.
Un segundo tipo de estas operaciones, hacia la década del 80 y 90, es no la de poner
edificios nuevos, sino la de mantener el patrimonio edificado, y los tejidos urbanos, de los
centros históricos, frente a la voracidad de la especulación inmobiliaria, manteniendo un
carácter mixto, residencial y comercial, producción artesanal, gastronomía, ciertos hoteles.
Por detrás de esto está la convicción de que la arquitectura medieval o clásica es tan válida,
eficaz y llena de posibilidades para la vida moderna, como la actual. El ejemplo más acabado,
es al actual Bolonia. Pero también en Francia, España, Alemania.
En una dirección análoga existen otras experiencias urbanísticas, con Barcelona como
ejemplo paradigmático, HYPERLINK "../../../../../../4
ARQUITECTURA/TEORIA/Bibliografía/K.Powell-La trans. de la ciudad/La transf de la
ciudad4.doc" \l "París" París en cierto sentido (el París de Miterrand) y más actualmente
HYPERLINK "../../../../../../4 ARQUITECTURA/TEORIA/Bibliografía/K.Powell-La trans. de la
ciudad/La transf de la ciudad4.doc" \l "Bilbao" Bilbao. A través de lo que se llama metástasis
urbanísticas, un conjunto de operaciones puntuales sobre todo en el espacio público, debe
tener la energía expansiva suficiente como para provocar una suerte de constelación de la
que surja un cambio cualitativo en la totalidad de la ciudad. Plazas, calles, paseos, acabado
de áreas inconclusas, pequeñas renovaciones. Un cúmulo de actividades estratégicas a las
que se les confía la capacidad e transformar una ciudad histórica.
Lo que subyace a estas operaciones no es la unidad estilística, sino el orden y equilibrio
entre lo público y lo privado, peatonal y automóvil, verde y construido, tradición y modernidad.
Metrópolis (en realidad Megalópolis)
A partir del los 60, pero con mucho mas énfasis a partir de los 80, la concomitancia y
sinergia de un conjunto de innovaciones técnicas inauguran una fase crucial en el proceso de
urbanización (de Europa). Estas innovaciones se dan en el transporte de pasajeros y cargas y
en telecomunicaciones, y luego la difusión popular del procesamiento electrónico de
información.
La compresión del tiempo necesario para el desplazamiento, así como para la
adquisición y comunicación de información, anula parte de las restricciones y servidumbres
espaciales a las que se hallaban sometidos los hombres.
Las nuevas velocidades favorecen dos tipos de implantaciones.
Por un lado la tendencia a la concentración, en las metrópolis nacionales o regionales.
Pero las actividades se instalan en periferias cuya expansión despuebla los núcleos históricos.
Por otra parte, la tendencia a la dispersión provoca una desconcentración que puede ser
lineal, como la urbanización continua a lo largo de las costas, o de los valles fluviales, o
puntual, como en el caso de aeropuertos o universidades. Las entidades urbanas finitas han
terminado y estamos volcados a la megalopolización.
La dinámica de redes tiende a sustituir a la estática de los lugares edificados y a
condicionar mentalidades y comportamientos urbanos.
Un sistema de referencia físico y mental, constituido por redes materiales e inmateriales,
así como por objetos técnicos resuena en un circuito que se cierra sobre al relaciones que
mantienen nuestras sociedades con el espacio, el tiempo y las personas.
La interacción de los individuos resulta desde entonces desmultiplicada y deslocalizada.
La pertenencia a una comunidad de intereses ya no se funda en la proximidad o la densidad
geográfica local.
La década del 90 pone sobre la mesa el fenómeno metropolitano (o megalopolización)
es decir las enormes concentraciones urbanas que ya no pueden ser pensadas como
ciudades en el sentido convencional. Las metrópolis contemporáneas son descentradas,
carecen de un único centro históricos o de poder y tienden a multiplicar los coágulos en los
que se densifica la actividad y por lo tanto la edificación.
Hay que pensar en conglomerados donde cada pieza, pensada todavía con criterio
convencional de diseño arquitectónico es sino un elemento de un sistema de prestación de
servicios para el tratamiento del cual no existe ni experiencia ni métodos apropiados a su
diversidad y cambio continuos.
Los aeropuertos, los mall comerciales, las áreas deportivas, los parques temáticos. Los
nudos de intercambio de transporte. Las áreas industriales limpias, y los centros de negocios,
son hoy los nuevos generadores de actividad urbana en torno a los cuales la ciudad parece
hacerse plástica y moldeable.
Pensar lo urbano
Pensar lo urbano es hoy una necesidad. Existe la persistencia de un urbanismo
cosificador, atascado en un enfoque fijista de la ordenación urbana.
El enfoque fijista de los urbanizadores e ha visto reafirmado por la contribución de ciertas
ciencias sociales. Los trabajos de antropología cultural de Levi-Strauss, o los de sociología
urbana y rural, (H Coing. P. Bordieu) han puesto en evidencia, como en ciertas sociedades, o
para ciertos grupos sociales las configuraciones del espacio locales, son la base de la
memoria colectiva y el cimiento indispensable para su funcionamiento. Pero estos datos no
pueden trasladarse legítimamente a la sociedad global, en el seno de la cual las nociones de
arraigo y de pertenencia han perdido su sentido y exigen ser repensadas en función de
nuevos parámetros y en una relación inédita de temporalidad.
Sentimos la acumulación de acontecimientos sobre nosotros, advertimos una limitada
capacidad de asumirlos y de darles respuesta. Sin embargo, a pesar de nuestro
desorientación y nuestra falta de conocimiento sabemos que todo esto es absolutamente real,
que forma parte del dinamismo más activo del mundo actual, de la globalidad de estos
procesos no permite evadirse con la coartada de las culturas regionales ni con las nostalgias
historicistas.
Estamos frente a fenómenos donde la potente realidad está por delante de nuestros
conocimientos.
Por supuesto que este no es un título del libro de Benévolo, sino una enunciación de los
que vino después. Lo que sigue es una reconstrucción y síntesis de tres artículos publicados
en la revista “Arquitectura Viva” nro 35 de Marzo 1994, que me impactaron por el relieve de
los textos y la amplitud del análisis. Remixados, hacen de guía para “estirar” el libro de
Benévolo hasta la década del 90 bien tienen la carencia de Además la historia de las id.
realizaciones.
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