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04 - Barciela, Carlos, “La Edad de Oro del capitalismo”, en
Comín, F., Hernández, M. y Llopis, E. (Eds.), op. cit.
Historia Económica Social General (Universidad de Buenos Aires)
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04 - Barciela, Carlos, “La Edad de Oro del capitalismo”, en
Comín, F., Hernández, M. y Llopis, E. (Eds.), op. cit.
Historia Económica Social General (Universidad de Buenos Aires)
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FRANCISCO COMÍN,
MAURO
HERNÁNDEZ,
y
ENRIQUE
LLOPIS, eds.
JIIS.TORIA .
ECONOMICA MUNDIAL·
SIGLOS X-XX
8.
LA
EDAD
DE
ORO DEL CAPITALiSMO
{1945-1973).
8.1.
INTRODUCCIÓN
CARLOS
BARCIELA
Universidad
de
Alicante
En
los cinco años posteriores a 1945, los europeos consiguieron reconstruir
sus economías de las .cenizas de
la
guerra. Después, el período 1950-1973 se ca-
racterizó
por
una prosperidad general sin precedentes. El agudo contraste con
la
inestable etapa
de
entreguerras y con
la
crisis económica qe 1973 ha llevado a
muchos autores a calificar dicho período como la edad de oro del capitalismo.
Más matizadamente, se
ha
hablado.de una década
de
plata en 1950 y una déca-
da
de oro en 1960.
En
efecto, el crecimiento económico fue sostenido y se ex-
tendió por
la
práctica totalidad del· mundo. Los datos del PIB mundial,
la
po-
blación y el PIB
por
habitante y participación en el PIB mundial (véanse los
cuadros 8.1, 8.2 y 8.3) nos permiten perfilar, inicialmente, los rasgos generales
más significativos.
En
primer lugar, el PIB mundial creció a una elevada tasa, cercana al 5
por
100 anual. Exceptuando el crecimiento de Japón (superior al 9
por
100), el cre-
cimiento por grandes regiones se situó en valores muy cercanos a la
media
En
consecuencia, ·siguieron existiendo importantes diferencias del PIB, en términos
absolutos, entre los países desarrollados y los países del tercer mundo, particu-
larmente los de
África
Europa occidental perdió sólo 0,6 puntos en
su
participa-
ción en el PIB mundial entre 1950 y 1973, mientras que los países que más per-
dieron, en posición relativa, fueron los de inmigración europea (Estados Unidos,
Canadá, Australia y Nueva Zelanda). Las ganancias fueron casi en su totalidad
· para Japón (4,7 puntos). Asia (sin Japón) y América Latina obtuvieron ligeras
ganancias, y los países socialistas y África ligeras pérdidas, mucho más signifi-
cativas en este último caso. Desde una perspectiva mundial, las diferencias
in-
terregiónales se estrecharon ligeramente, aunque siguieron siendo elevadísimas,
en proporción de 13 a
l.
En
segundo lugar, el comportamiento demográfico fue
muy diferente entre los países desarrollados
y_
los del tercer mundo, y en sentido
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340
HISTORIA ECONÓMICA MUNDIAL, SIGLOS X-XX
CUADRO
8.1. PIB POR HABITANTE Y DIFERENCIALES INTERREGIONALES
(dólares internacionales de 1990)
Europa occidental
Países de inmigración europea*
Japón
Asia (sin incluir Japón)
América Latina·
Europa del Este y URSS
África
Mundo
Diferencias interregionales
1950
4.594
9.288
1.926
635
2.554
2.601
852
2.114
15:1
*
Se
incluyen
en
este grupo: Estados Unidos,
Canadá.
Australia y Nueva Zelanda.
FUENTE:
Maddison (2002, 126).
1973
11.534
16.172
11.439
1.231
4.531
5.729
1.365
4.104
13:1
CUADRO
8.2.
CRECIMIENTO
DE.L
PIB POR HABITANTE,
DE
LA
POBLACIÓN Y
DEL
PIB:
MUNDO y
PRINCIPALES
REGIONES (1950-Í973)
(tasas de crecimiento anual medio compuesto)
PIB
por
habitante
Población
Europa occidental
4,08 0,70
Países de inmigración europea 2,44
1,55
Japón 8,05
1,15
Asia (sin inclµir Japón) 2,92
2,19
América Latina 2,52
2,73
Europa del Este y URSS
3,49
1,31
África
2,07
2,33
Mundo 2,93
1,92
FUENTE: Maddison (2002, 126).
PlB
4,81
4,03
9,29
5,18
5,33
4,84
4,45
4,91
opuesto al crecimiento del PIB.
La
población aumentó a un ritmo superior a
la
media i;nundial
en
América Latina, Africa y Asia y, menor a
la
media, eq las re-
giones avanzadas, particularmente en
la
Europa occidental. Consecuentemente,
en tercer lugar,
el
crecimiento
en
términos
de
PIB
per
cápita, presentó
una
distri-
bución todavía más favorable a los países avanzados.
Los
continentes atrasados
crecieron a
una
tasa
inferior al 3
por
100, mientras
que
Europa occidental regis-
tró
una
tasa del 4,08
por
100, verdaderamente extraordinaria (dicha tasa fue del
· 1,32
en
1870-1913 y del 1,78 en 1973-1998), aunque inferior
ala
del «milagro»
japonés.
En
cuarto lugar,
el
crecimiento económico fue estable.y sostenido. La
ausencia de crisis generó
un
clima
de
optimismo sobre las perspectivas de
un
de-
LA EDAD DE ORO DEL CAPITALISMO (1945-1973)
CuADRO
8.3. PARTES
DE
PIB
MUNDIAL
(1950..1973)
(porcentajes)
Europa occidental
Países
de
inmigración europea
Japón
Asia (sin incluir Japón)
América Latina
Europa del Este y URSS
África
Mundo
FtraN-ra:
Maddison (2002, 127).
1950
26,3
30,6
3,0
15,5
7,9
13,1
3,6
100,0
1973
25,7
25,3
7,7
16,4
8,7
12,9
3,3
100,0
341
sarrollo continuado; optimismo que
se
demostró injustificado
al
desencadenarse
la
crisis
de
1973.
La
segunda guerra.mundial provocó cambios fundamentales
en
el
peso eco-
nómico relativo
de
los principales países desarrollados.
Lo
más significativo fue
el
ascenso definitivo
de
Estados Unidos
al
primer puesto
de
la
economía mundial,
duplicando su PIB entre 1939 y 1945. Entre 1941 y 1945, las exportaciones me-
dias anuales de Estados Unidos a Europa ascendieron a 5.674 millones de dóla-
res (el 56,4
por
100 del total
de
las exportaciones norteamericanas) mientras que
las importaciones de Estados Unidos procedentes
de
Europa tan sólo alcanzaron
la
modesta cifra
de
288 millones (un 8,2
por
100 del total de las importaciones
norteamericanas).
El
despegue norteamericano
en
relación a Europa se explica
pues, en gran medida,
por
las dos guerras mundiales que fueron. esencialmente,
dos guerras civiles europeas. Sin cuestionar los méritos de Estados Unidos, cabe
plantearse
la
pregunta
de
si ese éxito norteamericano no fue, sencillamente, el re-
sultado
de
las tendencias autodestructivas de los europeos.
En
este capítulo, intentaremos explicar las razones
de
esta larga etapa
de
prosperidad. Sin embargo, anticiparemos algunas
de
estas causas
que
considera-
mos fundamentales.
La
primera
de
ellas fue el cambio radical
en
la
mentalidad
de
los
europ~s
y, muy particularmente,
en
la
de un excepcional grupo
de
dirigentes
políticos. Frente a los planteamientos dominantes
en
1914 y
en
1939,
que
con-
dujeron a catástrofes bélicas, los europeos de 1945 habían aprendido definitiva-
mente las amargas lecciones de
la
historia y mostraban una decidida voluntad de
construir
una
nueva Europa
en
paz
y unida.
La
semilla europeísta sembrada en el
periodo
de
entreguerras por políticos como A Briand, E. Herriot o G. Stresse-
man, y
por
intelectuales como S. Zweig o R Rolland, fructificó
en
la
espléndida
generación
de
estadistas que pusieron las bases de lo que hoy
es
la Unión Euro-
pea. La segunda, puede sintetizarse
en
la
palabra cooperación.
En
contraposición
al enfrentamiento y a las luchas de
la
Europa
de
entreguerras,
la
etapa posterior a
1945
se
caracterizó por el espúitu construcli:70 y cooperativo entre las naciones
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342
HISTORIA ECONÓMICA
MUNDIAL,
SIGLOS
X-XX
y,
en
interior de los países, entre las distintas clases y grupos sociales.
El
tercer
elemento fue el nuevo papel que desempeñó el Estado
en
los asuntos económi-
cos.
Un
Estado que asumió responsabilidades para mantener el pleno empleo y
promover
el
crecimiento económico, pertrechado con los instrumentos propor-
cionados
por
la
teoría económica keynesiana.
Es
fundamental resaltar que
la
no-
vedad no residió tanto
en
la
intervención estatal
en
la
economía, práctica muy an-
tigua, como
en
que
la
misma contó,
por
vez primera, con un abanico razonable de
objetivos y con
una
teoría económica científica que proporcionaba ͵edios para
alcanzarlos. Finalmente, el factor tal vez más importante fue
la
plena implicación
de
Estados Unidos
en
la
reconstrucción
de
la
economía europea y
en
el diseño del·
nuevo orden internacional, económico, político y militar. Sin
la
ayuda norteame-
ricana,
la
reconstrucción no habría sido posible y, lo que es aún más grave, Euro-
pa
habría caído
en
manos
de
Hitler, primero, o de Stalin después.
La edad
de
oro del capitalismo coincide con
el
período de mayor esplendor,
al menos
en
apariencia, de los países comunistas.
La
Unión Soviética y los países
socialistas del este
de
Europa también conocieron
un
notable crecimiento econó-
mico y su prestigio internacional aumentó hasta
el
punto
de
que el sistema socia-
lista apareció,
para
muchos habitantes del mundo, como una alternativa preferi-
ble al capitalismo. La prosperidad no se limitó al mundo desarrollado y a los
países socialistas, sino que se notó también
en
el tercer mundo, incluidos algunos
de
los países que habían adquirido
la
independencia tras
la
oleada descoloniza-
dora iniciada a partir
de
1945.
Sin embargo, no fue un camino
de
rosas.
El
crecimiento económico, incluso
el
mejor reparto relativo de sus frutos, no impidió que persistieran importantes
desigualdades.
El
caso de Estados Unidos, el país más rico del mundo, es el me-
jor
ejemplo. Si bien es cierto que
la
renta media
de
los blancos y los negros ten-
dió a aproximarse entre 1947 y 1970, cuando
la
renta media
de
los negros pasó
del 51
por
100 al
64
por
100 de
la
de
los blancos,
en
la
última
fecha señalada to-
davía el 32
por
100
de
la
poblacióffnegra vivía
por
debajo del mínimo vital. Tam-
poco acabó
la
prosperidad de
la
edad
oe
oro
con
la
condición subordinada, cuan-
do no explotada,
de
las mujeres. Es cierto que
se
produjo
un
amplio movimiento
de incorporación
de
la
mujer al trabajo fuera del hogar y que avanzó el proceso
de igualación legal
de
derechos con los hombres
en
los terrenos civil y político.
Sin embargo,
la
mayor parte de las mujeres siguió sufriendo discriminación, la-
boral y salarial, y a pesar de ejercer un trabajo remunerado,
la
mayoría
de
las mu-
jeres tuvo que seguir asumiendo las tareas del hogar, consideradas socialmente
todavía como propias del sexo femenino.
En
consecuencia, incluso
en
los países occidentales más prósperos y cuyos
ciudadanos disfrutaron
de
niveles
de
consumo nunca conocidos y de unas posibi-
lidades
de
tiempo libre totalmente impensables pocos años antes, se-registraron
importantes manifestaciones
de
descontento y malestar. Las huelgas «salvajes»
declaradas
en
Gran Bretaña
en
1967 y generalizadas más tarde
por
todo
el
conti-
nente europeo,
el
estallido
de
la
protesta estudiantil
de
mayo
de 1968,
la
difusión
de
la
violencia racista, y la aparición
de
fenómenos terroristas
en
Alemania o Ita-
lia, reflejan
un
malestar provocado,
en
muchos casos,
por
nuevos problemas li-
LA
EDAD
DE
ORO
DEL
CAPITALISMO
(1945-1973)
343
gados a consecuencias
no
previstas del desarrollo. El abandono del campo,
la
ex-
plosión urbana con ciudades-dormitorio carentes de servicios, con viviendas de
mala calidad y
con
altos costes
en
términos de tiempo de desplazamiento
(y
tam-
bién económicos), o el difícil encaje qe una inmigración masiva, aparecieron
como graves problemas a los que las autoridades no pudieron hacer frente. La
ausencia de grandes conflictos bélicos tampoco debería llenarnos de optimismo.
Es
cierto que no estalló
la
tan temida tercera guerra mundial, pero los conflictos
regionales o locales, igualmente destructivos, proliferaron
por
todo
el
planeta.
Además,
la
ausencia
de
un enfrentamiento directo no evitó el que las superpoten-
cias destinaran ·una parte sustancial
de
sus recursos a una enloquecida carrera
armamentista,
en
detrimento del bienestar de todos los ciudadanos del mundo. Fi-
nalmente,
el
intenso crecimiento económico tuvo un coste ecológico, pues aque-
lla ola de prosperidad fue acompañada
de
un proceso
de
destrucción de
la
natu-
raleza. Tanto
la
industria como
la
agricultura
se
desarrollaron
con
tecnologías
muy agresivas
con
el
medio ambiente y altamente contaminantes.
El
desarrollo
del turismo
de
masas y
el
crecimiento exponencial de las emisiones
de
gases, pro-
vocado
por
el espectacular desarrollo del transporte contribuyeron también a
este
proceso. La generalización
de
la
carrera armamentista atómica y las pruebas nu-
cleares realizadas
en
la
atmósfera nos muestran al hombre ejerciendo de aprendiz
de
brujo.
8.2.
GUERRA
Y
RECONSTRUCCIÓN
A una guerra que fue muy costosa
en
términos de :financiación y de destruc-
ciones siguió
un
intenso período
de
crecimiento económico, cuyas bases fueron
la
cooperación dentro de las naciones y entre las naciones, el nuevo orden econó-
mico internacional y
la
mayor implicación
del_
Estado
en
los asuntos económicos
y sociales. ·
Los
costes de la guerra
Los daños provocados
por
la
segunda guerra mundial (1939-1945) fueron
enormes, incomparablemente mayores que los de
la
primera, y sin precedentes
en
la
historia.
Se
calcula que, como mínimo, las víctimas alcanzaron los 16 millones
de combatientes, más otros 26 millones
de
civiles. A ello hay que añadir los mi-
llones de heridos e inválidos permanentes y
la
masiva movilización de recursos
para
la
guerra.
Tal
vez
lo
peor fue que,
por
primera vez
en
la
historia, se produjo
el
aniquilamiento
en
masa
de población civil no combatiente y
se
desplegaron
políticas de exterminio, planificadas
por
los gobiernos totalitarios, contra minorí-
as raciales y opositores políticos. Los bombardeos sobre Londres o Dresde, la vo-
ladura de Varsovia, las matanzas
de
Katyn
y, sobre todo, los campos
de
extermi-
nio nazis, son muestras de
lo
que fue
una
guerra sin reglas ni límites.
Desde una perspectiva puramente económica,
la
segunda guerra mundial exi-
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344
HISTORIA ECONÓMICA
MUNDIAL,
SIGLOS
X-XX
gió
un
gigantesco esfuerzo presupuestario. El Programa
para
la
Victoria nortea-
mericano supuso
un
gasto militar, entre 1941 y 1945, diez veces superior al de
la
guerra
de
1914. A modo de ejemplo, se puede recordar que la producción norte-
americana
de
aviones militares pasó de 5.856 unidades
en
1939 a 96.318
en
1944.
Adviértase que no sólo el número creció
de
forma exponencial, sino que también
lo
hizo
el
coste
por
unidad, dado
el
espectacular proceso de mejora y complejidad
tecnológica de los aparatos. Similares ejemplos podrían ponerse para todas y
cada
una
de las ramas de producción
bélica
En
1943,
en
el
apogeo
d~
la
guerra,
Alemania dedicaba el
70
por
100 de
la
renta a gastos militares,
la
URSS
el
61
por
100, Japón
el
43
por
100 y Estados Unidos eI-42
por
100.
Reconstrucción y concordia
Sin embargo, a pesar del gran esfuerzo bélico y de los enormes daños huma-
nos y materiales, y a pesar del odio desplegado,
la
recuperación económica y
la
paz
se
lograron de forma muy rápida.
En
1945, unos
350
millones
de
europeos se
encontraban
por
debajo del nivel de desnutrición,
con
un
consumo alimentario de
menos
de
2.000 calorías diarias.
El
año 1947 fue,
en
Francia,
el
«año terrible» y
la
ración diaria de alimentos fue incluso inferior que durante
la
ocupación alema-
na; Berlín seguía siendo una ciudad
en
ruinas, cuya población sobrevivía
en
me-
dio
de
todo tipo
de
privaciones materiales, y sumida
en
un
clima de postración
moral. Sin embargo, el «milagro» de
la
recuperación económica
de
Europa era
una
realidad
en
1950 (véase el cuadro 8.4).
Si
en
lugar
de
referirnos a
la
produc-
ción total nos fijamos
en
la
producción industrial
se
comprueba que la recupera-
ción aún fue más rápida, dada
la
mayor lentitud
en
la
reconstrucción del sector
agrario.
En
1949Jos
países de Europa occidental habían superado ampliamente
los niveles prebélicos
de
producción industrial. ¿Cómo fue posible una recupera-
ción
tan
rápida?
La
respuesta a esta pregunta es
muy
compleja, pero tiene una cla-
ve:
la
voluntad de cooperación entre todos los países y
la
ausencia de medidas re-
vanchistas.
En
efecto,
en
contraste
con
el espíritu punitivo
con
los vencidos del
Tratado
de
Versalles
de
1919, en 1945
se
impuso
un
espíritu
de
concordia y el de-
seo
de
construir
un
futuro
en
paz. Incluso los procesos judiciales contra los nazis, .
fascistas
y.
colaboracionistas fueron suaves y
se
hizo
un
generoso esfuerzo para
diferenciar entre alemanes y nazis, e italianos y fascistas.
En
la
creación de este ambiente
de
concordia y de apuesta
por
un futuro de
paz y prosperidad, desempeñaron
un
papel fundamental los ciudadanos y los po-
líticos convencidos de que otra Europa
era
posible, que
la
guerra era el mayor
de
los males y que había que evitar, a toda costa,
un
nuevo conflicto europeo. La
Europa
de
1945 tuvo
la
fortuna
de
contar
con
políticos
como
R. Schuman, P.
H. Spaak, K. Adenauer, A. de Gasperi, J. Monnet y
P.
Van
Zeeland, que, si bien
es cierto que
no
tenían una idea precisa
de
cómo habría de ser
la
futura Europa,
contaban
con
la
experiencia de lo que supuso
el
nazismo y
la
guerra.· Les movía
un
anhelo de
paz
y seguridad, que entendían
no
sólo
como
ausencia
de
guerra,
sino también como
la
existencia de una sociedad
más
justa, más solidaria Y más
LA
EDAD
DE
ORO
DEL
CAPITALISMO
(1945-1973)
345
CUADRO
8.4.
DAÑOS
DE
LA GUERRA Y RECONSTRUCCIÓN POSBÉLICA
Austria
Bélgica
Dinamarca
Finlandia
Francia
Alemania
Italia
Holanda
Noruega
Suecia
·-Suiza
Reino Unido
Año
de la preguerra Año en el que el PIB
.en
el que el
PIB
fue
recuperó el nivel más
el mismo que en 1945 alto de la preguerra
1886
1951
1924
1948
1936
1946
1938
1945
1891
1949
1908
1951
1909
1950
1912
1947
1937
1946
Nunca
Nunca
Nunca
FUENTE:
Crafts y Toniolo (1996, 4).
Tasa
anual de crecimiento ·
del
PIB
durante
la
reconstrucción
(1945 hasta
el
año
de la
;u
columna)
15,2
6,0
13,5
19,0
13,5
11;2
39,8
9,7
democrática Habían aprendido además de
la
historia, que
no
era posible
una
paz
cerrada
en
falso
con
el
virus del odio entre las naciones, así como
la
inutilidad
de
imponer gravosas reparaciones
de
guerra a los vencidos.
No
es posible referirnos
con
detalle a todos estos personajes, aunque podemos recordar algún detalle
de
sus biografías.
De
Gasperi fue encarcelado
por
el régimen de
B.
Mussolini, y
Adenauer, miembro
de
una familia
de
la
alta burguesía alemana, se opuso a los
nazis y sufrió persecución
por
ello.
Ambos
compartían
la
idea
de
que el mayor
peligro que amenazaba a Europa
era
la
expansión del comunismo y que
la
única
posibilidad de hacerle frente era
la
alianza
de
los países europeos entre
y con
Estados Unidos,
la
única potencia
capaz
de garantizar
la
seguridad de Europa
frente a Stalin. Pero,
más
allá de
la
preocupación
por
la
seguridad y
el
anticomu-
nismo, estos dirigentes compartían
la
idea
de que era necesario construir una nue-
va
sociedad más participativa y socialmente más
justa
El éxito electoral
de.la
Democracia Cristiana (DC).italiana,
en
1948, frente al poderoso Parµdo Comu-
nista;
se
debió
en
gran medida a que
la
DC
convenció a los italianos
de
que era
el
partido que,
en
alianza
con
Estados Unidos, podía garantizar
la
recuperación y
la
seguridad
económica
En Alemania, Adenauer
se
mostró firme partidario, frente
al ala derecha de
su
partido,
de
una economía social
de
mercado. Similares plan-
teamientos pueden encontrarse
en
Schuman, para el que
la
seguridad no era sólo
una
cuestión
de
política exterior y militar, sino, también,
un
problema de cohe-
sión social.
Aún
más arraigadas estaban estas convicciones
en
políticos socialis-
tas como Spaak, convencido de que
la
seguri~d
militar
de
Europa sólo era posi-
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346
lilSTORIA
ECONÓMICA
MUNDIAL,
SIGLOS
X-XX
ble con un nuevo orden económico y social, en el que quedara garantizada una
justa
redistribución de
la
renta y un mínimo de bienestar. Particular interés tiene
la
personalidad del ministro de Exteriores belga entre 1949 y 1954, Van Zeeland.
En
él se reunía una sólida formación económica
en
Princeton, su experiencia de
la
crisis
de
la
década de 1930 trabajando
en
la
Reserva Federal norteamericana y
sus tempranas convicciones keynesianas, que
le
convirtieron
en
un firme defen-
sor de las políticas de pleno empleo, de crecimiento económico y
d~
creación de
una sociedad del bienestar.
Por
su parte, Jean Monnet,
el
padre
de
la
planifica-
ción francesa, sigue siendo un personaje lleno de atractivo; con unas magníficas
relaciones personales con banqueros· y abogados de Wall Street y Washington;
muchos de los cuales llegaron a convertirse en políticos prominentes, gozó
de
la
confianza y amistad
de
Dean Acheson y John Foster Dulles, entre otros muchos
altos dirigentes norteamericanos, y se convirtió
en
una
figura clave
en
las rela-
ciones entre Europa y Estados Unidos. ·
El
nuevo orden económico internacional de Bretton Woods
Este fue, precisamente, el segundo elemento crucial de
la
recuperación euro-
pea:
la
plena implicación norteamericana en el proceso. Estados Unidos se había
mostrado reacio a intervenir
en
las dos guerras mundiales y, tras
la
primera, ha-
bía optado
por
una política
de
repliegue interior.
En
1945,
en
cambio, triunfaron
los partidarios de implicarse
en
la
reconstrucción, en
la
paz
y
en
la
creación de un
nuevo orden mundial, bajo
la
hegemonía norteamericana.
La
ayuda económica
estadounidense hizo posible
la
recuperación, y su paraguas militar" garantizó
la
supervivencia
de
Europa, como pudo comprobarse
de
manera ejemplar
en
la
cri-
sis
de
Berlín,
en
la
que
el
esfuerzo militar y económico de Estados Unidos impi-
dió los planes anexionistas de Stalin, que había decretado el bloqueo
de
la
capital
alemana.
Por
cierto, conviene recordar que
la
complejísima operación de abaste-
cimiento
de
Berlín fue posible gracias a los avances
en
los modelos econométri-
cos, inspirados
en
los trabajos de un economista soviético, exiliado
en
Estados
Unidos, llamado W. Leontief.
Este nuevo orden mundial
ya
se
fue diseñando durante los años de
la
guerra.
En
1941,
el
Congreso norteamericano aprobaba
la
Ley
de
Préstamo y Arriendo
que proporcionaba una generosa ayuda militar para todos los países cuya defen-
sa
se
consideraba vital para Estados Unidos.
El
Reino Unido y
la
Commonwealth
recibían 31.200 millones de dólares,
la
URSS 10.900 y Francia 3.000, creándose
las bases
de
una estrecha alianza.
En
sucesivas conferencias internacionales (Te-
herán, 1943; Y alta y Potsdam, 1945), los dirigentes soviéticos y norteamericanos,
acompañados
por
los británicos, diseñaron el nuevo
mapa
político europeo de
la
paz. Además, y
de
manera similar a lo que ocurrió
en
la
primera posguerra, sur-
gió un impulso
de
cooperación que propició
la
creación
de
las Naciones Unidas
en
la
Conferencia de San Francisco
en
1945, con
el
propósito
de
erradicar
la
gue-
rra como medio de solución
de
los conflictos entre las naciones. Desde el punto
de vista de
la
reconstrucción económica,
el
protagonismo correspondió a
la
Con-
LA
EDAD
DE
ORO
DEL
CAPITALISMO
(1945-1973)
CUADRO
8.5.
DISTRIBUCIÓN
DE
LOS FONDOS
ERP
(EUROPEAN
RECOVERY
l'ROGRAM)
ENTRE LOS PAÍSES
ADHERENTES
(de abril de 1948 a junio de 1951)
347
Millones
de
dólares
Porcentaje sobre el PNB de 1950
Reino Unido
Francia
~emania
(RF)
Italia
Holanda
Austria
Bélgica y Luxemburgo
Grecia
Dinamarca
Noruega
Irlanda
Turquía
Suecia
" Portugal
Trieste
Islandia
TOTAL
2.731,6
2.401,0
1.297,3
1.297,3
977,7
560,8
546,6
515,l
-
256,6
231,7
146,2
144,7
118,5
50,5
33,4
23,7
11.314,7
7;2
9,2
5,1
8,5
17,2
20,3
9,8
27,7
8,5
7,8
12,0
1,8
2,8
Nota:
El
total no incluye los fletes, los gastos administrativos,
la
ayuda humanitaria anterior al inicio
del ERP, ni los fondos asignados
.a
institucfones multilaterales como
la
UEP. Una vez incluidos al-
canzan
los trece
mil
millones.
FUENTE:
Carreras (2003, 388).
CUADRO
8.6.
AYUDA
DE
EsTADOS
UNIDOS
A
EUROPA
OCCIDENTAL
EN
MILLONES
DE
DÓLARES (1947-1955)
1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
TOTAL
Ayuda militar
43
254
170
463
1.112
2.151
3.435
2.313
1.593
11.534
FUENTE:
Niveau (1968,
345).
Donativos
672
2.866
3.951
2.775
2.317
1.453
1.138
1.018
800
16.990
Ayuda económica
Préstamos a largo plazo
3.737
1.213
503
180
84
453
172
105
74
6.521
Total
4.409
4.079
4.454
2.955
2.401
1.906
1.310
1.123
874
23.511
Downloaded by Martín ([email protected])
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348
ffiSTORIA ECONÓMICA MUNDIAL, SIGLOS
X-XX
ferencia
de
Bretton Woods (1944),
en
la
que ingleses y norteamericanos diseña-
ron el futuro marco
de
las relaciones económicas internacionales y en la que se
crearon dos organismos,
el
Banco Mundial
(BM)
y
el
Fondo Monetario Interna-
cional (FMI).
En
aquellas negociaciones también
se
habló de la creación
de
un
organismo que favoreciese el comercio internacional, reduciendo las barreras
cuantitativas y arancelarias al mismo;
en
base a ello, nació
el
GATI
(General
Agreement on Tarijfs and Trade, Acuerdo General sobre Aranceles.y Comercio,
cuya primera reunión fue en 1947). Estos tres organismos estarían en
la
base del
crecimiento de
la
edad
de
oro, pues ayudaron a
la
reconstrucción y al crecimien-
to económico (BM), al funcionamiento del sistemá monetario int:emaciónal
(FMI)
y al crecimiento del comercio multilateral gracias a
la
reducción del
prO"
teccionismo comercial (GATI').
Sin embargo, los acuerdos
de
Bretton Woods no resolvían los problemas
in-
mediatos
de
Europa, y particularmente los de alimentar, vestir y atender
sanita.:.
riamente a una población que carecía
de
todo.
La
creación
de
la
UNRRA (United
Nations
Relief
and Rehabilitation Administration)
en
1944, respondía a estas ne-
cesidades. A través de este organismo
se
distribuyó una cuantiosa ayuda.que sal-
de
la
muerte
por
inanición a millones
de
europeos.
No
obstante, fue el ERP
(European Recovery Program), popularmente conocido como Plan Marshall
(1947), el proyecto que culminó
la
implicación política y económica en
la
re-
construcción de Europa y
en
su
defensa militar frente a
la
URSS ( véanse los cua-
dros 8.5 y 8.6). Las relaciones entre Estados Unidos y
la
URSS
se
habían émpe-
zado a deteriorar nada más acabar la guerra y
la
desconfianza y los recelos eran
mutuos.
La
acuñación del término «telón de acero»
por
W. Churchill marcó un
paso importante en
la
guerra fría que
el
Plan Marshall terminó por hacer oficial.
El
nuevo papel del Estado y las políticas keynesianas
La
recuperación económica fue resultado también
de
los nuevos plantea-
mientos económicos, fruto
de
la
revolución keynesianá,
de
las políticas de bie-
nestar y del importante progreso
en
el
conocimiento
de
la
realidad económica.
El
keyuesianismo supuso un giro radical
en
lo
que
concierne
al
papel del Estado
en
la
economía. Frente a los ciclos económicos,
la
ortodoxia clásica sostenía que
existían mecanismos automáticos que, sin
la
intervención del Estado, conducían
a
una
nueva situación
de
equilibrio.
La
teoría keynesiana reivindicaba un papel
activo del Estado,
de
la
política monetaria y fiscal,
en
el
sostenimiento
de
la
dé~
manda efectiva y del empleo y
en
la
lucha contra las crisis. Los ministros
de
ha-
cienda ya no tenían temor
al
déficit presupuestario, que era una herramienta fun-
damental para evitar las crisis y favorecer el crecimiento económico.
En
lo que
concierne a las políticas
de
bienestar, su expresión más temprana y completa se
la debemos a lord Beveridge que,
en
1944, había sostenido que
la
política
ecO"
nómica debía tener como objetivo abatir los cinco gigantes del mal: la miseria,
la
enfermedad,
la
ignorancia,
la
suciedad y
la
ociosidad. Suyo fue el Plan Beverid-
ge
que gestó el Estado del bienestar en
el
Reino Unido, implantando el sistema
LA EDAD
DE
ORO DEL CAPITALISMO (1945-1973)
349
general de
la
seguridad social, que implicaba el suministro de sanidad y educa-
ción gratuita, además de los seguros generalizados
de
desempleo y jubilación y
una política de vivienda para toda
la
población.
El
Estado tenía que;garantizar
que cada ciudadano recibiera
la
protección debida, en las mejores condiciones
posibles, para desarrollar todas sus potencialidades personales.
Tras
la
segunda
guerra mundial, además, el·Estado comenzó a intervenir directamente
en
la
pro-
ducción a través de las empresas públicas en los países
de
la Europa occidental.
Se
nacionalizaron muchas empresas
en
los sectores
de
servicios públicos
de
red
(agua, gas, electricidad, ferrocarriles, aviación, telefonía), en las actividades in-
dustriales (minería· del carbón, construcción naval y aeronáuticá, transformados
metálicos, química) e, incluso
en
algunos países
se
nacionalizaron también, los
sectores bancarios y
de
seguros. Finalmente, hay que destacar también los
im-
portantes avances
en
el conocimiento
de
la
realidad económica, especialmente
en
el
campo
de
la
contabilidad nacional y
la
elaboración de modelos econométricos.
Los progresos tuvieron lugar en ambos lados del Atlántico, en Estados Unidos y
en
el
Reino Unido y Suecia, y también
por
la muy favorable influencia
de
la
Ofi-
cina
de
Estadística
de
las Naciones Unidas.
La rapidez
de
la recuperación
de
la
economía europea
debería hacemos
,.
olvidar las extraordinarias dificultades y sacrificios que tuvieron
que
sufrir los
habitantes de Europa azotados
por
el
hambre,
la
miseria,
la
enfermedad y
el
dO"
lor. Millones
de
inválidos
se
vieron condenados a una existencia llena de priva-
ciones y otros muchos millones
de
huérfanos a carecer
de
un hogar
en
el
que po-
der crecer y formarse. Las duras condiciones
de
vida provocaron importantes
conflictos sociales entre 1947 y 1949 impulsados
por
fuertes organizaciones po-
líticas
de
izquierda,
en
particular
por
los partidos comunistas. Muchas veces
se
olvida que
la
rica
Europa
de
los años sesenta se construyó sobre
el
sacrificio
de
los europeos que tuvieron que trabajar mucho y muy duramente durante los años
de
la
reconstrucción y
la
recuperación.
8.3.
UN
CRECIMIENTO ECONÓMICO SIN PRECEDENTES
Durante
la
edad.
de
oro
del capitalismo se produjeron
una
serie
de
fenómenos,
y además con
una
gran intensidad, desconocidos hasta entonces: convergencia
real entre las economías, pleno empleo del factor trabajo, cambios estructurales
en
la
producción, estabilidad monetaria y cambiarla y, finalmente, mejoras en los
niveles de bienestar.
Un
período
de
convergencia
El cuadro 8.7 recoge las tasas de crecimiento del PIB por habitante de las prin-
cipales naciones desarrolladas del mundo.
Se
puede observar que el crecimiento
fue
general
en
todos los países, aunque más intenso
en
Europa
(4,1
por
100)
que
en los países
de
inmigración
europea
(2,4 por 100).
Entre
los
europeos,
el
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lOMoARcPSD|17490677
350
IDSTORIA ECONÓMICA MUNDIAL, SIGLOS
X-XX
crecimiento fue
mayor
en
los países atrasados
del
sur
que
en
los
del
norte
ya
industrializados.
Frente
a
un
crecimiento,
en
promedio,
del
3,9
por
100
de
los
doce principales países
de
Europa
occidental,
Grecia
creció un 6,2,
España
un
5,8
y Portugal
un
5,6. Entre los países avanzados
destaca
el
buen
comporta-
miento de
Alemania
(5), Italia (4,95) y
Francia
(4,25), mientras
que
en
el
ex-
tremo opuesto resalta
la
mala
trayectoria
del
Reino
Unido
con
un
débil
2,4.
Para
el
conjunto
de
los países desarrollados,
el
crecimiento fue
~uy
estable y
osciló
entre
una
tasa
máxima
anual
del
7,7
por
100
en
1949 y
un
mínimo
del
2,4
por
100
en
1958.
Los
períodos
más
intensos
de
crecimiento fueron
los
de
·
la
recuperación (1947-1951) y los primeros años
de
la
década
de
1960 (1960-
1964).
El
resultado de
la
diversidad
en
las tasas
de
crecimiento fue
un
cambio rela-
tivo
de
cierta importancia
en
la
distribución del PIB
en
el
mundo desarrollado.
Europa, a
pesar
de
su espectacular crecimiento (su
PIB
en
términos constantes
pasó de 1,40 billones de dólares a 4,13), perdió posiciones relativas, del 26,3 al
25,7
por
100
del
total mundial.
El
declive relativo
de
Estados Unidos fue aún
más intenso, del
27
,3
al
22
por
100. Las posiciones perdidas
por
Europa y Esta-
dos Unidos fueron ocupadas, casi
en
exclusiva,
por
Japón, cuya participación
pasó del 3,0
al
7
,7
por
100. Entre los países europeos destaca
el
fuerte declive
re-
lativo
del
Reino Unido (del 6,5
al
4,2)
y
el
auge de Alemania (5,0 al 5,9).
Los datos anteriores muestran, de manera inequívoca, que Estados Unidos cre-
ció más lentamente
que
la Europa occidental
en
la
época dorada. En el cuadro 8.8
puede observarse con más detalle este proceso
de
convergencia, tanto
en
el
PIB
por
habitante como
en
el
PIB
por
hora trabajada. Sin cuestionar esta evidencia hay
que
ser muy cautos a
la
hora
de
extraer conclusiones. En primer lugar, al tomar
como años de referencia 1950 y 1973
se
introduce un sesgo importante. En 1950
las economías europeas tenían, tan sólo,
un
nivel similar al
de
1939, mientras que
Estados Unidos había experimentado
en
esos años
un
desarrollo espectacular.
La
producción industrial norteamericana aumentó
en
un 72
por
100 entre 1938 y
1947, mientras
que
disminuyó, levemente,
la
europea. En el período
de
recup~ra-
ción,
de
1948 a 1955, Europa creció
un
76
por
100, pero Estados Unidos registró .
un
notable 33
por
100. A partir de 1950 los europeos pudieron colmar una parte
de
su desfase, incorporando a sus economías tecnología y procedimientos norteame-
ricanos. Pero, aunque Estados Unidos creció más despacio, su ritmo fue estimable
y constante y su progreso tecnológico impresionante.
En
1973, el proceso
de
con-
vergencia
de
Europa
con
Estados Unidos
no
había alterado,
en
esencia, la desi-
gualdad.
El
potencial
de
desarrollo, dad.a la diferencia
en
el progreso tecnológicq,
seguía siendo
muy
favorable
para
los norteamericanos.
El
pleno empleo
Los años dorados lo fueron también, y
de
manera destacada, desde
el
punto
de vista del empleo (véase
el
cuadro 8.9).
De
hecho, uno de los objetivos funda-
mentales
de
la
política económica era, junto
al
crecimiento económico,
la
conse-
LA
EDAD
DE
ORO DEL CAPITALISMO (1945-1973)
CuADRO
8.7.
TASA DEL CRBCIMIENTO DEL
PIB
POR HABITANTE (porcentajes)
1950-1973
Austria 4,94
Bélgica 3,55
Diuamarca 3,08
Fmlandia 4,25
Francia 4,05
Alemania 5,02
Italia 4,95
Países Bajos 3,45
Noruega 3,19
Suecia 3,07
Suiza 3,08
Reino Unido 2,44
12 países
de
la
Europa occidental 3,93
13
pequeños países
de
la
Europa occidental 3,58
Grecia
6,21
Irlanda 3,04
Portugal 5,66
España 5,79
Total Europa occidental 4,08
Australia 2,34
Nueva Zelanda 1,72
Canadá 2,74
Estados Unidos 2,45
4 países
de
inmigración europea 2,44
Fumm¡;
Maddison (2002. 186).
351
cución del pleno empleo, propuesta
por
el
keynesianismo y el Estado
del
bienes-
tar.
El
número
de
empleados creció
en
todos los países desarrollados y aumentó
también
el
porcentaje
de
la
población activa, fruto,
en
parte,
de
la
incorporación
de
la
mujer
al
mercado
de
trabajo. Destaca
el
crecimiento
del
empleo
en
Japón,
el
alto nivel alcanzado
por
la
URSS
en
comparación con los países desarrollados
(rasgo característico
de
las economías socialistas}, y de modo
muy
especial
la
mediocre trayectoria
de
España, que refleja
la
baja capacidad
de
generación
de
empleo, tradicional
de
la
economía española. Los países europeos presentaban
impC>rtantes
diferencias, tanto
en
la
creación
de
puestos
de
trabajo, como
en
los
cambios
en
la
tasa
de
población activa. En
lo
concerniente
al
número
de
empleos
destaca Alemania
que
p~ó
de 28,7 a 35,5 millones de empleados,
lo
que
suponía
casi
la
tercera
parte
de
todo
el
empleo creado
~n
la
Europa occidental.
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lOMoARcPSD|17490677
352
HISTORIA ECONÓMICA MUNDIAL, SIGLOS X-XX
En lo concerniente a las tasas de actividad, los comportamientos fueron muy
diversos, debido a un cúmulo de circunstancias nacionales (factores culturales,
cambios
en
la educación, incorporación de
la
mujer al mercado laboral). Así,
encontramos países con una gran estabilidad en bajos niveles relativos
de
activi-
dad como Bélgica y Holanda, frente a países con altos niveles y con tendencia cre-
ciente como Suiza y Dinamarca. Entre los países grandes, la tasa aumentó
en
Ale-
mania,
al
igual que en
el
Reino Unido, mientras que en Italia y
en
•Francia sufrió
un leve declive. Lo que más-importa destacar es que, al margen de'estas diferen-
cias,
el
compo~ento
en
la
generación de empleo fue muy satisfactorio en
t_o-
dos
los
países, como muestran los datos del desempleo.
La
tasa
mediá de paro
en
el período 1950-1973, en los países
de
la
Europa occidental, fue sólo del 2,6
por
100 de
la
población activa, cifra
que
sería añorada después, cuando entre 1994-
1998 se llegó a un porcentaje del 10,7 por 100. Japón todavía tuvo un comporta-
miento mejor con una tasa del 1,6, mientras que
en
Estados Unidos
el
desempleo
fue más elevado que
en
Europa, un 4,6 por 100, aunque posteriormente respondió
mejor ante
la
crisis aumentando sólo hasta
el
5,3 por 100. Entre los países euro-
peos los peores datos corresponden a Italia
que
con un 5,5 duplicaban
el
nivel
me-
dio europeo
de
paro, aunque las cifras italianas deben tomarse cori algunas reser-
vas.
En
1950 el desempleo
_era
todavía un grave problema
en
países como
Alemania (8,2) e Italia (6,9). Sin embargo,
en
Alemania dicha tasa había descen-
dido
al
1,1 en 1960 y
al
1 en 1973, a pesar
de
la
fuerte inmigración
de
alemanes
orientales primero y
de
extranjeros después. Fmalmente,
hay
que destacar que las
tasas de paro se redujeron rápidamente durante
la
década
de
1950 (pasando del 3,8
al 2,4) tendiendo a estabilizarse, incluso a crecer levemente, a comienzos-de
la
dé-
cada de 1970 (un 3,1 en 1973).
En
conclusión, y en agudo contraste con los pro-
blemas
de
paro que azotaron a
la
Europa de entreguerras y a lo que sucedió tras
la
crisis petrolífera,
el
período 1950-1973
se
caracterizó
por
unas excepcionales
oportunidades que condujeron a una situación prácticamente de pleno,-empleo.
CUADRO 8.8.
EUROPA
OCCIDENTAL Y
EsTADOS
UNIDOS:
GRADO
DE
CONVERGBNCIA ·
DE LA PRODUCTIVIDAD Y DEL Pffi POR HABITANTE (1950-1973)
(Estados Unidos= 100)
Nivel del PIB
Nivel del
PJB
por
habitante
por
hora
trabajada
1950
1973 1950
1973
Francia
55
79
46
76
Alemania
41
72
32 62
Italia
37
64 35
67
Reino Unido
72
73 63
67
I 2 países de la Europa occidental
52
73
44
68
España
25
52
21
46
F'UENTE:
Maddison (2002, 132).
LA EDAD
DE
ORO
DEL
CAPITALISMO {1945-1973)
353
CUADRO
8.9.
EVOLUCIÓN
DEL
EMPLEO (1950-1973)
'
Número total de
Porcentaje sobre la
empleos (millares)
población
1950
1973
1950
1973
12 países de
la
Europa occidental*
111.383 130.215 43,4 43,3
España
1L662
13.031 41,8 37,4
Estados Unidos
61.651
· 86.838
40,5
41,0
URSS
64.664
85.246
47,3
51,4
Japón 35.683 52.590 42,7
48,4
* Austria, Bélgica, Dinamarca, Fmlandia, Francia, Alemania, Ilalia, Holanda, Noruega, Suecia, Sui-
za, Reino Unido.
F'UENTE:
Maddison (2002,
343,353).
Los
cambios
en
la estructura productiva
El
crecimiento económico vino acompañado, y fue fruto,
de
importantes
cambios
en
la
estructura productiva, como puede apreciarse en
el
cuadro 8.10.
Se
puede afirmar, aunque con algunos matices importantes
que
plantearemos más
adelante, que
en
este período se produjo
el
declive definitivo del sector agrario en
los países desarrollados. A comienzos de la década de 197Ó
la
población activa
en
la
agricultura representaba tan sólo un 2,9
por
100 del total
en
el
Reino Unido,
un 4,1
por
100 en Estados Unidos,
un
6,1
en
Holanda y un 10,9
en
Francia, país
de
gran tradición y riqueza agraria.
En
Japón ascendía hasta
el
13,4, pero su des-
censo había sido
el
más drástico
ya
que
en
1950
era
todavía
el
48,3 por 100.
No
_obstante,
el
sector agrario siguió teniendo
un
importante peso
en
la
economía
de
los países desarrollados. Por
una
parte,
la
introducción
de
una
amplia gama de in-
novaciones permitió aumentar
la
productividad, los rendimientos y
la
producción
total agraria.
La
productividad
de
la
agricultura aumentó, entre 1950 y 1973, a
una tasa mayor que
la
de
la
industria en Gran Bretaña, Francia, Alemania y Esta-
dos Unidos.
Por
otra parte, y por
una
variada serle de razones (estratégicas, cul-
turales, políticas) los países desarrollados implantaron políticas agrarias de corte
muy proteccionista.
La
conjunción
de
ambos elementos, condujo a
una
situación
de práctico autoabastecimiento alimentario del mundo desarrollado, primero, y a
la progresiva generación
de
excedentes, después, lo que mermó radicalmente las
posibilidades exportadoras
de
los productores agrarios del tercer mundo.
Paralelamente
al
descenso del empleo agrario, se produjo
un
aumento
en
la
minería,
la
industria y
la
construcción, aunque
en
algunos casos se empezaba a
notar un cierto declive industrial, fruto del fuerte proceso
de
terciarización que
traía consigo·el gran crecimiento del sector servicios.
Este
crecimiento industrial
vino acompañado, igualmente,
por
cambios
en
la
composición del producto y por
cambios
en
los mismos productos.
El
sector que conoció un declive más impor-
Downloaded by Martín ([email protected])
lOMoARcPSD|17490677
354
illSTORIA
ECONÓMICA MUNDIAL, SIGLOS
X-XX
tante fue el textil, uno de los motores de la primera industrialización.
La
química
y
~os
productos metálicos elaborados fueron los que conocieron un mayor creci-
miento, permaneciendo estabilizada
la
producción de metales. Mención especial
merece el sector de la alimentación, que experimentó un leve declive, aunque
mantuvo una posición fundamental, dato que refuerza
lo
dicho antes sobre
la
im-
portancia que
el
sector agroalimentario siguió teniendo
en
las sociedades· desa-
rrolladas. Igualmente, se aprecia un crecimiento generalizado del sector servicios
que en 1973 empleaba casi al 50
por
100 de
la
población activa. Este espectacu-
lar crecimiento de los servicios tuvo dos componentes.
Por
una part~. se debió al
desarrollo de los servicios tradicionales: bancarios, seguros, comunicaciones y
telecomunicaciones, y, por otra, al surgimiento y auge de nuevos servicios, parti-
cularmente, los vinculados al desarrollo del Estado del bienestar como
la
sanidad
y la educación, así como el turismo.
La
estabilidad monetaria y cambiaria
Todo este proceso de crecimiento y de cambios estructurales se produjo
en
un
marco de gran estabilidad monetaria y cambiarla. Atrás quedaron, y parecía que
definitivamente, los graves problemas inflacionarios, las convulsiones moneta-
rias y los problemas de inestabilidad cambiarla que azotaron a la Europa de en-
treguerras. Entre 1950 y 1973, la Europa occidental experimentó una inflación
del 4,3 por 100 anual, los países de inmigración europea del 3,4 por 100 y Japón del
5,2 por 100.
El
contraste con las crisis inflacionistas y deflacionistas que había
sufrido Europa
entre
1913 y 1950 no puede ser
más
agudo. Entre los
p~ses
euro-
CUADRO 8.10.
EslltUCTURA
DEL EMPLEO (1950-1973)
(porcentajes sobre el total)
Agricultura, bosques
Minería, industria
y
pesca
y constrycción.
Francia
1950
28,3
34,9
1973
10,9
38,5
Alemania
1950
22,2
43,0
1973
7,1
46,6
Japón
1950
48,3
22,6
1973
13,4
37,2
Holanda
1950
13,9
40,2
1973
6,1
35,5
Reino Unido
1950
5,1
46,5
1973
2,9
41,7
Estados Unidos 1950
13,0
33,3
1973
4,1
32,3
FUENTE:
Maddison (1996, 46).
Servicios
36,8
50,6
34,8
46,3
29,1
49,4
45,9
58,4
48,4
55,4
53,7
63,6
LA
EDAD
DE
ORO
DEL
CAPITALISMO
(1945-1973)
355
peos destacó por su estabilidad Alemania, con una tasa del 2,7 por 100, fruto del
rigor de la política monetaria del Bundesbank y del horroroso recuerdo que los ale-
manes tenían de los episodios de hiperinflación y destrucción de su
II¼oneda
tras
las dos guerras mundiales.
La
solidez y estabilidad del marco se hicieron prover-
biales, lo que unido al peso demográfico y económico de Alemania, terminaron
convirtiendo a
la
divisa germana
en
la
referencia del sistema monetario europeo.
Lo
mismo podemos afirmar
en
relación a los cambios exteriores de las mo-
nedas. Tras las inevitables dificultades derivadas de
la
guerra, se consolidó un
sistema de tipos de cambio fijos que funcionó de forma suave y eficaz. Conviene
recordar que el buen funcionamiento del sistema monetario se debió.tanto a las
virtudes teóricas del sistema de Bretton Woods como a
la
voluntad de coopera-
ción entre los países para su sostenimiento.
En
efecto, en esta estabilidad tuvo
mucho que ver el papel del FMI y el sistema de tipos
de
cambio fijos creado en
Bretton Woods,
en
el que todas las divisas tenían una paridad frente al dólar (y
eran convertibles al dólar), y
el
dólar tenía una paridad fija frente al oro (que
era
la divisa
de
reserva y convertible para los bancos centrales
en
oro); Los tipos de
cambio sólo eran ajustables cuando los desequilibrios
de
la
balanza de pagos fue-
ran estructurales, y los préstamos del FMI fueran insuficientes para mantener
la
paridad de la divisa. Tan sólo a finales de
la
década de 1960 se produjeron algu-
,.
nas crisis cambiarlas, que resultaron inevitables dadas las distintas tasas de infla-
ción que sufrieron los diversos países europeos durante
la
etapa de prosperidad.
La
mejora de los niveles de bienestar
El crecimiento económico de los países desarrollados se tradujo
en
una im-
portante mejora
del
nivel de bienestar de
la
población.
Los
ciudadanos de estos
países tuvieron acceso a
una
alimentación mejor y más variada, y pudieron ad-
quirir
más
y mejores prendas de vestido. Igualmente aumentaron las posibilida-
des de comprar
una
gran variedad de bienes de consumo duradero,
en
primer lu-
gar
la
vivienda, pero también toda una amplia gama de equipamientos, entre los
que ciertos electrodomésticos (frigoríficos, lavadoras o televisores) tuvieron un
protagonismo destacado. Algunos de estos aparatos facilitaron el proceso de in-
corporación
de
la
mujer
al trabajo fuera del hogar y,
en
cualquier caso, contri-
buyeron a aliviar
la
carga de las tareas domésticas.
De
estos bienes, tal vez el
que refleja mejor
el
carácter de esta época es
el
automóvil (véase
el
cuadro
8.11).
La
popularización del coche familiar, unida al aumento
del
tiempo libre
(fines de semana y vacaciones), dio lugar a una pequeña revolución para los ciu-
dadanos de los países desarrollados, abriendo unas posibilidades hasta entonces
inimaginables
de
viajar, contribuyendo de manera decisiva al desarrollo del tu-
rismo de masas.
Sin lugar a dudas, el cambio más importante
en
la
vida de los ciudadanos oc-
cidentales de este período fue el aumento del tiempo libre. Los individuos fueron
retrasando, a medida que los años de escolarización aumentaban, su incorpora-
ción a
la
vida laboral y, paralelamente, se fue adelantando la edad de retiro. El nú-
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lOMoARcPSD|17490677
356
HISTORIA ECONÓMICA
MUNDIAL,
SIGLOS
X-XX
mero
de
días
de
vacaciones pagadas fue también
en
aumento y
se
generalizó
la
semana laboral
de
cinco días.
En
consecuencia, el número
de
horas trabajadas por
persona empleada se redujo notablemente (véase el cuadro 8.12), aunque con im-
portantes diferencias
por
países.
En
Suecia fue más radical esa reducción, mien-
tras que
en
Suiza y, particularmente, en Japón
se
seguía trabajando muchas horas,
aunque menos
que
en
países atrasados como España.
Finalmente, aunque no es lo menos importante, los habitantes del mundo de-
sarrollado tuvieron un acceso
cada
vez
más fácil a servicios educativos y sanita-
rios, gracias, entre otras cosas, a los nuevos sistemas de seguridad so'cial estable-
cidos
por
los gobiernos. La l~cha contra la
enfenn~d
y el dolor,
una
de
las
peores lacras sufridas
por
los hombres
de
todos los tiempos, logró, en este perío-
do, éxitos destacadísimos y se elevó también notablemente el nivel educativo.
En
definitiva, los europeos y occidentales trabajaron menos, tuvieron más tiempo li-
bre y enormes oportunidades para disfrutarlo, dispusieron
de
viviendas más con-
fortables y equipadas con una gran variedad
de
electrodomésticos,
se
vistieron y
se
alimentaron mejor,
su
educación se amplió y recibieron mayores atenciones
sanitarias. Desde
un
amplio punto de vista, podemos afirmar que
su
nivel
de
bie-
nestar mejoró, lo que
no
significa, necesariamente, que
se
sintieran siempre más
satisfechos o más felices.
8.4.
FUNDAMENTOS
DEL
CRECIMIENTO
Que el crecimiento económico
en
este período fue excepcional lo demuestra
sobradamente la información cuantitativa.
l,p
verdaderamente importante es enten-
der sus causas. En
las
últimas décadas, historiadores y economistas
se
han esforza.
do
en
determinarlas y, aún más,
en
medir
la
importancia relativa de cada factor y su
impacto cuantitativo en el crecimiento. Los resultados han sido satisfactorios, au-
que sean sólo aproximaciones, ya que existe una estrechísima relación entre todos
los factores productivos, lo que exige,
en
la
práctica, que progresen
de
modo equi-
librado. Con un ejemplo sencillo: las mejoras
en
la
productividad de la agricultuqi
han sido fruto simultáneamente
de
los progresos técnicos en
la
maquinaria,
el
abo-
nado, las especies cultivadas, los tratamientos fitosanitarios,
la
capacitación
de
la
-mano de obra y
la
organización
de
la
empresa agraria. Y todo ello sólo
ha
sido po-
sible gracias a
la
investigación agraria y su financiación, así como al crédito a los
agricultores para aplicar las nuevas tecnologías.
La
contabilidad
de
los aumentos de productividad
¿Qué parte exacta del crecimiento de
la
productividad de
una
economía se
debe al capital humano,
al
progreso tecnológico, las mejoras organizativas, el ca-
pital ñsico,
el
comercio exterior o las políticas estatales
de
apoyo a
la
agricultu-
ra? A pesar de las evidentes dificultades,
las
investigaciones han obtenido algu-
nos resultados interesantes ( véase el cuadro 8.13). Resumiendo mucho, podemos
LA
EDAD
DE
ORO
DEL
CAPITALISMO
(1945-1973)
CuADRO
8.11.
DIFUSIÓN
DEL
AUTOMÓVIL
Y
DE
LA
TELEVISIÓN
(unidades
por
mil
habitantes)
Automóviles
Televisiones
1950
Italia
7
Francia
37ª
AlemaniaRFA
13
Alemania ROA
Suecia
36
España
3
Holanda
14
Reino Unido
46
Grecia
1
Portugal
7
Polonia
2b
Hungrla
,.y ugoslavia
lb
Rumania
URSS
NoTAS:
a}
1948,
b)
1955,
e)
1969.
FUENTE:
Carreras (2003, 315-317).
1970
1960
192
43
252
41
227
83
73
60
285
156
70
8
192
43
209
211
26
60
5
15
14
24
10
35
1,4
2
3
22
CuADRO
8.12.
NÚMERO
DE
HORAS
ANUALES
TRABAJADAS
POR
PERSONA EMPLEADA
1950
1973
Francia
1.926
1.771
Alemania
2.316
l.804
Italia
l.997
1.612
Holanda
2.208
1.751
Suecia
1.951
1.571
Suiza
2.144
1.930
Reino Unido
1.958
1.688
España
2.200
2.150
Estados Unidos
1.867
1.717
Argentina
2.034
l.996
Brasil
2.042
2.096
Cbile
2.212
l.955
México
2.154
2.061
Japón
2.166
2.042
FUflNTE:
Maddison (2002, 345).
357
1970
181
201º
272
282
312.
174
223°
293
10
38
129
171
88
73
143
Downloaded by Martín ([email protected])
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358
IDSTORIA ECONÓMICA
MUNDIAL,
SIGLOS
X-XX
afirmar que
la
importancia del incremento del factor tierra (recursos naturales)
ha
sido escasa,
de
hecho nula
en
los países desarrollados.
La
cuota del factor traba-
jo
presenta,
por
su
parte, amplias variaciones: muy alta
en
los países subdesarro-
llados y en la URSS, pero también en países avanzados como Estados Unidos, Ja-
pón y Alemania.
En
general, resultó mucho más importante la mejora del factor
trabajo, es decir,
la
capacitación fruto de un mayor nivel educativo, que los in-
crementos del volumen ( en muchos países se registró
u.na
disminuci!5n de las
ho-
ras trabajadas). También
es
muy variada
la
participación del capital¡ muy eleva-
da
en
el
caso de la URSS, lo
que
refleja a la vez sus progresos y sus problemas,
como veremos.
En
los países avanzados
el
factor capital explica,
en
promedio,
el
26 por 100 del crecimiento (33 por 100
en
Gran Bretaña, y 21
en
Francia).
El.
cre-
cimiento del stock bruto
de
maquinaria y equipo por empleado fue muy grande
(véase el cuadro 8.14), un 6,8
por
100 como media para Em:opa, una tasa que casi
triplicaba la
de
Estados Unidos
(2,4
por 100). Sin embargo, pese a que
en
térmi-
nos absolutos
la
diferencia
se
redujo espectacularmente, la economía norteame~
ricana seguía gozando
de
una ventaja notable.
En
síntesis,
el
porcentaje del crecimiento explicable
por
los factores tierra,
trabajo y capital, fue relativamente bajo
en
los países desarrollados y muy alto
en
los subdesarrollados y en
la
URSS: el 90 por 100 del crecimiento soviético,
el
74
por 100
de
Asia y el 66 por 100
de
América Latina, pero sólo
el
38 por 100
de
los
países de
la
OCDE.
¿A
qué
se
debió, entonces, el desarrollo de estos países?
Como apuntábamos antes, fue fruto
de
lo que
se
conoce
como
productividad to-
tal
de
los factores (PTF), un término que carece
de
una definición precisa,
en
el
que englobamos las mejoras no cuantificables en los factores productivos,
la
ra-
cionalización en
la
asignación
de
los recursos, el perfeccionami~nto
en
la
organi-
zación productiva o
la
difusión general de los progresos tecnológicos, organiza-
tivos e institucionales. En definitiva,
se
trata
de
un crecimiento intensivo fruto
de
un
avance equilibrado
en
la
aplicación
de
factores productivos de creciente cali-
dad y
de
la eficiencia en su empleo. Este modelo intensivo occid~ntal contrasta
vivamente con
el
soviético, basado
en
la
utilización masiva de recursos, aunque
con frecuencia empleados de forma desorganizada e ineficiente.
El crecimiento
en
la Europa occidental: los factores institucionales
La
contabilidad del crecimiento nos ha proporcionado pistas importantes,
pero no responde a
la
pregunta sobre las razones últimas del crecimiento, porque
el
factor residual (PTF) es importante y dentro del mismo
es
imposible asignar
responsabilidad a las cuestiones tecnológicas, empresariales o
de
la
acción públi-
ca.
En
efecto, nos indica
la
importancia de algunos elementos, como las mejoras
en
la
organización productiva,
el
comercio internacional o
la
tecnología, pero no
aclara a qué
se
debieron
~as
mejoras.
LA
EDAD
DE
ORO
DEL
CAPI;fALISMO
(1945-1973)
359
CUADRO
8.13. CONTABILIDAD DEL
CRECIMlENTO
(1950-1973)
Contribución de/factor
Crecimiento
Contribución
delPIB
Tierra Trabajo
Capital
delaPTF
1
Bloque o País
En porcentajes
OCDE2
5,4
o 12
26
62
URSS
5,1
3 35
51
10
Asia
3
5,6
1
41
33
26
América Latina
5,2 3 35 27
34
Japón
9,3
-1
16
26 59
Estados Unidos
3,7
o
31
28
41
Gran Bretaña 3,0
o 2 33 66
RFA
5,9 o 2
27 70
Francia
3,1
o 7
21
72
Notas: 1) PI'F: Productividad Total de los Factores; 2) Media aritmética de los cinco países siguien-
tes: Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña,
RFA
y Francia;
3)
Engloba a Japón; sin este país, el PIB
asiático
seda
5,2.
Ful!Nn!: Carreras (2003, 394).
Los organismos internacionales
para
la cooperación
El
factor crucial fue el espíritu
de
cooperación entre naciones y en el seno
de
las propias naciones,
así
como su desarrollo y consolidación institucional.
La
co-
operación internacional se manifestó muy pronto, como
ya
hemos visto, y desem-
bocó, en el caso
de
Europa, en
el
ambicioso proyecto del Mercado Común, con
la
firma del Tratado
de
Roma
en
1957.
Para
llegar a
este
punto, los europeos, con
la ayuda inestimable
de
Estados Unidos, fueron creando unas sólidas bases ins-
titucionales comunes. Así, para coordinar
la
distribución
de
la
ayuda nortea-
mericana
se
fundó
la
Organización Europea para
la
Cooperación Económica
(OECE) y, para acabar con las restricciones y liberalizar los intercambios y los pa-
gos intraeuropeos,
se
organizó
la
Unión Europea
de
Pagos (UEP). Uno
de
los pro-
CUADRO 8.14.
STOCK
BRUTO DE MAQUINARIA Y EQUIPO POR
PERSONA
EMPLEADA
(valores constantes: dólares Geary Khamis de 1990)
Media
europea
EE.UU.
Japón
Fuente: Maddison (1996).
1950
3.731
15.091
3.234
1973
17.149
26.093
13.287
Tasa de crecimiento
6,86
2,41
6,34
Downloaded by Martín ([email protected])
lOMoARcPSD|17490677
360
HISTORIA
ECONÓMICA
MUNDIAL,
SIGLOS
X-XX
blemas más delicados de la economía europea de
la
posguerra, por sus conno-
taciones militares y estratégicas, el de
la
reconstrucción
de
la
industria siderúr-
gica,
se
resolvió de forma inteligente, propiciando
la
cooperación entre Francia
y Alemania con
la
creación de
la
Comunidad Europea del Carbón y del Acero
(CECA). Finalmente, el reto de impulsar el desarrollo
de
una
industria nuclear se
institucionalizó, paralelamente a
la
firma del Tratado
qe
Roma
con la creación de
la
Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM).
En
el
~terior
de los
países triunfaron nuevas orientaciones en el ámbito laboral y sindical, que prima-
ban los planteamientos económicos sobre los ideológicos. El pacto social,
el
acuerdo entre obreros y empresarios sobre
la
distribución
de
la
renta, se convirtió
en
el
eje central del sistema, con el Estado como árbitro y garante. Éste también
participó de
la
primacía de lo económico: el desarrollo económico se convirtió en
una prioridad política de primer orden y
la
difusión del pensamiento keynesiano
avaló un amplísimo abanico de políticas económicas
que
permitieron a los go-
biernos intervenir en todos los ámbitos de
la
economía, con mayor o menor in-
tensidad y acierto.
El
signo más visible de este nuevo papel del Estado fue
el
incremento espectacular del gasto público que pasó a situarse en tomo al 40 por
100 del PIB (véase el cuadro 8.15). Ello exigió reformas fiscales que implicaron
aumentos de
la
presión fiscal (véase el cuadro 8.16), basadas en impuestos pro-
gresivos, especialmente sobre
la
renta (véase el cuadro 8.17), que tuvieron un
efecto redistributivo positivo y que mitigaron las oscilaciones del ciclo económi-
co, pues el impuesto sobre
la
renta, como el seguro
de
desempleo, eran los dos
principales estabilizadores automáticos; en el sentido
de
que
amortiguaban los in-
crementos o descensos
de
la
renta disponible ( después
de
impuestos netos)
de
los
consumidores,
que
es
la
que determina
la
demanda
de
consumo.
La
modernización de los sistemas productivos y la americanización de Europa
El segundo elemento importante fue
la
modernización
del
sistema productivo
europeo, incluyendo: a) cambios en la organización productiva, con
la
introduc-
CUADRO
8.15.
GASTO
PÚBLICO
COMO
PORCENTAJE
DELPIB
Francia
Alemania
Holanda
Reino Unido
Estados Unidos
Japón
1950
27,6
30,4
26,8
34,2
21,4
19,8
1960
34,6
32,5
33,7
32,6
27,8
20,7
FUENTE:
Maddison (2002, 135) y Morewood (1999, 235).
1973
38,8
42,0
.45,5
41,5
31,1
22,9
LA
EDAD
DE
ORO
DEL
CAPl'J;'ALISMO
(1945-1973)
CuADRO
8.16.
RECAUDACIÓN
TRIBUTARIA
DE
LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS
(porcentaje del PlB)
1950
Alemania
29,3
España
7,8b
Francia
26,7
Italia
20,9
Reino Unido
41,3
197(1'
37,5
20,4
37,2
28,4
37,4
NoTAS:
a) En 1970
se
trata
de
los
ingresos totales
no
financieros.
b)
Sólo recaudación del Estado.
FUENTE:
Comín
(1996, 212).
CUADRO
8.17.
IMPUESTO
SOBRE
LA
RENTA
(porcentaje en los ingresos impositivos del Estado)
1950
1970
Alemania
22,5
36,9*
España
1,8
1,1
Francia
18,8
17,2
Italia
14,0
' 17,6
Reino Unido
39,1
37,8
*
hnpuestos
sobre la renta y
el
patrimonio pagados
por
las familias.
FUENTE:
Comín
(1996, 214).
361
ción de procedimientos
de
producción
en
masa, (taylorismo y fordismo); b) el
progreso tecnológico, en buena parte
con
innovaciones norteamericanas; y, c)
la
flexibilidad en
la
oferta de factores productivos. Los dos primeros elementos im-
plicaron una «americanización»
de
la
·economía europea, que permitió grandes
ganancias de productividad.
El
progreso tecnológico de Estados Unidos durante la segunda guerra mun-
dial fue verdaderamente espectacular.
La
combinación
de
abundante financia-
. ción estatal, laboratorios especializados ( con
la
participación de las universida-
des) y las grandes empresas dio frutos revolucionarios en el campo nuclear y en
· el
de
los nuevos materiales, en una guerra que fue esencialmente tecnológica. No
en
vano, el conflicto acabó con
la
explosión de dos bombas atómicas
en
Hiroshi-
ma
y Nagasaki, para cuyo desarrollo el Proyecto Manhattan movilizó, desde 1942,
a más
de
40.000 empleados,
entre
ellos centenares
de
científicos y técnicos de
primera línea, dotaciones económicas multimillonarias y
la
participación de gran-
des empresas industriales bajo mando militar y la dirección científica del genio
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lOMoARcPSD|17490677
362
lllSTORIA
ECONÓMICA
MUNDIAL,
SIGLOS
X-XX
R. Oppenheimer. Pero el Manhattan fue sólo el más notable de una multitud de
esfuerzos semejantes, en los que centros específicos
de
investigación, univer-
sidades y empresas (General Electric, IBM) obtuvieron avances notabilísimos
en
otros campos (electrónica, cohetes, computación, nuevos materiales, etc.).
Auténticamente cruciales fueron las superaleaciones, que ofrecieron materiales
básicos para todas las industrias, particularmente para
la
aeronáutica,
la
energéti-
ca
y las turbinas y motores, por su capacidad para trabajar a altísimas temperatu-
ras, con un severo estrés mecánico y con alta resistencia a
la
defoni:J.ación. Toda
esta tecnología encontró aplicación en multitud
de
industrias en los tiempos
de
paz
y se difundió por los países aliados (véase
la
figura 8.1).
El
entramado políti- ·
co, militar, investigador y empresarial que se tejió durante
la
guerra, al que suele
denominarse complejo militar-industrial, siguió fortaleciéndose como conse-
cuencia del papel
de
Estados Unidos como primera potencia mundial.
La
carrera
armamentista con
la
URSS y
la
carrera espacial absorbieron ingentes recursos.
Tan
sólo en el viaje a
la
Luna, Estados Unidos empleó, entre 1961 y 1969, a más
de 30.000 técnicos y se gastaron 24.000 millones de dólares. Es imposible cono-
cer con exactitud, ni siquiera con una razonable aproximación, el volumen de re-
cursos que
el
mundo, en particular las grandes potencias, destinó en estos años a
gastos en armamentos.
El progreso tecnológico fue notable también en
la
agricultura, que experi-
mentó un conjunto de cambios
de
tal magnitud que
han
sido calificados como la
revolución verde. Puede decirse que en este período
se
produjo «la industrializa-
ción»
de
la
agricultura, a través de
la
transformación tecnológica de los inputs:
nuevas variedades de especies, semillas mejoradas, maquinaria y una amplia
gama de productos químicos desde abonos basta productos fitosanitarios. La
agricultura dejó de ser, definitivamente, un sector
que
se autoabastecía en gran
medida de inputs (selección local de especies, abonos orgánicos, trabajo animal,
aperos artesanales) para convertirse en un sector productivo más de
la
economía.
La consecuencia fue que los rendimientos de los diversos cultivos aumentaron de
forma muy notable, igual que lo hizo
el
consumo energético y
la
·contaminación
de origen agrario.
Finalmente, el tercer elemento que facilitó el desarrollo fue
la
.flexibilidad de
la
oferta de factores de producción. Los cambios estructurales en la economía, y
en
concreto
el
declive del sector agrario, liberaron mano
de
obra, que a partir de
1950 se incorporó al sector industrial. Y no sólo en
el
interior de cada país:
el
cua-
dro 8.18 muestra los movimientos migratorios
en
los principales países indus-
trializados. Europa occidental recibió casi 10 millones
de
inmigrantes (7 de ellos
en
Alemania), y los cuatro grandes países de inmigración europea más de 12 mi-
llones.
En
1973, los extranjeros suponían un 10,9 por 100 de
la
población activa
en Alemania,
un
10,7 en Francia y
un
7,2 en Gran Bretaña. Para los países menos
desarrollados
de
Europa (Grecia, España, Portugal e Irlanda y también para
la
muy poblada Italia),
la
emigración fue una válvula de escape y una fuente de di-
visas.
Por
lo demás, estos grupos de trabajadores procedían
de
zonas particular-
mente atrasadas con un bajo nivel de vida, y tenían
una
voluntad
fume
de
pros-
perar y
una
enorme capacidad de sacrificio. La otra fuente importante de mano de
LA
EDAD
DE ORO
DEL
C~ITALISMO
(1945-1973)
363
FIGURA 8.1. .ANuNcm
WESTINGHOUSE
FUENTE
: Colección
de
Carlos
Barciela
obra fue
la
incorporación de las mujeres al trabajo asalariado, un proceso espe-
cialmente importante en Canadá y
en
Estados Unidos, y algo menos
en
los países
europeos más desarrollados, que lo habían iniciado antes.
Además, se produjo
en
los países desarrollados un gran esfuerzo para elevar
el nivel educativo de
la
población, particularmente en lo que se refiere a la capa-
citación profesional, medida
podos
años
de
educación de
la
población (véase
el
cuadro 8.19). Estados Unidos ocupaba la primera posición en 1950, seguía ocu-
pando el mismo lugar en 1973, y su ritmo de ~recirniento, un 1,13
por
100 anual,
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364
ffiSTORIA
ECONÓMICA
MUNDIAL,
SIGLOS
X-XX
superó ampliamente el de todos los países desarrollados excepto Japón.
En
Esta-
dos Unidos el número de estudiantes universitarios
pasó
en
dichas fechas
de
1,2
a 7 millones. Italia y Portugal tuvieron tasas muy elevadas
de
mejora, pero como
partían de muy bajos niveles educativos, su posición
en
1973 era todavía relati-
vamente
atrasada
Por
últin;io,
no
deberíamos olvidar que, además del aspecto
CuADRO
8.18. MIGRACIÓN NETA: EUROPA OCCIDENTAL,
JAPÓN Y PAÍSES DE INMIGRACIÓN EUROPEA
(millares, un signo negativo significa.salida)
Francia
Alemania
Italia
Reino Unido
Total Europa occidental
Japón
Australia
Nueva Zelanda
Canadá
Estados Unidos
Total países de inmigración europea
FUENTE:
Maddison
(2002, 128).
1950-1973
3.630
7.070
-2.139
-605
9.381
-72
2.033
247
2.126
8.257
12.663
CUADRO 8.19. AÑOS DE EDUCACIÓN DE LA POBLACIÓN DE 15 A 64 AÑOS.
Tasa de crecimiento
1950
1973
(Í950-1973)
Bélgica
9,83
Ú,99
0,87
Francia
9,58
11,69
0,87
Alemania
10,40
11,55
0,46
Irlanda
10,44
11,55 0,44
Italia
5,49
7,62 1,44
Holanda
8,12
10,27
1,03
Portugal
2,53
4,62
2,65
España
5,13
6,29
0,89
Suecia
9,50
10,44 0,41
Reino Unido
10,84
11,66
0,32
Japón
9,11
12,09
1,24
Estados Unidos
11,27
14,58 1,13
NOTA:
La
cifra
de
años
de
educación
es
el
resultado de
ponderar
la
educación
primaria
con
un valor"l,
la
secundaria
1,4
y
la
superior 2.
FUENTE:
Maddison
(1996,
50).
LA
EDAD
DE
ORO
DEL
CAPITALISMO
(1945-1973)
365
profesional, el aumento del nivel educativo y su difusión fueron importantes ele-
mentos para la democratización
de
las sociedades occidentales.
1
La
universidad dejó de ser
una
institución elitista y su apertura facilitó
la
di-
fusión de planteamientos críticos, convirtiéndose
en
foco
de
protestas estudianti-
les, incluso
en
regímenes dictatoriales como España.
En
cuanto a los efectos
de
la
mejora educativa
en
el
sistema productivo reviste especial importancia
el
por-
centaje de investigadores sobre
el
total
de
empleados. Estados Unidos,
con
un ni-
vel muy destacado
ya
antes de
la
segunda guerra mundial, amplió posteriormen-
te su ventaja.
En
1946
la
ratio investigadores/empleados era
en
Estados Unidos
del 0,32 por 100 y
en
Gran Bretaña del 0,07. Las diferencias
se
acortaron algo
en
los años de
la
recuperación, pero siguieron siendo sustanciales. Las mejoras
en
el empleo de científicos que se produjeron
en
Gran Bretaña y Alemania durante
la
década de 1960 sólo permitieron mantener las diferencias.
En
conclusión,
la
Europa de los años dorados
se
encontró con una oferta flexible
d~
mano
de
obra
dotada de un creciente nivel
de
instrucción, que posibilitó
la
estabilidad salarial
en
la
industria dentro de una suave
pero
constante línea de crecimiento
de
los sa-
larios reales,
en
el marco del pacto social.
Las
grandes
empresas
y
el
consumo
energético
Los cambios
en
el sistema productivo europeo provocaron, a su vez, nuevas
transformaciones.
La
producción
en
masa obtenía mejores resultados si se aprove-
chaban las economías de escala y ,eso se conseguía aumentando
el
tamaño
de
las
plantas y de las empresas.
En
realidad,
la
aparición de las grandes empresas, y
de
las multinacionales, era anterior a
la
guerra mundial y
en
Estados Unidos
se
habían
desarrollado ampliamente, aunque
en
Europa se produjo sobre todo después de
la
guerra
En 1973 había
en
el mundo cerca de diez mil multinacionales, la mayoría
(2.567)·eran estadounidenses, aunque su número había aumentado espectacular-
mente
en
el Reino Unido (1.588) y
en
la
República Federal Alemana (1.222).
El
cre-
ciente peso económico, tecnológico y político de estas grandes empresas,
por
enci-
ma
de las fronteras nacionales, supuso un cambio sustancial en el funcionamiento
del sistema económico capitalista,
que
se alejó, cada vez más, del ideal competitivo.
Otra faceta del sistema productivo europeo, que revelará toda su importancia a
partir de la crisis de 1973, fue el alto nivel
de
consumo energético. Las economías
desarrolladas se comportaron como si
la
oferta de energía fuera ilimitada A finales
de
la
década de 1950,
el
promedio mundial
de
consumo de energía
por
habitante
se
aproximaba a una tonelada equivalente de petróleo, pero
en
los países desarrolla-
dos superaba las dos toneladas y media. Esta brecha se fue ampliando
en
la
déca-
da de 1960 de manera que,
en
vísperas de
la
crisis de 1973, los niveles eran
de
1,25
frente a casi 4,5. La expansión del consumo energético llevó aparejados cambios
sustanciales
en
la
composición de
Jas
fuentes primarias de energía
en
los países de-
sarrollados. Fue
el
final de
la
era del carbón, que pasó del 75 al 23
por
100 del con-
sumo total, y
el
pleno desarrollo de
la
del petróleo (del 22 al 60
por
100). Pero
el
cambio más significativo fue el origen geográfico de las materias primas. Mientras
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BARCIELA, C. (2005)_ “La edad de oro del capitalismo (1945-1973), Comín, F; Hernández, M y Llopis, E. eds., Historia económica mundial. Siglos X-XX, Barcelona, Crítica, pp. 358-389.pdf
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