
ARTICULACIÓN DE CHOPART
La articulación mediotarsiana (AMT) o articulación de Chopart, es un complejo articular que establece la unión
entre el tarso posterior (calcáneo y astrágalo) y el tarso medio (escafoides y cuboides). Por tanto se encuentra
formada por las articulaciones astragaloescafoidea y la calcaneocuboidea, siendo su función principal la de
adaptar la bóveda plantar al terreno.
Formada, en la parte externa, por la superficie articular anterior del calcáneo y la posterior del cuboides. Ambos huesos
se encuentran unidos por el potente ligamento calcaneocuboideo inferior, que, con sus 2 fascículos, estabiliza el
denominado pie calcáneo (pie de apoyo).
Por la parte interna se esta formado por la cara articular anterior de la cabeza del astrágalo, de forma esférica, y por la
carilla articular posterior del escafoides, de forma cóncava. En la parte interna y plantar se encuentra también el fascículo
directo del tendón tibial posterior que, al insertarse en el tubérculo del escafoides, contribuye a estabilizar la cabeza del
astrágalo en posición. En la parte externa de la cabeza del astrágalo se halla el ligamento en Y de la articulación de
Chopart, el cual está formado por 2 fascículos de origen común en la porción dorsal de la apófisis mayor del calcáneo; el
interno se dirige al escafoides, y el externo, al cuboides, manteniendo la estabilidad de la articulación.
Los movimientos de la articulación de Chopart se realizan alrededor de 2 ejes. El longitudinal forma un ángulo de
15
o
con el plano horizontal y de 9
o
con el plano sagital, se dirige de arriba abajo, de delante a detrás y de dentro a fuera.
A través de él se realizan los movimientos de abducción-aducción. El segundo eje es oblicuo y se dirige de arriba abajo,
de dentro a fuera y de delante a atrás formando un ángulo de 52
o
con el plano horizontal y de 57
o
con el plano sagital.
Alrededor de este eje se realizan los movimientos de flexión y extensión del medio pie.
ARTICULACIÓN DE LISFRANC
La articulación de Lisfranc o tarsometatarsiana está formada por la hilera distal de los huesos del tarso, las tres cuñas y
el cuboides y por las bases de los cinco metatarsianos. Funcionalmente dicha articulación es una artrodia y condiciona
gran parte de la biomecánica del antepié, formando el arco anterior del mismo y permitiendo su pronosupinación. Su
misión es la de adaptación al suelo del apoyo metatarsal. De Doncker y Kowalski
han hecho una cuidadosa revisión de
la fisiología de la articulación de Lisfranc. Estos autores consideran 3 articulaciones tarsometatarsianas: a) interna,
formada por la primera cuña y el primer metatarsiano; b) media, formada por 2 cuñas y los 2 metatarsianos centrales,
y c) externa, constituida por el cuboides y los 2 metatarsianos externos.
La posibilidad de movimiento en la articulación de Lisfranc media es mucho más limitada que la de las articulaciones de
Lisfranc laterales. La central es prácticamente rígida, en tanto que la externa y la interna tendrían una amplia movilidad
hacia abajo y hacia dentro. La central actúa como el cuerpo de un pájaro; las laterales, como las alas. Estas últimas
tendrían un efecto estabilizador. El primer metatarsiano y los 2 últimos se dirigen hacia abajo cuando levantamos el pie
del suelo, mientras que se colocan en el plano horizontal cuando se carga el pie. Por esto, con el pie en descarga bajan
más el primero y el quinto metatarsianos, apareciendo el arco trasverso, cosa que no ocurre con la bipedestación.
Bibliografía: Voegeli, A. Anatomía funcional y biomecánica del tobillo y el pie. Elsevier. Revista Española de Reumatología. 2003. 3;(9) Pag: 469-477